Sugerencias para un cristianismo del siglo XXI: dialogante, comprometido, plural, vocacional, misionero, en crecimiento
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martes, junio 23, 2026
jueves, abril 09, 2026
¿Hacia dónde va la religión en España? Diálogo Rafael Díaz Salazar/Rafael Ruiz Andrés - y otros autores
Texto citado por Díaz Salazar:
“Una fantasía del nacionalpopulismo en países de mayorías cristianas es defender la ‘civilización cristiana’ de supuestos enemigos, ya sea el islam, los judíos, la Unión Europea o las Naciones Unidas […] Rechazar a un migrante en dificultades, sea este de la confesión religiosa que sea, por miedo a diluir nuestra cultura ‘cristiana’ es una grotesca falsificación tanto del cristianismo como de la cultura. La migración no es una amenaza para el cristianismo, salvo en la imaginación de aquellos que se benefician pretendiéndolo.
Promover el Evangelio y no acoger al extranjero necesitado ni afirmar su humanidad como hijo de Dios es querer fomentar una cultura cristiana solamente de nombre; vacía de toda su novedad”
Papa Francisco, Soñemos juntos. El camino a un futuro mejor, o.c.,
pg.129-130.
Promover el Evangelio y no acoger al extranjero necesitado ni afirmar su humanidad como hijo de Dios es querer fomentar una cultura cristiana solamente de nombre; vacía de toda su novedad”
Papa Francisco, Soñemos juntos. El camino a un futuro mejor, o.c.,
pg.129-130.
Enlace al artículo de 28 páginas sobre
De qué hablamos cuando hablamos de Hakunaclaves para entender el catolicismo cool en España
- Resumen: Con más de sesenta grupos en cuatro continentes, un notable despliegue del ‘apostolado digital’, y una importante visibilización más allá de los círculos religiosos gracias a los multitudinarios conciertos de su grupo de pop cristiano, el movimiento católico juvenil Hakuna es una rara avis en el contexto secularizado español. El presente artículo propone un diálogo entre la literatura sociológica sobre la secularización y un estudio de caso de Hakuna. Para ello, ofrece un triple análisis del movimiento en las dimensiones macro, meso y micro estructurado, respectivamente, en torno al estudio de las respuestas de los actores religiosos frente a la secularización y el impacto cultural de dicho proceso, la categoría de ‘comunidad electiva’ y el concepto de ‘religión vivida’. Basada en un enfoque cualitativo multimétodo, nuestra investigación rastrea las claves de una aparente paradoja: el surgimiento de un exitoso ‘catolicismo cool’ en un creciente contexto de indiferencia religiosa y exculturación.
Algunas aportaciones que permiten reflexionar
Francisco Javier López en La Provincia
jueves, mayo 29, 2025
miércoles, noviembre 01, 2023
LA FE COMO DINAMISMO
Eugenio A. Rodríguez
Uno de los dramas de los creyentes es la no creencia de sus hijos. El tema sería digno de más estudio; sacerdotes y sociólogos especialistas me dicen que no hay estudios específicos sobre la fe de los hijos de los llamados agentes de pastoral (1). Dialogando con muchísimos agentes de pastoral vemos que los hijos de “las” (todo un signo aquí el género) catequistas no creen o tienen formas peculiares de creer y raramente se sienten vinculados a formas comunitarias de fe. Los hijos y amigos de otros agentes eclesiales (Cáritas, Liturgia, etc) siguen la misma línea. Se da el caso de que estos hijos pueden ser personas especialmente rebotadas.
Para mi sorpresa en los Movimientos eclesiales hay también perplejidad y desconcierto pero no mucho estudio al respecto. Solo de lo que yo he podido ir dialogando con unos y con otros hay algo más de respuesta en los que podríamos llamar “conservadores” (2). En los grupos “progresistas” parece haber una preocupación menor dado que ven a sus hijos incorporados en corrientes con más o menos algún tono comprometido. Insisto en que esto no deja de ser observación muy limitada a mi contexto, así como la limitación de cualquier “etiqueta”, como puede ser conservador o progresista.
Lanzo esta reflexión con el propósito de azuzar las reflexiones y quizá hasta una encuesta sobre ello. Más aún, que los que queramos hagamos algo, o – mejor – más que algo. La experiencia y los diálogos me hacen pensar que una clave del asunto está en ver la fe como dinamismo. Al decir la “fe como dinamismo” quiero salir de que puede ser verdad, pero no toda, que sea un problema la falta de testimonio. Solemos repetir con Pablo VI que el mundo de hoy necesita para ser evangelizado más testigos que maestros. Pero al mismo tiempo ¿nos atrevemos a decir que todos esos agentes de pastoral no transmiten la fe integral a sus propios hijos no son testigos? Quiero apuntar la hipótesis de que a muchos les faltará testimonio pero creo que hay otros errores tan importantes o más que ese. Apunto la hipótesis de que lo que más falta es tener en cuenta el dinamismo de la fe.
Entendí especialmente esto cuando leí la carta de Milani a un predicador que había estorbado el encuentro con Cristo y la Iglesia de un comunista amigo del párroco. Milani criticaba con agudeza que el predicador se había equivocado al presionar dicho predicador foráneo metido a confesor a romper el carnet del partido comunista. Milani le dijo que quien más amaba y conocía a ese joven comunista era él y que – dijera lo que dijera la normativa – para llevarle a Dios tenía más autoridad él mismo que el Papa; consideraba Milani que él había logrado que el comunista dejara vitalmente de serlo en seis años y que ya tenía completamente orillado el carnet. Milani le decía que no se podía acelerar el parto y que a él esos años no le parecían demasiado tiempo. No es extraño que las imágenes grabadas a Milani por un amigo recojan la idea de que el Evangelio está al final de un proceso (3). Por eso – insisto – la cuestión esencial es el dinamismo.
