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domingo, julio 26, 2026

Radiografía de más de 10.000 eutanasias en Países Bajos: las carencias del sistema sanitario pueden aumentar las peticiones




Los problemas asistenciales en casos complejos de salud mental, la falta de personal y los recortes salen por primera vez como factores indirectos que facilitarán el incremento de esta práctica en el país pionero

Isabel Ferrer/ELPAÍS

Países Bajos, pionero en el mundo en la regulación de la eutanasia en 2002, apunta por primera vez un factor que puede contribuir a su aumento: las carencias del sistema sanitario. En particular, los problemas en la atención a casos complejos de salud mental y la falta de personal en la asistencia a domicilio a mayores y enfermos terminales. En los 24 años de vigencia de la ley, se ha pasado de 2.000 casos en 2003 a 10.000 en 2025, cuando supuso cerca del 6% del total de fallecimientos a escala nacional.

La advertencia sobre el hecho de que la presión soportada por la Sanidad “puede favorecer o reforzar indirectamente los deseos de eutanasia” figura en un informe científico elaborado a petición del Gobierno para evaluar el incremento experimentado desde que se autorizó su aplicación, así como la del suicidio asistido a petición de un paciente. Hay otros elementos de mayor peso que los recortes en Salud, como el envejecimiento de la población y una mayor autonomía del paciente, que quiere ejercer mayor control sobre su vida y muerte. Pero aunque la eutanasia se evalúa cada cinco años, no se había analizado hasta ahora por qué estaba subiendo.

El estudio ha sido llevado a cabo por el Centro Médico Universitario Radboud, de la ciudad de Nimega, en colaboración con sus homólogos de Utrecht y Ámsterdam, y su directora, Els van Wijngaarden, dice que observa “una subida en las peticiones de eutanasia que podría estar ligada, en parte, a los retos afrontados en ciertas áreas del sistema sanitario”.

Hasta ahora, ese desafío había sido abordado en artículos académicos y debatido por parte de la opinión pública, según explica. Como especialista en significado del final de la vida y ética, señala, en conversación telefónica, que “estos resultados representan una oportunidad para seguir investigando cómo pueden paliarse los fallos potenciales del sistema de salud, sobre todo en lo relativo a las enfermedades psiquiátricas”.

La experta califica este factor como “una pequeña pieza de la explicación global”. Al mismo tiempo, advierte de que los servicios de salud “deben equilibrar la atención prestada a los padecimientos mentales para los que es difícil proporcionar un tratamiento adecuado, o esto se convertirá en un problema”. Cree que eso preocupa a todas las instancias implicadas en la sanidad: “Asegurarse de que seguimos invirtiendo en procedimientos especializados en los próximos años”.

En conjunto, el informe atribuye el ascenso de la eutanasia a una “consecuencia lógica de la adaptación de la práctica a los cambios en la población”, ya que esta envejece y hay mayor número de personas que viven más tiempo con enfermedades crónicas. La muerte asistida solo se puede aplicar cuando el sufrimiento es insoportable y sin posibilidad de cura, y con la petición lúcida y repetida del afectado.
El cáncer ha ido bajando en los últimos años entre las razones para solicitarla. En los últimos 24 años, este ha pasado de suponer cerca del 90% de los casos a sumar un 54%, según este trabajo. Es más de la mitad de todas las llevadas a cabo, pero han ganado terreno otros motivos. Entre ellos, una combinación de patologías, la demencia, la acumulación de dolencias propias de una edad avanzada y los trastornos mentales.

En 2025, la RTE recibió 10.341 notificaciones: un 3,8% más respecto a 2024. Los médicos que no deseen llevarla a cabo, tengan dudas sobre el caso en cuestión o consideren que no están preparados, pueden remitirlo a otro colega. También, al Centro de Expertos en Eutanasia (Expertisecentrum Euthanasie), que aborda los expedientes más difíciles. Ese mismo año, la eutanasia se practicó a 174 personas con uno o varios trastornos psíquicos; en 2024, estos casos fueron 219, según la Comisión que analiza la práctica de la eutanasia a escala nacional (RTE, en sus siglas neerlandesas). Si el practicante vulnera los criterios legales, en cualquiera de los supuestos, puede cometer un delito castigado hasta con 12 años de cárcel, pero no están obligados a practicarla.

