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domingo, noviembre 30, 2025

Lo que debemos a Kant




Era un hombre abierto a las ideas de los demás. Algo tan sencillo sigue siendo hoy revolucionario

PEDRO GARCÍA CUARTANGO/ABC

La leyenda dice que los vecinos de Königsberg ponían su reloj en hora cundo Immanuel Kant pasaba bajo sus casas. Hombre de legendaria puntualidad, sostuvo que el tiempo y el espacio no existen fuera del sujeto. Una afirmación osada en su época y con implicaciones que han sacudido el conocimiento en los dos últimos siglos.


Si Whitehead afirmaba que toda la filosofía es un conjunto de notas a pie de página de la obra de Platón, podríamos decir que todo lo que se ha escrito y pensado desde la publicación de la 'Crítica de la razón pura' en 1781 es una glosa de las ideas de Kant, del que se cumple ahora el tercer centenario de su nacimiento.

Me confieso devoto lector y admirador no sólo de su genio intelectual sino también de su carácter y su honestidad. Hijo de un guarnicionero, educado en el pietismo, vivió de forma frugal, rehuyendo el poder, la fama o el dinero. Buscó la verdad en un mundo convulso, puesto patas arriba por la Revolución Francesa.

Reivindicó siempre la autonomía de la razón, colocando la conciencia individual por encima del orden establecido, lo que le valió ser considerado sospechoso por las autoridades prusianas. Su imperativo categórico fundamentaba la ética no en la religión sino en el corazón humano.

La gran aportación del pensamiento kantiano fue la noción de que no existe la posibilidad de conocer la esencia de las cosas. La percepción de lo real está mediatizada por el tiempo y el espacio que no tienen una existencia objetiva, sino que son, en sus propias palabras, formas de la sensibilidad. Kant no niega la validez de la ciencia, pero sí sostiene que todo lo que sabemos está tamizado por nuestro entendimiento.

Esta tesis central en su filosofía tiene muchas consecuencias. La primera es que resulta imposible hacer afirmaciones categóricas sobre la existencia de Dios, el sentido de la vida o la fundamentación de las normas que rigen nuestra convivencia, que deben ser la expresión de un consenso y no de una imposición de la autoridad.

Kant aboga por la tolerancia y las libertades individuales frente al absolutismo. Lleva hasta tal punto esa concepción que propone un Estado europeo que desembocaría en la abolición de las guerras y en una convivencia armónica de las diferentes identidades culturales. Fue un visionario que rechazaba 'avant la lettre' los nacionalismos, los populismos y cualquier forma de dogmatismo.

Solía decir que el sabio suele cambiar de opinión; los necios, nunca. Era un hombre abierto a las ideas de los demás y siempre defendió que la razón y no los sentimientos deberían dictar nuestras acciones. Algo tan sencillo sigue siendo hoy revolucionario. En unos tiempos en lo que se nos divide en buenos y malos y en los que algunos se arrogan la posesión de la verdad, su lucidez brilla en la noche oscura.

miércoles, septiembre 17, 2025

DIÁLOGO SEGÚN SALVADOR ILLA Y LUIS ARGÜELLO

Comienza realmente en el minuto 30 (!) Fragmento de una de las aportaciones de Luis Argüello:

Una propuesta de diálogo parte de que hace falta una pedagogía que parte de la escucha, lo cual supone no demonizar al otro. Hoy en España hay dificultades para dialogar porque nos demonizamos unos a otros y decimos “con estos no se puede hablar” 

Luego hay que respetar el “logos” (“razón”), y la razón dice de búsqueda permanente de la verdad.

Luego nombrar en qué estamos de acuerdo, ¿cómo no vamos a estar en algo de acuerdo?

Atrevernos a nombrar en qué estamos en desacuerdo. 

¿Cómo podemos abordar el desacuerdo desde el acuerdo? 

¿Qué podemos compartir? ¿Qué tenemos que guardar porque humildemente reconocemos que estamos en posiciones diferentes?

Para la superación de la dialéctica de contrarios hace falta mirar a un tercero y si es un doliente mejor.

domingo, diciembre 05, 2021

¿Es cristiano discutir?

