Sugerencias para un cristianismo del siglo XXI: dialogante, comprometido, plural, vocacional, misionero, en crecimiento
martes, octubre 06, 2026
jueves, noviembre 27, 2025
MICROQUIMERISMO MATERNOFETAL Y DIOS
Pero ¿estamos dispuestos a aceptar que las realidades con que nos topamos cotidianamente pueden iluminar la realidad trascendente? Parece que sí.
Si esto es así, en la realidad actual hay un hecho tremendamente iluminador y que exige una reflexión teológica. Hoy sabemos algo de lo que lo que se llama microquimerismo. Dice wikipedia: “En humanos, y quizás en todos los placentarios, la forma más común es el microquimerismo fetomaternal en el que las células del feto pasan a través de la placenta y establecen una estirpe de células en el interior de la madre. Se ha documentado que las células fetales persisten y se multiplican en la madre durante décadas.” Es decir, hoy es claro que el bebé aporta a la madre desde el útero, desde antes del parto.
La pregunta teológica que yo me hago es: ¿El ser humano puede enriquecer a Dios? No digo que lo que ocurra en la vida humana sea obligatorio que tal cual ocurra en Dios. Digo que puede pasar. La teología clásica puede afirmar que al ser Dios infinito no puede ser enriquecido. Me parece un poco dogmático, un poco simplón (¡con perdón!).
Sin embargo, a mi favor quiero decir que la teología buena ha sido muchas veces muy abierta, al menos, a plantearse cuestiones. Una de los pensamientos tradicionales que en los últimos decenios ha vivido cierta conmoción es el Dios Todopoderoso convertido en el Dios crucificado. El Dios impasible en el Dios que padece, comparte, sufre. Que el viejo Dios inmutable ya no entusiasma es más que evidente, entusiasma el Dios que se siente afectado. Este pensamiento de gran presencia actualmente tiene hondas raíces tradicionales. San Bernardo decía por ejemplo “Dios es impasible, pero no es incompasible”, es decir Dios no padece pero compadece.
En este sentido la realidad del microquimerismo fetal nos puede hacer pensar. Es frecuente por otra parte la experiencia de los padres aprendiendo de los hijos, del dialogo sí, ¡pero también de lo que viene del tiempo actual! ¿Y si está experiencia vital de los padres en.hechos cotidianos fuera también algo inscrito en la experiencia vital y cerebral de la relación materno fetal?
Y de ello se puede deducir que el Dios infinito también pueda ser un Dios que crece. ¿Cómo? No sabemos pero podemos preguntarnos si sus experiencias amorosas le hacen crecer. ¿Es posible que la Cruz no le haya aportado nada? Me da la impresión de que Dios se enriquece con lo que recibe de la Humanidad. Como la madre durante décadas llevará células que proceden del bebé.
miércoles, noviembre 05, 2025
sábado, junio 08, 2024
Juan Gérvas/Mercedes Pérez Fernández: Violencia obstétrica
Juan Gérvas, doctor en medicina, médico general rural jubilado, ex-profesor de salud pública, Equipo CESCA, Madrid, España jjgervas@gmail.com @JuanGrvas www.equipocesca.com
"Estar embarazada no es una enfermedad. Ser mujer, tampoco"
Un antropólogo de Marte en la Tierra y su percepción de lo que sea enfermedad
Si nos visitase un antropólogo marciano y observara a los humanos de los países desarrollados, podría deducir que están enfermas aquellas personas que se comportan como tales. Es decir, deduciría que están enfermas aquellas personas que
1/ tienen preocupación por la salud y/o malestar que disminuye su disfrute de la vida,
2/ hacen uso de los servicios sanitarios,
3/ siguen las normas que les dictan los médicos y
4/ en muchos casos se someten a intervenciones varias, desde pruebas diagnósticas a la toma de medicamentos y cirugía.
El seguimiento del embarazo y la conducta de enfermedad
Para el antropólogo marciano las mujeres embarazadas serían personas enfermas pues:
- El estado de “buena esperanza” se ha convertido en estado de “preocupación continua” ya que no se sabe que todo va bien hasta que los médicos lo confirman, con lo que la alegría dura sólo unos instantes, mientras el médico da la buena noticia de que “todo va bien”, e inmediatamente se re-inicia el estado de ansiedad sin saber cómo está yendo el embarazo hasta la próxima prueba y/o encuentro con el médico.
