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sábado, enero 18, 2025

La Doctrina Social De la Iglesia en un barrio de Venezuela

Carlos Ruiz de Cascos

Misionero


Panorama de nuestros barrios


Aclaremos: cuando se habla de barrios, los venezolanos entendemos amplias zonas suburbanas de exclusión social, donde viven los empobrecidos, mayormente descartados por el sistema vigente a nivel mundial.


No hay mucha diferencia de unos barrios a otros: en ellos suele vivir no menos del 60% de la población total de esas ciudades, en infraviviendas familiares (no hay casi bloques de apartamentos) donde se hacinan varias personas de diversas generaciones y distintos progenitores; la mayoría de las casas tienen corriente eléctrica (intermitente y casi siempre ilegal), pero pésimo servicio de agua; las posibilidades de comunicación son escasas (falta de transporte público, deficiente señal telefónica y de internet) y las calles están muy dañadas, sin iluminación suficiente y con pocas áreas deportivas y recreativas. Bibliotecas, teatros, cines… ni se conocen. Desde hace tiempo están abriendo gimnasios porque también aquí llegó el culto al cuerpo; pero, no encontrarán una farmacia, un banco o una oficina pública…


Todavía predominan los niños y los jóvenes (por poco tiempo), con lo cual los gritos, juegos y bromas propias de esas edades alegran las vidas de los vecinos, que siguen conservando -solo en parte- la costumbre de salir al frente de las casas para compartir entre ellos, siempre y cuando el calor se lo permita.


Otra seña de identidad de estos barrios es -precisamente- la falta de identidad cultural e histórica: son relativamente nuevos, creados por el aluvión de familias jóvenes que han migrado desde el campo o de poblaciones más pequeñas en las que hay menos oportunidades de trabajo y de estudio. No suelen conservar tradiciones populares, tampoco religiosas. Los pocos vínculos identitarios son los del capitalismo consumista: marcas de ropa, canciones de moda y series.


Los sueldos miserables y la explotación laboral que sufren la inmensa mayoría de los que viven en los barrios, así como el desprecio de las instituciones gubernamentales que solo se acercan a ellos con migajas en épocas electorales, ha llevado a una gran frustración a sus habitantes, especialmente a los jóvenes, muchos de los cuales tratan de tapar su dolor con las drogas, el alcoholismo y la socialización en bandas delincuenciales. O emigran. Debido a la cultura individualista, consumista y materialista que se ha impuesto a través de los medios masivos de comunicación y de las actuales formas de vida, la frustración no se canaliza hacia la organización y la lucha sino hacia el populismo y la evasión, que son también pasto para las sectas y confesiones cristianas fundamentalistas.


¿Cómo se vive aquí la DSI?


Aunque es algo evidente, no hay una solo forma de vivir la DSI, pero hay una serie de criterios o principios que consideramos indispensables para la vivencia de la doctrina social de la Iglesia en los barrios.


Mirar con ojos de fe


La esencia de la DSI no es la sociología ni la política sino la mirada y el criterio de fe que nos lleva -personal y comunitariamente- a realizar el plan de Dios según Cristo y el Espíritu. La política y la sociología son auxiliares y también campo de la evangelización. En la segunda mitad del siglo XX, en algunos de nuestros barrios se intentó una práctica de la DSI más ideológica que teológica, con un fatal resultado porque una parte considerable de los que así se formaron se salieron de la Iglesia. La soberbia ha llevado a excusar dicho fracaso acusando a algunos Papas y obispos como si fuesen ellos los culpables. Pero, todo lo que se edifica fuera del cimiento de Cristo, se cae tarde o temprano.


La tarea prioritaria es formar militantes que -ante todo- sean cristianos según la Tradición de la Iglesia, con un sólida vivencia mística y fraterna. Esto es un tesoro en vasija de barro que se transmite cuando hay cristianos militantes organizados pobres que forman a otros cristianos con un plan adecuado y dentro de una organización que vibre con un solo corazón y una mística elevada; es decir, hacen falta asociaciones o movimientos apostólicos militantes solidarios.


