domingo, junio 21, 2026

Cara de beato, uñas de gato


Se lo oí decir así literalmente a don Damián Iguacen, el admirado obispo de Tenerife ya fallecido. Un hombre de una bonhomía excepcional, en quien la frase impactaba aún más. No tuve trato cotidiano con él, y no sé si la decía con frecuencia. Después le entrevisté para  radio Tamaraceite (hoy Diocesana de Canarias), y lo explicó de nuevo.  Él hacía girar su espiritualidad -algo original- en torno a la Incondicionalidad. En sentido fuerte. Una capacidad grande para ser libre, para estar dispuesto.

La vida me ha ido poniendo de manifiesto la profunda mirada que hay en esta frase. ¿Por qué mucha gente presupone que ser religioso te hace siempre mejor persona? Esto se piensa con fundamento en la realidad, es decir, si se pregunta por las mejores personas del mundo se dice, por ejemplo, Luther King, que era religioso, Gandhi, que era religioso, Teresa de Calcuta, que era religiosa. Y la persona más importante del segundo milenio, para muchos, es Francisco de Asís, que era religioso. Entonces, partimos de la realidad cuando decimos que ser religiosos normalmente nos hace mejores personas. Partimos de vivencias parciales, pero que tienen la solidez de lo vivido. Nuestra propia experiencia nos dice que, a veces, ese voluntario, ese familiar más generoso, es una persona religiosa.


Pero la vida también nos habla de la crueldad del que tiene razonamientos, palabras o pensamientos religiosos. Cuántas veces hemos oído hechos que ponían de manifiesto la poca altura ética de las mandonas de las parroquias. No siempre, pero sí muchas veces. La vieja oración del fariseo es muy actual.


El gran Peguy decía con certeza:  No me gustan los beatos. Como no aman a nadie, creen que aman a Dios.


Jiménez Lozano, en su magnífica 'Historia de un otoño" nos cuenta la historia de las monjas de Port Royal y dice: "Castas como ángeles, malas como demonios". Es la vida la que nos dice que existe este personaje. No solo la monja dura que todavía cuentan los mayores  El beato o beata mira con lupa lo que hace el cura y lo examina continuamente, como vigila qué hace y qué no la vecina. He visto beatos presionando obispos sobre algún elemento del que el obispo hubiera preferido prescindir en ese momento.


El beato disfruta si encuentra un error o un olvido en una celebración religiosa. El beato y la beata dicen lo buenos que son y te explican cómo hacer los ritos que "siempre se han hecho así".


Después de tanto observar al beato religioso, el cristiano converso y socialista Julián Gómez del Castillo nos descubrió que también había beatos laicos. Es decir, personas que son beatas y no son religiosas. Son beatas de otras realidades.


El liberal puede ser beato del liberalismo y dejar morir de hambre al perdedor. El nacionalista puede ser beato de su bandera o terruño y hasta matar. No digamos el beato del Che Guevara que no ha leído nada de su vida. O el beato de Lenin. Beatos hay de Aznar y de González. También de esta o aquella marca. Su ídolo puede tener virtudes grandes, pero el beato las deforma y desorbita, lo mismo que el beato religioso.


Por eso hay que estar contra las beaterÍas y tener misericordia con la persona, víctima del mal de beatería.


Una beatería potente es la beatería hacia nosotros mismos. Una frase que lo representa bien es "yo haría". Sin mala fe decimos "yo haría", pero no lo voy a hacer yo, lo va a hacer él. Pero le digo  "yo haría". Acabáramos.


El referente no es Gandhi o la abuela sino mi agrandado "yooooo". Soy de los que he dejado de decirlo para ir dejando de  creerlo, ¿exagero?, observa y veras que hay gente que no dice "yo haría". Suelen ser muy interesantes.