- Hacen constante uso de los servicios sanitarios, bien sector médico, bien sector enfermería y otros, en consultas específicas del embarazo, en el servicio público y a veces también en el privado, a tiempos regulares...etc
martes, abril 25, 2023
AMOR DE PAREJA - FELÍX RODRIGO MORA
Con estos interesantes temas entre otros
"Los 5 lenguajes del amor"
"El amor de pareja en las sociedades matriarcales: Sumatra, Guinea Bissau, Peru, China-Mosu..."
"Escuchar a los hombres"
"El amor de pareja en el modelo matri"
"Del amor propio al amor de pareja".
"¿Para qué estar junt@s, hombres y mujeres?"
"Introducción a la fertilidad sexual reproductiva, para mujeres y varones.
Reconciliación amorosa y sexual entre los dos sexos, aprender a quererse",
Presentación del libro "Erótica creadora de vida"
jueves, julio 01, 2021
miércoles, marzo 24, 2021
viernes, marzo 12, 2021
miércoles, marzo 10, 2021
miércoles, marzo 03, 2021
sábado, febrero 20, 2021
EDUCACIÓN AFECTIVO SEXUAL (I) ROCÍO LÓPEZ
Me resultó interesante y me agradó la forma en que aborda el tema para hacerles llegar a los más pequeños el tema de la sexualidad desde la espiritualidad, con respeto. Me gustó lo de: educar desde el amor y aprender a ser. (MARIBEL)
Muy interesante. Me quedo con las diferentes etapas, de pasional y maravilloso a la maduración. Mantener. Fomentar el querer de verdad, el compartir, la complicidad. LLevamos 18 y hemos ido creciendo en cosas más importantes. En eso somos imagen para los hijos.. Superinteresante (Jonay)
Muy interesante el enfoque de Doña Rocio.
Está muy claro que dentro del núcleo familiar, y a nivel de relaciones con todo tipo de personas en general, no seremos capaces de transmitir cualquier idea, valor o en este caso la educación afectivo-sexual, si no somos capaces inicialmente de conocer, valorar e interpretar nuestra propia vivencia.
Ello implica aceptar nuestra propia vivencia y mejorar-enriquecer y valorar aspectos de nuestra propia experiencia que deban ser mejorados para trasladarlo a nuestros hijos de la manera más sana y saludable posible.
Debemos cuidar muy mucho el vocabulario que utilizamos cuando hablamos con nuestros hijos, debemos intentar evitarte el uso de tabúes en nuestro diálogo con ellos, dado que lo único que lleva es a confundir a nuestros hijos y a desviar su atención hacia otras personas, cuyo conocimiento o vivencias pueden ser más dura o quizás menos trabajadas desde las emociones y por ende pueda incidir en el desarrollo de nuestros hijos, creando patrones de conducta equivocados y /o realidades distorsionadas. (Monica)
Buenas tardes, me pareció muy positiva la entrevista - charla de Rocío. A veces pensamos y sentimos cosas que cuando las oímos en boca de otras personas pues no las ves tan dislocadas. Yo estoy muy de acuerdo con ella, en cuanto a la "media naranja", primero tenemos que ser personas independientes y querernos como tal para luego querer compartirlo con otra persona. Me gustó mucho su punto de vista. Gracias por compartir (Noelia)
Pues me encantó la charla, me quedé con algunas ideas q si bien es cierto q las sabemos de vez en cuando recordarlas es reconfortante! El ejemplo q los padres son para una buena educación afectivo sexual para nuestros hijos...
Nuestra felicidad depende de nosotros mismos q nos construimos primero individualmente no esperando la “media naranja”.. para ser felices
Y q no somos seres incompletos q nos completamos con una pareja, ya individualmente somos completos... q importante si los adolescentes captaran esta idea..... aunque supongo q como decís en la charla cada niño pasa por su etapa..., bueno no me enrollo más, muchas gracias por compartirla! Yo saqué mis conclusiones y me encanta la forma de transmitir de Rocío! (María)
La verdad es que el tema ha sido bastante interesante y me ha hecho sacar varias conclusiones, muchas de acuerdo con mi filosofía de vida y de vida en pareja.
*Para empezar y lo más importante los niños aprenden del ejemplo, en todos los sentidos, hacen lo que ven hacer en sus padres, desde dar las gracias a el comportamiento.