“La eutanasia no es un derecho del paciente, y tampoco un deber del facultativo”, recuerda Van Wijngaarden. “Es una excepción legal. Una práctica médica extraordinaria, aunque el hecho de que la gente firme testamentos vitales donde lo deja escrito puede crear esa expectativa”. Por eso le parece muy importante que haya un debate público “sobre todo en casos de enfermedad mental, para asegurarnos de que las estructuras sanitarias están preparadas y que las personas cuenten con el mismo acceso a los recursos adecuados”.
Gert van Dijk, especialista en ética de la Real Asociación Médica Neerlandesa (KNMG), reconoce que el informe aborda “los problemas psíquicos, un tema muy delicado”. Y que los autores muestran “la preocupación de que la falta de cuidados adecuados en este campo pueda ser una de las causas por las que se pide la eutanasia”. Subraya, de todos modos, que se trata de “una advertencia, porque también sabemos que existe cierta inquietud entre la ciudadanía respecto a la asistencia que recibirán en la ancianidad”. Y asegura que los cuidados paliativos “son buenos en Países Bajos y el nivel de conocimientos en este campo es alto”.
Van Dijk atiende a EL PAÍS por videoconferencia junto a la médico de atención a personas mayores, Mieke Draijer, miembro de la junta directiva de KNMG. Ella confirma “los altos estándares de atención sanitaria nacional, si bien prevemos escasez de profesionales en el futuro”. Debido a ello, hay cuidados que se realizan a domicilio, “y la falta de personal le preocupa a la gente, aunque el aumento general de la eutanasia responde a un conjunto de factores, además de esa inquietud”, recalca.

Otro de los elementos marcado por el informe es el énfasis puesto por la población en la calidad de vida y de la muerte, y en el hecho de que quieran tener cada vez más control sobre ambas. “La percepción del sufrimiento está cambiando y la autonomía personal es un concepto muy importante en este país”, declara Van Dijk. Por su parte, Draijer dice haber practicado dos eutanasias a lo largo de más de treinta años de carrera, y apunta que “a un médico se le brinda la oportunidad de ofrecer una buena vida a las personas”. “No una vida larga, sino buena”, añade.

En todas las ocasiones, debe consultar con un colega independiente antes de tomar una decisión. En la salud mental, dos facultativos comprueban si todo está en orden, “y solo lo haces cuando crees que no hay otra forma de ofrecer remedio al dolor, a la agonía”. “Es el último recurso y es un procedimiento intenso y bastante complicado”, reconoce Draijer.

Van Dijk interviene en este punto para decir que, en pacientes psiquiátricos, el protocolo ha cambiado “y ahora es necesario que un comité multidisciplinar examine el caso para que se analice también el entorno en el que vive el afectado”. Los cambios sociales descritos por el informe alcanzan a la carrera de Medicina. “Hace 24 años, no les enseñábamos nada sobre la eutanasia. Ahora, si te conviertes en médico de cabecera [que practican el 80% de los casos] se lo explicamos todo”, asegura.

Ambos expertos consideran que el incremento de la eutanasia “no es un problema moral, sino un cambio social”. Les importa que el procedimiento “sea transparente y con cautela; que los médicos hagan lo correcto y se apoyen en sus colegas; y el paciente pueda elegir”. Els van Wijngaarden concluye diciendo que “solo se puede tener un buen sistema de eutanasia si la sanidad funciona correctamente en todas partes”.

jueves, marzo 20, 2025

Muerte voluntaria, buen morir y calidad de vida en Tomás Moro

Marcos G. Breuer

Por lo que sé, Tomás Moro (1478-1535) no emplea el término «eutanasia» en su Utopía (1516). El primer escritor que reintroduce esa voz, tras el largo paréntesis de la Edad Media, es Francis Bacon en su El avance del saber (1605). Sin embargo, Moro ofrece algunas reflexiones muy interesantes (¡y muy actuales!) sobre el buen morir y la muerte voluntaria.

Partamos del hecho de que la Utopía condena vehementemente el abuso que en el siglo XIV se hacía de la pena de muerte. Para Moro, la vida humana es un bien sumamente precioso. Por lo tanto, los delitos comunes, como el robo, no pueden pagarse con la muerte; esto es algo excesivo. Ello no significa que haya que dejar impune a los malhechores, pero sí castigarlos con una pena acorde a la falta. Para Moro, la pena capital debe restringirse a poquísimos casos.

Por otro lado, Moro condena toda guerra que no sea legítima, y legítima puede ser, para él, sólo la guerra de defensa. Todas las demás guerras, las nacidas de las ambiciones políticas, militares o económicas de los monarcas y sus ministros, sólo merecen nuestro repudio. No hay mayor muestra de desprecio a la vida humana que la guerra carente de justificación ética.

Señalo estos dos aspectos para que no se piense que Moro fomenta una suerte de «cultura de la muerte» al defender lo que hoy llamaríamos «la práctica de la eutanasia voluntaria y el suicidio médicamente asistido». Por el contrario, para Moro debemos organizar la sociedad y el Estado de tal modo que todos los ciudadanos podamos llevar una vida digna y agradable, libre de aquellos sufrimientos que podemos evitar y que nacen de la miseria, la inseguridad, la intolerancia y la ambición desmedida. De hecho, Utopía es una isla imaginaria en la que sus habitantes participan por igual del bienestar material que todos ayudan a producir, en la que todos forman parte de una red de asistencia social y contención, en la que todos se respetan mutuamente en lo que hace a sus creencias religiosas y estilos de vida, etc.

Utopía no es, por cierto, una sociedad perfecta, pero sí una sociedad en la que se han erradicado las causas de muchos males que afligen a nuestro mundo.

La creencia de que el enfermo terminal no puede disponer de su vida, ya que la existencia humana sería «sagrada» y, por ende, «intocable», es uno de esos aspectos que ocasionan mucha infelicidad innecesaria en el mundo.

