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viernes, agosto 14, 2026

«¡Perdón!» - León Felipe


Soy ya tan viejo,
y se ha muerto tanta gente a la que yo he ofendido
y ya no puedo encontrarla
para pedirle perdón.

Ya no puedo hacer otra cosa
que arrodillarme ante el primer mendigo
y besarle la mano.
Yo no he sido bueno…
quisiera haber sido mejor.
Estoy hecho de un barro
que no está bien cocido todavía.
¡Tenía que pedir perdón a tanta gente!…
Pero todos se han muerto.
¿A quién le pido perdón ya?
¿A ese mendigo?
¿No hay nadie más en España…
en el mundo,
a quien yo deba pedirle perdón?…

Voy perdiendo la memoria
y olvidando las palabras…
Ya no recuerdo bien…
Voy olvidando… olvidando… olvidando…
pero quiero que la última palabra,
la última palabra, pegadiza y terca,
que recuerde al morir
sea esta: PERDÓN.

Casi todas estas piedras llegaron en días
de angustia,
de terror,
de desespero y desamparo.
Algunas en días de «Gracia».
Ahora las veo serenamente
desde la fría altura de mis años,
desde mi vejez apaciguada.
Todos son juguetes:
las heridas, las lágrimas,
el veneno del áspid, la baba del tirano,
el hacha del verdugo…
Una pelota es esa cabeza cercenada.
Jugamos al nacimiento y a la muerte,
al soplo y a la llama,
al que me ves y no me ves…
al enciende y apaga la lámpara.
Pero a veces pienso que no son todo juguetes y que yo que
no he servido para ser
ni piedra de una lonja
ni piedra de una audiencia
ni piedra de un palacio
ni piedra de una iglesia…

Yo que en este mundo no he servido después de ochenta
años para nada… acaso sirva ahora todavía, como David,
para lanzar con la honda una de estas piedras, pequeñas y
ligeras, de mi zurrón —la más dura, la más pedernal… Tú,
piedra aventurera,
y dar justo, justo con ella
en la frente misma de Goliat.

León Felipe

De: ¡Oh este viejo y roto violín! – Libro Noveno: El zurrón de las piedras – 1965
Recogido en: León Felipe – Poesías completas
Ed. Visor Libros 2004©
ISBN: 978-84-9895-766-2

Felipe Camino Galicia de la Rosa nació el 11 de abril, de 1884, en Tábara, Zamora.
Poeta de la Generación del 27′, escribió además algunas obras de teatro, y es conocido a nivel mundial por haber sido traductor de la obra de Walt Withman.
Tras permanecer varios años residiendo y trabajando en México y Estados Unidos, volvió a España poco antes de iniciarse la guerra civil, en la que vivió como militante republicano hasta 1938, año en que se exilió definitivamente a México, pasando a ser agregado cultural de la embajada de la República española en el exilio, única reconocida entonces por el Gobierno de Cárdenas.
De su estancia en el país hispano, diría. Llegué a México (por primera vez) montado en la cola de la revolución. Corría el año de 1923. Después, aquí he vivido por muchos años: Aquí he gritado, he sufrido, he protestado, he blasfemado, me he llenado de asombro…
Son muchos lo que creen que León Felipe debe ser reivindicado como un poeta mayor, superando las dificultades que en vida le acarrearon su independencia de todas las corrientes literarias de su tiempo y su condición de exiliado.
Murió en Ciudad de México, el 18 de septiembre de 1968

viernes, agosto 07, 2026

viernes, julio 03, 2026

“El tesoro”


¿Quién de nosotros se encargará de alimentar a los hambrientos? -preguntó el señor Buddha a sus discípulos, cuando el hambre se abatía sobre Shravasti.

Ratnakar, el banquero, inclinando la cabeza, dijo:
-Una fortuna mucho más grande que la mía sería necesaria para alimentar a los hambrientos.

Jaysen, jefe de los ejércitos del rey, dijo:
-Gustoso daría mi sangre y mi vida, pero no hay alimento suficiente en mi casa.

Dharmapal, que poseía grandes dehesas, musitó:
-El dios de los vientos arrasó mis campos y ni siquiera sé cómo podré pagar los impuestos del rey.