*el amor de el principio se va pasando en cada etapa y lo importante es ir de la mano. Las crisis de pareja superadas son pruebas de amor y crean un amor sólido, pero las dos personas tienen que remar en el mismo sentido(David y yo creemos mucho en eso, la vida te pone obstáculos y una vez se superan la pareja se fortalece, lo importante es no rendirse).
*el amor tiene que ir acompañado de la sexualidad, antiguamente no se veía así pero hemos ido evolucionando, antes ni se hablaba con los padres de nada, era todo un tabú y algo de que avergonzarse. La sexualidad ha ido evolucionando.
*las personas no nos complementamos con otra persona, somos ya completos y lo que hacemos es decidir con quien queremos vivir experiencias en la vida. La felicidad no puede depender de los demás sino de uno mismo y está ser compartida.
A groso modo estas son las conclusiones que saco y ha estado muy bien el tema. (Ainhoa)
Muy interesante. nuestro planteamiento va en esa línea. en cualquier cosa lo que se enseña es por el ejemplo. La relación en nuestra pareja enseña más que las palabras. Con los hijos hay que adaptarse a su edad. Y la sexualidad debe tratarse con naturalidad. (Rosi)
viernes, octubre 04, 2019
IBONE OLZA: EL PODER DEL PARTO
jueves, octubre 03, 2019
Pornoadictos
Juan Manuel De Prada /xlsemanal.com
–digamos– las novelas de Dostoievski o las películas de Tarkovski. Pero lo cierto es que la pornografía causa estragos irrestañables en los adultos; quizá, incluso, más irreparables aún que en los niños, porque las heridas del alma cicatrizan más penosamente a medida que nos hacemos más viejos. No hace falta sino reparar en la incapacidad creciente de nuestra época para las relaciones fecundas y duraderas; no hace falta sino reparar en el auge de esas ‘aplicaciones para ligar’, que no son sino el desaguadero –convenientemente disfrazado de emoticonos y asepsia tecnológica– de una sexualidad compulsiva y bestial, alimentada por el consumo de pornografía.
martes, octubre 23, 2018
ABUSOS SEXUALES: NOSTRA CULPA

Artículo del 21/10/2018
Diario LA PROVINCIA,
LAS PALMAS DE GC
Eugenio A. Rodríguez
En estos años nos hemos ido haciendo conscientes de uno de los más tristes y vergonzosos actos realizados por sacerdotes: abusos de niños. Es repugnante a la conciencia. El dolor de las víctimas es inmenso. Su sufrimiento ha sido mayor aún cuando en su entorno eran recibidos no con compasión sino con burlas y hasta con escepticismo o acusaciones. Si mirábamos para otro lado les dolía más aún.
El tan injustamente denostado Benedicto XVI dio un paso mucho más vigoroso en este sentido que Juan Pablo II. Fue más firme en combatir eso de que los "trapos sucios se lavan en casa".Exigió claridad, condenas civiles y canónicas. Francisco ha pedido perdón a las víctimas y yo también quiero pedir perdón.
El avance histórico hace que los alemanes se sientan responsables en alguna medida del nazismo pasado, los europeos nos sentimos responsables del colonialismo pasado, los varones nos sentimos responsables del machismo pasado. Esto no responde a extraños complejos de culpabilidad sino al crecimiento de la conciencia moral respecto de los actos colectivos. Todos somos solidarios. Nos debe importar todo.
Quiero pedir perdón por este pecado nuestro; este pecado de sacerdotes. Somos una fraternidad y alguna responsabilidad nos cabe a todos. Algo de cada uno de nosotros se ha manchado en este drama. Y estamos dispuestos a pagar, a escuchar, a pedir perdón, a colaborar en la justicia que exigen las víctimas. Estamos dispuestos a ser testigos de un amor servicial y entregado que nunca instrumentalice a los demás. Queremos ser entrañables mensajeros de la misericordia.
Esta belleza del sacerdocio hace más dramático aún el hecho de que a veces ese prestigio colectivo se haya manchado de manera tan perversa. Igual que nos parecen terribles los abusos en el corazón de la familia porque instrumentalizan el calor familiar en favor de un desatino, es terrible que el “revestimiento” del valor de lo sagrado se utilice para semejantes perversiones.