En la isla de Utopía, todo paciente recibe, por igual, el mejor tratamiento médico que pueda ofrecérsele. Si el paciente sufre una enfermedad incurable, ha de tener acceso a los cuidados paliativos, al mayor bienestar posible para sus últimos días y, sobre todo, al alivio del dolor, en cuanto sea posible. Ahora bien, si un enfermo en tales condiciones no desea seguir viviendo más, tras haber recibido la autorización de las autoridades eclesiásticas y civiles, ha de poder acelerar la llegada de su muerte. Escribe Moro:

«Tratan [en Utopía] a los enfermos con grandes cuidados, sin omitir medicinas ni alimentos capaces de devolverles la salud. Acompañan a los incurables, les dan conversación y les proporcionan, en una palabra, cuanto sea susceptible de aliviar su mal. Si se trata de una enfermedad sin remedio y de continuo dolor, los sacerdotes y magistrados hacen ver al paciente que, pues ya es inútil para los trabajos de la vida, molesto para los demás y una carga para sí mismo, no quiera alimentar por más tiempo su propia peste y corrupción; que siendo su vida un tormento no vacile en morir, antes tenga esperanza de librarse de una vida semejante, como de un potro o tormento, dándose la muerte o consintiendo que otro se la dé; persuádenle a que así obrará sabiamente, a que la muerte será no un mal, sino el término de sus suplicios, y a que siendo éste el consejo de los sacerdotes, intérpretes de la voluntad divina, obrará de manera santa y piadosa.»

Es interesante notar como Moro, tras defender la muerte voluntaria, condena claramente la eutanasia forzada: si alguien, a pesar de su estado terminal y del consejo de las autoridades, no quiere morir, entonces hemos de respetar su voluntad y continuar acompañándolo. Así como no se le puede impedir a un paciente terminal que ponga fin a su vida, si eso es lo que realmente desea, del mismo modo no se le puede obligar a un enfermo a optar por la eutanasia, si no es tal lo que quiere.

«A ninguno, empero, eliminan contra su voluntad, ni dejan de prodigarle sus cuidados, persuadidos a que de este modo obran honradamente.»

En mi opinión, hay otro aspecto que hace a Tomás Moro increíblemente moderno: su énfasis en que el valor la vida humana depende en gran medida de la calidad que esta tenga. La vida merece ser vivida mientras se viva con calidad. Si se vive mal, especialmente a causa de una enfermedad incurable y penosa, de la senectud, etc., entonces la vida pierde su valor. Obviamente, es el individuo quien debe decidir si quiere seguir viviendo o no en tales condiciones. Pero el caso es que la vida humana no tiene valor independientemente de cómo se vive. Y este pensamiento no lo expresa el ideólogo de un régimen racista y eugenésico, sino un escritor renacentista que se declara contra el abuso de la pena de muerte, las guerras, la explotación económica y la intolerancia religiosa.

jueves, junio 10, 2021

OBJECIÓN DE CIENCIA, no solo de conciencia

Además de objeción de conciencia, que no resuelve el problema, hau OBJECIÓN DE CIENCIA. Lo explica bien el Dr. Bátiz a partir del mínuto 22 Los paliativos no alargan la vida, la ensanchan

lunes, marzo 29, 2021

¿Cómo afectará la Ley de eutanasia a los pacientes con enfermedad mental?

El prestigioso psiquiatra Juan José Jambrina, que junto a otros vive un innovador modelo sanitario de atender las discapacidades mentales, alerta de los graves defectos de la actual ley sobre eutanasia.



martes, febrero 16, 2021

YO APUESTO POR LA VIDA

El Congreso de los Diputados, tras la celebración de un pleno extraordinario, ha aprobado con mayoría absoluta el 17 de diciembre de 2020 el dictamen de la comisión de justicia sobre la proposición de la ley orgánica para la regulación de la eutanasia en España con 198 votos a favor, 138 en contra y dos abstenciones. La norma deberá superar el trámite del Senado, que no planteará dificultades, y entrará en vigor 3 meses después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, aproximadamente en el mes de abril de 2021.

El texto ha sido aprobado con los votos del PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos, ERC, EH Bildu, BNG, CUP y PNV pese a tratarse éste último de un partido de orientación cristiana.

María-Luisa Carcedo, secretaria ejecutiva de Sanidad y Consumo del PSOE, ex ministra de Sanidad, diputada y principal impulsora de esta ley, manifestó: “Estamos ante una ley que parte de un amplísimo consenso social. Es muy demandada por la mayoría de la ciudadanía. Cuando se les pregunta si la creen necesaria, la respuesta es concluyente: la aprueban de media el 84% (40.000.000 de españoles), que oscila entre el 56% de los católicos practicantes, el 80% de los católicos no practicantes y el 97% de los declarados ateos”. Estos porcentajes me recuerdan a Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo con Franco, cuando, en el referéndum del 14 de diciembre de 1966 sobre la Ley Orgánica del Estado, tanto la quiso asar que la quemó al decir que en Málaga había votado el 110% del censo electoral y que lo habían hecho a favor el 98,95% de los que emitieron su voto.

