domingo, septiembre 20, 2026

BAPTISTERIOS


Rafa Pascual

El baptisterio en la parroquia de san Gil (Molina de Aragón) está sacado de la nada, o quizás peor que de la nada, está sacado de uno de esos traseros de una nave lateral de iglesia, donde generalmente se amontonan trastos. Con aparente máxima simplicidad ha salido  algo bello y muy simbólico. 

Digamos que, como retablo, una columna de luz, luz que se filtra a través de mármol. Mármol que varía de intensidad su color porque está veteado según los momentos. 

Lo central es de la luz, la luz fue el primer elemento de la creación, ya que el bautismo es la nueva creación. La luz incide sobre una pila de jaspe, que en el apocalipsis simboliza la gloria de la nueva Jerusalén, a la que vamos cuyos muros son de jaspe.

La pila está asentada en un octógono de madera en el suelo. Así pues, la primera creación, la materia, comenzó con la bajada de la luz creadora. Yo soy la luz del mundo. Y la creación primera fue en 7 días. Por medio del bautismo entramos en la nueva creación, la definitiva. 

Por eso partimos del octógono, que es el número de la creación nueva.  La base es el ocho y del octógono emerge la pila de jaspe, que simboliza la gloria de la nueva Jerusalén, a la que vamos. 

Y la luz de la primera creación que bajó para iluminar todo lo material ahora a través del bautismo se eleva y nos lleva a la nueva y perfecta luz, hacia la luz completa y definitiva. 

Con solo un octógono en el suelo, una pila de jaspe y una columna de luz marmol. En fin, cuanto menos y más simple, si está bien hecho, más enriquecedor sugerente y bello es. Menos es más. Cuando tiene sentido y está bien hecho.

Hacia una sociedad igualitaria (C ORD XXV)

JesJesús Pelaez/facebook

Jesús Pelaez/facebook

Si prefieres oír el texto del comentario que sigue, haz click aquí: https://youtu.be/TfjPPTGr04Q?si=cjjWVRyJ_HetLmBJ

20 1Porque el reinado de Dios se parece a un propietario que salió al amanecer a contratar jornaleros para su viña. 2Después de ajustarse con ellos en el jornal de costumbre, los mandó a la viña. 3Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo 4y les dijo:

– Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo que sea justo.

5Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. 6Saliendo a última hora, encontró a otros parados y les dijo:

-¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?

7Le respondieron:

-Nadie nos ha contratado.

Él les dijo:

-Id también vosotros a la viña.

8Caída la tarde, dijo el dueño de la viña a su encargado:

-Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.

9Llegaron los de la última hora y cobraron cada uno el jornal entero. 10Al llegar los primeros pensaban que les darían más, pero también ellos cobraron el mismo jornal por cabeza. 11Al recibirlo se pusieron a protestar contra el propietario:

12– Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos cargado con el peso del día y el bochorno.

13El repuso a uno de ellos:

– Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en ese jornal? 14Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último lo mismo que a tí. 15¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera con lo mío?, ¿o ves tú con malos ojos que yo sea generoso?

16Así es como los últimos serán primeros y los primeros últimos.

En el evangelio de hoy leemos otra parábola de “los jornaleros contratados para trabajar en la viña”. En este comentario me propongo hacer una interpretación socio-económica de esta parábola, sacándola, a conciencia, del contexto en que se encuentra situada en el Evangelio de Mateo, pues creo que esta interpretación puede abrir caminos de futuro a nuestro mundo, arrasado hace poco por la pandemia, pero que sufre otras pandemias como la obesidad en los países ricos, la malnutrición en los pobres -hoy amenazada por la guerra de Ucrania y la negativa rusa a la exportación de cereal desde los puertos de Ucrania- y el cambio climático, que afecta a todos, aunque especialmente a los países más pobres, aumentando la inseguridad alimentaria a escala mundial.

Contexto socio-económico de la parábola

La parábola que hemos leído refleja unas circunstancias en las que el paro -si bien no entendido en los términos de hoy‑ estaba a la orden del día en un país que, según rezaba el eslogan propagandístico del libro del Éxodo (3,8), “manaba leche y miel” (aunque no para todos por igual). En la plaza ‑como en las oficinas del paro de nuestros pueblos y ciudades‑ se arremolinaba la gente esperando un contrato de trabajo. El capital ‑entonces tierra, ganado y dinero‑ estaba en manos de unos pocos; como resultado de ello, el paro y la pobreza eran la experiencia de la mayoría.

Palestina en tiempos de Jesús

Por la arqueología y diversos documentos de la época sabemos que era aquél un mundo en el que la desigualdad tenía carta de soberanía (como hoy): insoportable carga de impuestos, concentración de bienes en manos de los poderosos, catástrofes ecológicas que cogerían cada vez más desguarnecidas a las capas inferiores de la sociedad, condenadas al paro, al hambre, a la enfermedad, a la marginación y, en la mayor parte de los casos, al robo y la delincuencia, como medio de supervivencia.

Debemos, por tanto, pensar que, en la Palestina de tiempos de Jesús, unos pocos ricos se enriquecieron todavía más (pensemos en los bancos y las grandes fortunas de hoy o en lo que llamamos “los mercados” o el “capital”), mientras que las capas humildes de la sociedad, pequeños labradores, arrendatarios, pescadores y artesanos (los autónomos de hoy, los trabajadores por cuenta ajena con salarios precarios, las empleadas de hogar y otros tantos colectivos…) se encontraron en los mayores apuros. No hablamos ahora de los grupos que no tenían acceso al mercado de trabajo y que vivían de la limosna como los parados de larga duración (hoy en muchos casos en las colas del hambre), o el colectivo de la juventud (hoy con un futuro lleno de oscuros nubarrones), un grupo notoriamente marginado éste, del que dice Flavio Josefo que “era terreno abonado para las arengas de los militantes de la resistencia” (hoy diríamos: para oír los cantos de sirena de la extrema derecha que ofrece soluciones simples a problemas cada vez más complejos).

