miércoles, septiembre 23, 2020

Manifiesto de la plataforma cuiDANDO



Ante el debate en el Congreso de los Diputados de la propuesta del PSOE para convertir la eutanasia y el suicidio asistido en un derecho, un grupo de profesionales de distintos sectores, creencias e ideologías queremos expresar nuestra posición al respecto.

Estamos a favor de una muerte digna. Y queremos señalar el riesgo de confundir la muerte digna con la eutanasia. Nos preguntamos si es posible una muerte digna sin haber alcanzado una vida digna. La primera tarea que debe abordar un gobierno es que todos los miembros de su sociedad alcancen una vida digna, incluida la forma de afrontar el final de la misma.

La ley en debate señala la necesidad de “respetar la autonomía y la voluntad de poner fin a la vida de quien está en una situación de enfermedad grave…” El derecho a tomar las propias decisiones es una conquista importante para la humanidad, pero está acompañada por el reconocimiento de que no podemos tomar algunas decisiones, incluso sobre nuestro propio cuerpo. Así, no podemos vender un órgano, ni convertirnos por nuestra propia voluntad en esclavos de nadie, ni tampoco gestar un bebé para venderlo a otra persona. Nuestro derecho a decidir no es absoluto.

Por otra parte, el ser humano es un ser autónomo pero está condicionado por su contexto social. El vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, afirmó en el debate de investidura que “no hay libertad si no se llega a fin de mes” y es evidente que hay elementos externos que condicionan directa o indirectamente la decisión de pedir la eutanasia o el suicidio asistido, especialmente entre los más pobres:

No hay elección libre si no existe la posibilidad de acceder a unos cuidados paliativos que alivien el sufrimiento. El 50% de la población española no tiene acceso a los mismos. ¿Qué alternativa se ofrecerá a esos enfermos si se aprueba la eutanasia y el suicidio asistido? No podrán elegir entre paliativos y eutanasia. No tendrán elección. El escaso desarrollo de los cuidados paliativos es la causa de la obstinación terapéutica de algunos médicos sin la formación ni los recursos necesarios para acompañar el final de la vida.

Los trabajadores del mundo de los cuidados (técnicos de transporte sanitario, auxiliares, cuidadores…) prestan servicios en un contexto de alta precariedad laboral: empresas subcontratadas, salarios bajos, jornadas irregulares, contratos a tiempo parcial, incluso a llamada, escasa influencia del sindicato, inestabilidad en el empleo, turnos de trabajo agotadores, etc. Esta precariedad redunda en la calidad del servicio que prestan a las personas cuidadas. Es preciso una mejora real de las condiciones laborales de los trabajadores de este sector para garantizar una asistencia profesional en condiciones adecuadas.

En nuestro país mueren más de 100 enfermos cada día con la ayuda a la dependencia ya concedida, pero aún no otorgada. El periodo medio de espera para la concesión de las ayudas es de 426 días. Un año es el periodo de espera para la concesión de una plaza en una residencia pública de ancianos.

Las familias hacen auténticos sacrificios para atender, por un lado, una situación laboral muchas veces precaria e inestable y por otro, el cuidado del familiar enfermo. Alternar la asistencia al trabajo con las visitas al hospital o el cuidado domiciliario conlleva una situación de estrés que tiene un alto riesgo de resultar una presión inconsciente sobre el enfermo.

Por último, nos preocupa el impacto que la aprobación de la eutanasia y el suicidio asistido pueden tener en la legitimación social del suicidio. El suicidio es la primera causa de muerte no natural. En la actualidad, cuando una persona amenaza con suicidarse, las administraciones públicas y la propia sociedad movilizan una serie de recursos destinados a evitarlo. ¿Qué mensaje lanza el gobierno y la sociedad a las personas que sufren al convertir el suicidio en un derecho?

Creemos que la proposición de ley de la eutanasia no debe ser aprobada y, tanto el gobierno, como el Congreso de los Diputados, deben trabajar para conseguir una vida digna para todos los ciudadanos que incluya:

- Aliviar la presión laboral sobre los familiares y cuidadores de las personas enfermas. El coste estimado de una estancia hospitalaria es de 600 euros diarios. El salario medio de los trabajadores está en torno a los 1.200 euros al mes. Que las familias tengan la opción de una excedencia remunerada en su trabajo por cuidado de familiar enfermo redundaría en la mejora del bienestar del enfermo y sus cuidadores, suponiendo un ahorro en gasto público que facilita que las empresas contraten otro trabajador, mientras dure el período de enfermedad, con bajos costes sociales.

- La tramitación urgente de la ayuda de la dependencia reduciendo los actuales plazos.

