Mostrando entradas con la etiqueta COVID19. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta COVID19. Mostrar todas las entradas

sábado, abril 29, 2023

CIENTÍFICO Juan Erviti SOBRE VACUNAS HOY

PARA MÁS INFO: https://covid19evidencias.com/doku.php?id=material_audiovisual#juan_erviti_25_04_23

miércoles, febrero 23, 2022

lunes, diciembre 20, 2021

CGT VALENCIA DIALOGA SOBRE PANDEMIA: JUAN GÉRVAS, RAFAEL CID Y PÚBLICO ASISTENTE

Verdadero diálogo entre ponentes y asistentes ante un grave problema actual. Cómo es lógico las opiniones pueden ser discutibles.

jueves, diciembre 02, 2021

COVID, CONCIENCIA Y CIENCIA

Eugenio A. Rodríguez

En las flores nos lo jugamos todo. En las celebraciones manifestamos lo que somos y lo que somos hace nuestra forma de celebrar, especialmente en las flores. En las flores ponemos el amor, ponemos la belleza, ponemos la vida. Mi madre preguntó una vez a un gran luchador por la justicia:
-¿Y qué podemos hacer contra el hambre?.
-Gloria ¿usted sabe plantar flores?, -dijo el luchador.
-Sí, claro, contestó ella.
-Entonces, plante flores.

No imaginábamos esa respuesta los que creíamos conocer al vehemente mitinero, al perseguido por el franquismo, al infatigable luchador; pero el que quiere ser persona resulta una caja de hermosas sorpresas.

Recientemente en la Universidad de Zaragoza nos hemos reunido personas sin conocimientos sanitarios, estudiantes y sanitarios de altísimo nivel que hasta colaboran en destacadas revistas y congresos, para echar una mirada al Covid desde la Solidaridad. En realidad llevamos más de año y medio viéndonos online y debatiendo mediante miles de correos electrónicos que aluden a miles de artículos en varios idiomas, sin dejar de conocer los problemas a pie calle, tratando sobre esta sindemia con análisis rigurosos cualitativos y cuantitativos.

¿Qué somos en esta batalla en que a todos se nos obliga a pronunciarnos? ¿Negacionistas? ¿afirmacionistas? Algunos, intentando decirlo en pocas palabras, decimos que “no somos negacionistas, ni tragacionistas”. Sendero quizá no fácil de transitar porque es como el filo de una navaja. Pero triste es dejarse caer en el abismo de negar un problema más que evidente, y no menos triste es caer en la mentira sistemática de una farmamafia que no sirve al paciente sino que se sirve de él. ¿Por qué sorprenderse si la cosa no es nueva? Solo es el negocio. Negocio a veces es curar, pero también -o más- cronificar. Como negocio es alimentar, pero también -o más- hacer pasar hambre. Como negocio es educar, pero también -o más- mantener en la ignorancia.

Los del Seminario de Innovación en Atención Primaria (SIAP) hemos manifestado dudas. Hemos pedido que se recojan datos. Que se haga con trasparencia. Que se comparen los posibles beneficios con los posibles riesgos. ¿Hay que aceptar que no se oiga ni a los gobiernos que pedían formas que atenuaran la propiedad de las patentes? ¿Hay que aceptar mejor trato a mascotas que a niños? ¿Hay que aceptar muertes masivas de ancianos asilados? ¿Hay que aceptar que los niños con problemas de tipo psíquico lleven un pañuelo azul? ¿Hay que aceptar lo que nos echen?

Nos han acusado de antivacunas pero no lo somos. Yo mismo iré estos días a por la tercera dosis. No somos antivacunas. Hemos manifestado, avalados por muchas horas de estudio y publicaciones científicas, dudas científicas sobre las vacunas, algunas de las cuales reconocen los propios fabricantes. No somos antimedicación, hemos manifestado dudas sobre algunos medicamentos. No somos anticonfinamiento, hemos manifestado dudas respecto de confinamientos desproporcionados, universales, que generaban nuevos problemas de salud como se ha podido demostrar. Y así un montón de cuestiones más. Las consecuencias sobre el estado de salud físico y mental están siendo devastadoras.