Los personajes de la parábola

Siete, en total, son los personajes de la parábola: el propietario o dueño de la viña (vv. 1 y 8), su encargado (v. 8) y cinco grupos que podemos considerar personajes representativos: los contratados al amanecer (v. 1), a media mañana (= hora de tercia, v. 3), hacia mediodía y a media tarde (= hora de sexta y de nona, v. 5) y a última hora (= cerca de la hora undécima, v. 6).

Siete es el número de la serie completa y de la universalidad. Llama la atención un detalle: en la parábola hay trabajo para todos. Ninguno se queda sin ser contratado.

De estos siete personajes, son importantes desde el punto de vista narrativo sólo tres: el propietario, los contratados al amanecer (los primeros) y los llamados a última hora, al atardecer (los últimos). Se forma de este modo un triángulo narrativo. Los contratados a primera y última hora forman una pareja de gemelos antitéticos con relación al propietario. El encargado, por cierto, no lo consideramos personaje de la parábola, sino la voz de su amo, pues en esta hace prácticamente de comparsa, quedando reducido a ejecutar la orden del propietario de pagar el jornal.

Veámoslos:

-El propietario pertenece a la clase de élite o de los patrones: tiene una viña que produce una cosecha de vinos, por entonces más rentable que la de trigo. Además de la viña, tiene un encargado, por lo que podríamos pensar que el propietario es una especie de “terrateniente ausente” que, tal vez, vive en la ciudad y que, a través de su encargado, percibe los réditos de la cosecha agrícola.

-Los jornaleros, por el contrario, forman parte de lo que podemos llamar la clase de “los prescindibles” a quien el Papa Francisco llama “los descartados de la sociedad”. En la Antigüedad, el desempleo era muy alto incluso en tiempos de recolección. Se desconocen los medios de sustento de los trabajadores, pero lo más probable es que los mismos jornaleros eran los desarraigados a quienes el hambre impulsaba al campo en la época de la cosecha, pero que, en otras épocas, buscaban un trabajo ocasional en las ciudades, donde, a menudo, debían mendigar para comer. Su vida era solitaria, pobre, desagradable, dura y breve, debido a los fantasmas de la desnutrición, de la enfermedad y privación que los agobiaban. Tenían, por tanto, poco poder de negociación dado el exceso de mano de obra en el mercado laboral. Sus vidas se situaban en la capa más baja de las necesidades nutricionales humanas. De ahí que, entre el encargado y los jornaleros, apenas hubiera ocasión para negociar un salario -que se pagaba por días- y que solamente se establece para el jornalero de primera hora (un denario). Llama la atención que, en la parábola, el conflicto no se genera entre los primeros y los últimos, sino entre los primeros y el propietario, pues los llamados a última hora tienen un carácter pasivo en el relato, ya que ni siquiera hablan.

El acuerdo sobre el jornal

Solamente entre el propietario y los primeros jornaleros se establece un contrato de trabajo, remunerado en un denario por día (v. 2); a los contratados a media mañana se les dice que recibirán “lo que sea justo” (v. 4); a los de mediodía y media tarde dice el texto que les “hizo lo mismo” (v. 5) y, finalmente, a los de la hora les da solamente la orden de ir a trabajar a la viña sin hablar de jornal, ni mediar contrato alguno (v. 7). En ningún caso se especifica el tipo de trabajo que deberá realizar cada uno. Esta variedad en la exposición está perfectamente calculada desde el punto de vista narrativo, pues da un margen a la expectativa del oyente, en el sentido de que la diversa prestación laboral será tenida en cuenta y corresponderá a diferente remuneración. A menos horas de trabajo, menos salario, se supone.

La escena del pago

Como en toda parábola, hay un “factor sorpresa”. En el momento del pago se citan solamente dos grupos de jornaleros: los últimos (sin contrato alguno) y los primeros, contratados por un denario al día. Los grupos restantes pasan inadvertidos. A la hora de pagar, el dueño de la viña da una orden extraña al encargado: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”, invirtiendo, de este modo, el orden lógico. La preferencia dada a los últimos es necesaria para suscitar el descontento de los primeros contratados y fomentar en el relato el conflicto dramático entre los jornaleros descontentos y el propietario. El jornal de un denario estipulado con los primeros es aproximadamente, según diversos cálculos, el salario diario de un obrero agrícola en aquel tiempo, suficiente para mantener a un trabajador y a su familia a un nivel de simple subsistencia. Los jornaleros contratados a distintas horas percibirán lo mismo.

La alteración escandalosa del (des)orden establecido Ya, desde el principio, todo parece estar enfocado a que cada uno de los grupos, contratados de tres en tres horas, va a percibir un salario de acuerdo con el tiempo trabajado. El oyente piensa que los primeros, si se tiene en cuenta lo que le han pagado a los últimos, recibirán más dinero del concertado, en contra, por cierto, del contrato firmado. Pero esta expectativa se pierde cuando ven que todos cobran idéntico salario, independientemente de las horas trabajadas, y es que, para el propietario, la retribución no está en proporción directa con el rendimiento, ya que ninguno de los obreros ha trabajado menos por desidia, sino porque no ha encontrado trabajo antes. La parábola, de este modo, subvierte el orden establecido, se convierte en una verdadera burla de los usos sociales y en una provocación inaudita. Con este comportamiento del encargado, los obreros contratados a primera hora van a sentirse decepcionados. Viven en una sociedad en la que priman los privilegios y se sienten con derecho a percibir más, puesto que han trabajado más. No aceptan un mundo igualitario.