Entonces Supriya, la hija del mendigo, se levantó, y humildemente se inclinó ante la asamblea, diciendo:
-Yo alimentaré a todos esos miserables.

-¿Y cómo? -exclamaron todos sorprendidos. ¿Cómo esperas cumplir tu promesa?

-Soy entre todos la más pobre -dijo Supriya-, y ésa es mi fuerza. Mi tesoro y mi abundancia los buscaré a vuestras puertas. Como nada tengo que abandonar, allí clamaré que se os ablanden las entrañas.

Rabindranath Tagore

jueves, septiembre 25, 2025

TE ODIO, FRANCISCO


por Chili Obando

Te odio, Francisco, porque no fuiste un Papa, fuiste un escándalo.
Porque cuando todos esperaban un monarca, vos apareciste con olor a calle y a Evangelio.
Te odio porque te bajaste del trono de Pedro y te subiste al bondi con nosotros.
Te odio porque no quisiste vivir en un palacio.
Porque elegiste una piecita chiquita en la Casa Santa Marta, como si la humildad fuera la única corona que te interesaba.
Te odio porque comías con los empleados y no con los príncipes de la Iglesia.
Porque abriste las puertas del Vaticano y dejaste entrar el barro de la humanidad.
Te odio porque te llamaste Francisco, como el loco de Asís.
Y los locos, Francisco, nos desordenan el alma.
Nos hacen ver que el amor no es cómodo, ni diplomático, ni tibio.
Te odio porque no hablaste como un Papa, hablaste como un abuelo sabio que acaricia con las palabras y sacude con el ejemplo.
Te odio porque antes fuiste Jorge.
Ese cura del subte, del mate compartido, de los pies lavados en las villas.
Te odio porque no te importaba caerle bien al poder, te importaba que el pobre no cayera del mundo.
Te odio porque metiste presos a cientos de pedófilos y echaste a cardenales corruptos, sin miedo, sin cálculo.
Te odio porque te animaste a limpiar la casa por dentro, y eso duele.
Te odio porque dijiste lo que nadie se animaba a decir.
Te odio porque no viniste a Argentina.
Porque nos dejaste con las ganas.
Porque nos obligaste a amarte a la distancia, como se ama a los que duelen.
Te odio porque sos peronista.
Y te odio más porque jamás te disculpaste por eso.
Porque tu política era el Evangelio, y eso sí que incomoda.
Te odio porque nos pediste que cuidemos a los viejos y a los niños.
Porque nos hiciste mirar a los costados, cuando preferíamos mirar para arriba.
Te odio porque nos sacaste de la comodidad de las parroquias y nos empujaste a salir, a embarrarnos, a ir al encuentro.
Te odio porque le diste valor a los pequeños gestos.
A ese “buen día” al portero, al “perdón” en casa, al abrazo que llega antes del juicio.
Te odio porque nos invitaste a soñar siempre, y eso es peligroso.
Porque los que sueñan no se conforman.
Te odio porque hiciste de la misericordia tu bandera.
Porque abriste las puertas del Jubileo y nos dijiste que el perdón es un derecho divino, no un premio de los buenos.
Te odio porque abrazaste a los presos, lavaste sus pies, y dijiste que nadie está perdido para siempre.
Te odio porque en Lampedusa lloraste por los migrantes muertos en el mar.
Porque lanzaste flores al agua como quien pide perdón por todo lo que no hicimos.
Te odio porque dijiste que el Mediterráneo se convirtió en un cementerio, y nos dolió.
Te odio porque nunca te diste por vencido.
Porque con 88 años, en silla de ruedas, seguías viajando, hablando, amando, denunciando.
Te odio porque hiciste más con un pulmón solo que muchos con el cuerpo entero.
Te odio porque nombraste cardenales de los márgenes: de los barrios, de África, de Asia, de la periferia.
Porque volviste a decirnos que el centro está en las orillas.
Y te odio porque nos diste vuelta el mapa.
Te odio porque te arremangaste en el Sínodo y escuchaste más de lo que hablaste.
Porque no tuviste miedo de abrir debates, ni de que la Iglesia se parezca al pueblo de Dios, con sus dudas, sus búsquedas, sus heridas.
Te odio porque fuiste a lugares donde nadie iba.
Porque fuiste el primer Papa en pisar Irak.
Porque en Filipinas reuniste la multitud más grande de la historia, y no fue por vos, fue por la esperanza que llevabas.
Te odio porque hablaste en el Capitolio de Estados Unidos y les recordaste que los inmigrantes también tienen rostro y nombre.
Porque en la ONU no hablaste de geopolítica, hablaste de humanidad.
Porque cuando decías “no a la guerra”, yo sentía que me estabas hablando a mí, no a los líderes, sino al tipo común que ya se había resignado.
Te odio, Francisco, porque me hiciste volver a creer que la Iglesia puede parecerse a Jesús.
Porque nos mostraste que el poder, si no sirve, no sirve para nada.
Porque nos dejaste una Iglesia con olor a Evangelio, no a naftalina.
Te odio porque sonreías con los ojos.
Y eso desarma a cualquiera.
Porque en medio del barro,
en medio de tanta miseria y tanto miedo,
vos encontrabas ternura.
Y eso… eso también salva.
Te odio, Francisco,
porque abrazaste a los gays,
a la comunidad LGTB,
a quienes siempre fueron dejados al margen.
Porque cuando todos les daban la espalda,
vos abriste los brazos.
Y no preguntaste cómo vivían.
Preguntaste si sabían que eran amados por Dios.
Te odio, Francisco…
porque te hiciste querer con una fuerza brutal, de esas que no se olvidan.
Porque nos mostraste que el amor verdadero incomoda, desinstala, exige.
Te odio porque tu muerte no es ausencia, es desafío.
Te odio porque ahora te volviste semilla.
Y las semillas, Francisco, ya sabemos lo que hacen:
se entierran, duelen, desaparecen…
y después revientan en vida.
Ahora te odio, Francisco,
porque ya no puedo mirar el mundo sin preguntarme
qué harías vos si estuvieras acá.
Y lo peor, Francisco…
es que me dejaste con la respuesta.