- La creación de plazas públicas en residencias sociosanitarias y hospitales de media-larga estancia que sirvan para que los enfermos sean cuidados hasta el final de su vida cuando el soporte social no existe o ha claudicado. El coste en estos centros es muy inferior al de las camas de los hospitales donde actualmente fallecen miles de estos pacientes.

- El establecimiento de una red de formación en ayuntamientos, ONG’s, asociaciones vecinales y colectivos organizados, para difundir en la sociedad los valores relacionados con el cuidado: empatía, solidaridad, compasión… desplegando el enfoque del cuidado comunitario desde la experiencia de “comunidades compasivas”, como herramienta para llevar los cuidados paliativos al entorno comunitario.

- Desarrollar redes de apoyo a enfermos y sus familias potenciando las ayudas a las asociaciones de familiares de enfermos.

- La promoción de una ley nacional de cuidados paliativos y la inclusión de la asignatura de Cuidados Paliativos en las facultades de Medicina y el resto de disciplinas dedicadas al cuidado, de manera que los futuros profesionales sepan acompañar el final de la vida y aplicar la limitación del esfuerzo terapéutico.

- El desarrollo de planes de estudio, prevención e intervención en suicidio. Sólo desde la comprensión profunda de los motivos que llevan a alguien a desear dejar de vivir, es posible la atención y el cuidado adecuados ante la desesperación que pueden provocar la enfermedad y el sufrimiento.

La inmensa mayoría de la sociedad desea aliviar el sufrimiento del enfermo y su familia. Muchas son las medidas que se deberían aplicar desde el gobierno para aliviar el sufrimiento de tantos, antes de aprobar la eutanasia y el suicidio como salida. La preservación y dignificación de la vida “en la vida” debe ser el objetivo de una sociedad progresista y humanista. El gobierno y toda la sociedad cuenta con nosotros para ello.

domingo, septiembre 20, 2020

El evangelio: grito contra el paro (Mt 20,1-16) (ciclo A: 25)

Este evangelio de hoy trae de cabeza a algunos predicadores. ¿Cómo explicar esto de un propietario que paga igual al que lleva todo el día trabajando que al que llega a última hora? Recuerdo las pegas de tantos cristianos tradicionales que entendían que esta misericordia del Padre era injusta cuando entendían que el mismo premio (el cielo) se obtenía si te arrepentías a última hora o habías cumplido con pulcritud los mandamientos toda su vida. En el colmo del alambicamiento había quien se preguntaba que pasaba si un perverso se arrepentía a ultima hora y un esforzado cristiano moría de repente tras un pecado mortal. Dejemos ahora a un lado la crítica a estas miradas que tanto se han torturado.

La cosa es más sencilla. Si miramos a nuestro alrededor y no vivimos fuera de la realidad nos encontraremos con que este evangelio es un grito contra el paro. Intentemos imaginar cómo estarían aquellos hombres esperando en la plaza a ser contratados mientras sus familias esperaban recibir al final del día algo de dinero para seguir tirando.

1) Lo peor es el paro. Recordemos alguna experiencia con mirada limpia. Personalmente me he sentido así solo una vez en una plaza de la vendimia riojana. Es horrible. Un propietario necesita manos que recojan uva. Brazos mejor fuertes, mejor jóvenes, mejor experimentados. Un auténtico examen. Humillante. Elegido paradójicamente "a dedo", casi sin nombre, traslado en remolque de tractor... Por desagradable que sea hay algo peor:  quedarse en la plaza. La cosa se ha reeditado con muchísimos migrantes en las plazas de las periferias. En el fondo es la misma situación extendidísima de cualquier parado. Es la triste alegría de cualquier "elegido" o "elegida". ¿Elegido? Mal ¿No elegido? Casi peor. Por eso quizá el propietario del evangelio paga lo mismo.

2)  A todos lo mismo: un denario. Sí, sin depender de si se tenía más o menos experiencia, sin depender de si se era más o menos eficaz, más o menos rentable. A todos lo mismo. Los manuales de Doctrina Social de la Iglesia dedican páginas y páginas a cosas importantes y también a no pocas menudencias mucho menos importantes pero no suelen tratar que en los documentos oficiales (las encíclicas) no se dice nunca (que yo sepa) que el salario deba depender de haber estudiado mucho o poco, de ser más o menos perfecto, de las cualidades de mercado, de tener un conocimiento más o menos valioso. Cuando he comentado esto hasta algunos pobres protestan: 

-“¿Que mi nieta médico, con lo que ha estudiado, debe cobrar lo mismo que un auxiliar?

-Incluso menos, si es que necesita menos.