Votaron en contra de la ley de eutanasia y suicidio asistido PP, Vox y Unión del Pueblo Navarro (UPN). Estos tres últimos partidos han propuesto los cuidados paliativos como alternativa a la eutanasia, pero el resto de diputados han manifestado que no bastan.

Ignacio Echaniz, del PP, ha acusado al PSOE de aprobar esta ley “al final del último día, del último pleno ordinario, sin informes técnicos ni jurídicos, sin audiencia pública, sin estudios demoscópicos recientes y sin permitir la comparecencia de expertos”. A su juicio, el gobierno ha aprobado esta ley “frívola” de forma “atropellada” en lugar de decidirse por la alternativa de los cuidados paliativos que “encaja en el sentir mayoritario de los españoles”.

Lourdes Méndez, de Vox, calificó la ley de “ilegítima”, porque implica la “firma de sentencias de muerte” y, a partir de ahora, sólo podrán acceder a cuidados paliativos quienes tengan medios para pagarlos: el resto se verán “coaccionados a morir”.

Por su parte, el representante del UPN, Carlos García Adanero, llamó la atención sobre la diferencia de coste que hay entre los cuidados paliativos y la eutanasia. Ésta última es “gratis”. “Ustedes prefieren empujar al que quiera tirarse al vacío que proporcionarle la ayuda necesaria para evitarlo”.

En España, pese a lo que digan los políticos partidarios de la eutanasia y del suicidio asistido, “ no hay una demanda social de eutanasia, pero sí hay una demanda social de cuidados paliativos. No hay un demanda de morirse, pero sí para que les alivien el dolor”, manifestó Mario Iceta, obispo entonces de Bilbao y actualmente arzobispo de Burgos, médico, presidente de la subcomisión episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, el 4 de diciembre de 2019 al presentar el documento “Sembradores de Esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida”, aprobado en la Asamblea plenaria de la Conferencia episcopal en noviembre de 2019.

Los partidarios de la eutanasia y del suicidio asistido suelen poner como argumentos a favor hechos concretos, como el de María-José Carrasco, de 61 años y enferma de esclerosis múltiple desde hace 30 años. En 2010 solicitó una plaza en una residencia asistida de la Comunidad de Madrid, pero no se la dieron. Eso motivó que su marido, Ángel Hernández, entonces de 61 años, pidiese la jubilación anticipada. Llegó un momento en que ella no quiso aguantar más y le pidió ayuda a su marido para morir. Proceso que él grabó en video el 3 de abril de 2019 para dejar constancia de la dramática solución. El problema fue la falta de recursos y la dejadez de la Comunidad de Madrid. ¡Una vergüenza!

“El problema no es la eutanasia ni el suicido asistido. El problema es una sociedad que no brinda los apoyos suficientes para cuidar bien de sus enfermos terminales y crónicos, una sociedad que padece una epidemia de soledad por el debilitamiento progresivo de los lazos de reciprocidad. El sistema empuja hacia el suicidio sea o no asistido, y hacia la eutanasia”, en palabras de José-Ramón Amor Pan, director del Observatorio de Bioética y Ciencia de la Fundación Pablo VI.

El Dr. Jacinto Bátiz, director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, decía el 28 de octubre de 2020 a propósito del proyecto entonces de Ley de la Eutanasia del PSOE: “Mientras tanto, los ciudadanos de nuestro país no disponen de una ley nacional que les garantice una atención adecuada al final de la vida para que tengan derecho a vivir sin sufrimiento mientras acaba su vida y en condiciones de igualdad entre territorios. Cuando se ha propuesto una ley nacional de cuidados paliativos para garantizar esto, en el Parlamento se ha argumentado por los defensores de la ley de eutanasia que la ley de cuidados paliativos no aportaría nada, porque estos cuidados ya están contemplados en la cartera común de servicios desde 2006 y desde 2010 hay una estrategia de cuidados paliativos. Sin embargo, se han olvidado de decir que cada año 80.000 personas que necesitan estos cuidados no pueden acceder a ellos. ¿Lo único que nos van a garantizar nuestros políticos va a ser el derecho a la eutanasia?¿Va a ser el único derecho que vamos a poder elegir para morir sin sufrimiento? (…) Me llama la atención que nuestros políticos desaprovechen una oportunidad para demostrar su sensibilidad humana ante el dolor de los que sufren. En medio de tantas muertes y batallas para luchar contra ella en la pandemia del covid-19, debaten una ley para que los médicos ayudemos a adelantarla. Invito a los representantes políticos a que se esfuercen en elaborar una ley que garantice los recursos humanos, los profesionales competentes, los tratamientos útiles para aliviar el sufrimiento, los cuidados de confort, en definitiva, la atención integral a las personas y a sus familias para que miles y miles de españoles cada año, cuando la vida llega a su fin, no se vean obligados a pedir el adelantamiento de su muerte, porque su vida es insufrible y no se ha hecho nada para que sea de otra manera. Esto sí que es urgente, no lo olviden”.