domingo, septiembre 07, 2025

Me es suave la carga


Amo Señor tu sendas, y me es suave la carga
Que en mis hombros pusiste;

Pero a veces encuentro que la jornada es larga,
Que el cielo ante mis ojos de tinieblas se viste,
Que el agua del camino es amarga, es amarga,
Que se enfría este ardiente corazón que me diste;

Y una sombría y honda desolación me embarga,
Y siento el alma triste y hasta la muerte triste...
El espíritu es débil y la carne cobarde,
Lo mismo que el cansado labriego, por la tarde,
De la dura fatiga quisiera reposar...

Más entonces me miras... y se llena de estrellas,
Señor, la oscura noche; y detrás de tus huellas,
Con la cruz que llevaste, me es dulce caminar.

Luis Blanco Vega

lunes, agosto 25, 2025

ORACIÓN PARA APRENDER A AMAR EN LO COTIDIANO


SEÑOR JESÚS
Al comenzar este nuevo día, 
escucho tu llamado a esforzarme 
por entrar por la puerta angosta del amor auténtico. 
Ayúdame a no conformarme con una fe superficial, 
hecha sólo de palabras o rutinas vacías. 
Que hoy no me engañe 
pensando que basta con "haberte conocido" de lejos, 
sino que viva cada momento 
como oportunidad para elegirte en mis decisiones concretas: 
en la paciencia con mi familia, 
en la honestidad en mi trabajo, 
en la compasión con quien sufre.

Jesús camino verdadero, 
no permitas que el ajetreo del día 
me distraiga de lo esencial. 
Dame la valentía de dejar lo que me impide pasar por tu puerta: 
mis egoísmos, mis perezas y mis autosuficiencias. 

María, Madre de los que perseveran, 
enséñame a ser constante, 
para que cuando llegue la hora definitiva, 
no me encuentres como extraño, 
sino como hijo que aprendió a amar en lo cotidiano.
AMÉN