Esta cuestión merece diálogo.
 Julián Gómez del Castillo, que había discutido muchas veces, con mucha fuerza, con gente muy variada... defendía que es mejor no discutir nunca porque toda discusión es una guerra con vencedores y vencidos... 
La experiencia de Francisco seguramente es muy diferente. ¿No ha discutido nunca pues siempre ha sido obediente o jefe? 
Desde luego, el tema es más que sugerente y quizá DIALOGANDO descubramos que conviene dialogar-dialogar

viernes, junio 18, 2021

HABLANDO DE EXTREMOS


Es hora de defender sin ambages los insultos al monarca y los crímenes stalinistas; la apología del terrorismo y las virtudes del franquismo. Es legítimo ofender los sentimientos religiosos, tanto como defender la discriminación de los gays y la violencia de género….

Un momento...Todo esto parece disparatado. O solo algunas cosas, dependiendo del lector. Parece que nadie sensato puede defender todo esto al mismo tiempo; sin embargo muchas personas se pueden identificar con alguna de estas libertades de expresión. He ahí la cuestión: cómo decidir qué opiniones son las más censurables en democracia, sin rendir pleitesía a las ideologías dominantes en cada momento. Conviene recordar el insuperable aserto de la escritora británica E.B. Hall, falsamente atribuido a Voltaire con frecuencia: "No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo".

¿Con qué baraja queremos jugarnos las cartas de la libertad de expresión? ¿Eliminando las ideas que más nos desagradan? ¿Es realmente factible ponerse de acuerdo en cuáles son las ideas más nocivas? Seguramente en muy pocos casos.

Casualmente estos días un presbítero canario hacía unas declaraciones muy desafortunadas sobre unos horribles y recientes asesinatos. Llamemos a los nuevos inquisidores para que lo encierren en la cárcel y le impidan abrir esa boca tan poco pudorosa y certera.

Tengamos una crítica vigilancia sobre los intentos de proteger a la sociedad de opiniones determinadas supuestamente nocivas. La mejor profilaxis intelectual muchas veces es ignorarlas, o aprovecharlas para reforzar buenas y saludables ideas. Esa tutela solo debe admitirse en casos extremos que tengan un consenso muy amplio, para evitarnos proscribir también ideas válidas que merezcan un debate intelectual, en nombre de nuestros prejuicios ideológicos y maximalismos dogmáticos.

Si condenamos en bloque y nos cerramos a la escucha no podemos captar la interpelación que viene del diferente. En rigor solo aprendemos de verdad del diferente, del que difiere de nosotros. Algo bueno suele haber en casi todas las intenciones y razonamientos; comprenderlo nos capacita para el diálogo y para una respuesta contundente cuando haga falta. Al menos no se entiende ese miedo inconsciente e inconsistente a reflexionar sobre las ideas que nos desafían. Prohibir, por ejemplo, la defensa del franquismo es casi aceptar una derrota intelectual, una incapacidad para desactivarlo con argumentos racionales.

La cuestión de los delitos de opinión está de plena actualidad. Si hacemos una opción irrestricta por la libertad de expresión debe ser en todas las direcciones, sin pretender acallar solo a las izquierdas o las derechas o lo que sea que nos desagrade e incomode.

En estos tiempos necesitamos más que nunca apertura de mente. Es pereza intelectual el etiquetaje y la condena de una ideología en bloque, sin comprender al menos el ápice de verdad y de intención positiva que puede tener de fondo. No, no es garantía de progreso sino carcoma para la libertad de expresión. Favorece la superficialidad y la dictadura de las ideologías dominantes. Va unido casi siempre a la superficialidad, al vicio de juzgar opiniones a la ligera antes de haber escuchado sinceramente.

Hay un principio de humanismo cristiano difícil de comprender para la mayoría: condenamos el mal sin condenar a las personas. Etiquetar a los terroristas como terroristas, a los asesinos como asesinos, a los fascistas como fascistas, etc…; esto no sirve de mucho para la construcción humanista de la convivencia social. Cada persona tiene un nombre tan único e irrepetible como su historia. Que te puedan llamar por tu nombre y no por cualquier sanbenito, por lo que has hecho o dicho, es una horizonte de esperanza para la humanidad: las personas pueden cambiar.