Un nuevo orden

Pero la parábola no intenta solo invertir el orden habitual de las cosas, pues en ese caso podía haber terminado en el v. 10, con la paga del mismo jornal a todos. Va mucho más allá: propone un nuevo orden en el que ya no hay correspondencia entre rendimiento y remuneración, como expresión del orden establecido. La reacción de los primeros contratados desvela quiénes son ellos y a qué nivel actúan. Al mismo tiempo los lleva a pensar que el propietario es arbitrario, pues revela el cinismo de los poderosos que, precisamente, cuando actúan arbitrariamente, saben que el derecho está de su parte.

No es que los primeros contratados no vean bien la generosidad del propietario; lo que no aceptan es que se les trate como a los otros. Exigen un tratamiento diferenciado. En realidad, la pregunta última del propietario escamotea la respuesta que esperan los primeros contratados, para situarlos a un nivel superior. Si antes se habían movido en el plano de “trabajo‑remuneración” = justicia, ahora el propietario los invita a moverse en el de la “generosidad”, superando la estricta relación de justicia. La parábola invita de este modo a percibir un mundo transformado milagrosamente a la luz de la generosidad y el amor, en el que todos reciben lo necesario (un denario), que hoy podríamos llamar “ingreso mínimo vital”.

Conclusión: Hacia una sociedad igualitaria

Pero la parábola no se queda ahí, pues propone una sociedad igualitaria en la que todos tengan al menos ese mínimo vital y se acabe con las desigualdades tan flagrantes entre los ciudadanos de un mismo país (y entre los países del mundo, podríamos decir). Donde era de esperar una orden del propietario, rompiendo definitivamente con aquellos jornaleros de primera hora que protestan, se encuentra una pregunta en la que el propietario los invita a aceptar ese comportamiento: “¿O ves tú con malos ojos que yo sea generoso?” le dice (v. 15). La frase “Toma lo tuyo y vete” (v. 14) invita al alejamiento entre el propietario y el representante del grupo de los contratados a primera hora; sin embargo, este final no confirma el alejamiento o ruptura, sino que exhorta a la cercanía o aceptación de la verdadera imagen del propietario que da a todos lo necesario para vivir: un denario.

De este modo, el acusador se convierte en acusado e interpelado, quedando invitado a reconocer la generosidad del propietario, al tiempo que su justicia. Porque del hecho de que el propietario sea generoso con los últimos, no ha dejado de ser justo con los primeros, pagándoles según lo contratado.

Haciendo esta lectura socio-económica de la parábola concluimos que todos tienen derecho a vivir, a tener lo necesario -ingreso mínimo vital- salario social, diríamos: quienes ya tienen su puesto en la mesa de la vida desde primera hora ‑los instalados‑ y quienes han llegado tarde a la mesa de la sociedad de consumo en crisis: los contratados a última hora.

Más allá del ingreso mínimo vital

Pero la parábola va más allá, pues nadie tiene derecho a tener más, a disfrutar de privilegios. En este mundo tan injusto por desigual, la solución no está en subir el salario mínimo ‑que falta hace, pues en muchos casos se trata de salarios precarios que no cubren las necesidades vitales‑, sino en establecer unos vasos comunicantes de solidaridad humana que igualen a todos. Una humanidad basada en unas normas de justicia, promulgadas desde arriba -desde los instalados‑ no nos vale. ¿Qué es lo justo y lo legal en un mundo donde muchos no tienen lo necesario y vital, y otros derrochan lo que fraudulentamente (legalmente) llaman suyo?

Los seres humanos corremos el peligro de llamar injusticia al comportamiento del propietario, a ese modo de actuar generoso, que tiene por resultado igualar, hermanar a los humanos en el derecho fundamental: el derecho a la salvación que comienza por la liberación del ser humano de la miseria, la pobreza, la opresión y la injusticia.

La parábola en el contexto del Evangelio de Mateo

Hasta aquí hemos hecho una lectura socio-económica de la parábola, sin prestar atención a los retoques que creemos que Mateo pudo introducir en lo que podría haber sido el núcleo original de la parábola. Con estos retoques o añadidos, Mateo ha convertido el relato en una alegoría, pasando a segundo lugar el marco socio-económico del mismo. Para ello, ha hecho preceder el relato de una frase característica de Mateo: “Porque el reinado de Dios se parece a …” (Mt 20,1). A partir de este momento, todos los elementos de la parábola se elevan a categoría de alegóricos. Así, la viña se ha convertido en metáfora del pueblo de Israel (cf. Is 5,1-7; Jer 12,10) o de la iglesia cristiana como nuevo pueblo de Dios, y el propietario, descrito más tarde como el dueño-señor de la viña, se ha vuelto figura de Dios. El denario pasa a ser símbolo de la salvación; los contratados a primera hora son los judíos o, según otros, los discípulos judíos que estaban con Jesús desde el principio, y los últimos llamados a la viña se convierten en figura de los gentiles o de los cristianos recientemente venidos del paganismo a la comunidad de Mateo.

Este comentario es la versión abreviada de un artículo publicado en la revista Argumenta Biblica Theologica (2021) de la fundación Universitaria Claretiana (Colombia):

https://revistas.uniclaretiana.edu.co/index.php/Revista_Argumenta/article/view/249/191 91

Otras interpretaciones

No es ésta la única interpretación que se ha hecho de la parábola de “Los jornaleros de la viña”. Para otras interpretaciones, véase Ulrich Luz, El Evangelio según Mateo [Mt 18-25]., Vol. III (Sígueme, Salamanca 2003, 193-198) que las expone en los siguientes apartados: Historia de la influencia. Época moderna: 1. La interpretación de la Reforma (y períodos posteriores a esta). 2. Del antagonismo entre Evangelio y Ley a la interpretación antijudía. 3. La interpretación liberal. 4. La interpretación católica.

