sábado, enero 30, 2016

APRENDEMOS JUGANDO

Una pequeña muestra de catequesis a través del juego ¿te apuntas?

lunes, enero 18, 2016

FRANCISCO: Decir "siempre se he hecho así es como ir a una adivina"

Los cristianos enquistados en el “siempre se ha hecho así”, tienen el corazón cerrado a las sorpresas del Espíritu Santo y nunca llegarán a la plenitud de la verdad porque son idólatras y rebeldes: es lo que ha dicho Papa Francisco en la Misa matutina celebrada en Santa Marta. En la primera lectura Saúl es rechazado por Dios como rey de Israel porque prefiere escuchar antes al pueblo que a la voluntad del Señor y desobedece. El pueblo, después de una victoria en la batalla, quería hacer un sacrificio a Dios con las mejores cabezas de ganado “porque siempre se ha hecho así”. Pero Dios, esta vez, no lo quería. El profeta Samuel reprende a Saúl: “¿El Señor agradece más los holocaustos y sacrificios antes que la obediencia a su voz?”. “Lo mismo, observa el Papa, nos enseña Jesús en el Evangelio”: los doctores de la ley denuncian que sus discípulos no ayunan como se había hecho hasta entonces. Y Jesús responde con este “principio de vida”: Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. Nadie echa tampoco vino nuevo en odres viejos; de otro modo, el vino reventaría los odres y se echaría a perder tanto el vino como los odres: sino que el vino nuevo, en odres nuevos”. “¿Qué significa? ¿qué la ley cambia? ¡No! Que la ley está al servicio del hombre que está al servicio de Dios y que, por este motivo, el hombre debe tener el corazón siempre abierto. El ‘siempre se ha hecho así’ es un corazón cerrado y Jesús nos ha dicho: ‘os enviaré el Espíritu Santo y Él os conducirá a la verdad plena’. Si tienes el corazón cerrado a la novedad del Espíritu Santo, ‘nunca llegarás a la verdad plena! Y tu vida será una vida mitad y mitad, una vida remendada, remendada de cosas nuevas pero sobre una estructura que no está abierta a la voz del Señor. Un corazón cerrado, porque no eres capaz de cambiar los odres”. Cristianos obstinados y rebeldes “Este, destaca el Papa, fue el pecado del rey Saúl, por el que fue rechazado. Y es el pecado de muchos cristianos que se aferran a lo de siempre y no dejan que se cambien los odres. Terminan viviendo una vida a mitad, remendada, sin sentido”. El pecado “es un corazón cerrado” que “no escucha la voz del Señor, que no está abierto a la novedad del Señor, al Espíritu que siempre nos sorprende”. La rebelión, dice Samuel, es “el pecado de ir a un adivino”, la obstinación es “idolatría”. “Los cristianos obstinados en el ‘siempre se hizo así’, ‘este es el camino’, pecan: pecan de adivinación. Y es como si fueran a la adivina: ‘es más importante lo que se ha dicho y que no cambia, lo que yo escucho, yo solo con mi corazón cerrado, que la Palabra del Señor’. Y también es un pecado de idolatría la obstinación: ¡el cristiano que se obceca, peca! Peca de idolatría. ‘¿Cuál es el camino, padre?’: Abrir el corazón al Espíritu Santo, discernir cuál es la voluntad de Dios”. Costumbres que deben renovarse “Era costumbre en tiempos de Jesús, afirma de nuevo el Papa, que los buenos judíos ayunasen. Pero la realidad es otra: está el Espíritu Santo que nos conduce a la verdad plena. Y por esto, Él quiere corazones abiertos, corazones que no estén obstinados en el pecado de idolatría de sí mismos, porque es más importante lo que yo pienso que las sorpresas del Espíritu Santo”. “Este es el mensaje que hoy nos da la Iglesia. Esto es lo que Jesús nos dice con fuerte voz: ‘Vinos nuevos, odres nuevos”. A las novedades del Espíritu Santo, a las sorpresas de Dios también las costumbres deben renovarse. Que el Señor nos dé la gracia de un corazón abierto, un corazón abierto a la voz del Espíritu Santo, que sepa discernir lo que no debe cambiar por que es un fundamento, de lo que sí lo debe hacer para poder recibir las novedades del Espíritu Santo”.