De forma que hay que evitar con fuerza y discernir para no convertimos en beatos. Ni de nosotros mismos, ni de causas justas, ni religiosas. Ser personas, sí. Con otros, claro.

viernes, junio 19, 2026

REFLEXIONAR PARA VIVIR 2

13/ Francisco: Corazón, cerebro, manos. Tres lenguajes
12/ James C. Scott: Gimnasia de la desobediencia
11/ Alice Ball: Mujer, opresión y ciencia
10/ León XIV sobre migraciones
9/ Pilar Gómez-Ulla: Gloria Labay, "Ser sinb ser madre"
8/ León XIV: El despilfarro de alimentos
7/ Gata Cattana: Cómo aman los pobres
6/ Margaret Mead: Cuándo comenzó la humanidad
5/ Teresa de Jesús y Juan de la Cruz: Diálogo y decisión
4/ Celeste Caeiro: La mujer que puso en marcha la Revolución de los claveles
3/ Moisés Mato: Al que lucha

2/ Facundo Cabral: Ahora

1/ Traumatóloga Geek: ¿Por qué se usa el verde en los quirófanos?

domingo, junio 14, 2026

¡Gracias, Su Santidad, por el abrazo de padre y hermano con D. Olegario!


Después de unos días para asentar en el corazón tantos momentos de gracia por la visita del Papa León XIV a nuestra Diócesis de Canarias, hoy me atrevo a escribir unas letras de gratitud y poder compartir cómo vivimos D. Olegario y un servidor este momento.

Como muchos ya sabemos, D. Ole es el sacerdote más anciano de la Diócesis, con 99 años y 75 años de sacerdocio. Lleva meses esperando la visita del Papa. Cada día, al abrir esos ojos azules que Dios le regaló y con esa mirada de niño, decía: «Que estos días venga el Papa». Y, al preguntarle, decía: «Estoy ilusionado».

D. Ole vive ahora su última etapa, como él bien dice, en medio de una oración profunda, silenciosa, pero repasando cada día los sagrarios de la Diócesis, el listado de los sacerdotes vivos y la lista inmensa de los sacerdotes difuntos por los que reza. Sigue fiel a la Liturgia de las Horas en su tablet y da gusto verlo cómo se maneja. Es un sacerdote atento a sus hermanos sacerdotes enfermos. Impresiona la capacidad que tiene para preguntar por cada uno. Es una de sus características más fuertes: cómo ama y cuida la fraternidad sacerdotal. Un sacerdote que vive su ministerio a pesar de su débil estado de salud, con mucha alegría, con lucidez y muy abandonado en la voluntad de Dios.

Llegó el día del encuentro con el Santo Padre. Todo preparado para que D. Ole pudiera ir a la catedral. Sus sobrinas nos prepararon todo para que fuera guapo, y el magnífico equipo de empleados del hogar facilitó todos los cuidados.

D. Ole no cabía de alegría. Nos dirigimos con todos los sacerdotes del hogar hasta la catedral. Para él había un puesto en primera fila. La Providencia de Dios hizo que pudiera quedar junto a él y gozar del encuentro con el Papa. Estoy agradecido por el gesto de quien me acercó una silla.

D. Ole no parpadeaba mirando al Papa. Al terminar, una de las personas de la seguridad del Papa nos indicó que nos acercáramos a saludarle, puesto que D. Olegario tenía un pase especial. Pero D. Eugenio Peñate se adelantó y comenzó a hablar con el Santo Padre con esa voz tronera, debido a su dificultad auditiva.

Le tocó el momento a D. Ole. El Papa se acercó a D. Olegario mientras D. José, nuestro obispo, le decía quién era. Justo detrás estaba yo y, en un momento, el Papa me miró y aproveché para decirle más alto que era D. Olegario, el sacerdote más anciano, con 99 años y 75 de ordenación. Entonces el Papa le agarró fuerte las manos y añadí:

«Su Santidad, él lleva mucho tiempo esperándole ilusionado y le gustaría poder abrazarle».

Entonces el Papa se bajó y le dio un efusivo abrazo.

«También puede besarle el anillo».

Ya en el hogar y dejando a D. Ole en su cama, me miró con una mirada cargada de emoción y me agradeció el momento.

Le dije:

—Va, D. Oe, si le tengo que dar las gracias yo a usted por haberme dado la oportunidad de saludar al Papa.

Y a los dos se nos saltaron unas lágrimas.

Por la tarde, ya en el estadio y en la zona reservada para que el Santo Padre entrara a la sacristía, nos saludó uno a uno a los que íbamos a servir en la liturgia de la Misa, junto con el grupo de señoras que habían estado días y días preparando todo lo referido a la dignidad de los ornamentos litúrgicos.