Mi hermano es médico y tengo amigos médicos en Asturias y en Alemania quienes siempre se han mostrado en contra de la eutanasia, pues la función del médico, según el juramento de Hipócrates, es tener absoluto respeto por la vida humana desde el instante de la concepción, devolver la salud al enfermo, curar sus enfermedades, cuidar de su vida, mitigar sus dolores, hacer de su vida lo más llevadera y placentera posible, pero nunca matarlo como pretende la mal llamada eutanasia, palabreja de origen griego que propiamente significa muerte dulce o digna cuando en realidad es un asesinato.

Ante el alargamiento de la esperanza de vida las enfermedades degenerativas están pidiendo de nosotros una reflexión. Pero la muerte provocada no es la solución a los problemas que tenemos en la sociedad. Acudir a la eutanasia es tirar por el camino más fácil. La Organización Mundial de la Salud propone garantizar los cuidados paliativos y no intentar empezar la construcción de la casa por el tejado.

El 11 de diciembre de 2020, cristianos, musulmanes, judíos e hindúes firmaron en Madrid, en el salón de actos de la Institución Teresiana en Moncloa, un manifiesto en el que dicen: “Pedimos a los responsables de las naciones y a nuestros gobernantes que edifiquen una sociedad basada en el valor inviolable de la vida humana y la dignidad de la persona, y que rechacen las leyes que atentan contra ella. (…) Frente a la eutanasia abogamos por una adecuada legislación de los cuidados paliativos para estar cerca de los que sufren a causa de la miseria y el abandono, y para hacer nuestro el grito de los descartados de nuestra sociedad, reconociendo en el otro siempre a un hermano”.

“No se pretende alargar la vida con obstinación terapéutica ni acortarla deliberadamente con la eutanasia, sino ayudar a sobrellevar ese dolor, porque no se puede decir que no hay nada más que hacer. Siempre hay muchas cosas que el enfermo necesita, aunque éste sepa que la ciencia ya no puede hacer nada más por su enfermedad. Pero se pueden aliviar los síntomas con la sedación paliativa para tratar de garantizar una muerte serena y en paz, no de provocarla. Y esa es la gran diferencia con la eutanasia”, afirmó el Dr. Jacinto Bátiz, ya mencionado anteriormente.

“Contra facta non valent argumenta”, decían lo latinos, lo cual, en román palatino significa: “Contra los hechos no tienen consistencia los argumentos”. Jordi Sabaté se presenta así en su perfil de Twitter: “Tengo 36 años, hace 5 años que tengo ELA, enfermedad mortal sin tratamiento. Amo la vida. Soy creyente y tengo fe en Cristo. Yo tengo fe en que Dios está con nosotros en los buenos y malos momentos de la vida. Yo no puedo moverme, no puedo hablar, no puedo comer y respiro con dificultad, pero puedo hacer muchas más cosas: puedo ver, puedo escuchar, puedo transmitir y comunicarme con la gente (por medio de una máquina), puedo sentir, puedo querer, puedo sentirme querido, puedo amar, puedo reír y divertirme. Yo creo que por todo eso le tengo que dar gracias a Dios por cada día que disfruto del regalo de la vida. Porque amo la vida. ¡Viva la vida!”.

En 2013 asistí espiritualmente a un paisano mío, Jorge Sánchez Caso, de 54 años, enfermo de ELA, que solo movía los ojos y se comunicaba a través de una máquina que movía con su mirada. Me impresionó su fe, su valentía, su fortaleza, su amor a la vida, su confianza en Dios. Falleció el 22 de septiembre de 2013 y al día siguiente celebré su funeral en la iglesia parroquial de San Bartolomé de Nava. También me impresionó la ternura, la dedicación, la competencia, la profesionalidad de su cuidadora, también paisana mía, Amelia Escobio, de Traveseu, en la parroquia naveta de Priandi. Si Jorge tuvo calidad de vida a pesar del ELA y una muerte digna y en paz fue gracias a los médicos que le atendieron, a los amigos que le acompañaron y a Amelia que le ayudo con mimo y ternura siendo para mi un ejemplo claro de amor al prójimo.

Alberto Torga y Llamedo
Sacerdote jubilado en Nava
Publicado en La Nueva España: 06.01.2021

jueves, febrero 04, 2021

EUTANASIA. JOSÉ MAZUELOS

El médico y obispo José Mazuelos expone su visión de la reciente ley española de eutanasia. Comienza con una pregunrta inquietante: ¿Por qué no salen estas leyes en países del Tercer Mundo dónde no tienen medios para combatir el dolor como en el Primero? 
Deja claro que no quiere imponer una moral religiosa (que por otra parte comparten todas las religiones y por tanto la mayoría de la humanidad) sino que cree que el Estado tiene obligación de ejercer la justicia: a cada uno lo suyo. Esta ley -dijo- perjudicará a los débiles.
Estos temas de la bioética son la punta del iceberg de un neocapitalismo salvaje.
Les dejamos con esta ponencia:
 

lunes, enero 25, 2021

Diálogo sobre la Ley de eutanasia en "Sin ánimo de incordiar" de Radio Las Palmas: Eugenio Rodríguez y Mario Regidor