martes, febrero 20, 2024

LA HERIDA. Letra: J. M. R. Olaizola. Música: C. Fones

  
 Al final de la vida llegaremos
Con la herida convertida en cicatriz
El amor pasará varias facturasEl camino nos dejará mil huellasCon la misma pared tropezaremosAlguna decepción nos hará mella
Mas somos hijos de un Dios enamoradoSedientos buscadores de respuestasSomos pura ambición que tú sembrastePara que así tu reino floreciera
Al final de la vida llegaremoscon la herida convertida en cicatriz
Lucharemos a muerte con el egoSentiremos que el tiempo nos aprietaGuardaremos derrotas en la entrañaPerderemos la música y la fiesta
Y, con todo, seguiremos bailandoPorque así somos, humanos en tu estelaPortadores de un fuego inextinguibleCreyentes en un mundo sin fronteras
Al final de la vida llegaremosCon la herida convertida en cicatriz
Somos fragilidad entusiasmadaSoñadores que no se desesperanNunca renunciaremos al mañanaAunque en el hoy nos toque la tormenta
Y si acaso se agrietan los motivosPor los que un día elegimos tu banderaAgrietados seguiremos caminandoQue tu Evangelio es ahora nuestra tierra
Al final de la vida llegaremosCon la herida convertida en cicatriz

¿Qué me dice? ¿Que me aporta? 
Testimonios 
Envíanos tu testimonio al mail antigonahoy@gmail.com para compartirlo aquí.
Puede ser destacar una frase, exponer un hecho una duda, una preocupación espiritual, un sueño, un signo de los tiempos...

"Es la vida misma, me emocioné escuchando"
TG, Las Palmas de GC

Al final de la vida llegaremos con la Herida convertida en cicatriz, o Herida abierta, o cangrenada,... pero Agradecidos por el Perdon y la Esperanza en la Misericordia del Señor.
JB, Valencia

La canción me encantó. Lo que me dice es que nuestra vida está compuesta de momentos dulces pero también de muchos agrios y donde las heridas están y hay que saberlas afrontar sabiendo dos cosas: Que de los momentos difíciles y fracasos podemos salir fortalecidos y que hay un Dios Padre que en su Hijo nos ha mostrado su cercanía y compasión infinita que nos abre a la esperanza. La frase que me quedo es el estribillo" Al final de la vida llegaremos con la herida convertida en cicatriz" Voy a proponerlo a los dos coros parroquiales para este tiempo.
VD, Las Palmas de GC

Las heridas de la vida que se agudizan en la vejez, solo tenemos la fuerza del Señor para sobrellevar todo.
CT, Telde

Una herida convertida en cicatriz ... Casualmente hoy desayuné con un amigo después meses sin vernos y una de sus preguntas era si aún me quedaba piel para otra herida y que las que más duelen son las recibidas sobre una cicatriz...
GR, Las Palmas de GC

Preciosa canción.... Al final de la vida llegaremos con la herida convertida en cicatriz... Sería lo ideal, no llegar con las heridas abiertas, sangrantes, aún doloridas.... Necesario creer q realmente somos amados, creernos portadores de una luz inextinguible, creer, como Él, en un mundo sin fronteras... Conocer quienes somos realmente, irnos despojando de ese otro yo que no soy yo..., teniendo el Evangelio por tierra, por casa, por techo, por horizonte... Teniendo experiencia de Él.... Y llegar al final con las heridas convertidas en cicatriz...
TF, Las Palmas de GC

Sedientos buscadores de respuestas
DV, Valladclid

Es la experiencia de Ignacio de Loyola, como parábola para la propia vida. Buena canción
JR, Las Palmas de GC

Hermosa canción.
Lo que he sentido es mucha angustia, sufrimiento, impotencia...
Imaginar cómo será el final del camino de aquellos que queremos con toda el alma y sabemos que no se sienten hijos de Dios, que no tienen fe. (¿Cómo entender...?)
¿Cómo se encontrarán al final de la vida? ¿Cómo viven los años que pasan? ¿Cómo curan sus heridas?
No me desespero, no, no. Mi deseo es que se abran al Espíritu que Dios vuelca en ellos, en todos.
Que encuentren el sentido de su vida. Que vean que esa luz, ese amor, les espera
Que no están solos... ¿Cómo curan sus heridas? ¿Cómo es una vida sin Dios? ¡Qué vacío!
Me preocupa, me angustia, me hace sufrir mucho, mucho... y si la vida se lleva así... ¿cómo será el final de sus vidas?
No pierdo la esperanza, pero así la vivo.
TdV, Compostela