El parto me parece una imagen sugerente. El niño no nace porque le hables de nacer, necesita unos procesos. Quien más quien menos cargamos con el dolor de haber visto jóvenes alejados de la fe en quienes conversando intuimos que les aceleraron el parto presentándoles una fe recargada. Algunos elementos de la fe que en la adultez son completamente normales (en tiempo, en estilo, etc) resultan verdaderamente agobiantes cuando se proponen antes de tiempo. Lo que se percibe en una etapa como una gran exigencia (puede serlo una Eucaristía habitual a un adolescente) puede verse años después como un momento de paz, recogimiento, celebración compartida etc.
(Artículo publicado en Alomogarén 71, septiembre 2023)
Uno de los dramas de los creyentes es la no creencia de sus hijos. El tema sería digno de más estudio; sacerdotes y sociólogos especialistas me dicen que no hay estudios específicos sobre la fe de los hijos de los llamados agentes de pastoral (1). Dialogando con muchísimos agentes de pastoral vemos que los hijos de “las” (todo un signo aquí el género) catequistas no creen o tienen formas peculiares de creer y raramente se sienten vinculados a formas comunitarias de fe. Los hijos y amigos de otros agentes eclesiales (Cáritas, Liturgia, etc) siguen la misma línea. Se da el caso de que estos hijos pueden ser personas especialmente rebotadas.
Para mi sorpresa en los Movimientos eclesiales hay también perplejidad y desconcierto pero no mucho estudio al respecto. Solo de lo que yo he podido ir dialogando con unos y con otros hay algo más de respuesta en los que podríamos llamar “conservadores” (2). En los grupos “progresistas” parece haber una preocupación menor dado que ven a sus hijos incorporados en corrientes con más o menos algún tono comprometido. Insisto en que esto no deja de ser observación muy limitada a mi contexto, así como la limitación de cualquier “etiqueta”, como puede ser conservador o progresista.
Lanzo esta reflexión con el propósito de azuzar las reflexiones y quizá hasta una encuesta sobre ello. Más aún, que los que queramos hagamos algo, o – mejor – más que algo. La experiencia y los diálogos me hacen pensar que una clave del asunto está en ver la fe como dinamismo. Al decir la “fe como dinamismo” quiero salir de que puede ser verdad, pero no toda, que sea un problema la falta de testimonio. Solemos repetir con Pablo VI que el mundo de hoy necesita para ser evangelizado más testigos que maestros. Pero al mismo tiempo ¿nos atrevemos a decir que todos esos agentes de pastoral no transmiten la fe integral a sus propios hijos no son testigos? Quiero apuntar la hipótesis de que a muchos les faltará testimonio pero creo que hay otros errores tan importantes o más que ese. Apunto la hipótesis de que lo que más falta es tener en cuenta el dinamismo de la fe.
Entendí especialmente esto cuando leí la carta de Milani a un predicador que había estorbado el encuentro con Cristo y la Iglesia de un comunista amigo del párroco. Milani criticaba con agudeza que el predicador se había equivocado al presionar dicho predicador foráneo metido a confesor a romper el carnet del partido comunista. Milani le dijo que quien más amaba y conocía a ese joven comunista era él y que – dijera lo que dijera la normativa – para llevarle a Dios tenía más autoridad él mismo que el Papa; consideraba Milani que él había logrado que el comunista dejara vitalmente de serlo en seis años y que ya tenía completamente orillado el carnet. Milani le decía que no se podía acelerar el parto y que a él esos años no le parecían demasiado tiempo. No es extraño que las imágenes grabadas a Milani por un amigo recojan la idea de que el Evangelio está al final de un proceso (3). Por eso – insisto – la cuestión esencial es el dinamismo.
El parto me parece una imagen sugerente. El niño no nace porque le hables de nacer, necesita unos procesos. Quien más quien menos cargamos con el dolor de haber visto jóvenes alejados de la fe en quienes conversando intuimos que les aceleraron el parto presentándoles una fe recargada. Algunos elementos de la fe que en la adultez son completamente normales (en tiempo, en estilo, etc) resultan verdaderamente agobiantes cuando se proponen antes de tiempo. Lo que se percibe en una etapa como una gran exigencia (puede serlo una Eucaristía habitual a un adolescente) puede verse años después como un momento de paz, recogimiento, celebración compartida etc.
jueves, agosto 24, 2023
«Un dios caprichoso»
Joan Baptista Almela i Hijalva, sacerdote
revistacresol.com
Siendo como es el ser humano un ser eminentemente social, no podemos pensar en nadie que haya podido crear algo partiendo de cero. Tampoco en nuestra religión, porque ni Abraham, ni Moisés, ni ningún profeta, ni tan solo Jesús de Nazaret podían pensar partiendo de una tabula rasa. En la búsqueda de la verdad en la que la humanidad está naturalmente comprometida (esto quiere decir el primer mandamiento del Génesis: «dominad y desentrañad la tierra»), todo escalón cultural parte del anterior y lleva al posterior.
También la fe inspirada por Dios a las personas que han sido buscadoras del sentido de la vida es una fe que surge de lo que ya había y, lógicamente, estará siempre de alguna manera contaminada por los pensamientos anteriores, con la correspondiente dosis de antropomorfismos, de ritos, de hábitos, de visiones de lo que ya había. Los cristianos, por ejemplo, no podían inventar un culto de la nada, teniéndose que fijar en el templo de los hebreos los de ascendencia israelita, igual que en las basílicas y formas grecorromanas lo hicieron los de cultura griega. ¡Claro que querían hacerlo purificando lo anterior! Pero... si «natura non facit saltus», la cultura y la vida social tampoco.