EN RADIO LAS PALMAS el programa "Sin ánimo de incordiar" dedica un buen espacio de tiempo a dialogar sobre la Ley de eutanasia. Intervienen Eugenio Rodríguez de la Plataforma CuiDANDO y Mario Regidor, concejal del PSOE en Las Palmas de Gran Canaria. El diálogo trancurre con toda cordialidad y claridad

viernes, enero 15, 2021

EUTANASIA. CON JAIME BOCETA


Licenciado en Medicina y Cirugía en 1990 en la Universidad de Sevilla, alcanzado el grado de Doctor en Medicina en 2010. Es Máster y Especialista en Cuidados Paliativos por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid y Máster en Bioética. Universidad de Sevilla. 2014. Expresidente de la Sociedad Andaluza de Cuidados Paliativos, participa en la Campaña #Cadavidacuenta de la Archidiócesis de Sevilla en respuesta a la propuesta de regulación de la eutanasia en España. Profesor Asociado. Departamento de Medicina. Universidad de Sevilla desde 2011.


lunes, diciembre 28, 2020

martes, octubre 13, 2020

¡Abortemos la inversión en bolsa! Una reflexión sobre el derecho a la vida


Jacob David Castillo Acosta

Estos días quizás has reflexionado sobre el aborto o la eutanasia, en el contexto de las sendas propuestas de ley que se han presentado recientemente en nuestro parlamento. Quizás has visto estas propuestas como una “inversión en el progreso” o un paso más en la senda de lograr la madurez de un estado moderno y libre o democrático. Pero no amigos, lo que ha hablado estos días en nuestro parlamento no es la voz de la libertad del hombre moderno sino la voz del mismo materialismo que lleva varios siglos quitándonos precisamente esa libertad que está en boga. ¡Digan lo que digan y quién lo diga, el aborto, la eutanasia, o el vientre de alquiler..., son ejemplos de como predomina una concepción materialista de la persona. El capitalismo llegó para quedarse y nos ha cambiado no solo nuestra vida sino nuestro modo de comprender nuestro ser persona.

Desde esta comprensión de la persona en un marco materialista, es que puedo desechar a una persona como si fuera una cosa. Sin embargo, la fe cristiana nos dice que la persona es el centro, que la persona es siempre un fin y no un medio o instrumento a mi servicio. El aborto, la eutanasia o el vientre de alquiler, suponen materialismo en estado puro. La persona como fin, es una premisa irrenunciable, al menos para los que hemos descubierto que el misterio del hombre se resuelve a la luz del hecho Cristo, a la luz de la opción de poner al hombre en el centro y no la ley. Esto mismo es lo que lleva denunciando la Doctrina Social de lglesia durante prácticamente toda su existencia, de modo que resuena siempre una apuesta por dignificar la vida humana en todas sus dimensiones, y por tanto, que la ley o la economía estén siempre al servicio del hombre. Paradójicamentee asistimos a propuestas de leyes que no están precisamente en la linea de dignificar la vida del hombre sino muy contrariamente, acabar con esta vida…

Si alguna vez has cuidado de un enfermo grave, seguro que has podido escuchar alguna vez, como el enfermo puede plantear la posibilidad de la eutanasia en lo que la mayoría de veces, en mi opinión, no es más que un tanteo, para saber si está resultando una carga para sus familiares. Por eso, jamás respondas a este tipo de peticiones con expresiones como: “si es tu voluntad”, o “haremos lo que lo que tu quieras”…, porque en el fondo lo que le estamos diciendo es que sí que es una carga; ¿o acaso responderías de la misma forma a un joven sano? Esa es la clave, vemos la eutanasia como una salida válida solo cuando la persona ya no entra en los cánones de utilidad, cuando en nuestra mentalidad materialista en el fondo personamos que una persona enferma “no sirve” o “no es útil” para la sociedad, para la familia, como si fuera un proyecto más en la cadena de mercancías de las grandes superficies.

Creo que debemos recordar siempre esta premisa, la persona es un fin y no tiene por qué “servir para algo”. Seguro que si todos aquellos que un día pidieron la eutanasia (y lo lograron) hubieran escuchado alguien que les decía: “ni hablar, eres muy importante para nosotros, no eres una carga; aportas muchísimo a nuestra familia, lo mismo que antes pero de un modo distinto…”; si hubieran escuchado algo así, muy probablemente no volverían a planteárselo, pero en cambio, con el “si es tu voluntad” le estamos diciendo que en el fondo tiene razones para hacerlo… en una aparente petición de eutanasia que el fondo no era más que un tanteo para descubrir como nos afectaba su situación.