Encarnar la fe


La militancia cristiana que se necesita exige la encarnación en la vida, cultura y luchas de los empobrecidos. Se trata de hacerse uno de ellos, como diría san Pablo. Hoy, Nazaret tiene nombre de barrio de Venezuela, de Nicaragua, de Ghana, de India, de Nigeria… probablemente también de muchas de las ciudades de naciones enriquecidas, que igualmente están sufriendo el proceso de marginación y descarte del sistema materialista. Los pobres de la Tierra son la tierra preparada para recibir la semilla del Evangelio y transmitirla al resto de la humanidad. Aquí está el Kairós de nuestro tiempo y hay que descubrirlo con humildad, como hicieron grandes testigos de nuestro tiempo como Marcelino Legido o Julián Gómez del Castillo.Julián Gómez del Castillo en Iberoamérica


Acercarse a los empobrecidos desde el asistencialismo no sirve para la evangelización integral porque -como dice Rovirosa- “cuando Dios entra por la boca, se atraganta”. Este es un principio esencial de la DSI, principalmente desde la Mater et Magistra de S. Juan XXIII, que pedía que los campesinos fuesen los evangelizadores de los campesinos, parafraseando al gran apóstol de la evangelización homogénea (de pobres a pobres), el cardenal Cardijn: “el obrero debe evangelizar del obrero”.


Solidaridad


La primera lección de DSI que recibimos de los empobrecidos es su vivencia natural, casi visceral, de la solidaridad, es decir, saberse responsables de todos los hermanos que sufren y compartir con ellos hasta lo necesario para vivir, como nos recuerda S. Juan Pablo II. Sin tener que explicar o razonar, basta que haya un niño huérfano, un anciano desamparado, un padre desempleado, un enfermo solo… para que surjan espontáneamente varias manos dispuestas a colaborar. Son respuestas desinteresadas (no pueden ser correspondidas, como nos pide el Evangelio) y creativas, como es el hacer varios turnos de cuidado para un viejo, el preparar comidas con aportes de varios vecinos, el llevar a un enfermo en bicicleta al hospital, el dejar de comer para que los niños no pasen hambre… Solidaridad es la fuerza de los débiles, el corazón de la DSI y lo que no podrán entender nunca los burgueses.


Caridad política


Cuando hay cristianos militantes pobres organizados en asociaciones o movimientos apostólicos de los que ellos mismos sean responsables, en plena comunión con la jerarquía y el resto de la Iglesia, entonces la explotación y la consiguiente frustración se pueden transformar en verdadera vida cristiana entusiasmante y transformadora. Vida personal y comunitaria que va cristianizando la cultura y la sociedad, extendiendo de esta manera el reinado del Padre Dios. Estas comunidades militantes pobres viven la caridad política (el amor a los empobrecidos luchando contra las causas de sus problemas) con un plan estratégico comunitario, que puede incluir distintas respuestas organizadas de tipo político, cultural, educativo, social o económico. Los pobres, aunque no tengan títulos universitarios, están más capacitados y preparados para realizar la caridad política que las élites y que los considerados líderes.


domingo, noviembre 17, 2024

Ana Iris Simón - ¿cristianismo burgués? prefiero Pasolini

Interesantísima llamada de atención sobre lo que solemos llamar "cristianismo a la carta". Cada uno escogemos del "pack" cristiano lo que nos parece,

Cita este texto de Pasolini, muy digno de meditar. Es la crítica de un "ateo católico":

