miércoles, agosto 19, 2026

Tragedia de la gente honesta ante Ceuta

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La foto de un niño migrante ayudando a una anciana ceutí, me hace pensar -cómo tantas veces- en qué más allá de los actos individuales hay un problema de desidia respecto del propio compromiso en la vida institucional. No soy de los que afirman que todo el mundo es bueno, más bien creo que las personas somos un ramillete de actitudes que nos hacen ser una mezcla de bondad y maldad de sentimientos, acciones y pensamientos en los que lo bueno y lo malo vive completamente entremezclado. Es famosa una idea de L King que dice que teme más el silencio de los buenos que la maldad de los agresores. A mí me parece que, hoy por hoy, los hechos de Ceuta y tantos otros, más bien nos muestran lo trágico de la desidia institucional de las personas honestas. Es decir, hay muchísimos actos buenos, pequeños actos buenos, y hay pocos actos institucionales buenos.

Por ejemplo, cualquiera es capaz de dar una pequeña ayuda, de juntar ropa en Ceuta para esos jóvenes, de hacer un gesto solidario, pero no cualquiera es capaz de implicarse en poner en marcha nuevas políticas migratorias.

Hay personas que pueden cobrar un alquiler más barato, siendo propietarios y hay personas que pueden ir a poner su cuerpo ante un desahucio, pero hay serias dificultades para hacer una política de vivienda realmente solidaria.

Para mí la tragedia de nuestro tiempo, incluido de las personas que se quieren comprometer, es que preferimos la acción inmediata a corto plazo a la acción institucional. Esta desidia es a mi juicio la tragedia de nuestro tiempo.

Me encanta hablar con las personas que se comprometen en política, cargados de defectos como yo o cualquier otro, pero que deciden intentar meter su bondad en la vida a las instituciones. Que se perdonan hacer elecciones que pueden ser erróneas. Con algunos procuro conversar alguna vez. Porque es bueno escuchar. Porque informan de su visión, pero sobre todo porque me transmiten ese sentimiento, ese deseo suyo de solidaridad desde la vida institucional. Pienso en Carmelo Ramírez, Eligio Hernández, Marcial Morales, Ignacio Guerra, Javier Doreste, Juan Francisco Artiles, Juan Pablo Rodríguez, Gema Martínez, Froilán Rodríguez y otros que ahora no recuerdo… Ni siquiera pienso que sean los mejores, digo que con ellos dialogo con más frecuencia y me nutren.


A veces releo parte de la biografía que escribí con Javier Marijuán sobre el alcalde Camilo Sánchez y la que hice con Nayra Hernández y Loli Hernández sobre Remigio Vélez. Me hace bien. No entiendo esta espiritualidad actual tan sentimental tan poco preñada de sacrificio, tan poco preñada de política. Pienso que esta gente que "se mete en política" con sus ambigüedades y sus problemas está mucho más cerca de San Juan de la Cruz: «¡Oh, si supiesen los espirituales cuánto bien pierden y abundancia de espíritu, por no querer ellos acabar de levantar el apetito de niñerías; y cómo hallarían en este sencillo manjar del espíritu el gusto de todas las cosas, si ellos no quisiesen gustarlas! Mas, porque no quieren hacerlo, no le gustan» (1S 5, 4). Hoy el amor pasa por la política.


sábado, agosto 15, 2026

Jean Ziegler es despedido en una catedral suiza, con honores de su Pueblo. El economista que llamó asesinato al hambre


El economista que llamó asesinato al hambre


PERSECUCIÓN AL CARDENAL VICTOR MANUEL FERNÁNDEZ

El material más resistente del universo no sirve absolutamente para nada.


Traumatóloga Geek/facebook

Como traumatóloga, pero también como ingeniera me encanta la ingeniería de materiales.
En 2018 tres físicos se sentaron frente a un superordenador. Dos millones de horas de cálculo. Resultado: encuentran el material más duro del universo, 10 millones de veces más resistente que el acero. Las formas que encontraron las bautizaron como ñoquis, espagueti y lasaña… Me recuerdan a mí cuando estoy de guardia.
En nuestro quirófano el material más duro nunca gana. 1961, Wrightington, norte de Inglaterra. John Charnley publica en el Lancet la prótesis total de cadera.
No habían pasado ni dos años, cuando sus pacientes empezaron a volver destrozados. Hubo que reparar casi todas las caderas. El teflón soltaba partículas y el cuerpo empezó a comerse el hueso alrededor.
Charnley estuvo a punto de mandarlo todo a la porra. Entonces un comercial le enseñó un polietileno. Lo apretó con el pulgar y dejó marca. Se negó a utilizarlo.
Pero su técnico lo probó igual, a escondidas. En tres semanas se desgastó menos que el teflón en 24 horas.
¿Se te ocurre lo que hizo Charnley? Nada menos que meterse trozos de ese plástico nuevo bajo la piel del muslo. Seis meses esperando a ver qué pasaba. Y no pasó nada.
Desde 1962. Ese plástico blando lleva sesenta años sosteniendo caderas.
¿Moraleja? No gana el más duro, gana el que aguanta día tras día.

viernes, agosto 14, 2026

«¡Perdón!» - León Felipe


Soy ya tan viejo,
y se ha muerto tanta gente a la que yo he ofendido
y ya no puedo encontrarla
para pedirle perdón.