Cuando tuve delante al Papa le dije:

—Su Santidad, muchísimas gracias por el abrazo de padre y hermano con D. Olegario esta mañana en la catedral.

Me miró con naturalidad y, con sus ojos emocionados, asintió con la cabeza y me apretó las manos con las suyas.

Ya al terminar la Misa y a la espera de que el Papa dejara aquella zona, le saludamos a través del cristal donde estábamos. Él se volvió y nos saludó con la mano.

Pero el gesto que más nos conmovió a todos fue cuando, ya por el césped y con medio cuerpo fuera del coche, le empezamos a cantar:

«¡Papa León, le queremos un montón!».

Salió del coche, dirigió directamente su mirada hacia nosotros y nos regaló esa mirada de padre complaciente que quiere corresponder al afecto y al amor.

Este encuentro con el Santo Padre nos ha dejado el recuerdo sonoro de una paternidad afectiva fuerte, natural y reconciliadora. Acercarse al Papa sin miedo, con naturalidad.

Gracias, Santo Padre. Queremos que nuestra Diócesis siga respirando las bendiciones y gracias que Dios ha derramado por medio de usted.

Pbro. Nicanor Bermúdez Páez

Sacerdote Diocesano de Canarias.

León XIV, más pobre de lo que se dice


Presidenta Malawi vendió avión por Solidaridad,
Vaticano no tiene

La despedida de León XIV desde Tenerife ha puesto de manifiesto su pobreza. La pobreza siempre se ve en comparación. El rico Pilatos no disfrutaba de cosas que hoy disfrutamos cualquier español, aunque solo fuera porque no había anestesias como las actuales. O agua corriente… y tantas otras cosas. La pobreza siempre se mide comparando.

A León XIV no le faltará ropa interior como le falta a millones de seres humanos, pero al Papa, al Jefe de Estado Vaticano tuvieron que prestarle el avión. Los mandatarios se distinguen por los aviones. ¿Quién no sabe que es el Air Force One? ¿Quién no se admiró cuando llegaron a Canarias los aviones del presidente chino que paraba aquí en un viaje que atravesaba el mundo?

El Jefe de Estado Vaticano, del que las fake dicen tantas tonterías no tiene avión. ¿Qué Jefe de Estado no tiene avión? Los de Venezuela o Marruecos los tienen, por ejemplo. Sankara (Burkina Faso) lo vendió al llegar al poder y hacía avionstop, pedía a otros presidentes que le recogieran, cuando tenía que viajar a la OUA.  Muchas años después, presidenta de Malawi Joyce Wanda también vendió el avión. Y es que de los países del Sur también tenemos que aprender. El paternalismo solo quiere enseñar y a veces hasta trata bien a los que llegan… pero también podemos aprender, y no poco.

O sea que hay países que tienen avión presidencial y países que no. El Vaticano es de los que no. He discutido cientos de veces sobre las riquezas del Vaticano. Sin éxito en general. A mí me parece bien que Pablo VI vendiera la Tiara como sucesor de Pedro. Bien. ¿Y dónde fue? A un museo privado. ¿Hacía falta semejantes alforjas para ese viaje?

En lo que todos en Gran Canaria estamos de acuerdo es en que no se vendan las joyas de la Virgen del Pino. ¿Quién las compraría? ¿Binter? ¿Lopesan? ¿El conde? Los pobres lo tienen claro. Están mejor donde están. No sé si es históricamente cierto pero se cuenta que un Papa regaló el anillo en una chabola. ¿Alguien cree que lo vendieron? Ni lo vendieron ni imaginamos que lo vendieran. Pobres sí, miserables no. Los regalos no se venden.

Me da la impresión de que el Papa preferiría ser tratado con más normalidad. En Canarias, de momento, ha padecido un retraso. Ni tiene el Air Force One ni tiene un Falcon. Un hombre bien formado ha tenido el acto cariñoso de prestárselo. Me parece que los españoles, pobres y no pobres, estamos de acuerdo sin falta de referéndum, hay cosas que se saben.

viernes, junio 12, 2026

NO HAY NADA MÁS DIVINO QUE SER HUMANO. (XI Ordinario A)


(Mt. 9,36-10,8)


Los relatos evangélicos subrayan un rasgo inconfundible que define la vida y la personalidad de Jesús:

Su compasión... o, lo que es lo mismo, su gran capacidad de ponerse en lugar del otro...

de
- vivir,
- sentir,
- gozar y
- sufrir
con él.