Hoy hemos de volver la mirada a Jesucristo y mirar a toda persona como otro Cristo. Esto lo vemos en la pregunta sobre el tributo al Cesar. La respuesta de Jesús: “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22, 15-21) nos dice que lo material se circunscribe a la moneda y en cambio la persona está en la esfera de lo divino, como criatura predilecta, como hijo de Dios. En cambio, la mirada contemporánea sobre el hombre quiere demasiadas veces dominar al propio hombre, porque no es un ejercicio de libertad precisamente -la cosificación de terceros - sino un intento de dominar al otro, o reducirlo a un instrumento que me favorece o dificulta la vida.

Siguiendo esta idea, la antropología materialista que fomentan algunos sectores políticos o mediáticos de nuestro país, hace que no les tiemble el pulso para firmar decretos contra la vida humana. Y resulta así, que los que supuestamente apuestan por la libertad están siendo esclavizados por esta cultura que relega lo humano a lo material. El aborto, la eutanasia o el vientre de alquiler quizás sean temas nuevos, pero las razones son tan antiguas en el fondo como la venta de esclavos negros. Esto lo vemos en cómo en las ventas de esclavos eran más caros los negros jóvenes y sanos, y en cambio más baratos los viejos o ya enfermos, que incluso si “no servían” para una venta eran “sacrificados” -lo mismo que un caballo de carreras que ya no podía correr -. ¡Si amigos, cultura materialista en el aborto o la eutanasia…!.

Solo así se “comprende” abortar una criatura porque tenga síndrome de down…, porque irónicamente “es menos niño que un niño sano”, como “el anciano tetrapléjico es menos hombre que un hombre sano y productivo”. Y por muy loco que parezca, la gran victoria del capitalismo /materialismo, es que la mujer, tantas veces cosificada por algunos hombres, apueste por ese sector dentro del sano feminismo, que proclama el aborto como un ejercicio de madurez o libertad de la mujer, como una apuesta por hacer “cada una” con su cuerpo lo que quiera. Aunque paradójicamente ese feminismo radical exija el aborto para liberarse de la cosificación por parte del hombre, cosificando a un pequeño que crece en su vientre. No tiene sentido que para combatir la cosificación de la mujer cosifiquemos a un niño o niña. Hermanos si de verdad queremos ser libres, no lo conseguiremos yendo hermanos contra hermanas ni madres contra hijos..., la verdadera apuesta debe ser fomentar una cultura que ponga al hombre en el centro y que no consideremos nuestro ser persona por razones de utilidad sino por razón de la igual dignidad de todo ser humano, incluso el que aún no ha nacido.

Solo un dato más, ¿sabías que en jurisprudencia solo se tiene por nacido (sujeto de derechos y obligaciones) a un no nacido (denominado nasciturus) en caso de herencias (cf. Art. 30 Código Civil) o incluso se contempla para un niño que ni siquiera ha sido concebido aún (cf. Art. 9/ Ley de técnicas de reproducción humana asistida). Se considera al niño en ambos casos como: un “bien jurídico necesitado de tutela” (regulado en el art. 15 de la Constitución). La pregunta es obvia: ¿de verdad consentiremos que un no nacido se le considere como sujeto de derechos solo en caso de una hipotética herencia? ¿Como nacido cuando hay intereses económicos pero sin derecho a nacer por el valor impagable de la vida por sí misma?. Me temo que no debemos consentir que se siga invirtiendo en este materialismo hostil hacia la vida, y por tanto, el único aborto válido es que abortemos este materialismo atroz y que invirtamos en un sólido humanismo cristiano que ponga la vida de las personas en centro.

miércoles, septiembre 23, 2020

Manifiesto de la plataforma cuiDANDO



Ante el debate en el Congreso de los Diputados de la propuesta del PSOE para convertir la eutanasia y el suicidio asistido en un derecho, un grupo de profesionales de distintos sectores, creencias e ideologías queremos expresar nuestra posición al respecto.

Estamos a favor de una muerte digna. Y queremos señalar el riesgo de confundir la muerte digna con la eutanasia. Nos preguntamos si es posible una muerte digna sin haber alcanzado una vida digna. La primera tarea que debe abordar un gobierno es que todos los miembros de su sociedad alcancen una vida digna, incluida la forma de afrontar el final de la misma.

La ley en debate señala la necesidad de “respetar la autonomía y la voluntad de poner fin a la vida de quien está en una situación de enfermedad grave…” El derecho a tomar las propias decisiones es una conquista importante para la humanidad, pero está acompañada por el reconocimiento de que no podemos tomar algunas decisiones, incluso sobre nuestro propio cuerpo. Así, no podemos vender un órgano, ni convertirnos por nuestra propia voluntad en esclavos de nadie, ni tampoco gestar un bebé para venderlo a otra persona. Nuestro derecho a decidir no es absoluto.

Por otra parte, el ser humano es un ser autónomo pero está condicionado por su contexto social. El vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, afirmó en el debate de investidura que “no hay libertad si no se llega a fin de mes” y es evidente que hay elementos externos que condicionan directa o indirectamente la decisión de pedir la eutanasia o el suicidio asistido, especialmente entre los más pobres:

No hay elección libre si no existe la posibilidad de acceder a unos cuidados paliativos que alivien el sufrimiento. El 50% de la población española no tiene acceso a los mismos. ¿Qué alternativa se ofrecerá a esos enfermos si se aprueba la eutanasia y el suicidio asistido? No podrán elegir entre paliativos y eutanasia. No tendrán elección. El escaso desarrollo de los cuidados paliativos es la causa de la obstinación terapéutica de algunos médicos sin la formación ni los recursos necesarios para acompañar el final de la vida.