Me parece preciosa la idea de que Somos portadores de un fuego inextinguible y simultáneamente de una fragilidad entusiasmada. O sea, sanadores heridos, que podemos aportar sanación desde nuestras propias heridas.
AP, Las Palmas de GC

Creo que es preciosa. La canción y el vídeo.
Nunca renunciaremos al mañana aunque en el hoy nos toque la tormenta.
Esperanza, en Jesús por siempre
EC, Murcia

Un poco blanda de tono. No tiene lo que en Aragón llamamos rasmia, algo así como fuerza que sale de dentro.
JA, Madrid

Me ha parecido preciosa la canción, las canciones de este Jesuita llegan directamente a la esencia tierna de mi humano. Toca, como el Señor, desde su divinidad nuestra humanidad o más bien al revés. Es como florecer con dolor desde la fragilidad un fruto de amor con cicatrices.
Me llega, me enternece, me recompone y centra con cariño como si Cristo mismo me hablara.
MB, Arrecife

Me ha encantado la letra y la melodía de esta bellísima canción que nos hace reflexionar y aproximar nuestra alma del Criador de todos los Cielos, nuestro Padre Eterno. La música muestra nuestra fragilidad al cometer pecados y pasar por las adversidades que enfrentamos diariamente como piedras de tropiezo en nuestro camino para que no logremos el regreso a nuestra morada eterna, no obstante, nos da esperanza de que sí podemos convertir la herida en cicatriz y con la cabeza erguida regresar a nuestro Padre porque tenemos un Dios que nos a fortaleza y grandiosidad porque somos Sus hijos. Pues somos hijos de un Dios enamorado y buscadores de respuestas....qué preciosidad, muchas gracias al compositor por esta grandiosa alabanza al eterno Rey y gracias por la bellísima voz que nos transporta hacia los cielos.
DA, Las Palmas de GC

domingo, septiembre 11, 2022

Padre Nuestro en Tele5

CON IMÁGENES DE LA VIDA DE JESÚS

martes, junio 07, 2022

Con el Espíritu

Sin el Espíritu Santo,
Dios está lejos,
Cristo permanece en el pasado,
el Evangelio es letra muerta,
la Iglesia una simple organización
la autoridad sería dominación,
la misión una propaganda,
el culto una evocación
y el actuar cristiano una moral de esclavos.

Pero con la presencia del Espíritu,
el cosmos se eleva y gime en el parto del Reino,
Cristo resucitado está presente,
el Evangelio es potencia de vida,
la Iglesia significa la comunión trinitaria.
la autoridad es un servicio de liberación,
la misión es un Pentecostés,
la liturgia una memoria y anticipación,
el actuar humano se deifica.

Ignacio IV Hazin, patriarca de la iglesia grego-ortodoxa de Siria

domingo, abril 28, 2019

La alegría del padre es la adultez de los hijos

Resultado de imagen de peguy
Uno de los magníficos
libros sobre Péguy
Sorprendente y verdadero -una vez más- Péguy:

Preguntad a un hombre si el mejor momento/
No es cuando sus hijos empiezan a amarle como hombres/
A Él, como a un hombre, libremente,/
Gratuitamente,/
Preguntad a un padre cuyos hijos están creciendo.// 
Preguntad a un padre si no hay una hora secreta,/U
n momento secreto,/ 
Y si no ocurre acaso/ 
Cuando sus hijos empiezan a hacerse hombres,//
libres,/ 
Y le tratan a él como a un hombre,/
libre,/ 
Le quieren como a un hombre libre,/
Preguntad a un padre cuyos hijos están creciendo.// 
Preguntad a un padre si no hay una elección entre todas/
Y si no ocurre acaso/
Precisamente cuando desaparece la sumisión y sus hijos hechos hombres/
Le quieren (le tratan) por así decirlo, como conocedores,/ 
De hombre a hombre,/
libremente,/
Gratuitamente. Le estiman así,/ 
Preguntad a un padre si no sabe que nada vale tanto como/
Una mirada de hombre que se cruza con otra mirada de hombre.//
Pues bien, yo soy su padre, dice Dios, y conozco la condición del hombre./
Yo soy el que la ha hecho./ 
No les pidas demasiado. No pido más que su corazón./ 
Cuando tengo el corazón, todo me parece bien. No soy difícil.//
Todas las sumisiones de esclavos del mundo no valen lo que una hermosa mirada de hombre libre./
O mas bien todas las sumisiones de esclavos del mundo me repugnan y lo daría todo/
Por una bella mirada de hombre libre./ 
Por esta libertad, por esta gratuidad lo he sacrificado todo, dice Dios,/
Por esa afición que tengo de ser amado por hombres libres,/
Libremente,/
Gratuitamente,/
Por verdaderos hombres, viriles, adultos, firmes./
Nobles, tiernos, pero de una ternura firme./
Para conseguir esa libertad, esa gratuidad, lo he sacrificado todo,/
para crear esa libertad, esa gratuidad,,/
para hacer actuar esa libertad, esa gratuidad.// 
Para enseñarle la libertad.   (Peguy) 