"Hay, pues, una doble relación de mala fe en esta vinculación entre la Iglesia y el Estado. Por una parte la Iglesia acepta el Estado burgués -en lugar del monárquico o feudal- concediéndole su consenso y su apoyo, sin el cual, hasta hoy, el poder estatal no habría podido subsistir. Para hacer esto la Iglesia debía, sin embargo, admitir y aprobar la exigencia liberal y la formalidad democrática: cosas que admitía y aprobaba sólo bajo condición de obtener del poder la autorización tácita de limitarlos y suprimirlos. Autorizaciones, por otra parte, que el poder burgués concedía de todo corazón. En efecto, su pacto con la Iglesia en cuanto instrumentum regni no consistía más que en esto: enmascarar el propio y sustancial anti-liberalismo y el propio y sustancial carácter antidemocrático, confiando la función antiliberal y antidemocrática a la Iglesia, aceptada de mala fe como institución religiosa superior. La Iglesia, en resumen, ha pactado con el diablo, es decir, con el Estado burgués. No existe, en efecto, contradicción más escandalosa que la que existe entre la religión y la burguesía, puesto que esta última es opuesta a la religión. El poder monárquico o feudal lo era en realidad mucho menos. El fascismo, por ello, en cuanto momento regresivo del capitalismo, era menos diabólico, objetivamente, desde el punto de vista de la Iglesia que el régimen democrático: el fascismo era una blasfemia, pero no minaba desde el interior la Iglesia, porque era una falsa nueva ideología. El Concordato no ha sido un sacrilegio en los años treinta, pero lo es hoy, aunque el fascismo no ha siquiera arañado la Iglesia, mientras hoy el Neocapitalismo la destruye. La aceptación del fascismo ha sido un episodio atroz: pero la aceptación de la cultura capitalista burguesa es un hecho definitivo, cuyo cinismo no es solamente una mancha, la enésima mancha en la historia de la Iglesia, sino un error histórico que la Iglesia probablemente pagará con su declinación" 

El texto de Pasolini continúa: "La Iglesia no ha intuido —en su ansia ciega de estabilidad y permanencia eterna de su función institucional— que la Burguesía representaba un nuevo espíritu que no es por cierto el del fascismo: un nuevo espíritu que se supo mostrar en un principio competitivo con el religioso (evitando sólo el clericalismo), y terminaría luego ocupando su puesto al suministrar a los hombres una visión de la vida total y única (y por lo tanto con la supresión de cualquier necesidad del clericalismo como instrumento de poder).”

Es un texto muy recomendable. El artículo de 17 de mayo de 1973
"ANALISIS LINGÜÍSTICO DE UN SLOGAN” publicado en la colección Escreito Corsarios de Pier Paolo Pasolini.

miércoles, septiembre 11, 2024

ALGUNAS MANERAS DE ROBAR HOY - Arturo García Lucio (1996)

Consideramos de altísimo valor ético esta reflexión. Es de 1996. Pretendía actualizar una de 1955. La pregunta que surge inmediatamente es que podemos decir de este tema a punto de llegar a 2025
SAL TERRAE / JULIO-AGOSTO 1996. TOMO 84/7 (N. 992)

miércoles, julio 03, 2024

Argüello: La tensión dramática en la Iglesia no es la de los titulares de prensa

Eugenio A. Rodríguez

Hoy miércoles la Asociación para el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia (AEDOS) celebró un almuerzo-tertulia con el presidente de la Conferencia episcopal: Luis Argüello. En sus palabras iniciales Luis destacó que estamos en un cambio de época, como dice el papa Francisco. En esta cambio de época cree Argüello que se tambalean algunos pilares:
-el del SER. La propia identidad, qué es ser persona.
-el del AMAR, con toda la cuestión de la familia.
-el del HACER, con todo lo referido al trabajo.
-el de la historia o SENTIDO DE LA VIDA, con toda la cuestión de la trascendencia.

Después planteó la que él considera cuestión central que tiene entre manos una Iglesia que todos entendemos como Comunión misionera, a saber, cual es la relación entre naturaleza y gracia, o lo que a veces hemos llamado "inculturación". ¿Qué aporta la fe a la cultura? ¿Puede incluso generar cultura? ¿Puede hacerlo en hechos institucionales?

Cree el arzobispo de Valladolid que en esto hay una profunda "tensión eclesial" mucho mayor que la de los titulares de prensa sobre el Sínodo. "Es algo dramático" dijo. Lo explicó hablando de dos corrientes.

Hay una corriente que cree que hay que adecuarse a la cultura. Adaptarse dejando entre paréntesis la capacidad de hacer cultura. Puede ser cierto que ha habido momentos en que esto llevaba a una reducción de la Gracia

Hay una corriente que podríamos ver como opuesta en la cual se cree oue es el evangelio lo que tiene destacar. Se busca que la fe genere cultura y pueda incluso crear instituciones propias.