++++

Por la arqueología y diversos documentos de la época sabemos que era aquél un mundo en el que la desigualdad tenía carta de soberanía (como hoy): insoportable carga de impuestos, concentración de bienes en manos de los poderosos, catástrofes ecológicas que cogerían cada vez más desguarnecidas a las capas inferiores de la sociedad, condenadas al paro, al hambre, a la enfermedad, a la marginación y, en la mayor parte de los casos, al robo y la delincuencia, como medio de supervivencia.

Debemos, por tanto, pensar que, en la Palestina de tiempos de Jesús, unos pocos ricos se enriquecieron todavía más (pensemos en los bancos y las grandes fortunas de hoy o en lo que llamamos “los mercados” o el “capital”), mientras que las capas humildes de la sociedad, pequeños labradores, arrendatarios, pescadores y artesanos (los autónomos de hoy, los trabajadores por cuenta ajena con salarios precarios, las empleadas de hogar y otros tantos colectivos…) se encontraron en los mayores apuros. No hablamos ahora de los grupos que no tenían acceso al mercado de trabajo y que vivían de la limosna como los parados de larga duración (hoy en muchos casos en las colas del hambre), o el colectivo de la juventud (hoy con un futuro lleno de oscuros nubarrones), un grupo notoriamente marginado éste, del que dice Flavio Josefo que “era terreno abonado para las arengas de los militantes de la resistencia” (hoy diríamos: para oír los cantos de sirena de la extrema derecha que ofrece soluciones simples a problemas cada vez más complejos).

+++

Hoy leemos la parábola de “los jornaleros contratados para trabajar en la viña”, en la que el amo de la viña manda pagar a los que han llegado a última hora el mismo salario que a los primeros. Orden revolucionaria que, aunque utópica, es muy actaul, pues va más allá de la propuesta de un salario mínimo vital para todos. En este mundo tan injusto por desigual, la solución no está en subir el salario mínimo ‑que falta hace, pues en muchos casos se trata de salarios precarios que no cubren las necesidades vitales‑, sino en establecer unos vasos comunicantes de solidaridad humana que acaben con las diferencias entre unos y otros. Una humanidad basada en unas normas de justicia, promulgadas desde arriba -desde los instalados‑ no nos vale. ¿Qué es lo justo y lo legal en un mundo donde muchos no tienen lo necesario y vital, y otros derrochan lo que fraudulentamente (legalmente) llaman suyo?

miércoles, septiembre 16, 2026


+Álvaro Chordi

La Palabra debe ser acogida con la misma veneración con que recibimos la Eucaristía. Así aparece en este cartel que encontré hoy en la Iglesia de san Julián (Salamanca).

«La Palabra de Dios no es menos estimable que el Cuerpo de Cristo. Por eso, el mismo cuidado que ponemos para que no caiga al suelo nada del Cuerpo del Señor, debemos poner para que la Palabra de Dios no caiga de nuestro corazón».

Aunque durante siglos fue atribuida a san Agustín, los estudios actuales la identifican como perteneciente a san Cesáreo de Arlés, Sermón 78, 2, siguiendo la estela de san Agustín.

lunes, septiembre 14, 2026

La Iglesia se parece a la placenta

Las imágenes son poderosas. Muchas cosas las entendemos con imágenes. Jesús mismo uso parábolas Los filósofos, los educadores, las familias... usan imagenes.

Para entender qué es la iglesia desde siempre y especialmente el concilio Vaticano II se han utilizado imágenes. Sabemos que las imágenes no son perfectas, pero de alguna manera nos ayudan a entender una realidad. La Iglesia ha sido comparada con pueblo, viña, templo, cuerpo, familia... hoy me atrevo a compararla con la placenta. Tomo las imagenes de la cuenta mamadelamano de instagram y añado mi comentario.

Añado también que, según entiendo a Henri de Lubac, donde se pone la palabra Iglesia se podría poner la palabra "vida común" o "asociación" para aquellas personas que no tengan un vínculo con la Iglesia católica, pero sí  tengan un vínculo que podríamos calificar como "denso" con otra forma de comunidad, sea religiosa o solidaria.


La Iglesia es probablemente, la institución concreta más impresionante de la historia y casi nadie habla de ella. Es -como la placenta- una realidad que pocos podrían dibujar con algún grado de semejanza con la realidad. Es -como la placenta- un órgano menospreciado. Un órgano que hace un gran servicio y es deshechado. Un órgano con el que algunos trafican y han convertido en negocio

La Iglesia no existía antes de Dios. Dios la creo desde cero. La creo para servir a las personas, para dar vida a sus hijos. 
Durante la vida del creyente ella le dió aire


Y le dio alimento. Todo lo que alimenta al creyente pasa por la Iglesia sin mérito por parte del creyente. De ella te vinieron los sacramentos: luz, fortaleza y medicina,
Ella eliminó tus desechos, tus límites. Ella te ofreció el crecimiento
Orientación para tu vida, testimonios históricos, espacios de comunión
La vida divina y la vida humana casi nunca se mezclan directamente
La Iglesia facilita el intercambio continuo con Dios.
Especialmente a través de Cristo, que es Dios y hombre, la placenta es de la madre y es de  la criatura.
La Iglesia te da el alimento de Dios de manera progresiva. No mete al bebé en la noche oscura ni al santo el mismo alimento que al que no está bautizado
Durante toda tu vida te da un alimento adecuado
Cuando llega la hora de la muerte la Iglesia ya ha hecho su trabajo
Algo que fue grande, importante, que te sostuvo
y que fue creado para la vida
desaparece
Por eso tantos creyentes le han dado un valor "sagrado"
Porque durante tu vida fue el medio concreto de estar en contacto con Dios.
Ella te dio a conocer a Cristo, ella te dio su Palabra, su Comunidad, todo.
La próxima vez que escuches la palabra Iglesia
no pienses solo en algo que no existirá en la vida eterna
piensa en una realidad colosal
que fue creado por Dios en diálogo con la humanidad
y merece ser admirado.
 

viernes, septiembre 11, 2026

“La Cena de Emaús” - Sieger Köder


El artista es el sacerdote-pintor alemán Sieger Köder, famoso en la iconografía eucarística actual.