Deseo seriamente que no suene a disculpa una toma de conciencia de que la culpa más que “mea” es “nostra”. El avance de la sociedad en esto es -me parece- un signo de los tiempos. Creo que no restamos responsabilidad al fumador cuando tenemos en cuenta hechos como que el trabajador en paro fuma más. Ni estamos mirando para otro lado cuando hacemos campañas de vida saludable.
No aplaudimos al terrorista cuando acusamos un sistema educativo que miente cuando hace creer a los miembros de una comunidad autónoma que son poco menos que una raza superior o al menos unos agraviados históricos. En el caso hasta del terrorista estamos ampliando el foco y queriendo analizar las causas de esos actos dramáticos. Y no pedimos que no vaya a la cárcel, o que no pida perdón. Intentamos entender las circunstancias que crean un “caldo de cultivo” en que realiza esos actos. Verdad es el caldo de cultivo y verdad es su decisión personal, las dos cosas.
Esta compasión para con el culpable la extendió Jesús cuando dijo: “Perdónalos que no saben lo que hacen”, aunque ya algo de esto estaba de alguna manera en Sócrates.
No, amigos, no: Conculpar no es disculpar. La conciencia colectiva debe llevarnos a sentirnos todos responsables de todos. A las víctimas no les hará daño sino bien. Conculpar no es extender la culpa para disculparnos repartiéndola. Conculpar es sentirnos responsables.
Una mirada amplia es imprescindible. No podemos acusar sin más de asesinos a los trabajadores de las fábricas de armas ni podemos decir que no pasa nada cuando otros hijos caigan víctimas de esas armas; hoy es necesario que en la bahía de Cádiz, por ejemplo, se planteen cómo vivir del trabajo sin vender armas que maten a otros. Hoy es necesario acabar con el hambre, con la indiferencia, con tantas cosas “grandes” y también con otras cosas “pequeñas”.
Hoy, en detalles muy pequeños y concretos vemos más limpios algunos paseos públicos porque nos hemos ayudado unos a otros a no tirar colillas o papeles. Hoy hay comunidades autónomas enteras planteando como consumir menos plástico o bebidas azucaradas. Hoy necesitamos que en los colegios no haya acosadores, ni acosados, ni niños que miran para otro lado.
A lo largo de la historia, tanto desde la derecha como desde la izquierda, se ha combatido que la vivienda fuera tan estrecha e inhóspita que adultos acabaran abusando de esas niñas que la misería ponía demasiado cerca. Y debemos seguir el combate. Trabajar por unas estructuras justas no disculpa de los actos injustos de los individuos sino que es la mejor manera de ayudarles y ayudarnos. Un ambiente es un ambiente y un ambiente irrespirable es un ambiente irrespirable: no arregla soplando.
Pido perdón. Pedimos perdón. Mea culpa, nostra culpa. Pero no intentamos simplemente aplacar ánimos justamente dolidos. “Por nostra culpa” nos planteamos salir del laberinto, romper la espiral de la violencia.
Ahora más que nunca, hasta este momento de la historia de la humanidad, somos conscientes de que somos una sola familia. Ahora somos conscientes de que cada pequeña explotación es la antesala de una gran explotación. El porno es la antesala de la prostitución, el salario indigno (aunque sea legal y mínimo) es antesala de violencias mayores, el asistencialismo es antesala de rabia y odio, la pobreza energética es antesala de enfermedades.
Francisco distingue atinadamente entre corrupción y pecado. Una cosa es el pecado por lo cual pedimos perdón y podemos renacer, y otra cosa es la corrupción en la cual barnizamos el pecado y seguimos tan tranquilos mientras escandalizamos.
Pedimos perdón y lo hacemos limpiamente. Queremos caminar a una sociedad nueva. Somos una familia. Hay que cortar drásticamente con toda explotación del hombre por el hombre.
domingo, enero 26, 2014
Sexo, sociedad y progresismo
Poco se habló de la causa de esos embarazos: la violación y el abuso de las jóvenes. Eso es preocupante, porque poco es también lo que la sociedad ha reflexionado. ¿Cuántas jóvenes son abusadas en institutos o en sus casas? ¿Cuántas jóvenes adolescentes y también niñas son obligadas a prácticas sexuales contra su voluntad, de las que poco pueden decir por estar bajo amenaza? ¿No sentirán muchas de ellas que la sociedad eludió el debate? ¿No sentirán que dándonos cuenta del drama, no hemos hablado de ellas?