Por eso, con mucha frecuencia, se repite una expresión que atraviesa todo el evangelio, desde el principio hasta el final: "Se le conmovían las entrañas"

Lo cual constituye, sin duda, el mayor signo de su madurez humana, frente a la indiferencia que nos condena a vivir encerrados en un narcisismo estéril.

A Jesús se le conmovían las entrañas con una "compasión visceral" al contemplar las muchedumbres
- abandonadas,
- desorientadas,
- perdidas,
- extraviadas ...

Jesús no mira nunca desde lejos...

Su compasión jamás se queda quieta, siempre le lleva a actuar manifestando así su gran humanidad:
- se acerca,
- acoge,
- escucha,
- acompaña,
- protege,
- restaura,
- libera ...
mostrando así el rostro compasivo del Padre.

Y a la vez recordándonos que, desde que Dios se ha hecho hombre, no hay nada más divino que ser humano.

Por eso, hoy nos invita a parecernos a él, arrancándonos del lugar cómodo de ser meros espectadores y situandonos frente al rostro dolorido de nuestros hermanos que sufren.

El papa Leon, en su viaje a España, ha sacudido nuestra comodidad religiosa y ha dejado flotando en el ambiente una pregunta inquietante:
¿No se estará reduciendo nuestra fe a un simple adorno folklorico y vacío?

El papa no ha venido para bendecir una fe de museo, ni para despertar, en nosotros, ingenuos entusiasmos pasajeros, sino para sacarnos de nuestra comodidad y recordarnos que una Iglesia que se arrodilla ante el altar para adorar la eucaristía no puede luego permanecer muda ni pasar de largo ante las vidas rotas, de aquellos que han sido despojados de todo... menos de su dignidad de seres humanos e hijos de Dios.

Nuestra fe no se puede reducir a un adorno, ni a una costumbre, ni a una rutina, ni, mucho menos, a un espectáculo...

Porque, después del espectáculo, ¿qué nos quedaría ?

Pues no nos engañemos...
si no se nos conmueven las entrañas y el Espíritu no nos toca el corazón y nos hace más humanos, solo nos quedaría una gran mentira ... una tremenda hipocresía revestida de religiosidad.

Manuel Velazquez Martín.

miércoles, junio 10, 2026

León XIV, peregrino,no turista










La Iglesia, con sus luces y sombras, como todo lo concreto, como todo lo real, vista en conjunto es colosal. No hay nada igual. Milani -mejor y más que yo- decía que la amaba con locura aunque entre infinitos litigios decía “como todo buen esposo”. Y es que todo bautizado tiene la vocación de una relación esponsal con Cristo, la Iglesia y los pobres. Los tres. Hace no mucho me descubrieron que Juan de la Cruz decía que el buen pastor, Jesús, estaba enamorado de cada de nosotros (él decía “alma” según su época) como de la pastorcica. O sea, que no somos ovejas sino la pastorcica. Colosal. Pues lo mismo con la Iglesia. 
Y lo mismo con los pobres.

Esta Iglesia con su sabiduría tiene como primer servidor (una pirámide pero al revés decía Francisco) al obispo de Roma que hoy peregrina a Gran Canaria. Y digo peregrina, porque aunque hay mucho lío organizativo, es importante darnos cuenta que no viene como un turista. Supongo que se va sin bañarse en las Canteras, la Laja o Maspalomas. Supongo que no verá el Jardín Canario. Y no paseará por Garajonay ni Anaga. Es un peregrino. Bajo la cáscara de las alfombras hay un pobre que no va a poder tumbarse en la arena.

Viene, visto humanamente, el hombre mejor informado del mundo. Le llega todo. Cuando los periodistas europeos viajan por países pobres saben que los misioneros son los mejor informados. Además todas las ordenes religiosas y todos los obispados le hacen llegar sus angustias y alegrías. Solo por eso merece ser escuchado. ¿Quién puede mejor que él decir una palabra justa y verdadera? No me extraña que se haya llevado la ovación más larga de la historia del Congreso, más de siete minutos, el doble que la joven Leonor al jurar la Constitución. Demuestra que el ser humano sabe distinguir y aunque no esté dispuesto a todos los sacrificios, sabe que la vida la hace más humana el que sirve.