Es una pintura contemporánea de estilo expresionista y figurativo, con una pincelada gruesa, pastosa, casi un boceto, con los colores terrosos y ocres, y la deformación expresiva de las manos. Pretende emocionar más que ser algo bonito.

La perspectiva está cortada a propósito: solo se ve un fragmento de la mesa, como si tú estuvieras sentado a la mesa.

Todo es símbolo eucarístico:

Las dos manos tienen llagas rojizas en las palmas, son las manos de Cristo Resucitado que todavía lleva las heridas de la Cruz.

La mano izquierda abierta es el gesto de ofrenda, de darse. La mano del que se entrega.

Y la mano derecha con un trozo de pan rústico, partido, es el Cuerpo de Cristo.

En el centro hay un sencillo vaso de vidrio con vino, a contraluz, es la Sangre de Cristo. La luz blanca que lo atraviesa representa la presencia divina.

El mantel blanco arrugado de fondo es el altar, la mesa.

En conjunto es la escena de los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35): lo reconocieron al partir el pan.

No pinta una Última Cena histórica, al uso, con los doce apóstoles, pinta lo que tú vives en cada Misa: Cristo resucitado te pone delante su Cuerpo y su Sangre con sus propias manos llagadas y te invita a recib
irlo.

Juan Andrés Martín Fernández
Fe y Arte

jueves, septiembre 10, 2026

lunes, septiembre 07, 2026

Mi experiencia en la comunicación



No habría realizado este ejercicio de memoria, que realmente agradezco, si no me lo hubieran pedido desde el Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME). Me pareció correcto responder con este escrito, aunque ya explico que mi experiencia es de aficionado. La confianza por parte de esta asociación de misioneros es una fuente de ánimo.  Ahora me alegro porque realmente se ve bien la fuerza de la solidaridad.

Recuerdo con alegría que en toda mi vida ha habido cierto deseo de comunicar. Deseo, en parte, de convencer, y en parte de comunicar lo que uno tiene. Una forma de dar. Decía Juan Pablo II que una sociedad que dificulta la donación es una sociedad alienada, y así me lo parece.

 

Infancia, adolescencia y comunicación

 

Cuando tenía poco más de once años, llegué al Seminario y aquel hombre menudo, Antonio Romo, que luego fuimos descubriendo como un gigante moral, puso en nuestras manos una pequeñísima revista de estilo escolar que empezábamos: “Calatrava en marcha”. Sobre aquel peculiarísimo seminario creo que el lector puede disfrutar mucho en un breve escrito de hace unos años. Cuando era evidente que a Antonio le quedaban pocos años (más bien meses de vida), viajé a Salamanca desde Las Palmas de Gran Canaria para poder dejar una entrevista en video que diera testimonio de que, bajo la sencillez y la acción social, había un místico. María Criado y Eva Cañas, de la Delegación de Medios de Comunicación de la diócesis lo hicieron posible, y así quedó un hermoso documento en el que se puede ver que yo había conservado, y llevado de mudanza en mudanza, el primer ejemplar, al cual Antonio aportó la poesía “Me llamarán subversivo” y otras cosas, de las cuales la más importante era su cariño por nosotros y su buen hacer educativo. No nos forzó a que fuéramos “periodistas”, más bien lo cultivó, y permitió que brotara.

"Calatrava en marcha" (1978)


Por aquellos años, no sé decir si antes o después, también mi madre me lo puso en bandeja. Ella hacía para “La voz de la parroquia” una breve crónica, de menos de un folio, sobre actividades de la “Fraternidad de personas con discapacidad” (entonces se decía “minusválidos”, cuando en la sociedad se solía decir “inválidos), la “Frater”. La Voz de la Parroquia era una revista sencilla, de unos veinte folios multicopiados, impresos por una sola cara, debido a que la fuerte impresión dejaba inútil la parte posterior. Tenía una tirada de unos 1.000 ejemplares, que mayoritariamente se enviaban a peñarandinos (de mi lugar de origen: Peñaranda de Bracamonte, Salamanca). Algunos adolescentes las montábamos y grapábamos a base de dar vueltas a una mesa, y el trabajo de imprimir lo realizada don Francisco Rodríguez Vilches, uno de los curas del pueblo. El medio era poco potente, pero a mí me hacía ilusión colaborar en esa crónica. Por entonces yo tenía ya más academia que mi madre, que había empezado a trabajar hacia los doce años.


Al tiempo que esta actividad en el pueblo, me uní al pequeño grupo de adolescentes-jóvenes del Seminario, que hacíamos una revista propia de nuestra edad. La citada “Calatrava en marcha” era de niños de 11-13 años (la EGB de entonces), y para los del llamado BUP (14-17) teníamos “Juglar”, sencilla también, pero ya con crítica política y religiosa. A los 11 años nos hicimos cargo de la revista Rafael Blanco, Policarpo Díaz y yo mismo.

 

Juventud y propaganda

 

Antes de hacer Teología, los seminaristas del año previo tuvimos Ejercicios espirituales con Marcelino Legido. Conservo los apuntes, una serie de llamadas a plantearse el seguimiento apostólico. Marcelino hizo algo nada frecuente la primera noche. Nos dijo que en ese rato íbamos a hacer algo necesario y complementario a los ejercicios: una mirada al mundo. Su mirada al mundo era muy clara. En el mundo había opresores (con el poder y el dinero en la mano) y oprimidos (con sangre en el suelo). Pero había, además, una “grúa” en manos de los opresores, en la que algunas personas -a veces procedentes de abajo- tenían el saber, y entretenían a los aplastados con una tele gigantesca. Así veía Marcelino a los medios de comunicación. Me convenció, y la vida me ha convencido más. Después señalo que otras personas pensaban parecido.

