viernes, mayo 27, 2016

BIENVENIDA A LAS SEGUNDAS COMUNIONES

Las segundas comuniones son más importantes que las primeras y menos que las terceras...

Eugenio A. Rodríguez

Las Primeras Comuniones estuvieron bien. Hubo de todo. Hubo fotógrafos discretos, hubo jóvenes aficionados con su móvil atentos a una ceremonia que más bien desconocían, hubo trajes sencillos, casi como para poder ir al colegio o para otro día destacado, muy pocas marcas de precios desorbitados; hubo mucha alegría, abrazos y sonrisas cómplices.

Hubo familias que se creen redondas y lo mismo son más bien cuadradas. Hubo familias algo reconciliadas por un día, familias con hermosas cicatrices que daba ganas besar, familias con heridas abiertas que -por pudor- no era fácil acariciar pero sí reconocer que por esa herida quiere entrar Jesús… Familias variopintas que acrecentaban su solidaridad, más trato con Jesús, alguna oración furtiva. Hubo emocionados niños con ojos como platos y que escuchaban absortos a sus hermanos mayores, o a sus primos, o a sus padres… Estaban también los que no podían estar porque los lazos del amor son también más fuertes que la distancia o la muerte. 

La fe por ser social no es menos verdadera sino más. Eso no la hace perfecta sino real. Así es como creemos y es así como Dios nos quiere. Así le sentimos cercano, humano, fraterno. En nuestras primeras comuniones no hubo gritos histéricos pero sí se cantaba alto. Se cantaban palabras de Jesús: “El Espíritu de Dios hoy está sobre mí….”. Y se cantaba nuestra experiencia de fe: “Cerca está el Señor…”. “La sed de todos los hombres sin luz, la pena y el triste llorar. El odio de los que mueren sin fe, cansados de tanto luchar. En la patena de nuestra oblación acepta la vida, Señor…” 

Hasta bromas hubo. No nos volvimos locos en flores aunque sí hicimos un esfuercillo para la ocasión porque lo merecía. La comunidad cristiana acogió con alegría que no se hicieran celebraciones aparte sino en la Eucaristía habitual; y -como en toda familia- se entiende que es un día con más jaleo. Los chiquillos nerviosos ¡gracias a Dios! Yo también… ¡a Dios gracias! Falló la megafonía… ¡Mejor! No nos hacemos personas por las facilidades sino por la fidelidad. Un esfuerzo extra para todos y la mayoría metió fraternalmente el hombro. Total que nos hicimos más amigos, más hermanos.

Los niños no se lo sabían todo. Ni los padres. Ni yo. Ni falta que nos hace. Sigue siendo necesario mejorar. Escuchar más y mejor la Palabra. Escuchar más y mejor la vida. Tendremos que abandonar la rutina de ir por ir y la también rutina de no ir por no ir; las dos rutinas son, bien miradas, la misma. La rutina -sabemos bien- mata el amor. Por eso con muchas ganas seguimos adelante… ¡Bienvenidas: Segundas Comuniones!

miércoles, mayo 18, 2016

EL AMOR A LOS ENEMIGOS EN CARLOS DE FOUCAULD

Mt 5,44: AMEN A SUS ENEMIGOS Y OREN POR QUIENES LES PERSIGUEN.
"Llevemos cuidadosamente, con la escrupulosa atención del amor, esta orden a la práctica. Y para estar seguros de no omitirla, fijemos tal o cual oración para decirla todos los días por nuestros perseguidores y nuestros enemigos.

domingo, mayo 01, 2016

Luther King y el amor a los enemigos

Creo que la primera razón por la cual debemos amar a nuestros enemigos (y creo que esto estaba en el corazón del pensamiento de Jesús), es esta: que odio por odio sólo intensifica la existencia del odio y del mal en el universo. Si yo te golpeo y tú me golpeas, y te devuelvo el golpe y tu me devuelves el golpe, y así sucesivamente, ven, que se lleva hasta el infinito. Simplemente nunca termina. En algún lugar, alguien debe tener un poco de sentido, y esa es la persona fuerte. La persona fuerte es la persona que puede cortar la cadena del odio, la cadena del mal. Y esa es la tragedia de odio, que no se corta. Sólo intensifica la existencia del odio y del mal en el universo. Alguien debe tener suficiente religión y moral para cortarla e inyectar dentro de la propia estructura del universo ese elemento fuerte y poderoso del amor.
Texto completo:
http://creyentesintelectuales.blogspot.com.es/2014/11/amando-tus-enemigos-por-martin-luther.html