En Zaragoza nos hemos reunido sin patrocinadores, “sin humos” de creernos mejores, “sin humos” de una industria que financia y así suavemente compra silencios. Cada uno se pagó el viaje, también lo hicieron los excelentes ponentes. Cuando en la “comida final” íbamos pagando nuestro bocata de cafetería de universidad (ya se sabe el nivel) se respiraba libertad, alegría, compañerismo, verdad, búsqueda, imaginación del amor, “perdedores de largo recorrido” gustamos decir. El lector interesado puede leer aquí con más detalle las conclusiones: (pinchar aquí).

En la mesa de los “ponentes” había unas flores. No eran de floristería. Las trajo una de las organizadoras, médica jubilada, cultivadas por ella misma. Eran todo un símbolo. Para transformar el mundo, para hacer la revolución, hay que plantar o encontrar flores, cuidarlas, regalarlas

lunes, noviembre 01, 2021

MÚSICA EN PANDEMIA COVID 19

1/ MANUEL CARRASCO, Prisión esperanza  
2/ LUCÍA GIL, Volveremos a brindar  
3/ JORGE DREXLER, Codo con codo  
4/ VANESSA MARTÍN, Un canto a la vida
5/ VICKY GASTELO, Ya volveremos al mar  
6/ ROZALEN, Aves enjauladas La nueva versión de ABRAZOS PROHÍBIDOS de Vetusta Morla

El vicario de pastoral de la Diócesis de Salamanca, Policarpo Díaz, ha recopilado once canciones de artistas españoles y de habla hispana que han compuesto “para contribuir con su poesía, a vivir con más sentido, lucidez y esperanza” en las semanas de confinamiento por la COVID-19.  

lunes, julio 05, 2021

El Covid no debe matar la escuela


hola familias:

Esto no es de la parroquia pero es muy interesante. parece que algunas normativas han hecgo ir a los niños a casa con poco fundamento. esta plataforma pide que intervengan sanitarios a la hora de tomar decisiones. La encuesta es informativa.

Atencion!! 📣

Se lanza una encuesta para conocer la opinión y experiencia de madres y padres respecto a la infección por covid en niños/as y jóvenes y los protocolos de centros escolares. 

Nos gustaría que la respondieras y daras a conocer a otros. Esa acción puede colaborar a mejorar los protocolos escolares del próximo curso.

Si eres madre o padre con hijos/as que hayan cursado en el 2020-21 estudios de infantil, primaria o ESO puedes rellenar la encuesta en el siguiente enlace

Muchas gracias!!!

https://escuelaycovid.es/una-encuesta-para-conocer-la-experiencia-de-madres-padres-e-hijos-as-en-los-centros-escolares-durante-el-curso-2020-21/

domingo, junio 20, 2021

Infancia y pandemia

Muchas medidas tomadas en la escuela referida al Covid han hecho daño a los niños. 
¿Puede hacer bien dejar a niños en casa días y días por sospecha de covid? 
¿Fue necesario que las clases fueran online hasta final de curso? 
¿Qué pasa con los niños cuyos padres tienen horarios laborales agotadores? ¿y si los padres no tienen muchos conocimientos de las materias? ¿y si no tienen acceso a internet? 
¿Puede tomar esas decisiones personal del centro sin intervención de sanitario alguno? 
¿Es necesario vacunarles?
¿Es la escuela lugar de muchos contagios?
¿Por qué cada comunidad autónoma sigue criterios diferentes?
Estas y otras cuestiones se tratarán en esta charla de gran interés para padres y población en general.

La charla es en Pamplona y el médico que interviene presentó hace poco tiempo un libro al respecto de más de 400 páginas.