Y en este proceso estamos, porque aunque dogmáticamente la Revelación está cerrada después de la muerte del último apóstol, la comprensión existencial del mensaje cristiano en cada generación no lo está, ya que no solamente se interpreta con los nuevos conocimientos, las nuevas visiones del mundo, la nueva ciencia, los nuevos derechos y las nuevas situaciones, sino que, además de interpretarse, ha de ser vivida como novedad en cada generación, pero novedad dentro de aquella manera diferente de vivir el mundo y la vida en la que cada generación inevitablemente ha de existir. La forma de vivir no condiciona y transforma la Buena Nueva de la época apostólica, que es inmutable, pero sí nuestra manera existencial de vivirla, comprenderla y transmitirla.
Ya me perdonaréis esta incursión en la teología pastoral, pero es que me preocupa mucho que la transmisión del Evangelio continúe unida a formas que ya no corresponden a la manera actual, a concepciones de Dios que ya no son comprensibles y a estilos de entender la creación que están fuera de juego. El resultado es la predicación de «un dios caprichoso», que ahora hace un milagro allí, y ahora provoca una aparición allá; ahora le da una gracia a uno y al de al lado no se la concede; un dios que nos ha hecho de una manera determinada y que, al final, quiere que lo ignoremos..., sí. Un dios tan caprichoso que a veces parece jugar maléficamente. Triste herencia del concepto del dios pagano que todavía subsiste.
Y aún me preocupa más el hecho de que muchos sacerdotes jóvenes y diversos grupos de cristianos se instalen en esa posición. ¿No ven que eso solo forma guetos donde se quiere vivir «una fe pura» sin relación exterior? ¿Olvidan que la oración del Señor es «Padre, no te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del mal»? «Os envío como ovejas en medio de lobos...», esto no cambiará nunca, generación tras generación. Los consejos que Jesús da en Mt 5ss y Lc 6 no van dirigidos a todos, sino a los que han aceptado la Buena Nueva, «a vosotros que escucháis». Jesús dijo a sus discípulos, a aquellos que los querían seguir, que actuasen de una forma distinta a la mundana, pero sin separarse del mundo que nos toca vivir, en contacto con este permanentemente, porque la misión precisamente es la de ser su sal. Esas ovejas en medio de lobos manifiestan, viven y transmiten otra manera de vivir la creación, que finalmente se basa en la reconciliación con uno mismo, con los otros, con los enemigos y con la creación (solo así te puedes reconciliar con Dios, "cuando vayas a presentar tu ofrenda"...), tarea reconciliadora que no va dirigida solo al clero, sino a todos, como manifiesta el evangelio de Juan cuando se les aparece en el primer día de la semana: "Se puso en medio y les dijo: "Como el Padre me ha enviado, así os envío yo. Recibid el Espíritu Santo; a los que perdonéis los pecados, les serán perdonados..." Aquel día, según relata Lucas, estaban los once y sus compañeros cuando llegan los de Emaús, es decir, estaban también las mujeres que habían hecho el anuncio y quién sabe qué más, pero todos son enviados con aquella misión. Claro que el clero es el encargado de manifestarlo sacramentalmente en nombre de la comunidad, pero la misión de reconciliar es para todos los creyentes, porque todos reciben la paz y el Espíritu de reconciliación.
Hay que reflexionar desde la profundidad de la Buena Nueva, como la anterior, y basarse en ella para evangelizar; pero, con mucho desánimo por mi parte, veo que nos fijamos en los símbolos fantásticos que el texto evangélico tiene como toda literatura: plantar montañas en el mar, tomar el veneno sin sufrir sus efectos, aplastar leones y dragones, expulsar demonios reales, infiernos en llamas..., todo leído literalmente, todo escenas fantásticas y poéticas, pero que no han sucedido nunca ni sucederán.
Se presenta un Dios que, en vez de Padre, es caprichoso, y que, aunque la Sagrada Escritura dice claramente que el mundo, hecho por la palabra creadora era «muy bueno», de tanto en tanto ser divierte alternando el ritmo de la evolución creadora; a veces provoca visiones luminosas y apariciones misteriosas, no solo de Él, sino también de los santos; permite que un ser maléfico juegue con el don más preciado del ser humano, que es la libertad. Un Dios a quien no le importan los logros humanos y a quien le gusta el olor del incienso y que le dan culto fastuoso, cuando ya hace dos milenios que la Palabra encarnada dijo a la samaritana: «Llega la hora, mejor dicho, es ahora, que los auténticos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad» (Jo 4). Sí. Todavía no nos hemos sacudido de encima las visiones paganas de Dios. Por ejemplo, de la Acción de Gracias por haber recibido el Espíritu del que reconcilia a todos con su entrega, siempre preferimos destacar aquello que más se parece a los sacrificios paganos o del culto israelita.
¡No al Dios caprichoso! Expliquemos la historia sagrada con una interpretación existencial, histórica y humanista que pueda dar razón a las generaciones venideras y llene su constante ansiedad vital. Quedan muchas, muchas generaciones de homo sapiens, y si cada una de ellas ha de encarnar la lectura de la Buena Nueva en su condición, no pensemos nunca que ninguna de las interpretaciones, costumbres, rituales y concepciones históricas ha sido la definitiva.
Pero este trabajo solo lo podemos hacer los que hemos tenido la suerte de creer en Nuestro Señor y hemos estudiado y desentrañado el sentido de su Palabra en nuestra situación generacional. «Como el Padre me ha enviado a mí, también os envío yo a vosotros». Cada uno, dentro de su existencia generacional ha de dar un paso adelante en el camino liberador de la humanidad que lleva al Padre.