En su sabiduría la Iglesia sabe hacer equilibrios sobre el alambre. Lo viene haciendo desde siempre. Y después del huracán Francisco convenía el ritmo pausado y eficaz de este León que es manso como piden las Bienaventuranzas. En sus textos se ve claramente que sigue la sempiterna línea de la Iglesia: fidelidad y creatividad, volver a las fuentes mirando el futuro, paciencia, perseverancia, verdad, fe, esperanza y caridad.

Me da la impresión que Francisco-León XIV, en cierto modo reproducen el tándem Juan XXIII-Pablo VI. Recomiendo, por cierto, para conocerlos, las películas de la RAI: Un hombre en la tempestad (Pablo VI), El santo padre (Juan XXIIII). Ni sé las veces que las he visto. Ahí puede percibirse el huracán Juan XXIII, el viento fresco en un religioso bastante tradicional. Y el Pablo VI, tranquilo organizador, en tenso equilibrio en un religioso abierto al futuro. Francisco cada día se me parece más a Juan XXIII, León XIV a Pablo VI. Esta Iglesia que ES DIÁLOGO VITAL, esta Iglesia que amamos y nos ama es colosal.

domingo, junio 07, 2026

Ni Sánchez, ni Ayuso, ni Clavijo escucharán al Papa






Escuchar lo que se dice escuchar no es cualquier cosa. Los seres humanos escuchamos poco. Poco las palabras y poco la vida. Escuchar exige decisión, haberse llevado buenos golpes y mucha reflexión vital.

Sánchez ha alardeado de laicista pero escuchar a grandes referentes morales escucha poco. Escuchar a su propio coraje creo que sí lo hace bien, escuchar las tendencias de voto me parece que lo hace muy bien. Escucha que a la mayoría no nos gusta Trump, escucha que los españoles somos algo o mucho quijotes y sabe quedarse marginado en una foto de magnates. ¿Pero al Papa? Al Papa solo intentará instrumentalizarle. Leí con gran interés las Memorias de Pérez Escolar (el abogado de Mario Conde) un tipo inteligentísimo, capaz de hacerse respetar por todos en la cárcel ofreciendo a los internos -gratis- sus servicios de abogado. Pérez Escolar explica como se las arregló para que Mario Conde se hiciera una foto con Juan Pablo II: montó unas conferencias en el Vaticano sobre economía y moral. Y logró la foto. Eso hará Sánchez.

¿Y qué me dicen de Ayuso? ¿Cree lo que dice el Papa sobre migraciones, propiedad, espiritualidad, Iglesia pobre, bien común y tantos otros temas sociopolíticos? ¿Cree lo que dice León XIV sobre amor, fanilia, donación, mascotas, economía personal, virtudes humanas? ¡Tampoco! Al Papa solo intentará instrumentalizarle.

¿Y el gobierno de Canarias? Más o menos lo mismo. Parecemos haber olvidado las duras críticas que desde la sociedad civil (incluida Cáritas) hemos hecho a las gestiones del gobierno canario en materia de inmigración. Recuerdo ahora a bote pronto, las manifestaciones en la Plaza de la Feria de Las Palmas con motivo de las colas de migrantes para cualquier gestión, del racismo de la policía a la hora de pedir documentación, de no dejar acceder a Cáritas a centros de retención como El Matorral, del hacinamiento insalubre en Las Raíces y la Isleta, de las amenazas a los pescadores con poner sus embarcaciones en cuarentena si recogían emigrantes, del uso de patrulleras de la Guardia civil (que son de abordaje y no de rescate), de la desproporción de medios cuando se trataba de auxiliar a migrantes o a turistas…. Recuerdo las críticas a la puesta en marcha de Frontex, a las negociaciones (“compra”) de los ministros del Interior (PP o PSOE) con países africanos.

El Gobierno de Canarias dirá que todos hemos sido solidarios, que “Canarias ha sido solidaria”. Pero no, ha habido solidaridad y ha habido insolidaridad. Ha habido las dos cosas. La presencia del Papa sería una buena ocasión para un examen de conciencia y no debería ser momento para el autobombo, una forma de mentira.