No olviden que la hora del cartel es hora peninsular. Será a las 17,30 de Canarias

Dudas de sanitarios muy competentes sobre el trato a la infancia durante la pandemia, pinchando en estos enlaces:

NO QUIERO QUE MI HIJO SEA UN HÉROE

LA MALA EDUCACIÓN DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN

EL DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN DE NAVARRA VULNERA EL DERECHO DE EDUCACIÓN

Y especialmente: https://escuelaycovid.es/



jueves, marzo 18, 2021

La OMS no recomienda la mascarilla a menores de 12 años. Dra Teresa Escudero escribe a la Ministra


Carta abierta a la Ministra de Sanidad: Sobre mascarillas en menores de 12 años

A la atención de la Excma. Sra. Ministra de Sanidad:

Soy Teresa Escudero Ozores, con DNI XXXXXXXXX, mayor de edad, residente en Velilla de San Antonio (Madrid) y madre de un niño de cinco años.

Me pongo en contacto con su excelencia con motivo de haber estudiado intensamente las recomendaciones de uso de mascarilla en menores, tanto por parte de la OMS, como del UNICEF, y de la mayoría de los países europeos. Sé que en España en general y en la CAM en particular, es obligatorio el uso de la mascarilla en todo espacio público, incluso aunque se pueda guardar la distancia de seguridad recomendada para prevención del COVID-19 (distancia que varía dependiendo de qué autoridad competente lo anuncie). En todo caso, a partir de seis años, con algunas excepciones individuales, todos los ciudadanos estamos obligados a llevarla, al igual que en el resto de Comunidades autónomas de España.

Quiero recordar que su excelencia es la máxima responsable y coordinadora de Salud Pública a nivel nacional.

Una vez estudiado el impacto de las mascarillas en general en la propagación del virus, comparando nuestro país con los países europeos en los que los menores de 12 años están exentos de llevar mascarilla, considero que se puede apreciar el NULO impacto que al parecer tiene la orden de llevar mascarilla en España de 6 a 12 años.

NO estando conforme en absoluto con tal medida y habiendo recurrido a las directrices que marca la OMS y el UNICEF podemos leer lo siguiente, en concreto sobre el uso de mascarillas de 6 a 12 años:

La OMS y el UNICEF recomiendan que la decisión de utilizar mascarillas en niños de entre 6 y 11 años se base en los siguientes factores:
 
si hay transmisión generalizada en el área donde reside el niño;

la capacidad del niño para utilizar la mascarilla de forma segura y adecuada;

el acceso a las mascarillas, así como su lavado y cambio en determinados lugares (como las escuelas y las guarderías);

la supervisión adecuada de un adulto y las instrucciones para el niño sobre cómo ponerse, quitarse y llevar puesta la mascarilla de forma segura;

las posibles repercusiones de llevar puesta una mascarilla sobre el aprendizaje y el desarrollo psicosocial, en consulta con el personal docente, los padres o cuidadores y los proveedores de servicios médicos;

los entornos e interacciones específicos del niño con otras personas que corren un alto riesgo de sufrir una manifestación grave de la enfermedad, como las personas mayores y las que tienen otras afecciones de salud subyacentes.

(PINCHAR AQUÍ PARA EL TEXTO COMPLETO) 

 

domingo, mayo 24, 2020

COVID19: Luis Gimeno

El médico de Atención Primaria Luis Gimeno nos cuenta lo que se puede decir a finales de mayo de lo que sabemos del COVID 19. Crítico con el grado de confinamiento y autocrítico con la gestión sanitaria, apunta qué cosas se podrían haber hecho mejor y cuáles se podrán hacer mejor en un futuro. Trata de la medicación, del hospitalcentrismo, de los profesionales y muchos otros temas esenciales para la comunidad.
También pretende una mirada optimista a partir del esfuerzo de los profesionales, de la solidaridad vecinal y de las posibilidades de una auténtica ciencia usada desde la ética.

domingo, abril 05, 2020

¿Destaparemos con la crisis del coronavirus las vergüenzas del capitalismo?


Eugenio A. Rodríguez Martín


Son ya muchas las voces que ponen el punto de mira en que la crisis económica será peor que la emergencia sanitaria. Que matará más. Sí, estamos de acuerdo en que las vidas valen más que la economía, eso no lo niega nadie. El problema es que cuando pase el problema sanitario y su altísimo coste en vidas, la economía real se llevará más vidas todavía que el virus.
Si ponemos tanto amor en el análisis y la critica como en el encierro, la ingente tarea de sanitarios y fuerzas de seguridad, el trabajo de tantos trabajadores de la producción y distribución de bienes, la elaboración de mascarillas y otros bienes, las compras llevadas a quien no podía y otro sin fin de cuidados, es posible que el pueblo (y no ese futil “entre todos”) desenmascare al capitalismo.