Siendo como es el ser humano un ser eminentemente social, no podemos pensar en nadie que haya podido crear algo partiendo de cero. Tampoco en nuestra religión, porque ni Abraham, ni Moisés, ni ningún profeta, ni tan solo Jesús de Nazaret podían pensar partiendo de una tabula rasa. En la búsqueda de la verdad en la que la humanidad está naturalmente comprometida (esto quiere decir el primer mandamiento del Génesis: «dominad y desentrañad la tierra»), todo escalón cultural parte del anterior y lleva al posterior.
También la fe inspirada por Dios a las personas que han sido buscadoras del sentido de la vida es una fe que surge de lo que ya había y, lógicamente, estará siempre de alguna manera contaminada por los pensamientos anteriores, con la correspondiente dosis de antropomorfismos, de ritos, de hábitos, de visiones de lo que ya había. Los cristianos, por ejemplo, no podían inventar un culto de la nada, teniéndose que fijar en el templo de los hebreos los de ascendencia israelita, igual que en las basílicas y formas grecorromanas lo hicieron los de cultura griega. ¡Claro que querían hacerlo purificando lo anterior! Pero... si «natura non facit saltus», la cultura y la vida social tampoco.
Y en este proceso estamos, porque aunque dogmáticamente la Revelación está cerrada después de la muerte del último apóstol, la comprensión existencial del mensaje cristiano en cada generación no lo está, ya que no solamente se interpreta con los nuevos conocimientos, las nuevas visiones del mundo, la nueva ciencia, los nuevos derechos y las nuevas situaciones, sino que, además de interpretarse, ha de ser vivida como novedad en cada generación, pero novedad dentro de aquella manera diferente de vivir el mundo y la vida en la que cada generación inevitablemente ha de existir. La forma de vivir no condiciona y transforma la Buena Nueva de la época apostólica, que es inmutable, pero sí nuestra manera existencial de vivirla, comprenderla y transmitirla.
Ya me perdonaréis esta incursión en la teología pastoral, pero es que me preocupa mucho que la transmisión del Evangelio continúe unida a formas que ya no corresponden a la manera actual, a concepciones de Dios que ya no son comprensibles y a estilos de entender la creación que están fuera de juego. El resultado es la predicación de «un dios caprichoso», que ahora hace un milagro allí, y ahora provoca una aparición allá; ahora le da una gracia a uno y al de al lado no se la concede; un dios que nos ha hecho de una manera determinada y que, al final, quiere que lo ignoremos..., sí. Un dios tan caprichoso que a veces parece jugar maléficamente. Triste herencia del concepto del dios pagano que todavía subsiste.
Y aún me preocupa más el hecho de que muchos sacerdotes jóvenes y diversos grupos de cristianos se instalen en esa posición. ¿No ven que eso solo forma guetos donde se quiere vivir «una fe pura» sin relación exterior? ¿Olvidan que la oración del Señor es «Padre, no te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del mal»? «Os envío como ovejas en medio de lobos...», esto no cambiará nunca, generación tras generación. Los consejos que Jesús da en Mt 5ss y Lc 6 no van dirigidos a todos, sino a los que han aceptado la Buena Nueva, «a vosotros que escucháis». Jesús dijo a sus discípulos, a aquellos que los querían seguir, que actuasen de una forma distinta a la mundana, pero sin separarse del mundo que nos toca vivir, en contacto con este permanentemente, porque la misión precisamente es la de ser su sal. Esas ovejas en medio de lobos manifiestan, viven y transmiten otra manera de vivir la creación, que finalmente se basa en la reconciliación con uno mismo, con los otros, con los enemigos y con la creación (solo así te puedes reconciliar con Dios, "cuando vayas a presentar tu ofrenda"...), tarea reconciliadora que no va dirigida solo al clero, sino a todos, como manifiesta el evangelio de Juan cuando se les aparece en el primer día de la semana: "Se puso en medio y les dijo: "Como el Padre me ha enviado, así os envío yo. Recibid el Espíritu Santo; a los que perdonéis los pecados, les serán perdonados..." Aquel día, según relata Lucas, estaban los once y sus compañeros cuando llegan los de Emaús, es decir, estaban también las mujeres que habían hecho el anuncio y quién sabe qué más, pero todos son enviados con aquella misión. Claro que el clero es el encargado de manifestarlo sacramentalmente en nombre de la comunidad, pero la misión de reconciliar es para todos los creyentes, porque todos reciben la paz y el Espíritu de reconciliación.
Hay que reflexionar desde la profundidad de la Buena Nueva, como la anterior, y basarse en ella para evangelizar; pero, con mucho desánimo por mi parte, veo que nos fijamos en los símbolos fantásticos que el texto evangélico tiene como toda literatura: plantar montañas en el mar, tomar el veneno sin sufrir sus efectos, aplastar leones y dragones, expulsar demonios reales, infiernos en llamas..., todo leído literalmente, todo escenas fantásticas y poéticas, pero que no han sucedido nunca ni sucederán.
Se presenta un Dios que, en vez de Padre, es caprichoso, y que, aunque la Sagrada Escritura dice claramente que el mundo, hecho por la palabra creadora era «muy bueno», de tanto en tanto ser divierte alternando el ritmo de la evolución creadora; a veces provoca visiones luminosas y apariciones misteriosas, no solo de Él, sino también de los santos; permite que un ser maléfico juegue con el don más preciado del ser humano, que es la libertad. Un Dios a quien no le importan los logros humanos y a quien le gusta el olor del incienso y que le dan culto fastuoso, cuando ya hace dos milenios que la Palabra encarnada dijo a la samaritana: «Llega la hora, mejor dicho, es ahora, que los auténticos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad» (Jo 4). Sí. Todavía no nos hemos sacudido de encima las visiones paganas de Dios. Por ejemplo, de la Acción de Gracias por haber recibido el Espíritu del que reconcilia a todos con su entrega, siempre preferimos destacar aquello que más se parece a los sacrificios paganos o del culto israelita.