Una mirada limpia a las encíclicas defiende que el salario debe depender sobre todo de las necesidades que se tengan. Las familias numerosas o los discapacitados pueden necesitar más. No encuentro en las encíclicas una justificación de las diferencias salariales. El denario era lo necesario para vivir. Esto creo dice el Evangelio de hoy.


3)  La palabra “amigo”. El propietario llama al que se queja así: “amigo”. Podía haberle llamado Satanás (como Jesús a Pedro) o podía haberle llamado “fascista” (como ahora algunos dicen a cualquiera que le lleve la contraria). No. Le llama “amigo”. Porque todos tenemos vocación de amistad. Porque todos estamos con-vocados a no quejarnos porque cada cual reciba según sus necesidades. Jesús quiere ser nuestro amigo. Más todavía: en el corazón del enemigo late el amigo que está llamado a ser.

sábado, septiembre 12, 2020

domingo, septiembre 06, 2020

PONERSE DE ACUERDO CUANDO QUEREMOS ALGO (CICLO A: XXIII)

“Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.


Ayer y hoy he preguntado cuatro veces en las Eucaristías: ¿Alguien cree que esto puede interpretarse como que si ustedes y yo pedimos hoy que se acabe la pandemia ésta se acabe? Todos han dicho que “no”.


Al cristianismo tradicional le cuesta aceptar cosas evidentes como esta. La pandemia no depende de que Dios la quiera superar y no se arregla porque nosotros lo pidamos. Es así. Evidente. Porque Dios no puede hacer lo que no puede hacer. Dios no puede hacer círculos cuadrados ni Dios puede hacer pasar por un puerta un objeto mayor que esa puerta.


A los textos evangélicos muchas veces hay que arrojarlos contra la realidad para que griten la verdad que contienen. Hay que quitarles el ropaje de falsas interpretaciones beatas que no por frecuentes dejan de ser falsas.


Este fragmentito del Evangelio ocurre millones de veces en la realidad. Para hacer cualquier cosa la hacemos mejor con otro: mover una mesa, arreglar una máquina, levantar una pared, etc. Todos somos hijos de un hombre y una mujer que hicieron equipo.


Necesitamos equipos de científicos que acaben con la pandemia. Equipos del políticos. Equipos de enseñantes. Equipos de ciudadanos. Equipos de sanitarios. Equipos de trabajadores esenciales. Equipos de amigos de la “casa común” que acaben con las causas ecológicas de la pandemia. Equipos de amigos de la “familia común” que hagan que los pobres no sufran las peores consecuencias de la pandemia. Equipos que se pongan de acuerdo. Cuando se hace todo eso se ve claramente que el Señor esta ahí: EN MEDIO. En medio significa EN MEDIO. Es decir: EN MEDIO.


Más sobre el equipo en este blog. En la etiqueta EQUIPO

https://antigonahoy.blogspot.com/search/label/EQUIPO


sábado, septiembre 05, 2020

martes, septiembre 01, 2020

Francisco:La raíz de todo error espiritual es creerse justo

El Pontífice lamenta hay un error espiritual que deja a Dios fuera de todo

«La raíz de todo error espiritual es creerse justo. Considerarse justo es dejar a Dios, el único justo, fuera de casa«, se lee en la cuenta Twitter del papa Francisco de este martes 25 de agosto de 2020.

Precisamente, el Pontífice ha invitado a volver a partir: «del sentirnos necesitados de salvación, todos».  «Es el primer paso de la religión de Dios, que es misericordia hacia quien se reconoce miserable. En cambio, la raíz de todo error espiritual, como enseñaban los monjes antiguos, es creerse justos. Considerarse justos es dejar a Dios, el único justo, fuera de casa.

Es tan importante esta actitud de partida que Jesús nos lo muestra con una comparación paradójica, poniendo juntos en la parábola a la persona más piadosa y devota de aquel tiempo, el fariseo, y al pecador público por excelencia, el publicano» (27 de octubre de 2019). 

Y afirma que el juicios se invierte: «el que es bueno pero presuntuoso fracasa; a quien es desastroso pero humilde Dios lo exalta. Si nos miramos por dentro con sinceridad, vemos en nosotros a los dos, al publicano y al fariseo».

Somos un poco publicanos, por pecadores, y un poco fariseos, por presuntuosos, capaces de justificarnos a nosotros mismos, campeones en justificarnos deliberadamente».

El Papa sostiene que esta actitud con Dios no funciona, puede funcionar con los demás. Pero, «con Dios el maquillaje no funciona». Así, exhorta a rezar para pedir la «gracia de sentirnos necesitados de misericordia, interiormente pobres».