Las dos corrientes tienen parte de verdad y hay que realizar un diálogo que en el fondo es el diálogo entre "naturaleza y gracia", aunque pueda denominarse "cultura y fe" o "libertad y gracia"-

Un amplio diálogo dio lugar a varias cuestiones. Muchas de ellas en torno a la Iglesia de hoy y en particular al papa Francisco. En este diálogo salió varias veces el kerigma, el anuncio, el encuentro con Cristo. Para Argüello es importante tener en cuenta que al kerigma, al anuncio de Jesús como Cristo, Francisco ha añadido la importancia de creer en Dios como Creador y como Padre, tal y como ha manifestado en Laudato sí y Fratelli Tutti.

Varios asistentes aludieron a si Francisco era suficientemente contracultural respecto de la cultura actual o más bien se adaptaba excesivamente. El arzobispo aludiendo a los temas de fondo que plantea Fiducia suplicans, señaló que en su opinión hay que intentar dialogar con las propuestas actuales pero sabiendo hacerlo desde la misericordia más que desde la lástima. Cree que a veces aceptamos lo que hay sin atrevernos a manifestar la verdad. La verdadera misericordia puede exigir que primero sea dar un abrazo pero eso no puede significar pactar con la mentira ni dejar al otro en su posible error.

Muchos otros temas salieron en el diálogo habiendo acuerdo general respecto de la importancia de la autenticidad de los cristianos. Argüello señaló que el programa pastoral de Francisco expuesto en "La alegría del evangelio" exige también creyentes auténticos, santos, como se plantea en "Alegraos y regocijaos". Sobre las cuestiones referidas al mundo actual señaló la importancia de las vocaciones y peculiarmente de la vocación laical y la "caridad política".
Rafael Gómez Pérez: Hoy hace falta un cristianismo más contracultural

Andrés Ollero:(en el centro) Cuando hablan de pastoral toco madera
porque los elementos doctrinales son esenciales

viernes, mayo 03, 2024

JOSÉ ANDRÉS GALLEGO: LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA I, II, III, IV


En su libro "La doctrina social ce la Iglesia" se presentan grandes documentos de esta cuestión pero con una mirada crítica muy interesante gracias al enorme conocimiento del contexto histórico que tiene el autor. Quizá por este conocimiento y su propia libertad intelectual manifiesta muy bien la evolución de la Doctrina social De la Iglesia, así como las enormes resistencias de ella misma al avance.  

Señala algunas instituciones que tienen un gran peso en esta Doctrina como puede ser la revista La Civitá católica, o el emperador austro húngaro. También hace caer en la cuenta de la vivencia personal de los Pontífices, así como de su perspectiva histórica. 

En la primera entrevista nos referimos a los pontificados de Pio IX, León XIII y Pío X. La segunda entrevista se refiere a los pontificados de Benedicto XV,  y Pio XI y no orilla los posible errores de cada momento histórico.

La tercera entrevista, interesantísima recoge algo del tiempo de Pio XII.

La CUARTA entrevista, interesantísima recoge algo del tiempo de JUAN XXIII.

jueves, noviembre 30, 2023

AEDOS PUBLICA UN ESTUDIO SOBRE Fratelli tutti - ENTREVISTA A EUGENIO RODRIGUEZ DE SAUL SANTANA


Sobre el artículo de Eugenio Rodríguez en este comentario a Fratelli Tutti.

Para escuchar la entrevista tienes que pinchar en la flechita del 29/11/2023. Está a partir del minuto 3:50 (pinchar aquí)

lunes, mayo 16, 2022

FRANCISCO: "HERMANOS TODOS". LECTURA LITERAL Y diálogo-comentario de personas comprometidas