¡No al Dios caprichoso! Expliquemos la historia sagrada con una interpretación existencial, histórica y humanista que pueda dar razón a las generaciones venideras y llene su constante ansiedad vital. Quedan muchas, muchas generaciones de homo sapiens, y si cada una de ellas ha de encarnar la lectura de la Buena Nueva en su condición, no pensemos nunca que ninguna de las interpretaciones, costumbres, rituales y concepciones históricas ha sido la definitiva.
Pero este trabajo solo lo podemos hacer los que hemos tenido la suerte de creer en Nuestro Señor y hemos estudiado y desentrañado el sentido de su Palabra en nuestra situación generacional. «Como el Padre me ha enviado a mí, también os envío yo a vosotros». Cada uno, dentro de su existencia generacional ha de dar un paso adelante en el camino liberador de la humanidad que lleva al Padre.
miércoles, diciembre 21, 2022
VIRGEN GUADALUPE 10 - MUNDIAL DE QATAR 1
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| Fotos de un Primero de Mayo en USA Con la Virgen de Guadalupe |
Supongo que en Guadalupe las cosas no serán perfectas y habrá habido peregrinación y alegría pero también algunos excesos. Parece sin embargo que la reunión de Guadalupe no solo es más divina sino que además es mucho más humana.
En Qatar ha habido una brutal explotación durante la preparación del Mundial y en Guadalupe lo que hay es trabajos normales y muchos voluntarios. Los peregrinos llegan caminando a Guadalupe y vuelven en guaguas. En el Mundial los viajes son a base de lujos. Tiendas de campaña en Guadalupe y hoteles en Qatar.
Guadalupe no tiene patrocinadores sino pueblo; el Mundial es un negocio de la FIFA, de gobiernos y conocidas multinacionales. Guadalupe tiene mucho de vida comunitaria y convivencia; el Mundial tiene mucho de explotación, de lujos para unos y miserias para otros. La inmensa mayoría de las instalaciones de Guadalupe son sencillas, las instalaciones del Mundial tienen lujos insultantes.
Hay entre los creyentes con frecuencia la equivocada idea de que somos pocos y lo pasamos peor. En realidad la inmensa mayoría de la humanidad es creyente. Y las reuniones de más personas son normalmente reuniones de creyentes. Entre las reuniones más importantes que ocurren cada año están las de la Meca y normalmente la mayor reunión humana cada año suele ser en torno a Guadalupe, precisamente en México un país oficialmente no católico.
Sin marketing, sin negocio, sin explotación, sin politiquería, sin autoritarismo, sin machismo. En torno a una mujer, de manera gratuita, caminando, ofreciendo, compartiendo, con alegría, con fiesta sin dinero. Una mujer ha vencido al Mundial. !0 a 1. La Virgen de Guadalupe. Messi se cree tocado por Dios pero no es más que un genio vendido (Messi, una concubina del harén catarí). El que está tocado por Dios es el pueblo y el pueblo -bienaventurado- se ha dejado enamorar por una mujer.
+info sobre el mundial:
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sábado, agosto 28, 2021
¿NETFLIX CONTRA LOS JUDÍOS?
INTERESANTE
El gigante de contenidos audiovisuales parece empeñado en desprestigiar a los judíos y al sentimiento religioso en general
https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/series-netflix-judios.html
jueves, agosto 26, 2021
domingo, febrero 21, 2021
viernes, diciembre 25, 2020
domingo, agosto 30, 2020
¿TERRAZAS SÍ Y ACTOS SOCIALES Y RELIGIOSOS NO?
El gobierno de Canarias ha prohibido los actos con más de 10 personas. Así, sin distinguir las farras nocturnas de los actos solidarios. Las farras son las que han desbocado el virus mientras los actos sociales realizados con todas las medidas y precauciones no han generado ningún problema y aportan serenidad, paz y esperanza. Aunque el poder no lo crea el ser humano es más que un amasijo biológico. De hecho, sacan los votos precisamente de ahí: de los ideales de quienes les votan.
Por la noche me di una vuelta por Triana-Vegueta y supongo que más de lo mismo podría encontrar por Puerto-Canteras. Y vi terrazas con hasta 40 personas. Con alcohol, comida, carcajadas, gritos y sin mascarilla. ¿Esto es menos peligroso que 10 personas moviéndose ordenadamente en la catedral y con intercambios sonoros contenidos? ¿Esto es menos peligroso que una reunión para dialogar de los problemas de todos?
Lo que pasa es que aquí -además de una pandemia- hay un lobby y un dios Baco. El lobby de la fiesta manda. Y el dios del fiestorro también. Y no nos vengan con el cuento de que los currantes del turismo comen gracias a los del fiestorro. No creemos que Canarias viva del turismo. Los lobbys canarios del turismo requeteviven y los currantes del turismo sobreviven; requetevivir y sobrevivir no es lo mismo, no los metan en el mismo saco. Ahí están las cifras de paro en los mejores momentos del turismo, las horas extra y las enfermedades laborales.
Cómplices del poder económico tenemos a un Gobierno autonómico que dice ser de izquierda y es más bien un esbirro del capital y del consumismo. Hubo una izquierda moral con campañas antialcohol, con Casas del pueblo, con Bibliotecas. Sí, la hubo, sí y sobrevive todavía entre sus bases y votantes. Hubo una izquierda que el acto europeo por la paz más importante contra la Primera Guerra Mundial lo celebró en una catedral. Hubo un Besteiro, socialista, que prohibió retiraran el Crucifijo de su despacho de Presidente del Congreso. Hoy, desde sus miserias morales, esta falsa izquierda golpea a las pobres gentes que quieren ir a Misa. Y lo hacen porque ya no son de izquierdas o simplemente por estupidez.