Dibujo inspirado en la visión de M. Legido

Un año después de empezar la Universidad (teología) conocí a la persona que más me ha influido en la vida, en esta y en la mayor parte de las cuestiones: Julián Gómez del Castillo. Fue en un curso de cinco días llamado “Conversión”. No fue tanto por el impacto inicial cuanto por la vida asociada que él había promovido, y a la que muy lentamente me fui incorporando: el Movimiento Cultural Cristiano (MCC). En mi contexto inicial, la figura más relevante había sido el sacerdote Marcelino Legido, un santo, un místico, un pobre entusiasta con un nivel intelectual muy alto, que no promovía publicación alguna. Él era partidario de la creación de pequeñas comunidades cristianas en la Iglesia. Julián, en cambio, era un hombre sin estudios, que por su matriz socialista era un ferviente partidario de la vida asociada y la comunicación: desde octavillas, pancartas, libros, revistas y todo aquello que los tiempos fueran trayendo, sin excluir una TV, que no pudo ver más que de manera incipiente en vídeos. El caso es que, aunque yo caminara juvenilmente con la teología de Marcelino, me fui decantando por la vida asociada y el entusiasmo de la comunicación de Julián.


Así empecé a colaborar en Voz de los sin voz (VsV), la editorial del MCC. Poco durante la etapa universitaria, pero cada de más convencido. Conocí hasta el momento en el que se ponía el nombre a esa editorial de folletos multicopiados con grapas y con una enorme calidad de contenidos junto a un formato máximamente austero. La razón de la austeridad era la libertad. “El que paga, manda” es algo que en la vida he ido viendo muchas veces. Una de las más descaradas y anecdóticas sobre este tema fue cuando Miguel Ángel Aguilar dijo en Tele5 que él allí no criticaba a Berlusconi. 

 

Julián decía de los medios de comunicación en manos del imperialismo lo que ya habíamos oído en el propio entorno del Seminario, en las charlas del educador José Luis Corzo o del filósofo Carlos Díaz. Era todo un contexto el que era crítico. Unos y otros, además, citaban a otros autores de reconocimiento universal, como el informe McBride, del que se hablaba en el entorno de Amnistía Internacional.

 

Voz de los sin voz (VsV) era realmente una comunidad. Heredera de la gran editorial ZYX, la más importante de España de la oposición al franquismo, Julián y otros habían vuelto a empezar desde abajo una editorial libre y a la vez socialista y de inspiración cristiana. ZYX publicó unos 600 títulos, con unos 5.000 ejemplares de tirada media. Fue una obra portentosa en la que, por cierto, tampoco faltaron las sombras. VsV ya ha pasado los 800, en una sociedad más difícil por causa del consumismo, pero con tiradas muy altas en algunos casos. Desde antes de ser denominada VsV ya se venían haciendo dosieres informativos, periódicos (“Carta entre amigos”) y otras publicaciones.

 

Revista periódica “Autogestión”

 

Antes de ZYX, muchos de aquellos militantes habían tenido un periódico, el ¡Tú! (1947-1951), que había llegado a tener la importancia suficiente para que el franquismo decidiera cerrarlo. Con esa experiencia en la memoria, los impulsores de VsV se propusieron hacer una revista periódica, bimestral para empezar, que planteara a la sociedad española los problemas de los empobrecidos y marginados.

 

La revista Autogestión fue, y sigue siendo, un apasionante intento de información solidaria respecto de los grandes problemas de la humanidad, que se pueden englobar bajo tres palabras: hambre, enfermedad e ignorancia. A ellos se añadía desde siempre la cuestión de la paz, de la vida humana entera, de los marginados. Llegó un momento en que “se añadieron” el terrorismo y algunas otras cuestiones. Pero lo realmente peculiar era el enfoque “desde las causas”. ¿Por qué ocurrían esas tragedias? Número tras número de la revista, se apuntaba a que son un negocio. 

 


La revista se jugaba en realidad su ser en la calle. De forma que, varias veces al mes, salíamos a venderla a la calle, a parroquias, universidades, centros laborales. Participé muy activamente en ello, y creo que esta ha sido una de las escuelas más importantes de mi vida, porque aprendí de pueblo, de combate, de acción, de aguante, de oración, de diálogo, de silencio, de persecución. Una experiencia colosal. Una escuela de psicología desde luego, así como de economía, de sociología, de vida. Es, quizás, la actividad informativa más importante que he desarrollado, “grosso modo”, entre los 25 y los 50 años.

 


Revista periódica “Id y evangelizad”

 

Con no muchos meses de diferencia, Julián nos planteó a unos seminaristas la conveniencia de una revista religiosa que fuera “paralela” a Autogestión. La idea fue genuinamente suya, y se derivaba claramente de su profunda espiritualidad, tan lejana del espiritualismo típico de los conservadores como del secularismo de los progresistas. Este era uno de los grandes asuntos de su vida. Y así empezamos, como grupo “Eugenio Merino”, en homenaje al místico sacerdote leonés que había sido consiliario nacional de la HOAC antes que el mucho más conocido Tomás Malagón. Nos lo había propuesto en un curso de diálogo entre seminaristas y laicos celebrado en Unquera (Cantabria), en el marco del Aula de Verano promovida por el MCC. Esta concreción o encarnación de la espiritualidad, que nosotros aprendíamos de Julián, nos parecía una vivencia actual de la misma propuesta apostólica de Legido, Foucauld o tantos otros. Años después, esta corriente nos pareció que era la misma que proponía Francisco en “Alégrense y regocíjense”, cuando él se oponía con otras palabras a pelagianismo y gnosticismo.