viernes, enero 11, 2019

jueves, agosto 24, 2017

SI ME QUIERES, QUIÉREME ENTERA (Santiasgo Arellano)

DULCE MARÍA LOYNAZ

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!

sábado, julio 15, 2017

¡OH DIOS! ENVÍANOS LOCOS

En una web dedicada al padre Lebret aparece ésta como la oración completa conocida como "Envíanos locos"


“Hay hoy demasiados sabios, demasiados prudentes.
Siempre calculando, siempre midiendo.
¡Pensad que pasaría si tuvieran que romper con su mundo, 
si sus padres supiesen que nunca alcanzarían una posición honorable, 
si tuviesen, aunque fuese por poco tiempo, que vivir en la inseguridad!
¡Oh Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos, 
de los que aman con algo más que con palabras,
de los que entregan su vida de verdad y hasta el fin.
Danos locos, chiflados, apasionados,
hombres capaces de dar el salto en la inseguridad, 
hacia la creciente incertidumbre de la pobreza;
que acepten diluirse en la muchedumbre anónima
sin pretensiones de colgarse una medalla, 
no utilizando sus cualidades mas que en provecho de sus gentes.
Danos locos Señor,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes de los que no cuentan para nadie, 
amantes de la paz,
puros en su corazón, resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier reto, 
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces, 
tiernos y fuertes.”

miércoles, marzo 29, 2017

ORACIÓN CON LA TRINIDAD

Sor Caritas Müller. Trinidad misericordiosa
¿QUE VEMOS EN ESTE MISTERIO?
Al PADRE: ¿Quién es el Padre?

Antes de nada, recordemos las palabras de Jesús: “Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar”
¡Pedir al Hijo que nos lo revele!. Nosotros no podemos conocerle, sino es por revelación del Hijo.
Es el “Padre de la misericordia”. Así le llama S. Pablo y así aparece repetidas veces sobre todo en el Evangelio. Así se nos muestra en el icono, a la derecha de la imagen. ¿No nos evoca la figura del Padre de hijo pródigo?
Es el Padre-Amor, “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo...” y “El Padre mismo os quiere”- nos dice Jesús.
Es el Padre-Providente: “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, El os lo dará...” “El Padre sabe lo que necesitáis...” “El Padre trabaja siempre”
Es el Abba (papaíto) como lo llama Jesús.(Cf. Lc. 22, 41)

Partamos ahora de nuestra experiencia:
Contemplemos al Padre en este Icono, qué gestos hace? Cómo acoge?... Me identifico y siento cómo me acoge, ¿qué me dice?

Reflexiono:
¿Quién es el Padre para mí? ¿Cómo lo experimento? ¿Qué Nombre doy a mi Padre?
¿He experimentado a Dios como Padre? Cuándo?. Revivo la experiencia.

EL HIJO: ¿Quién es el Hijo?

Es el Hijo AMADO del Padre. Así es presentado por el Padre: “Tú eres mi Hijo AMADO, en Ti me complazco”. “El Padre AMA al Hijo y todo lo ha puesto en sus manos...”.
Es el ENTREGADO: Enviado, el Misionero del Padre: “Tanto amó Dios al mundo que ENTREGÓ a su Hijo Único para salvarlo”. “El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo ENTREGÓ a la muerte por nosotros”.
Repetidas veces se llama Jesús así...y define su Misión como la encomendada por el Padre. Todo el Evangelio está impregnado de esta convicción: “Yo he bajado del Cielo para hacer la Voluntad de mi Padre”
Es El SERVIDOR, el OBEDIENTE: Es consecuencia de lo anterior: “No he venido a ser servido sino a SERVIR”.
Contemplemos así a Jesús en este Icono. Está de rodillas, SIRVIENDO (Cf Jn 13, 1-17); está besando los pies del hombre... El beso es el signo de amor. ¿No nos evoca la escena del lavatorio de los pies?
Podríamos detenernos en nuestra experiencia de Cristo:
¿Quien es Cristo para mí?
¿Me dejo servir por Cristo? ¿No tendrá que reprocharme como a Pedro?(Cf. Jn. 13,8) (Quizá el único pecado es no dejarse salvar por El)