Sin embargo me alegro. Sí, me alegro. Me alegro porque si nos hacen esto, si nos prohíben Misas de más de 10 personas, mientras permiten que sigan las terrazas, es porque la Iglesia no somos un lobby. Cuando los pobres vienen a Caritas frecuentemente no saben que la mayor parte de las parroquias tenemos más bien poco. Si el poder nos ningunea, si el poder nos toca las narices quizá es porque ya seamos pobres aunque no nos hayamos casi enterado. Me alegra, me alegra mucho más esto que cuando nos dan premios; ya dijo alguien que la adulación es la antesala de la deslealtad.
Eugenio A. Rodríguez
domingo, mayo 26, 2019
¿EN LIMUSINA A LA PRIMERA COMUNIÓN? ¿Problema religioso o de clases sociales?
Eugenio A, Rodríguez
Le ha faltado tiempo al Diario La Provincia para meter en la sección de Religión un hecho más propio de la Estupidez que tantas verces va aparejada con las riquezas poseidas o deseadas. Que alguien llegue en limusina a un acto religioso tiene poco que ver con ese hecho religioso y mucho con la clase social del sujeto. Todos los demás niños de las primeras comuniones de Gran Canaria no han caído en semejante despropósito, y por tanto no puede achacarse esto a la Primera Comunión sino a esa pecualiarísima forma de ser de una pequeña parte de los que les sobra el dinero y que -además de sobrarles- les gusta alardear de ello.
Algunos en las redes han aprovechado para criticar de manera general un hecho religioso que no exige (más bien lo contrario) este tipo de gastos ni de alardes.
Por otra parte no es verdad -como dice LP- que "los grandes regalos y los banquetes de postín resultan cada vez más habituales". Carecemos de estudios sociológicos al respecto pero mi experiencia larga al respecto me permite decir que me parece que está pasando más bien lo contrario; me parece que hoy hay más sencillez que en años pasados.
No quisiera dejar otro tema al margen. No termino de entender por qué parece grave este hecho en una primera comunión y no lo parece en el Matrimonio. Las implicaciones morales del Matrimonio no creo que sean menores que las de la Primera comunión. Me parece que este es otro motivo de reflexión y que demuestra que el problema de esta foto no es religioso sino de la bobería de los esclavos del alardeo de los bienes materiales.
Le ha faltado tiempo al Diario La Provincia para meter en la sección de Religión un hecho más propio de la Estupidez que tantas verces va aparejada con las riquezas poseidas o deseadas. Que alguien llegue en limusina a un acto religioso tiene poco que ver con ese hecho religioso y mucho con la clase social del sujeto. Todos los demás niños de las primeras comuniones de Gran Canaria no han caído en semejante despropósito, y por tanto no puede achacarse esto a la Primera Comunión sino a esa pecualiarísima forma de ser de una pequeña parte de los que les sobra el dinero y que -además de sobrarles- les gusta alardear de ello.
Algunos en las redes han aprovechado para criticar de manera general un hecho religioso que no exige (más bien lo contrario) este tipo de gastos ni de alardes.
Por otra parte no es verdad -como dice LP- que "los grandes regalos y los banquetes de postín resultan cada vez más habituales". Carecemos de estudios sociológicos al respecto pero mi experiencia larga al respecto me permite decir que me parece que está pasando más bien lo contrario; me parece que hoy hay más sencillez que en años pasados.
No quisiera dejar otro tema al margen. No termino de entender por qué parece grave este hecho en una primera comunión y no lo parece en el Matrimonio. Las implicaciones morales del Matrimonio no creo que sean menores que las de la Primera comunión. Me parece que este es otro motivo de reflexión y que demuestra que el problema de esta foto no es religioso sino de la bobería de los esclavos del alardeo de los bienes materiales.
sábado, mayo 04, 2019
Tres hombres ‘cargaron’ la cruz
Gaumet Florido/C7La cruz o el Cristo del Árbol Bonito, de un característico color amarillo-ocre, ennoblece junto a un majestuoso laurel de indias la encrucijada de caminos que se forma entre las calles Tres Casas, Altozano, San Francisco, Huerta y La Fuente. Durante años se atribuyó en exclusiva al insigne artista teldense José Arencibia Gil, que en efecto fue quien diseñó este rincón de postal, pero en realidad fueron hasta tres los ingenios creadores que tuvieron que ver con el crucero, aunque solo dos de manera efectiva. Gil lo dibujó, Plácido Fleitas asumió tallarlo, aunque una enfermedad y su muerte se lo impidieron, y finalmente fue el escultor José Luis Marrero quien se estrenó en el tallado de la piedra con esta obra.
Así lo recoge el divulgador Manuel Sancho en una trabajada entrada de su blog crucesgc.blogspot.com, entre cuyas fuentes no solo cita al cronista oficial de Telde, al historiador Antonio González Padrón, sino también al propio artista aruquense, de 71 años, que le aportó además una curiosa foto del cristo recién labrado en la cantera de El Cerrillo, en Arucas. Allí lo labró, pero según el testimonio que le da el propio Marrero, el material que usó fue piedra ocre traída de otra cantera, la del barranco de Teror, ya clausurada, al igual que la de El Cerrillo.
Este bonito calvario data de 1973, de hace 47 años, pero sus orígenes hay que buscarlos, como apunta Sancho, en la tradición del vía crucis que implantaron los franciscanos, que llegaron al barrio en 1610 y que ejercieron tal influencia sobre este caserío que hasta jubilaron su denominación inicial, la de Santa María de la Antigua, para sustituirla por la actual, la de San Francisco. El que fuera párroco de San Juan entre 1934 y 1968 y cronista de la ciudad, Pedro Hernández, recuerda en su publicación Telde, a la que también alude Sancho, que los franciscanos desplegaron por las empedradas calles de este barrio «cruces de tea pintadas de encarnado» para los «severos y devotos vía crucis que recorrían los penitentes en determinadas noches, sobre todos los viernes». Se flagelaban tanto que luego debían acudir a casa del hermano médico del convento para ser curados.