 

Así empezamos, encargándonos del lanzamiento los dos que estábamos en Salamanca. Dos atrevidos estudiantes: Santiago Olmeda y yo mismo. Muy pronto hubo otros activos colaboradores, no demasiados, por cierto: Rafael González Varas y Carlos Ruiz de Cascos, también seminaristas, de Valladolid y Burgos respectivamente. Hicimos un número 0 sin una sola imagen y, al siguiente número, ya Santi hizo un diseño bastante potable, con un programa nada profesional, quizá Word. Pero quedó muy bien, porque él era muy detallista. Al principio, la revista se imprimió en las maquinas del MCC, pero llevábamos contabilidad y todo aparte. La línea editorial era, en realidad, la expresión socio religiosa de la misma mentalidad, y el verano siguiente, en la Asamblea nacional, todos estuvimos de acuerdo en que fuera revista del MCC, aunque el grupo editor se llamara “Eugenio Merino”


Digo los nombres (y quizá me equivoque en algún detalle) porque quiero destacar el entusiasmo con que lo enfrentábamos, y sobre todo la experiencia colaborativa y autogestionaria. No teníamos director ni lo esperábamos. Era tal el entusiasmo por la autogestión (que nos venía de Julián, pero también de sacerdotes como el burgalés don Felipe López) que afrontábamos así la enorme cantidad de problemas que iban apareciendo. Insisto de nuevo en la importancia del pueblo cristiano, y sobre todo de los laicos del MCC, que aportaban de mil maneras cada cierto tiempo a sus contenidos, además de a la distribución. Unos cuantos concretaron algunas aportaciones también de contenido, entre los que creo poder destacar, junto con Julián, a Javier Marijuán, Enrique Prieto y Mari Trini Gómez del Castillo, como los más asiduos.


Recuerdo también la fortaleza espiritual que aportaba un sacerdote anciano, Eduardo García Candela. No aportaba muchos escritos, pero su aliento moral se sentía en el cogote. Era de origen alicantino, pero su acción apostólica le había situado frente a la dictadura, y había acabado en Madrid, donde finalmente le habían dejado una casa parroquial que sobraba en el Barrio del Pilar, en la que podía concelebrar, pero no predicar. Julián fue el único católico de Madrid al que oí decir que el clero de Madrid seguía influido por Eijo Garay, un obispo, franquista fallecido hacía muchos años. La presencia de Eduardo -sin decir palabra- siempre provocaba radicalidad, y así pusimos en portada una crítica a las universidades de los jesuitas, por estar al servicio de los ricos. Pasó algo casi gracioso al componer una portada (eran tiempos de papel y tijeras, no de maquetación con ordenador): se nos olvidó el pie de foto, y la cosa se arregló añadiendo una pegatina a todas las revistas, quizá unas mil por entonces. Por influencia de Eduardo hicimos un poster con el evangélico “¡Ay de vosotros los ricos!”


El “alma” de la revista -igual que en Autogestión- realmente era el pueblo cristiano que la recibía. Dedicamos las primeras portadas a luchas de empobrecidos. Esos eran el alma verdadera, los actores principales. Y no desde el paternalismo, sino desde la promoción y la perspectiva política. La portada del número 0 fue un significativo montaje fotográfico de Domingo L. Prado, un estudiante entonces, de un Crucificado sobre un dólar. Después vinieron, por poner un ejemplo, los niños esclavos que se manifestaban con una pancarta en inglés condenando el brutal asesinato del niño esclavo paquistaní, Iqbal Mashib. Las denuncias políticas se iban sucediendo también, y fueron portada las connivencias con el imperialismo de los políticos de turno, como también la Banca, por supuesto. Un tema recurrente de portada y artículos fue la crítica al asistencialismo, especialmente a la hipocresía de las grandes instituciones de “donantes”. Llegaron así amenazas por teléfono al autor de uno de los artículos más incisivos.

 

Tras la Asamblea citada, y en muy pocos años, el equipo redactor se fue enriqueciendo con Fernando Bogónez y Óscar Lavín en un discreto segundo plano, pero sobre todo con José Ramón Peláez, quien llegó a ser casi el mayor activo de la revista en cuanto a aportación de contenidos. Un joven seminarista de Cantabria, Jaime Gutiérrez, se incorporó al grupo y acabó siendo casi el coordinador. Más adelante hizo un curso de diseño y maquetaba toda la revista. 


La estructura básica del diseño fue realizada por Maricel Monté. Años después Arturo Luque realizó algunos cambios de diseño y el mismo hacía parte del trabajo más visible (portadas y quizá contraportadas). Más tarde, otro profesional, José Montes asumió estas tareas y por entonces se añadió hacer poster central. Siempre se desarrollaban los temas con mucho diálogo, ganas y alegre pobreza de medios muy bien combinada con el uso de las nuevas tecnologías. Todos gratis, y todos -en realidad-  pagando.

Desde la distancia alentaron el asunto otros sacerdotes, entre los que destaco a Antón Negro, Luis D. Igarza, Luis Argüello, hoy obispo y presidente de la CEE, y los misioneros Alejandro Catalina y José María Rodanes. Entre los lectores llegaban palabras de ánimo de algunos obispos, y de no pocos profesores de teología. Recuerdo uno de Granada que nos decía con humor: “De revistas ya casi solo leo Id y evangelizad, las otras como Vida nueva me parecen pornografía”. Hay que decir que seguíamos los principios de Julián, que nos propuso siempre que “fuéramos todo lo valientes que consideráramos en cuanto la actualidad, pero nunca dejáramos de profundizar en una teología de nivel, que siguiéramos a los grandes como Congar” decía. Así, fueron pasando por nuestras páginas Yanes, Díaz Merchán, Rahner, Congar, De Lubac, González de Cardedal, Cordovilla, González Faus, y muchísimos más. Nuestra gran bandera fue la verdad, y lo mismo publicábamos un buen escrito de José María Castillo que una crítica al mismo autor. Entre todos los colaboradores, destaco sin duda al propio Gómez del Castillo, con quien teníamos una deliciosa reunión cada pocos meses.