EL ESPIRITU SANTO: Quién es el Espíritu Santo?

“El que procede del Padre y del Hijo”, decimos en el Credo. Es decir, el que crea la COMUNIÓN del Padre y el Hijo. Y el que nos hace entrar en COMUNIÓN con las Divinas Personas, entre nosotros y con el Cosmos. El es el que nos envía a la Misión. El que nos hace hijos en el Hijo. El que nos introduce en la COMUNIÓN cósmica, es decir, con toda la Creación.
La espiritualidad de comunión es vivir esta relación cósmica. Todos estamos relacionados. El Espíritu es quien nos hace personas espirituales y genera en nosotros vida espiritual.
“Lo que existía desde el principio, lo que hemos visto y oído, lo que contemplaron nuestro ojos (...) os lo anunciamos para que estéis en COMUNIÓN con nosotros y esta COMUNIÓN es con el Padre y con su Hijo Jesucristo” (Cf. 1ª Jn.)
¿Quién realiza esta COMUNIÓN?: EL ESPÍRITU SANTO
Contemplemos al Espíritu en este icono, está en medio, cae directamente al centro de la escena, a la persona... y detengámonos en nuestra experiencia del Espíritu.
Al Espíritu Santo se le han dado muchos nombre: Abogado, Consolador, Paráclito,... (Cf. Secuencia de Pentecostés)
Reflexionemos
¿Quién es para mí el Espíritu Santo?
¿Qué Nombre le daría yo por la experiencia que tengo del Él?
¿Qué experiencia de espiritualidad tengo?

1.2 ¿QUE HACEN ESTAS TRES PERSONAS?
En el Icono vemos a la Trinidad-Amor que se vuelca en el hombre: El Padre le sostiene, el Hijo le besa - formando una línea inclinada- y el Espíritu se derrama sobre él. La Trinidad se mete hasta lo hondo, se SOLIDARIZA con el hombre, se COMPROMETE.
¡Esta es la verdadera solidaridad, la verdadera COMUNIÓN: Misterio de la Encarnación, que nunca acabaremos de comprenderlo!...
Tres son los Misterios centrales de nuestra fe: la Trinidad, La Encarnación y la Eucaristía. Y aquí los podemos encontrar representados....
La Trinidad es el Misterio de los Misterios: Está “inclinada” hacia el hombre... Dios “PIERDE” PODER para “GANAR” COMUNIÓN. Es el juego del gana-pierde del Evangelio.
Contemplemos la “mirada” de Dios-Trinidad al mundo(según la intuición de S. Ignacio): Es mirada SALVADORA, se implica. “El Señor no se olvida del grito de los pobres” Nos ve “como ovejas sin pastor... “ y el HIJO SE HACE HOMBRE!.
La Trinidad es Familia. Están unidas en el AMOR. Pero no es un amor que se quede en ellos, sino que se hace solidario: Es el Misterio de la Encarnación.
Repasamos la Palabra de Dios como: “Se hizo uno de tantos...” “Tomó la condición de siervo...” “Se hizo carne” “Cargó con nuestros pecados” “ No se avergüenza de llamarnos hermanos...”. “He aquí que vengo, Padre, a cumplir tu Voluntad”. “Se hizo pecado”.
Es con este hombre, esencialmente llamado a la relación con otros hombres, con el Cosmos, con Dios... pero también capaz de decir ¡No! y de generar injusticias y opresión entre sus semejantes. Está, por tanto, caído en su dignidad. Es con este hombre con quien Dios Trinidad se compromete estableciendo una relación de liberación.

¡ Reflexionemos sobre nuestro proceso de encarnación...!