Así las cosas, y según informó González Padrón, el actual cronista de Telde, al autor de este post, el lugar que hoy acoge este calvario es probable que coincida con la segunda estación de aquel vía crucis y que durante años estuviera representada con una «cruz desnuda de palo» sobre tres escalones que desapareció tras proclamarse la II República, señala Sancho a partir de los datos que le facilitó el cronista. Puede ser que fuera esta histórica vinculación de la cruz con esta encrucijada de caminos la que inspiró a Arencibia Gil para ubicar justo aquí esta curiosa representación. Fue de lo poco que se ejecutó de su propuesta de restauración para el barrio que registró en el Ayuntamiento de Telde en 1963 y de cuyo diseño, recogido en una lámina, da cuenta el historiador Germán Jiménez en su tesis doctoral Biografía y obra creativa del pintor José Arencibia Gil, leída en 2017 en la Universidad Carlos III de Madrid.
Como se explica en el blog, Arencibia presentó su diseño en 1963, pero no llegó a verlo materializado. Murió antes, en 1968. Se lo había encargado a otro teldense, Plácido Fleitas, quien tampoco pudo labrarlo. No lo llegó a iniciar. Falleció en 1972. Eso sí, ya estaba previsto que ejecutara la obra con piedra amarilla de Teror en la cantera de El Cerrillo, de Manolo Enrique, quien, a la postre, reseña Sancho, fue quien decidió proponer para esta tarea a un entonces muy joven José Luis Marrero, que aunque respetó el modelo de Gil, le imprimió su propio sello. Licenciado en Bellas Artes en Barcelona, aprendió el oficio de la piedra con los labrantes de La Goleta, en la cantera de El Cerrillo. Fueron ellos los que labraron el resto del templete.
El árbol que da sombra a este cristo tiene unos años más. Según le contó González Padrón a Manuel Sancho, fue plantado en 1939 y a instancias de una vecina, Magdalena Suárez, que vivía enfrente del lugar. Unos niños andaban jugando a la guerra con expresiones tales como Agarra al rojo para fusilarlo. Ella les reprende y les insta a plantar un árbol que debían regar cada tres días. Mientras creciera, no habría guerras. Y ahí sigue. En tiempo de paz.
martes, octubre 16, 2018
jueves, julio 26, 2018
miércoles, mayo 02, 2018
domingo, diciembre 24, 2017
FELIZ NAVIDAD. DIOS ES PEQUEÑO
"No era Dios quien se equivocaba, sino ellos imaginándose a un Dios solemnísimo y pomposo. Si Dios existía, tenia que ser «aquello», aquel pequeño amor, tan débil como ellos en el fondo de sus almas. Sus orgullos rodaron de su cabeza como un sombrero volado por el viento. Se sintieron niños, se sintieron verdaderos. Se dieron cuenta de que en aquel momento comenzaban a vivir"
Martín Descalzo
Martín Descalzo
martes, octubre 24, 2017
MILANI. La mirada verdadera. La capillita no es la parroquia
Me resulta original y tremendamente verdadera la mirada de Milani. Estudios sobre las procesiones los hay a cientos. Los enfoques son tan variopintos que unos curas podemos considerar casi herético lo que otros viven como esplendor magnífico de la fe. Y llega Milani y en cuatro líneas deshace la madeja enmarañada.
-Los que parecen más ferovorosos son solo una capillita.
-Los que parecen distantes son realmente la parroquia.
-Los dos curas COMPARTEN preocupación misionera.
-Los dos curas PIDEN PERDÓN.
-El cura de "ayer" pide perdón por los que no vienen...
-el cura de "hoy" pide perdón por los que no salimos...
No es extraño que los amigos de Milani quieran darlo a conocer. En noviembre próximo organizan una jornada en la Universidad de Salamanca. Interesante.
-Los que parecen más ferovorosos son solo una capillita.
-Los que parecen distantes son realmente la parroquia.
-Los dos curas COMPARTEN preocupación misionera.
-Los dos curas PIDEN PERDÓN.
-El cura de "ayer" pide perdón por los que no vienen...
-el cura de "hoy" pide perdón por los que no salimos...
No es extraño que los amigos de Milani quieran darlo a conocer. En noviembre próximo organizan una jornada en la Universidad de Salamanca. Interesante.
viernes, septiembre 29, 2017
Francisco, Péguy y el estupor de Dios
ROMA
El poeta francés Charles Péguy «nos ha dejado páginas estupendas
sobre la esperanza». Lo dijo el Papa Francisco durante la audiencia
general de hoy, continuando con su ciclo de catequesis dedicado a la
segunda virtud teologal. Péguy, recordó Francisco citando la obra «El
pórtico del misterio de la segunda virtud», «dice que Dios no se
sorprende tanto por la fe de los seres humanos, y mucho menos por su
caridad, sino lo que verdaderamente lo llena de maravilla y conmoción es
la esperanza de la gente: “Que esos pobres hijos —escribió— vean cómo
van las cosas y que crean que irá mejor mañana”».La imagen del poeta, añadió el Papa, «alude a los rostros de mucha gente que ha transitado por este mundo (campesinos, pobres obreros, migrantes buscando un futuro mejor) que ha luchado tenazmente a pesar de la amargura de un presente difícil, lleno de muchas pruebas, pero animada por la confianza en que los hijos habrían tenido una vida más justa y más serena. Luchaban por los hijos, luchaban en la esperanza».