El abuso y la violación fueron despenalizados y quedaron -en el mejor de los casos- como realidades no deseadas. Es necesario decirlo: aquí faltó debate serio sobre un punto crucial de este drama, que es la conducta y comportamiento sexual de los adultos.
También en estas semanas se ha aprobado una ley que legaliza una mutilación y que traerá consecuencias directas en el comportamiento sexual: la ley de ligadura de trompas y vasectomía. Sin debate social y casi sin debate parlamentario, un delito ha pasado a ser un derecho. Parece que los marginados de siempre han aumentado en número y en agresividad y que hay que legislar para que no sean más, ya que muchos consideran a los indígenas, mestizos, suburbanos, extranjeros y villeros infradesarrollados y, por tanto, causa de subdesarrollo y de pobreza.
La causa de la pobreza es la concentración de la riqueza en unos pocos y la acumulación de la pobreza en muchos. No son los pobres los que organizan esta sociedad que los excluye y que los quiere cada vez en menor número y no en mayor dignidad.
Algunos discursos de políticos y sindicalistas parecen mofarse de la inteligencia ajena y de la dignidad de los pobres. Muchos pontifican con tono paternalista y de superioridad. En un país que exporta alimentos para abastecer a 300 millones de personas y que tiene un índice de población escaso, ¿es ésta una política soberana?
Hay que partir de las preocupaciones reales del pueblo real, no de supuestos o de modelos. Los pobres preguntan cómo alimentar a sus hijos, no cómo no tenerlos. Los amamos dándoles más cabida en nuestras vidas, no decidiendo cuántos hijos estamos dispuestos a autorizarles. No son mascotas hogareñas.
Otros argumentan que en muchos casos el marido llega borracho a casa y obliga a la mujer a tener relaciones sexuales contra su voluntad y a veces hasta con violencia también física. Me pregunto: ¿ligar las trompas es una solución?
En nuestra sociedad hay un cierto racismo velado: discriminación por el origen.
Los adultos hablamos de cómo los jóvenes viven la sexualidad y organizamos los programas educativos que ellos necesitan. Y por casa, ¿cómo andamos? ¿No son adultos los más grandes consumidores de pornografía? ¿No son adultos los que organizan el negocio de la trata y el tráfico de seres humanos?
Algunas personas que intentan acercarse desde la amistad al mundo de la prostitución me decían que es creciente la demanda de cuerpos cada vez más jóvenes, incluso sin preguntar por el sexo. ¿Qué pasa con esos hogares en los que maridos, en apariencia felizmente casados, buscan sexo fuera de casa? ¿Qué pasa en la sociedad que permite que se sacrifiquen sus hijas adolescentes para saciar deseos crecientes? ¿O no son también hijas nuestras? ¿Volvemos a discriminar por la cuna?
El acto sexual se va distanciando -hasta perderse- del conocimiento mutuo, del diálogo, del encuentro interpersonal, del amor. En la exaltación del placer se busca la satisfacción en un cuerpo sin persona.
Las políticas públicas llamadas "de salud sexual y reproductiva" han estado orientadas a una consideración de la genitalidad desvinculada no sólo de la persona y del amor, sino también de la sexualidad misma. La genitalidad se puede cubrir con un preservativo, pero los jóvenes siguen sin integridad ni identidad, sin trabajo, con frustración, cada vez más cerca de la muerte que de la vida. No se los respeta en su dignidad de varones y mujeres.
Necesitamos pasar de "políticas púbicas" a políticas públicas de verdad. Es reduccionista pensar la sexualidad sólo como genitalidad.
Lamentablemente, en aquellas semanas, algunos que decían expresar la posición de la Iglesia también tenían posturas reduccionistas: hablaban sólo de la genitalidad, o de anticonceptivos y preservativos, pero no del amor, la felicidad y la libertad.
Es reduccionista también no hablar de conducta sexual, lo que implica hacer referencia a los actos humanos, la libertad, la responsabilidad, la ética y la moral en un marco antropológico. Cuando hace un tiempo vi que se había simulado un preservativo que cubría el Obelisco de la ciudad de Buenos Aires me pregunté si a los responsables de la campaña de prevención del sida no se les caería alguna idea creativa para hacer reflexionar sobre conductas de riesgo y ética sexual. A esto podríamos llamar "penelizar" la prevención. Sin pretender que la imaginación llegue al poder, al menos procuremos un poco de imaginación en los que tienen poder. Y no voy a entrar en consideraciones acerca de la dimensión económica que hay detrás de algunas propuestas relacionadas con la salud reproductiva.