Del programa Fratelli tutti en la Emisora diocesana de Canarias


CAPÍTULO I (A)
PRIMER PROGRAMA 
Pino Trejo, profesora. HOAC Antonio Santana, periodista. HOAC CAPÍTULO I (y B)
SEGUNDO PROGRAMA 
Xavier Aparici. Filósofo y activista social.  CAPÍTULO II (A)
TERCER PROGRAMA. María del Carmen Peñate Cabrera y Felipe Bermúdez Suárez. Profesores jubilados. Doctor en Teología. Miembros de Frater (Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad)   
CAPÍTULO II (y B)
CUARTO  PROGRAMA. Luis María Guerra, sacerdote y Doctor en Teología Bíblica 
CAPÍTULO III (A)
QUINTO PROGRAMA. Liliana López, Frater. 
CAPÍTULO III (y B)
SEXTO PROGRAMA. Tere Fránquiz, enfermera y Pastoral de la Salud 
CAPÍTULO IV (A)
SÉPTIMO PROGRAMA.  Gerardo Valbuena, sacerdote. 
CAPÍTULO IV (y B)
OCTAVO PROGRAMA. Eugenio Reyes, ecoactivista. 
CAPÍTULO V (A)
NOVENO PROGRAMA. Laura Rodríguez Álvarez, Seglar Claretiana. Enfermera y miembro de Comité de Empresa. 
CAPÍTULO V (y B)
DÉCIMO PROGRAMA
Mª Carmen Ortega Rodríguez (Eva), Profesora de música y de FP de Servicios a La Comunidad, Educadora del Mvto, JUNIOR, grupo de vida parroquial y miembro colectivo de mujeres cristianas. 
Ana Mª Macho Arnaiz, maestra jubilada y hermana franciscana misionera de María del Valle de Jinámar parroquia de San Juan Bosco, Educadora JUNIOR, pastoral penitenciaria y grupo de vida parroquial. 
Francisco Javier Rocha Henríquez. Técnico Senior (Ingeniero) del ITC, doctorando, Educador del JUNIOR y miembro de la Escuela de Formación Sociopolítica y Fe Cristiana.
CAPÍTULO VI (A)
UNDÉCIMO PROGRAMA. Yolanda Ortega y Carmelo Rodríguez, profesores y matrimonio. Presidente diocesano de Manos Unidas 
CAPÍTULO VI (y B)
DUODÉCIMO PROGRAMA. Mari Luz Suárez Lastras y Pedro Bolaños Armas, delegados de P. Familiar y miembros de CVX 
CAPÍTULO VII (A)
TRIGÉSIMO PROGRAMA.
Francisco López Armas, profesor de religión en Secundaria; profesor del ISTIC y actualmente delegado de enseñanza Rocío Orta Diáñez. Profesora de Religión en Primaria. Matrimonio y actualmente responsables de los Equipos de Nuestra Señora en nuestra Diócesis. 
CAPÍTULO VII (y B)
CUADRAGÉSIMO PROGRAMA. Adrián Mendoza. Empresario y miembro del Movimiento Scout Católico 
CAPÍTULO VIII
QUINCUAGÉSIMO PROGRAMA. Luis Sánchez González y Faina Toledo Vélez. Matrimonio Misionero vinculado a los Laicos Misioneros Combonianos y que actualmente son los Delegados de Misiones de la Diócesis de Canarias.

domingo, octubre 17, 2021

Amor imperado - María Teresa Compte

“Preguntarse sobre las condiciones de vida de las mujeres y los hombres reales, históricos y concretos, las necesidades reales de las familias y las sociedades nacionales, es un imperativo que nace del encuentro entre las exigencias del Evangelio y las circunstancias históricas concretas” 

¿Por qué y para qué conocer y estudiar Doctrina Social de la Iglesia? ¿Por qué y para qué ponerla en práctica? Después de ciento treinta años desde que León XIII escribiera Rerum Novarum seguimos haciéndonos estas preguntas. Con toda seguridad muchos siguen considerando que la Doctrina Social de la Iglesia se trata de un compendio de buenas intenciones que un buen católico no puede rechazar, pero sí incumplir. Otros pensarán que está trasnochada o que carece de fuerza operativa, e incluso que carece de realismo, mientras que otros tantos la proclaman sin creer en ella. Luego están quienes creen que sirve para denunciar las contradicciones del mundo, pero que nada tiene que decir al interior de la propia Iglesia. Y quizás haya un número nada desdeñable de católicos que creen en ella y saben que es una concreción del Mandamiento del Amor con una fuerza histórica más que suficiente para promover un verdadero y auténtico desarrollo humano a partir de los imperativos evangélicos de justicia y caridad. Difícilmente puede amarse lo que no se conoce.