El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo que creía que no pasaba nada si China era el polígono industrial del mundo. Pues sí pasa. Cuando vas a echar mano de las mascarillas, resulta que vienen de la otra punta del mundo.  Y cuando vemos en vídeo que algunas están hechas por niños esclavos en la India (http://dignitex.org/es/ninos-fabricando-mascarillas-contra-el-coronavirus-en-un-taller-textil-de-la-india) algo se revuelve en nuestro interior. Nos habían hecho creer que nosotros poníamos el I+D y que ellos hacían más barato el trabajo precario. El tema era grave porque hacía subir el paro aquí pero no fuimos capaces de cambiar eso. Pues al final nos ha salido caro.


El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo que hace negocio con la vivienda. No quiere resolver el problema de la vivienda porque le viene muy bien. Alguien se beneficia de que casi 5 millones de viviendas en España están por debajo de los 60 metros. Aproximadamente el 80% de las viviendas en alquiler pertenecen a grandes propietarios, no a personas que necesiten esos ingresos. Cuando llega el coronavirus, se ve más claro que hay personas sin vivienda, viviendas insalubres, etc., mientras hay millones de viviendas vacías que no se atreve a tocar este Gobierno aunque mande quedarse en casa. Las políticas de vivienda, desde la regulación del suelo a la vivienda pública, pasando por la financiación, se quedan cortas y no las toca ni el estado de Alarma ¡son sagradas!. Con el confinamiento aumenta la violencia doméstica, la distancia educativa entre los que pueden salir adelante desde su casa y los que no. Aumentan las drogadicciones, incluidas las apuestas que el gobierno dice combatir; también el tabaco. Nos ha salido caro.

El coronavirus ha desenmascarado el capitalismo y su sagrada ley de la oferta y la demanda. Suben los precios en general. En una farmacia -por poner un ejemplo- se pagan 50 euros por dos mascarillas y dos botecitos de gel. La oferta y la demanda mandan al paro a legiones de trabajadores. Y a nivel mundial lo mismo; algún día se conocerán las facturas que han pagado obedientemente poderosos estados. Nos ha salido caro.

¿Qué dirán los forofos del mercado cuando ven que el precio de los respiradores se multiplican por respeto a las sagradas leyes del mercado tantas veces adoradas? ¿seguirán diciendo que es mejor dejarlo? ¿no queda otra opción que esperar a que otros ven ahí un nicho de negocio? ¿qué dicen los forofos del mercado cuando se confirma que, por contra, el salario de los que migrantes que recogen la fruta no sube? ¿ni en estas circunstancias son mejor pagados? ¿quedará alguien que no entienda que los migrantes más que huir del hambre son piezas de un mecanismo de contención de salarios de las tareas más tediosas?

El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo que creía que no pasaba nada por invertir en el AVE, que es muy guay para quien lo pueda pagar, y no en tener respiradores, que seguramente nos harán falta. Cuando no haya respiradores, no se preocupen, que en la Ruber no van a faltar y en la pública habrá debates éticos sobre para quien son los respiradores con que se pueda contar. Pero cuando a los profesionales les toca decidir se le caen las lágrimas y no duermen. Nos ha salido caro.

El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo que busca la concentración urbana para hacer negocio. ¿Es lo mismo el coronavirus en conglomerados humanos con tal grado de hacinamiento que exigen tener “metro”? ¿No se puede empezar a promover políticamente un urbanismo a la medida humana? La locura de concentración urbana ya la veníamos pagando cara en salud, y ahora otro poco más. Nos ha salido caro.

El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo que promueve el turismo como elemento esencial de la vida económica de regiones enteras. Los cruceros, el lío en el transporte, los aeropuertos. ¿Quién cierra ahora la conexión de Madrid con China cuando los millones de chinos que pueden hacer turismo son esenciales para la economía española y pueden elegir otro destino? Las zonas turísticas del mundo compiten entre sí aunque les cueste vidas. Los grandes beneficiarios del turismo tendrán también una sanidad mejor a su disposición. Nos ha salido caro.