Varios diarios y revistas usaron este titular en aquellos días: "Dime a quién invitas y te diré cómo valoras del tema". Hubo programas de TV que levantaron la puntería con planteos científicos o educativos. En otros, a los pocos minutos ya se veía que no llegarían más allá del reproche o la descalificación y que la verdad pasaría a segundo plano. No faltaron los que llenaron el tiempo porque había que hablar de la cuestión. Estuvieron ausentes las voces de mujeres violadas que hubieran seguido adelante con el embarazo, o jóvenes y niños concebidos en esas circunstancias, pero nacidos, y no abortados.
¿Qué implican la salud y la calidad de vida de los jóvenes? ¿Es oscurantista pretender que tengan posibilidad de vivir la genitalidad integrada con la sexualidad en el amor? ¿Es retrógrado pretender que los adolescentes no sean empujados a una experiencia sexual anacrónica? ¿Es fundamentalismo querer que haya opciones por el amor y la familia?
El embarazo creciente en adolescentes es doloroso y preocupante. ¿No se piensa hablar de conducta sexual? Fiesta, pero sin amor, sin cuidado de unos por otros. Repartieron preservativos como si fueran entradas gratis a Disneylandia y se encontraron con el Italpark desmantelado. ¿Seguiremos proponiendo, como algunas canciones, sexo a la deriva o sexo en el rebaño? Hace pocos días, un par de publicaciones hablaban del consumo creciente de Viagra entre los jóvenes (sí, entre los jóvenes). Sería bueno dialogar sobre este incipiente abuso y sus inevitables y nefastas consecuencias.
Hoy, un seudoprogresismo vacío de ideal y de futuro pretende ganar espacio de modo prepotente y autoritario. Al no haber inclinación hacia algo mejor por venir y por construir, el riesgo es caer en la tristeza o en el voluntarismo exagerado o en la fuga de la realidad. Vivimos en la llamada posmodernidad, que todo lo banaliza. No alcanzamos a distinguir si esta sociedad es evolución de la anterior o su devaluación, descomposición y degradación.
Es curioso ver cómo se unen en pos de un mismo proyecto electoralista sobrevivientes del naufragio del marxismo y fieles servidores de los intereses de las sociedades opulentas del Norte, que son justamente los que quieren menos pobres, no menos pobreza.
En estos días me acordaba de conversaciones con compañeros de la escuela y la universidad en los años 70. Algunos de ellos, militantes de izquierda, decían que coincidíamos en el rechazo al aborto. Para eso evocaban una cita del Che Guevara que nunca pude chequear: "Cada aborto es un revolucionario menos en América latina".
Hoy, algunos marxistas devaluados después de la caída del Muro, en 1989, tienen ganas de seguir repitiendo que la Iglesia es el opio de los pueblos. Algunos se quedaron sin batería en el control remoto y ven siempre la misma película. ¿Han fracasado las utopías? Si sólo viéramos el hedonismo, como expresión de egoísmos, individualismos y mediocridad, sería para desanimarse, correr a arriar banderas y guardarlas en un relicario. Los mismos jóvenes del Mayo Francés de 1968, ¿no son los que ahora no toleran el drama de la nueva emigración de los pobres?
El permisivismo beneficia a los más poderosos y perjudica a los débiles, a la vez que el relativismo imperante y creciente nos empuja a la soledad y al egoísmo. Si hacer el bien, ser solidarios, implantar justicia y construir la paz quedan sólo a la libre decisión de hombres egoístas, libertinos, relativistas, poco podemos esperar.
Seguramente tendremos más puntos de encuentro de los que nos imaginamos, porque todos amamos la vida. Pero lo que realmente tendría que preocuparnos debería ser que la vida de todos los hombres fuera vivible. Que pudiéramos cambiar cárceles por hogares, delincuencia por trabajo, soledad y abandono por presencia y abrazo. Y que la llegada de la vida nueva fuera tan deseada como la vida misma. .
Monseñor Lozano es obispo de Gualeguaychú y delegado de la Conferencia Episcopal Argentina para la Pastoral de Juventud.