En realidad, la DSI no nació para ser simplemente conocida, sino para orientar la acción de los cristianos. Pablo VI en la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi argumentaba que para un cristiano no se trata solo de "prestarle atención" sino de ponerla como "base de su prudencia y de su experiencia para traducirla concretamente en categorías de acción, de participación y de compromiso" (38). Eso es, precisamente, lo que la DSI es: "una inspiración de fe y una motivación de amor fraterno" que debe servir a la liberación, el desarrollo y la promoción humana. Desde León XIII hasta Francisco, la Iglesia no ha dejado nunca de dialogar con el mundo en el que vivía. No siempre lo ha hecho con el mismo tono o con el mismo estilo, pero a través de su Doctrina Social ha mostrado que la persona es el camino de la Iglesia.

Preguntarse sobre las condiciones de vida de las mujeres y los hombres reales, históricos y concretos, las necesidades reales de las familias y las sociedades nacionales, es un imperativo que nace del encuentro entre las exigencias del Evangelio y las circunstancias históricas concretas. Un cristiano consciente de su Fe no puede ser indiferente al impacto que esas condiciones de vida causan en el desarrollo personal y comunitario de las personas y sus familias. El trabajo y las condiciones de trabajo, el salario y la vivienda, el régimen jurídico político y el orden económico, el reconocimiento y ejercicio de los derechos y las libertades fundamentales, el cumplimiento de los deberes cívicos, el acceso a la información y a la educación, la participación en la promoción del bien común, así como las condiciones de ejercicio de la libertad religiosa y de conciencia son algunos de los elementos que configuran el orden de la convivencia en el que se desarrolla la persona.

manos

Esta es, precisamente, una de las claves fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia. El orden de las relaciones de convivencia debe servir a la vocación humana fundamental. Y esta no es otra que ser plenamente humanos. "En los designios de Dios, leemos en Populorum Progressio, cada hombre está llamado a promover su propio progreso, porque la vida de todo hombre es una vocación dada por Dios para una misión concreta" (15). Cuando las condiciones de vida humanas no permiten, sino que impiden, el desarrollo pleno de cada persona real histórica y concreta (Redemptor Hominis 13) se frustra el plan de Dios y se niega a la persona la razón de ser de su existencia.

“El desarrollo, la liberación y la promoción humana no son, por lo tanto, un simple deseo de buena voluntad, sino un imperativo que debe orientar la vida de toda la Iglesia”

No parece que un imperativo de esta naturaleza pueda ser minimizado o ignorado por un cristiano. El desarrollo, la liberación y la promoción humana no son, por lo tanto, un simple deseo de buena voluntad, sino un imperativo que debe orientar la vida de toda la Iglesia. La DSI no es discrecional. No hay posibilidad de actuar cristianamente si los ojos con los que se mira la realidad y los criterios con los que se juzga esa realidad no están imbuidos del espíritu cristiano que es el que permite, después, actuar en cuanto tales. Se trata de mirar el mundo, de conocerlo y de juzgarlo con criterios cristianos, para poder así actuar desde la Iglesia al servicio de la transformación de la realidad. La DSI sirve a este fin y ofrece criterios que orientan nuestra acción personal y comunitaria al servicio de la persona, según el estilo de vida de Jesucristo para que el ser humano pueda realizar su plena vocación. Lo que cuenta para la Iglesia es "cada hombre, cada agrupación de hombres, hasta la humanidad entera” (PP14).Y no podemos ser moral, ni religiosamente indiferentes a la suerte de nuestros hermanos. "¿Cómo ha podido desarrollarse la idea de que el mensaje de Jesús es estrictamente individualista y dirigido sólo al individuo? ¿Cómo se ha llegado a interpretar la « salvación del alma » como huida de la responsabilidad respecto a las cosas en su conjunto y, por consiguiente, a considerar el programa del cristianismo como búsqueda egoísta de la salvación que se niega a servir a los demás?" (Spe Salvi 16).