La irrupción de Péguy en las reflexiones del Papa Francisco es como un relámpago de luz, incluso en las deprimentes crónicas eclesiásticas de estos días. Dios, dice Péguy, se sorprende de los corazones de los hombres que esperan simplemente, porque el signo de que la gracia entró al mundo con Cristo «tiene una fuerza increíble» y mantiene viva la esperanza como una pequeña llama «vacilante ante el soplo del pecado, que tiembla con todos los vientos, ansiosa al mínimo soplo». Péguy describe la esperanza como una «niña de nada», que avanza «entre sus hermanas más grandes» (las otras virtudes teologales de la fe y de la caridad) «y ni se la nota», perdida «entre las faldas de sus hermanas». Pero en realidad «es ella la que hace que caminen las otras dos y las tira, y hace caminar a todos. Porque nunca se trabaja más que por los niños».
Así, usando la imagen de la «niña» esperanza, el poeta francés intuye y vuelve a proponer en nuestros tiempos “incristianos” (los primeros «después de Jesús sin Jesús») que en cada tiempo y en cada situación la esperanza cristiana puede florecer y volver a partir solamente si Cristo mismo cumple un nuevo gesto de gracia, ahora, manifestando ahora su presencia operante. «La fe», escribió Pèguy, «es una catedral arraigada en el suelo de Francia. La caridad es un hospital, un refugio que recoge todas las miserias del mundo. Pero sin esperanza todo esto no sería más que un cementerio».
Veinte siglos de cristiandad, de doctrina de santidad, de teología serían cosas muertas y pasadas, sin una nueva acción de la gracia del Resucitado. Aparentemente inerme como un capullo que florece al final del invierno: «Sin este germinar de fines de abril», dice Dios mismo en la obra de Péguy, «sin ese único y pequeño retoño de la esperanza, que evidentemente cualquiera puede romper… toda mi creación no sería más que madera muerta […] Cuando vean tanta rudeza, la pequeña gema tierna no parece nada… Sin embargo de allí procede todo». Todo el cristianismo puede convertirse en un pasado muerto, pretexto e instrumento de chantajes y luchas de poder, si en el tronco endurecido de la historia cristiana no florece un nuevo retoño, si un nuevo gesto del Señor no suscita hoy la esperanza, como sucedió con los primeros pescadores que se encontraron con Él en el lago de Galilea.
Ir con cautela entre las dos bandas de «clericales»
En el golpeteo cadenciado de sus textos, «el inclasificable Péguy» (como lo definió el cardenal Roger Etchegaray) indicó hace ya un siglo que lo que contrasta con el dinamismo de gracia y de salvación del cristianismo no son los pecados de los hombres, que, por el contrario, forman parte del mismo «mecanismo», sino las operaciones de negociación y desnaturalización que ponen en acto dos «bandas» de clericales. «Nosotros —escribió el poeta francés en su obra “Véronique”, publicada póstumamente— nos movemos continuamente entre dos clérigos, vamos con cautela entre dos bandas de clérigos: los clérigos laicos y los clérigos eclesiásticos; los clérigos clericales anti-clericales y los clérigos clericales-clericales». Los primeros, explicó Péguy, niegan lo eterno de lo temporal, «quieren desmontar lo eterno de lo temporal, lo que está dentro de lo temporal». Mientras que los clérigos eclesiásticos «niegan lo temporal de lo eterno», quieren «deshacer, desmontar lo temporal de lo eterno, lo que está dentro de lo eterno. Y los unos y los otros no son cristianos, porque la técnica misma del cristianismo, la técnica y el mecanismo de su mística, de la mística cristiana es esta; involucrar un pedazo de mecanismo en el otro; es un ensamblaje de dos pedazos, esa especial relación, mutua, única, recíproca, indefectible, no desmontable, del uno en el otro y del otro en el uno; de lo temporal en lo eterno, y (pero sobre todo, cosa más a menudo negada y que de hecho es la más maravillosa) de lo eterno en lo temporal».
A principios del siglo pasado, Péguy intuía que entre los «clericales laicos» (es decir materialistas) y los «clericales-clericales» (los idealistas, los espiritualistas, los que exaltan el papel de la religión), los más peligrosos eran los segundos. Porque los primeros negaban. Pero los segundos desnaturalizaban. Las bandas clericales que hoy se pelean la escena a golpe de dossiers y peticiones, y que transforman en campo de batalla incluso la secuela del Sucesor de Pedro, no tienen ni siquiera la trágica grandeza de las consorterías que operaban en la época de Péguy. Pero comparten con ellas el impulso de alejar «el misterio y el operar de la gracia» de las dinámicas eclesiales. Así, incluso los formularios sobre la «Iglesia en salida» se convierten en objetivos estratégicos que hay que llevar a cabo con un esfuerzo y un proyecto de reforma funcional, y no dirigen a Cristo mismo la oración para que haga «salir» a la Iglesia de sí misma y de sus pretensiones de auto-suficiencia.
También para los clericales contemporáneos, del tipo que sean, vale lo que describía Péguy con respecto al «partido de los devotos» de su tiempo, siempre ocupado tratando de «contrarrestar el obrar de la gracia», de «pisotear los jardines de la gracia» con una brutalidad terrificante: «Una vez más la gracia obrará. Una vez más está ya obrando, amigo mío. Ha obrado. Y una vez más los clérigos creerán que solamente ha trabajado para ellos, harán como si ella hubiera trabajado, como si tuviera que trabajar solo para ellos». Porque creen que «Dios es su procurador y basta. Está ocupado solamente buscando clientes para ellos, obligando, reclutando para ellos. Solo se ocupa de esto. Es su sargento reclutador».
viernes, agosto 25, 2017
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