La iglesia, como todas las grandes familias e instituciones tiene muchas miserias y enormes grandezas. Tiene sobre todo arrugas de vieja sabiduría que dan ganas de besar, especialmente su misericordia cuando pide comprensión para todos, intentando salvar siempre a la persona: incluso al terrorista y cuando afirma que las madres cuando abortan también son víctimas o que el que roba para comer no roba, que el suicida fue casi siempre sobre todo víctima de su contexto…

Pues claro que no nos pueden gustar las afirmaciones machistas de aquel cura porque añaden dolor al dolor. Pero tampoco nos convencen los políticos progresistas que quieren que la autoridad eclesiástica lo fulmine; esos salvadores de la patria que se creen mejores, con las mejores ideas impermeables al razonamiento y a la crítica.

Creemos en una sociedad con más dialogo y más razones, con más verdad y justicia. Debe convencernos una iglesia que no reprime, que no condena, que pide perdón en común cuando alguno mete la pata. Eso renueva y da alas; hasta algunos políticos y monarcas lo han copiado. Es así como nos sentimos todos responsables de todos y no los buenos frente a los malos. Condenamos solo a los que condenan al fuego eterno o al linchamiento mediático, o a lo que sea. Nadie es su delito, todos tenemos un nombre y una oportunidad cada mañana.


Eugenio A. Rodríguez, párroco de san Marcos
Juan María Mena, párroco de santa Isabel de Hungría

miércoles, noviembre 06, 2019

DIALOGAR ES TRABAJAR

Sin mucho rollo:  ¿No vivimos hoy en un discurso que reduce dialogar a conversar? Y no me refiero solo a cuando los políticos lo dicen respecto de Cataluña: "Nos tenemos que sentar y hablar". Me refiero a las todas las realidades. Ahora a las "realidades" a veces las llamamos "temas". Uffff. En la vida política, familiar, solidaria etc etc me parece que esta experiencia de diálogo como ACCIÓN es muy necesaria.

miércoles, enero 09, 2019

PODEMOS HACER MAGIA (o no es magia, pero lo parece)

Diego Velicia, psicólogo del COF Diocesano Valladolid
Una discusión es una especie de escalera. Alguien dice algo que molesta al otro y ese otro le contesta, pero, en su respuesta, intenta quedar un peldañito por encima del otro. En el tono, en la contundencia del argumento propio, en el desprecio al argumento del otro… se trata de quedar por encima. Dependiendo de las circunstancias se intenta quedar muy por encima de otro, o sólo un poquito. Pero por lo general por encima. Y el otro responde subiendo al siguiente escalón. Y así consecutivamente.
Buscamos nuevos argumentos, elevamos la voz, rebatimos los argumentos del otro… A medida que vamos subiendo por la escalera se intensifica la tensión. N uestro organismo experimenta algunos cambios: sube el ritmo cardíaco, los músculos se tensionan, la respiración se agita… Y al tiempo nuestro cerebro va dejando de escuchar. Al mismo ritmo en que va aumentando la intensidad de nuestro enfado, se nos hace más difícil ponernos en el lugar del otro, nos invaden pensamientos negativos y le atribuimos intenciones dañinas. 
Los procesos que suceden tanto dentro de cada persona, como entre las dos personas que están discutiendo, hacen muy difícil que una discusión sea productiva. ¿Qué suele salir de una discusión? Heridas que tardan tiempo en cerrarse, distanciamientos, pérdidas de control, sensación de incomprensión y rabia… Es poco frecuente que de una discusión se extraiga una buena idea, un acuerdo para el futuro…
¿Cómo abordar entonces las conversaciones sobre temas de “alta tensión” (cada pareja tiene los suyos) para que no se conviertan en una discusión? Aquí va un pequeño truco que puede parecer magia, pero no lo es. 
Sabemos que cuanto mayor es la tensión, mayor la dificultad para controlarse uno mismo. Por lo tanto, lo antes posible, conviene reconocer la parte de razón que tiene el otro. Obsérvese que en la discusión lo que hacemos normalmente es fijarnos en las cosas en las que el otro no tiene razón. Pues bien, se trata de hacer justo lo contrario. Concentrarnos en la parte de razón que tiene el otro. Y decírselo, con frases como “en parte estoy de acuerdo contigo”, “creo que tienes parte de razón cuando dices…”
Es poco frecuente que en una conversación haya una de las partes que no tiene ninguna razón, ninguna parte de verdad en sus argumentos. Pero, centrados en nosotros mismos como solemos estar en medio de una discusión, nos cuesta aceptar la parte de verdad que el otro tiene. Para poderlo hacer, hay que actuar rápido, pues si empezamos a ascender por la escalera de la discusión nos va a costar muchísmo más reconocer su parte de razón y expresársela. A veces es necesario pararse un momento, respirar hondo y contar hasta diez para no dejarse llevar por el impulso de subir por la escalera.
¿Cuáles son los efectos de este “truco”? En primer lugar hay un efecto interno y es que en lugar de la ira habitual experimentaré que estoy en calma y que no veo al otro como un enemigo a derrotar. En segundo lugar hay un efecto en el otro. Y es que el otro (que ya estaba anticipando mi respuesta pensando que iba a subir al siguiente escalón) de repente se va a ver escuchado, reconocido, valorado. Y como consecuencia de los cambios en los dos, hay un tercer efecto, que es en vez de la escalera de la discusión, va a aparecer un nuevo escenario en el que dos personas miran juntas una realidad para intentar encontrar un punto común, una síntesis que dé respuesta al problema. Y esto no es magia, pero se le parece…