El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo en que los yuppies van por el mundo tejiendo relaciones financieras entre China, Japón, Londres, Suiza. Nadie propone que se deje de viajar, pero ¿estos viajes responden a una actividad económica de progreso o a los intereses de un capitalismo que concentra la riqueza y aumenta la desigualdad? Si se demuestra que estos viajes tienen que ver con la aceleración de la expansión del virus, tenemos que decir que nos ha salido caro.


El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo en el que un test rápido sale por 300 euros en la privada y cuyo coste real es de 10 o 15 e. El Dr. Simón dijo al principio que eso no era necesario. Después, Sánchez dijo que eran esenciales y la ministra de Hacienda dijo que el mercado era muy complicado. Confiados como estábamos (o como nos imponen estarlo) en el mercado no se debate siquiera sobre la conveniencia de tener industrias nacionales para medicamentos cuya eficacia se ha demostrado en otros países. El uso masivo de esos test es la gran diferencia entre Corea y España. Con test a tiempo no habrían hecho falta respiradores. No poder fabricarlos nos ha salido caro.

El coronavirus ha desenmascarado la democracia formal. Y aunque había advertencias desde enero, la democracia española no es democracia-democracia sino democracia representativa, y en este tipo de democracia (sin duda mucho mejor que la dictadura)  hay todavía camino por recorrer hacia formas más maduras de democracia, en la cual no se delegue todo el poder al Parlamento durante cuatro años, sino que se articulen otros mecanismos tendentes a la autogestión; que se haga más o menos rápidamente es otra cuestión. De forma que las decisiones caprichosas de un gobierno que miró hacia otro lado (y no se me acuse de partidismo antiSanchez, que tan lento como Sánchez lo fueron ante otras cuestiones Rajoy, Zapatero, Aznar…. ) son inamovibles, aunque ya se habla de que pueden llegar al Juzgado. Una democracia real nos habría permitido tomar decisiones más acertadas. Democracia real significa, entre otras cosas: referendums, diversas formas de articulación social, verdadera transparencia informativa, nuevas formas de organización política y, sobre todo, debate ciudadano sobre cómo caminar hacia una democracia auténtica: “poder del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.

El coronavirus ha desenmascarado la supuesta eficiencia del capitalismo. ¿Puede un sistema regido por la maximización del beneficio de cada uno afrontar un problema de este calibre? Es la idolatría al máximo beneficio individual seguramente el primer responsable de este problema. La maximización del beneficio particular nos ha salido cara. 

Sé por experiencia que más de un amable lector está pensando que el comunismo es peor. Y no seré yo quien defienda el comunismo y sus cien millones de muertos. Desde hace aproximadamente un siglo un sinfín de asociaciones, especialmente el movimiento obrero pero también algunas conservadoras, defienden que el comunismo no es más que un capitalismo de Estado. O sea, parecido. Pablo VI hizo una brillante aportación al distinguir capitalismo de industrialización. Los que dicen que el progreso viene de la mano del capitalismo es porque no han escuchado seriamente esta distinción. Nada tenemos contra lo mejor del proceso tecnológico, pero eso no es el capitalismo. Rovirosa distinguía, inteligentemente, entre los técnicos y los explotadores de los técnicos. Algo similar hace hoy Francisco, cuando alaba la tecnología y condena la tecnocracia. No reflexionar juntos sobre estas cosas también nos está saliendo caro.

Los movimientos solidarios de la historia han defendido que la democracia-democracia exigía trabajar, desarrollar y esforzarse por la democracia económica, es decir, por la igualdad y fraternidad económicas: “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”. La democracia económica exige salario justo, afrontar y disminuir drásticamente las desigualdades salariales, desarrollar formas de copropiedad, incluso de los medios de producción, cooperativismo, intervención pública en áreas imprescindibles como la energía, el transporte y todo aquello en lo que la experiencia nos diga que es necesario para el bien de todos. 