Ya no puedo hacer otra cosa
que arrodillarme ante el primer mendigo
y besarle la mano.
Yo no he sido bueno…
quisiera haber sido mejor.
Estoy hecho de un barro
que no está bien cocido todavía.
¡Tenía que pedir perdón a tanta gente!…
Pero todos se han muerto.
¿A quién le pido perdón ya?
¿A ese mendigo?
¿No hay nadie más en España…
en el mundo,
a quien yo deba pedirle perdón?…

Voy perdiendo la memoria
y olvidando las palabras…
Ya no recuerdo bien…
Voy olvidando… olvidando… olvidando…
pero quiero que la última palabra,
la última palabra, pegadiza y terca,
que recuerde al morir
sea esta: PERDÓN.

Casi todas estas piedras llegaron en días
de angustia,
de terror,
de desespero y desamparo.
Algunas en días de «Gracia».
Ahora las veo serenamente
desde la fría altura de mis años,
desde mi vejez apaciguada.
Todos son juguetes:
las heridas, las lágrimas,
el veneno del áspid, la baba del tirano,
el hacha del verdugo…
Una pelota es esa cabeza cercenada.
Jugamos al nacimiento y a la muerte,
al soplo y a la llama,
al que me ves y no me ves…
al enciende y apaga la lámpara.
Pero a veces pienso que no son todo juguetes y que yo que
no he servido para ser
ni piedra de una lonja
ni piedra de una audiencia
ni piedra de un palacio
ni piedra de una iglesia…

Yo que en este mundo no he servido después de ochenta
años para nada… acaso sirva ahora todavía, como David,
para lanzar con la honda una de estas piedras, pequeñas y
ligeras, de mi zurrón —la más dura, la más pedernal… Tú,
piedra aventurera,
y dar justo, justo con ella
en la frente misma de Goliat.

León Felipe

De: ¡Oh este viejo y roto violín! – Libro Noveno: El zurrón de las piedras – 1965
Recogido en: León Felipe – Poesías completas
Ed. Visor Libros 2004©
ISBN: 978-84-9895-766-2

Felipe Camino Galicia de la Rosa nació el 11 de abril, de 1884, en Tábara, Zamora.
Poeta de la Generación del 27′, escribió además algunas obras de teatro, y es conocido a nivel mundial por haber sido traductor de la obra de Walt Withman.
Tras permanecer varios años residiendo y trabajando en México y Estados Unidos, volvió a España poco antes de iniciarse la guerra civil, en la que vivió como militante republicano hasta 1938, año en que se exilió definitivamente a México, pasando a ser agregado cultural de la embajada de la República española en el exilio, única reconocida entonces por el Gobierno de Cárdenas.
De su estancia en el país hispano, diría. Llegué a México (por primera vez) montado en la cola de la revolución. Corría el año de 1923. Después, aquí he vivido por muchos años: Aquí he gritado, he sufrido, he protestado, he blasfemado, me he llenado de asombro…
Son muchos lo que creen que León Felipe debe ser reivindicado como un poeta mayor, superando las dificultades que en vida le acarrearon su independencia de todas las corrientes literarias de su tiempo y su condición de exiliado.
Murió en Ciudad de México, el 18 de septiembre de 1968

martes, agosto 11, 2026

Tres palabras que resumen a santa Clara

 



Oración a Santa Clara de Asís

Gloriosa Santa Clara de Asís,
mujer de fe profunda y corazón enamorado de Cristo.
Tú que supiste dejarlo todo para seguir al Señor
y encontraste en Él la verdadera riqueza y la verdadera paz,
mira hoy nuestras necesidades.

Enséñanos a vivir con un corazón sencillo,
a confiar plenamente en Dios
y a descubrir que nada puede llenar nuestra vida
como el amor de Jesucristo.

Santa Clara,
tú que contemplabas al Señor con profunda adoración,
ayúdanos a mirar siempre hacia Él,
especialmente en los momentos de dificultad,
cuando el miedo, la tristeza o la incertidumbre
nos hagan perder la esperanza.

Intercede por nuestras familias,
por los enfermos, por quienes sufren,
por quienes se sienten solos
y por todos aquellos que necesitan una palabra de consuelo.

Danos un corazón humilde y generoso,
capaz de perdonar, de servir y de amar.
Haz que, siguiendo tu ejemplo,
sepamos buscar primero el Reino de Dios
y poner nuestra vida en sus manos.

Santa Clara de Asís,
amiga fiel de San Francisco,
ruega por nosotros ante el Señor.
Alcánzanos la gracia que hoy te pedimos,
si es para nuestro bien y para la gloria de Dios.

Que nunca nos apartemos de Cristo,
que nuestra fe permanezca firme
y que, al final de nuestro camino,
podamos contemplar para siempre
el rostro de aquel a quien tú amaste sobre todas las cosas.

Santa Clara de Asís, ruega por nosotros.
Amén.

viernes, agosto 07, 2026