domingo, enero 03, 2016

jueves, diciembre 24, 2015

miércoles, diciembre 23, 2015

Diálogo de Pablo VI y Atenágoras en Jerusalén, hace 50 años

Alfa y omega
«Veremos ese suelo bendito, de donde Pedro partió y adonde no ha retornado ninguno de sus sucesores». Con estas palabras anunció Pablo VI -pillando por sorpresa a casi todos- el viaje que marcaría la dinámica de todos los pontificados sucesivos en dos direcciones: los Papas viajan; Tierra Santa es el origen y la meta. La voluntad de Dios pasa por la unidad de la Iglesia
Ha querido el Papa Francisco repetir, 50 años después, el mismo recorrido con idéntica duración (tres días, tres etapas: Amán, Belén, Jerusalén) y ha tenido que aceptar la misma frustración: renunciar a Damasco. Hoy, como ayer, la ciudad siria es «impracticable». Pablo VI llegó a enviar a dos observadores porque su ilusión era pisar las huellas de san Pablo, de quien había tomado el nombre apenas seis meses antes, pero la situación del país lo hacía inviable. Exactamente igual que ahora; Francisco lo solventará cenando con refugiados sirios en Jordania.
Pero no son viajes, sino peregrinaciones. Los dos Papas hablan de una peregrinación de oración, una peregrinación ecuménica.
No son casuales estos paralelismos. La mayoría, de hecho, son deliberados. El Papa Francisco eligió la víspera de la Epifanía para hacer el anuncio solemne, porque quería que coincidiera con el aniversario de una conversación: la que mantuvieron Pablo VI y el Patriarca Atenágoras el 5 de enero de 1964, en la delegación apostólica de Jerusalén:
Pablo VI: Le expreso toda mi alegría, toda mi emoción. Verdaderamente pienso que éste es un momento que vivimos en presencia de Dios.
Atenágoras: En presencia de Dios. Lo repito, en presencia de Dios.
Pablo VI: Y yo no tengo otro pensamiento, mientras hablo con usted, que el de hablar con Dios.
Atenágoras: Estoy profundamente conmovido, Santidad. Me vienen las lágrimas a los ojos.
Pablo VI: Puesto que éste es un verdadero momento de Dios, debemos vivirlo con toda la intensidad, toda la rectitud y todo el deseo…
Atenágoras: …de seguir adelante…
Pablo VI: …de hacer avanzar los caminos de Dios. ¿Tiene Su Santidad alguna indicación, algún deseo que yo pueda cumplir?
Atenágoras: Tenemos el mismo deseo. Cuando leí en el periódico que había decidido visitar este país, me vino inmediatamente la idea de expresar el deseo de encontrarme aquí con usted y estaba seguro de que tendría por parte de Su Santidad una respuesta…
Pablo VI: …positiva…
Atenágoras: …positiva, porque tengo confianza en Su Santidad. Lo veo a usted. Le veo -sin adularle- en los Hechos de los Apóstoles. Le veo en las cartas de san Pablo, cuyo nombre porta. Le veo aquí, sí, le veo en…
Pablo VI: Le hablo como hermano: sepa que yo tengo la misma confianza en usted.
Atenágoras: Pienso que la Providencia ha elegido a Su Santidad para abrir el camino de su…
Pablo VI: La Providencia nos ha elegido para entendernos.
Atenágoras: Siglos para este día, este gran día… ¡Qué alegría en este lugar, qué alegría en el Sepulcro, qué alegría en el Gólgota, qué alegría por las calles que Él recorrió!
Pablo VI: Estoy tan lleno de impresiones que necesitaría mucho tiempo para hacer emerger e interpretar la riqueza de emociones que tengo en el alma. Quisiera aprovechar este momento para darle mi palabra de que le trataré siempre con absoluta lealtad.
Atenágoras: Lo mismo por mi parte.
Pablo VI: No le ocultaré nunca la verdad.
Atenágoras: Y yo siempre confiaré en usted. (…)
Pablo VI: Y desearía saber qué es lo que piensa Su Santidad, Su Iglesia, sobre la constitución de la Iglesia. Es el primer paso…
Atenágoras: Seguiremos sus opiniones.
Pablo VI: Le diré aquello que creo exacto, derivado del Evangelio, de la voluntad de Dios y de la auténtica Tradición. Lo expresaré. Y si hay puntos en los que no coincido con su pensamiento acerca de la constitución de la Iglesia…
Atenágoras: Lo mismo haré yo (…)
Pablo VI: Ninguna cuestión de prestigio, de primado, que no sea el establecido por Cristo. Pero absolutamente nada que trate de honores o de privilegios. Veamos lo que Cristo nos pide y cada uno toma su posición. (…)
Son palabras textuales que no fueron difundidas hasta 1979. Que fueron registradas por los micrófonos de la RAI, y que deberían haber sido borradas, porque era un encuentro privado y confidencial… Pero, a veces, el periodismo ayuda a la Historia. Será inevitable tener presente este diálogo el próximo mes de mayo, cuando el abrazo se repita.
Paloma García Ovejero

viernes, diciembre 11, 2015

DEPORTIVIDAD FRENTE A COMPETITIVDAD


Los presentes se debatían entre la extrañeza y las ganas de aplaudir. Hicieron las dos cosas. No daban crédito, quizás porque lo que es poco habitual rompe los esquemas. La imagen pasará al recuerdo. Agustín Navarro (Ciudad de Oviedo) acompañó en la última recta de meta en el XV Gran Premio Santa Barbara de ciclocross, disputado en Puente Viesgo, a Ismael Esteban (Maestre Bikes). Juntos hicieron los cerca de 300 metros que tenía el último tramo. Hasta ahí puede parecer normal. Sin embargo, la diferencia está en que el asturiano iba sobre su bicicleta y, en cambio, el cántabro mal corría a pie con su montura al hombro. Navarro prefirió no superarle. «No era justo», señaló. Esteban sufrió innumerables contratiempos durante la carrera y en la última vuelta le sobrevino una última avería que terminó por romperle la bicicleta. Incapaz de seguir sobre ella decidió acabar la carrera y luchar por mantener su tercera posición de la única manera que podía: corriendo.
Fue todo un calvario. Cojeando, tropiezo tras tropiezo, monte arriba y monte abajo, el cántabro se plantó en la recta de meta, cerca de un kilómetro de huida hacia delante. Fue en ese momento cuando le dio caza Navarro. El asturiano pudo perfectamente rebasarle y subirse al podio en la prestigiosa carrera de Puente Viesgo. No lo hizo. Hay gestas y gestos.