Camilo Sánchez, alcalde en su día más votado de España en ciudades de más de 20.000 habitantes, creía que, al tiempo que se cultivaba la democracia económica, debía cultivarse la democracia política, y tenía razón. Moría hace 20 años y siguen haciendo falta personas que se plantean intervenir en la estructura económica del mundo desde la acción política. No contar con ellos nos ha salido caro. Esta crisis ¿pro-vocará vocaciones así?

domingo, marzo 15, 2020

CREER EN TIEMPO DE CORONAVIRUS


¿Cómo creer cuando aparecen las desgracias? ¿con perplejidad? ¿pasándose a la incredulidad? ¿o son ocasión magnífica para crecer en la fe? Una fe del paleolítico es una fe mágica. Esa que entiende que Dios es un caprichoso a veces feliz, a veces sádico que reparte bienes y desgracias; eso se parece más a los dioses viejos que al Dios cristiano.

Una desgraciada lectura del “Pidan y se les dará” hace pensar a mucho creyentes que la realidad depende de la insistencia humana. Triste imagen de diosecillos ancestrales. No es ese el Dios de Jesús. (recomiendo la entrevista al teólogo Martín Gelabert: http://antigonahoy.blogspot.com/2019/09/como-actua-dios-en-el-mundo.html)

Dios no envía el coronavirus ni lo elimina. Dios es el Creador sí, y es omnipotente sí. Pero la omnipotencia no puede hacer círculos cuadrados, ni amores egoístas, ni asistencialismos promocionantes, ni liberaciones esclavizantes. Dios no se desentiende nunca de la humanidad, ni de cada uno, pero abrió un espacio a la libertad y la naturaleza; y él mismo (sobre todo en Jesucristo) padeció esas mismas condiciones.

Las beaterías de siempre han aprovechado para disparar contra los creyentes y obispos que respetan esta fe y han sugerido que sea de cobardes y sumisos aplicar a los actos litúrgicos las recomendaciones sanitarias para cualquier reunión. Hay quienes creen que por andar Dios por medio se dejan de lado las condicionantes de cualquier acto social. Un vino consagrado, si también contuviera veneno, no dejaría de contener ese veneno. Seamos normales. Las beaterías de siempre han relatado que solo los obispos polacos han propuesto que haya más Misas. Pero las Misas en que se junte tanta gente como en el 8M de Madrid tendrán las mismas consecuencias sanitarias que aquella reunión.

La presencia del coronavirus quizá haga dar un paso más en el convencimiento de que como dice Francisco en “Laudato si”, “todo está conectado”; el que vea la vida de manera individualista vive realmente en el Paleolítico y si su fe es individualista es una fe de aquella época. La suspensión de actos católicos y no de los actos del 8m quizá sea porque los católicos tenemos una relación con nuestra fe que incluye la razón. Es una relación integral, no fanática. Y lo es porque hemos avanzado. En otras épocas teníamos esa relación poco racional, semimágica. Hoy aquella forma vieja de relación es la que tienen en buena parte del feminismo (y lo mismo pasa con parte de nacionalismo y ecologismo).

Aceptando suspender actos religiosos no manifestamos que seamos sumisos, sino que creemos con la Iglesia que “la Gracia no anula la naturaleza” y si hay condiciones sociales de infección no va a dejar de haberla porque el acto sea piadoso. Creo más bien, aunque no lo diga así exactamente el Catecismo, que forma parte de la libertad de Dios, haber renunciado a ese poder. Es algo similar a muchos padres que no imponen algunas cosas a sus hijos porque un día encendieron con amor esa chispa de libertad en sus corazones. Porque, como dice Francisco, quieren seducir, no imponer. Dios, como los padres que conozco, trabajan por encender la chispa del amor, no la impone.

No es que seamos sumisos, es que distinguimos -como Francisco- la técnica de la tecnocracia. Nos oponemos a la tecnocracia, la técnica encastillada en su poder, el negocio de las multinacionales de la farmacia, la distinción entre clases dentro del sistema sanitario y tantas otras cosas. Sin embargo, con la misma fuerza con que nos oponemos a la tecnocracia manifestamos nuestro amor y reconocimiento por la técnica. Valoramos los esfuerzos de los profesionales, las investigaciones de los científicos, las propuestas consensuadas, el sinfín de tareas pequeñas que hacen avanzar. Es la vieja relación entre la razón y la fe. Una relación circular, convergente, dialéctica, enriquecedora.