comida

“Hacen falta mujeres y hombres que entiendan que no solo se trata de buscar la relevancia pública de la Iglesia sino la manifestación de una identidad impulsada por el compromiso por la justicia”

Las "sombras de un mundo cerrado" como leemos en Frattelli Tutti en forma de sueños que se rompen en pedazos, del fin de la conciencia histórica, de falta de proyectos para todos, de descarte mundial, de unos derechos humanos que no son suficientemente universales, de conflicto y miedo, de una Globalización y progreso sin un rumbo común, de pandemia y flagelos de la historia, de atentados contra la dignidad en las fronteras o de falsas ilusiones, de agresividad sin pudor, de información sin sabiduría, de sometimientos y autodesprecios (9-51) nos deberían impulsar a renovar el compromiso personal y comunitario con la liberación, el desarrollo y la promoción humana.

A eso nos llama Frattelli Tutti. No solo a reconocernos como hermanos, sino a materializar esta verdad a través del ejercicio un amor imperado que exige la creación de instituciones más sanas, regulaciones más justas y estructuras más solidarias. Para eso hacen falta "cristianos liberadores" (EN 38), o sea, un sujeto eclesial activo, mujeres y hombres, dispuestos a trabajar cooperativamente desde la lógica cristiana que entiendan que no solo se trata de buscar la relevancia pública de la Iglesia sino la manifestación de una identidad impulsada por el compromiso por la justicia.

MTeresaCompte



Mª Teresa Compte Grau
Directora del Máster universitario de DSI
(Fundación Pablo VI-UPSA)
Artículo publicado en el número 4.076
de la revista Ecclesia
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viernes, noviembre 13, 2020

"Todos hermanos" el grito de Francisco

La encíclica Fratelli Tutti del papa Francisco plantea cómo transformar el mundo actual. Nos propone la amistad social. Conviene leer el texto y vivirlo de forma que podamos reflexionar y actuar transformando realmente la sociedad. Los retos que plantea son sugerentes.


Ofrecemos aquí una primera aproximación mediante una entrevista de radio



martes, agosto 28, 2012

EL SISTEMA ECONÓMICO IMPERANTE


Así han definido este sistema económico perverso algunas personas que han entregado sus vidas a los más pobres:
“Todo está ordenado para que las monedas pasen   sin dificultad de los múltiples bolsillos exhaustos a los pocos bolsillos espléndidos; y todo son restricciones para la dirección contraria. Los de arriba están siempre perfectamente dentro de las leyes (que ellos mismos han hecho) y son declarados bienhechores del pueblo, creadores de riqueza, etc  y los otros son declarados ladrones, y perseguidos, y capturados por todos los medios que puedan resultar eficaces” (Guillermo Rovirosa)
“No existe deuda externa, existe USURA, con el agravante de que los usureros están respaldados por el poder político, militar y cultural y, lógicamente, tienen ellos el económico. El dinero no produce dinero; sólo el trabajo genera riqueza, y mientras esto no sea reconocido seguirán haciéndose robos como los de la mal llamada "deuda externa"". (Julián Gómez del Castillo)
“El dinero es la sangre del pobre” (León Bloy)
“El sistema bancario  es perverso” (Cardenal Ars)
“Los ricos son cada vez más ricos  a costa de los pobres, que  cada vez son más pobres”. (Juan Pablo II)

viernes, diciembre 16, 2011

PIO XI (1937) ¿Vale toda limosna?

No es justo tampoco que el obrero reciba como limosna lo que se le debe por estricta obligación de justicia; y es totalmente ilícita la pretensión de eludir con pequeñas dádivas de misericordia las grandes obligaciones impuestas por la justicia. La caridad y la justicia imponen sus deberes específicos, los cuales, si bien con frecuencia coinciden en la identidad del objeto, son, sin embargo, distintos por su esencia; y los obreros, por razón de su propia dignidad, exigen enérgicamente, con todo derecho y razón, el reconocimiento por todos de estos deberes a que están obligados con respecto a ellos los demás ciudadanos.
Divini Redemptoris, 50