domingo, octubre 29, 2017

martes, octubre 24, 2017

MILANI. La mirada verdadera. La capillita no es la parroquia

Me resulta original y tremendamente verdadera la mirada de Milani. Estudios sobre las procesiones los hay a cientos. Los enfoques son tan variopintos que unos curas podemos considerar casi herético lo que otros viven como esplendor magnífico de la fe. Y llega Milani y en cuatro líneas deshace la madeja enmarañada.
-Los que parecen más ferovorosos son solo una capillita.
-Los que parecen distantes son realmente la parroquia.
-Los dos curas COMPARTEN preocupación misionera.
-Los dos curas PIDEN PERDÓN.
-El cura de "ayer" pide perdón por los que no vienen...
-el cura de "hoy" pide perdón por los que no salimos...
No es extraño que los amigos de Milani quieran darlo a conocer. En noviembre próximo organizan una jornada en la Universidad de Salamanca. Interesante.

miércoles, febrero 13, 2013

“La esperanza invencible”


Mariola López rscj
la esperanza invencible: escritos esenciales del monje martir de argelia-ghristian de cherge-ghristian de cherge-9789870006749
Estos días he acabado de leer un libro del prior, Christian de Chergé, titulado “La esperanza invencible ” (Ed. Lumen) son sus escritos esenciales que abordan la oración, el diálogo con el mundo musulmán, la compasión, el martirio…y una manera de entender los votos que pasa por el perdón y la vida ofrecida. Me ayudó descubrir que Christian había pasado durante su juventud dieciocho meses en Argelia como subteniente, administrando un grupo de pueblos. Allí creó lazos de amistad con Mohamed, un guardia campestre de la ciudad. Un día, mientras los dos amigos paseaban y conversaban acerca de la oración, los nacionalistas argelinos quisieron poner fin a la vida del subteniente francés. En ese instante Mohamed se interpuso y salvó la vida de Christian. Dos o tres días más tarde, Mohamed fue encontrado degollado cerca del pozo. Christian quedó marcado por este acontecimiento que le reveló como un musulmán puede vivir el “único mandamiento” dando su vida por amor al otro. Christian escribía: “ En la sangre de este amigo supe que mi llamada a seguir a Cristo debería vivirla, tarde o temprano, en el país mismo donde se me había dado la prueba más grande de amor ”.
Hombre de oración y de reconciliación, cálido y sonriente, atravesado por el don de la esperanza, una esperanza que hunde sus raíces en el Dios de la Misericordia. Escribe a una religiosa amiga en 1977:
“En tanto exista un dolor para compartir en  el mundo tú estarás allí, compañera de la noche y de la duda, de la vigilia y de las lágrimas…Tú serás siempre esa mujer sin edad, lista para compadecerlo todo…Y si te preguntamos las razones de la esperanza que te empujan  a actuar así, tomarás al niño muerto que desciende de la cruz y lo recibirás en la tumba de tus brazos, para que allí junto a tu pecho, él repose, se despierte y reviva en tus entrañas.”

martes, diciembre 04, 2012