Contemplemos el “Icono” Y después echemos la mirada al interior.
Pecado es vivir como si el “otro” no existiera:
¿Cómo veo yo al mundo? ¿Y al hombre?
¿Cómo me comprometo yo con el hombre concreto de hoy, con el mundo al que estoy llamado a liberar?
Y todo esto se supedita a la aceptación de una Mujer: MARIA Inmaculada. María entra ya en el Misterio desde la “raíz”, por su FIAT.

MIRADA AL SER HUMANO ¿Quién es?
Son los millones de seres humanos en la miseria... Los injustamente tratados por la vida: personas degradadas, ultrajadas,...
Y las personas “heridas” de mi familia, cercanas a mí... que están maltratadas por la vida y no han curado las heridas: las más sensibles, débiles, distintas, jóvenes o mayores, los enfermos física o psíquicamente. Pongamos rostro a ese hombre caído. ¡Es mi hermano!.
Es Cristo en cualquiera de mis hermanos que me dice: “Lo que hagáis con uno de estos, a mí me lo hacéis”
Es María: la primera redimida.
Y soy yo: con mi historia, mis heridas, mi realidad.
¡Este es el Misterio!. La Trinidad nos envuelve y nos mete en su vida, para compartir su misma Vida y Amor.
Detengámonos y dejémonos penetrar del Misterio donde estoy metido/a. Situarme dentro: soy el centro de las miradas y atenciones de Dios. El Padre me acoge, me sostiene...el Hijo me besa...el E.S. me comunica Fuerza, Vida.
Esta es la visión antropológica. Afirmar la grandeza de la criatura humana no significa ignorar su fragilidad.

jueves, octubre 06, 2016

Martín Descalzo: "soy el dueño de mis esperanzas"



Nunca podrás, dolor, acorralarme.
Podrás alzar mis ojos hacia el llanto,
secar mi lengua, amordazar mi canto,
sajar mi corazón y desguazarme.

Podrás entre tus rejas encerrarme,
destruir los castillos que levanto,
ungir todas mis horas con tu espanto.
Pero nunca podrás acobardarme.

Puedo amar en el potro de tortura.
Puedo reír cosido por tus lanzas.
Puedo ver en la oscura noche oscura.
Llego, dolor, a donde tú no alcanzas.
Yo decido mi sangre y su espesura.
Yo soy el dueño de mis esperanzas.


José Luis Martín Descalzo. 
Soneto VII de «Primer presentimiento de la muerte». 
Del libro «Testamento del Pájaro Solitario».

lunes, agosto 08, 2016

Oración del trabajo


Señor, te ofrezco mi trabajo en este día;
que mi esfuerzo sirva para la felicidad de los demás
y me ayude a mí a encontrar mi propia paz.
Que mi trabajo sea fuente de alegría,
de satisfacción, de encuentro, de unión.
Que con mi labor sea capaz de ayudar
a la construcción de ese mundo por el que luchamos;
que mi esfuerzo sea fecundo,
que mi acción sea como un regalo para todos.
Señor, recibe con bondad el trabajo,
que en este día vengo a ofrecerte.
Ayúdame a llenarlo de entrega, de verdad, de amor.
Que mi labor sea un pedacito del mundo que busco;
que mi vida sea alegría para todos. Amén

viernes, marzo 25, 2016

ORACIÓN A CRISTO DEL CALVARIO (Gabriela Mistral)


En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?
¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?
Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.
Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.
Amén,

domingo, mayo 10, 2015

domingo, febrero 15, 2015

La más bella y verdadera oración de una maestra. Otra vez Gabriela Mistral

LA ORACIÓN DE LA MAESTRA
¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.
Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé.
Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía para cuando mis labios no canten más.
Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada hora por él.
Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos,
Hazme fuerte aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida. ¡Amigo, acompáñame!, ¡sosténme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi doctrina sea más cabal y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo.
Yo sólo buscaré en tu mirada las aprobaciones.
Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección cotidiana.
Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis menudos dolores.
Aligérame la mano en el castigo y suavízame más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para saber que he corregido amando! Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su atrio pobre, su sala desnuda.
Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más oro que las columnas y el oro de las escuelas ricas.


¡Y, por fin, recuérdame, desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos de costado a costado!