Los trabajadores del mundo de los cuidados (técnicos de transporte sanitario, auxiliares, cuidadores…) prestan servicios en un contexto de alta precariedad laboral: empresas subcontratadas, salarios bajos, jornadas irregulares, contratos a tiempo parcial, incluso a llamada, escasa influencia del sindicato, inestabilidad en el empleo, turnos de trabajo agotadores, etc. Esta precariedad redunda en la calidad del servicio que prestan a las personas cuidadas. Es preciso una mejora real de las condiciones laborales de los trabajadores de este sector para garantizar una asistencia profesional en condiciones adecuadas.

En nuestro país mueren más de 100 enfermos cada día con la ayuda a la dependencia ya concedida, pero aún no otorgada. El periodo medio de espera para la concesión de las ayudas es de 426 días. Un año es el periodo de espera para la concesión de una plaza en una residencia pública de ancianos.

Las familias hacen auténticos sacrificios para atender, por un lado, una situación laboral muchas veces precaria e inestable y por otro, el cuidado del familiar enfermo. Alternar la asistencia al trabajo con las visitas al hospital o el cuidado domiciliario conlleva una situación de estrés que tiene un alto riesgo de resultar una presión inconsciente sobre el enfermo.

Por último, nos preocupa el impacto que la aprobación de la eutanasia y el suicidio asistido pueden tener en la legitimación social del suicidio. El suicidio es la primera causa de muerte no natural. En la actualidad, cuando una persona amenaza con suicidarse, las administraciones públicas y la propia sociedad movilizan una serie de recursos destinados a evitarlo. ¿Qué mensaje lanza el gobierno y la sociedad a las personas que sufren al convertir el suicidio en un derecho?

Creemos que la proposición de ley de la eutanasia no debe ser aprobada y, tanto el gobierno, como el Congreso de los Diputados, deben trabajar para conseguir una vida digna para todos los ciudadanos que incluya:

- Aliviar la presión laboral sobre los familiares y cuidadores de las personas enfermas. El coste estimado de una estancia hospitalaria es de 600 euros diarios. El salario medio de los trabajadores está en torno a los 1.200 euros al mes. Que las familias tengan la opción de una excedencia remunerada en su trabajo por cuidado de familiar enfermo redundaría en la mejora del bienestar del enfermo y sus cuidadores, suponiendo un ahorro en gasto público que facilita que las empresas contraten otro trabajador, mientras dure el período de enfermedad, con bajos costes sociales.

- La tramitación urgente de la ayuda de la dependencia reduciendo los actuales plazos.

- La creación de plazas públicas en residencias sociosanitarias y hospitales de media-larga estancia que sirvan para que los enfermos sean cuidados hasta el final de su vida cuando el soporte social no existe o ha claudicado. El coste en estos centros es muy inferior al de las camas de los hospitales donde actualmente fallecen miles de estos pacientes.

- El establecimiento de una red de formación en ayuntamientos, ONG’s, asociaciones vecinales y colectivos organizados, para difundir en la sociedad los valores relacionados con el cuidado: empatía, solidaridad, compasión… desplegando el enfoque del cuidado comunitario desde la experiencia de “comunidades compasivas”, como herramienta para llevar los cuidados paliativos al entorno comunitario.

- Desarrollar redes de apoyo a enfermos y sus familias potenciando las ayudas a las asociaciones de familiares de enfermos.

- La promoción de una ley nacional de cuidados paliativos y la inclusión de la asignatura de Cuidados Paliativos en las facultades de Medicina y el resto de disciplinas dedicadas al cuidado, de manera que los futuros profesionales sepan acompañar el final de la vida y aplicar la limitación del esfuerzo terapéutico.

- El desarrollo de planes de estudio, prevención e intervención en suicidio. Sólo desde la comprensión profunda de los motivos que llevan a alguien a desear dejar de vivir, es posible la atención y el cuidado adecuados ante la desesperación que pueden provocar la enfermedad y el sufrimiento.

La inmensa mayoría de la sociedad desea aliviar el sufrimiento del enfermo y su familia. Muchas son las medidas que se deberían aplicar desde el gobierno para aliviar el sufrimiento de tantos, antes de aprobar la eutanasia y el suicidio como salida. La preservación y dignificación de la vida “en la vida” debe ser el objetivo de una sociedad progresista y humanista. El gobierno y toda la sociedad cuenta con nosotros para ello.

miércoles, febrero 26, 2020

OBISPOS ESPAÑOLES SOBRE EUTANASIA

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sábado, febrero 15, 2020

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viernes, febrero 14, 2020

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viernes, febrero 07, 2020

martes, enero 28, 2020

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