Creer en tiempos de coronavirus es aceptar las propuestas inteligentes, razonables, científicas y no imaginar que las cosas se arreglan amontonando rezos. Orar es imprescindible para seguir trabajando en medio del cansancio, para encajar las dificultades, para aceptar que nos equivocamos a veces, para cuidarse y cuidar de los otros. La oración es muy importante pero no a medida de mi capricho sino la oración cristiana.

Creer en tiempos de coronavirus es saber aprender. Se ha puesto de manifiesto que de esta no puede salir cada uno por su cuenta. Ni solo por la acción de las instituciones. Hace falta la persona en su íntima decisión y hacen falta las instituciones. Es tiempo de aprender que no sirve ni el pánico ni la superficialidad. Es tiempo de aprender que cada profesión debe ser una vocación ejercida por amor y no por dinero. Es tiempo de aprender a compartir, de poner en juego las cualidades. Es tiempo de practicar “de cada cual según sus posibilidades, a cada cual según sus necesidades”; por eso los jóvenes se ofrecen a hacer la compra a los mayores, los niños aprenden a jugar a otras cosas, las profesiones todas se preguntan cómo amar más y mejor.

Creer en tiempos de coronavirus es ver todo el dolor económico que conlleva esta pandemia. Ya hay quien ha dicho que la crisis económica generará más muertes que el virus. El paro mata y el paro ha aumentado. Es razonable que los funcionarios se planteen la solidaridad con los autónomos; o mejor dicho los altos funcionarios con los bajos autónomos, porque de todo hay. Qué pasa con los que se quedan en paro en cosa de todos. Los filósofos del libre mercado esperamos que mejoren sus ideas a la vista de la realidad. Está claro ya que tanto el mercado como el estado resultan insuficientes por si mismos.

También habrá que darse cuenta de que una sociedad avanzada necesita que no haya personas que no llegan a fin de mes trabajando. Es necesario incluso tener un patrimonio solidario que permite afrontar estos imprevistos. La Iglesia defiende esto, con cierta timidez desde León XIII y con más fuerza desde Pablo VI. Hay que promover una economía que no haga solo limosna con quien cae en una emergencia; es necesaria una economía que cambie el corazón mismo del sistema.


La industria farmaceútica segun
una importante revista sanitaria

Habrá que preguntarse si la investigación está enfocada a las grandes necesidades de la humanidad o hay cualidades investigadoras dedicadas a caprichos de élites minoritarias. Habrá que preguntarse también por la gestión política. No para exigir que no se cometiera ningún error pero sí para preguntarse si algunos con cualidades políticas prefirieron la comodidad de no bajar a esa arriesgada arena, sí para preguntarse si en vez de servir algunos fueron a la política a servirse.

Creer en tiempos de coronavirus exige plantearse que en cuanto pase la pandemia habrá que preguntarse por cómo construir una sociedad realmente justa. Porque la justicia social hará que los virus se encuentren una población más sana, más preparada, más prevenida. Si hay justicia no habrá personas para quienes lo de “quedarse” en casa no sea un auténtico calvario porque la casa misma es incómoda o insalubre; parecen olvidar algunos que a veces la casa no es tal; los “sin techo” siguen existiendo, los campamentos de refugiados y los CIEs siguen existiendo.

Creer en tiempos de coronavirus es dedicar tiempo y reflexión a una perspectiva crítica. Es bueno preguntarse por nuestra falta de prevención, es necesario criticar la frecuente dedicación de la capacidad investigadora a lo que es negocio en vez de al bien común.

Creer en tiempos de coronavirus es experimentar que ya nunca más es posible una vivencia egoísta. Que todos somos solidarios. Queramos o no caminamos hacia la solidaridad. Eso sí, creo, Dios lo quiso así. La humanidad tiene ante sí una gran oportunidad.