 

“Id y evangelizad” quizá sea la experiencia en el mundo de comunicación más importante en que yo he colaborado a fondo. Además de reuniones cada dos meses, algunas con expertos y otras de trabajo cotidiano, era raro el día que no nos compartíamos un mail. Los debates no siempre fueron fáciles, pero creo que siempre hubo un gran amor por Cristo, la Iglesia y los pobres.

 

Pero las vidas reales de los grupos tienen luces y sombras, y en el seno del MCC se fueron desarrollando una serie de diferencias de variado signo. Un documento consensuado por todos explica la separación, donde se dice, entre otras cosas que uno de los motivos de esta separación fueron las diferencias en el modo de entender y vivir el compromiso de los laicos en el mundo y de colaborar en la construcción de un mundo más solidario explican la decisión que, no sin dolor, se adoptó el 12 de noviembre (2017) por acuerdo de todos los militantes”.

 

Las personas no asociadas fácilmente caen en la crítica de estas rupturas, pero olvidan que, junto a ese mal”, se siguen dando frutos. No les juzgo, pero sí les quisiera explicar que, desde las barricadas de su individualismo, no colaboran a arreglar el mundo, en el cual tanto la ciencia como la política, como la Iglesia… TODO, avanza gracias a la asociación. Las rupturas son un problema, y duelen, pero el individualismo es un gran estorbo, el gran estorbo, según Francisco.

 

Durante aproximadamente 20 años realizamos un centenar de revistas, que se difundían a precio asequible, y pasamos con mucha holgura de los mil ejemplares por revista. Además, la revista daba pie a la formación de grupos de diálogo, y hasta protestas y bajas por las valientes críticas, por ejemplo, a las cesiones de la todopoderosa Abadía de Montserrat al nacionalismo. El MCC continúa aquí y en Iberoamérica con esa tarea de promoción de militantes cristianos pobres que comunican y difunden la solidaridad, que incluye la denuncia permanente del imperialismo actual que agrede sobre todo a los más empobrecidos.

 

Otros medios de VsV

 

Antes que en las revistas ya había colaborado yo en los libros de VsV. El ambiente era totalmente solidario y autogestionario. De manera que nos sentimos involucrados en proponer libros a la editorial. El grupo de jóvenes seminaristas estábamos al tanto de lo que proponían los grandes teólogos del momento, y colaborábamos con gusto en proponer libros de Theissen, Pikaza, Rovira Belloso, Legido, Congar, Ratzinger. Recuerdo que, cuando fue elegido Papa, ya habíamos publicado en VsV al menos cinco de sus libros y muchos artículos.

 

Con el mismo entusiasmo, otros ponían en marcha solidaridad.net, una web que tenía en el centro la solidaridad. También la web se nutría de las aportaciones de todos. Nos pasábamos las propuestas de artículos religiosos, y se publicaban los que eran vistos como más interesantes en el diálogo, frecuentemente por mails sucesivos.

 

La radio

 

Mi primera experiencia de radio fue colaborar en el programa que en Cope Salamanca tenía la Frater, la conocida asociación cristiana de personas con discapacidad. Acababa de terminar los primeros estudios universitarios, y allí era un colaborador más. No duró mucho, porque el hecho de que estas personas tuvieran un programa semanal era una especie de herencia de los modos de la vieja radio Popular, cuando en COPE entraban otros criterios comerciales, y cerraron el programa. Me emociona recordar a Sagrario -con su escoliosis- subir aquellas tres plantas caminando, para que nos dieran la estocada.


No sé en qué año me incorporé a la entonces Radio Tamaraceite. Llevaba pocos años en Canarias, adonde llegué en el 2000. En algún papel he visto que fue en septiembre de 2003 cuando planteamos al párroco, Suso Vega, hacer un programa titulado “Solidaridad. Voz de los sin voz” que fuera eso. Algo parecido a lo que hacíamos en las revistas. Pensaba yo en media hora semanal, y Suso aventuró “¿por qué no una hora entera?” A los pocos días ya estábamos viendo horarios, y quien haría de técnico. Básicamente, como técnicos he contado con tres personas entrañables: Raúl Arencibia, Teresa Cabrera y -más tiempo aún- Olga Viera.



Con el paso de los años, y viendo pasar a varios directores, la emisora de barrio acabo convirtiéndose en Emisora Diocesana. En el cambio se introdujeron nuevos sistemas de control de sonido, y Olga
me animó a aprender a hacerlo yo mismo y me fue enseñando con paciencia. Lo logró. Raúl, y otros más adelante, han ido afinando lo que han podido.


Esta experiencia es mucho más personal. No deja de ser comunitaria, porque aportan los compañeros y amigos de Encuentro y Solidaridad (nombre de la nueva asociación que surgió de la mencionada escisión en el MCC) y muchas otras personas de buena voluntad, pero -de alguna manera- “yo me lo guiso, yo me lo como”. La radio, como entidad, me ha dado una admirable libertad, comprensión y asesoramiento. Ya quisieran los medios “progresistas” gozar de la libertad de que se goza aquí.


Un par de años aproximadamente el programa lo grababa en la emisora municipal de Santa Lucía de Tirajana, donde me daba una copia y se emitía tal cual en Tamaraceite. Pero algo pasó, y el programa fue suspendido. El director de la radio me dijo que había habido problemas con un programa claramente en contra del aborto, y que otros habían llamado pidiendo un programa a favor. 


En 2014-15 estuve varios meses sin poder ir a la radio por una enfermedad grave, pero preparaba una parte del programa desde el hospital, y luego Jesús Rivero Marrero y Olga Viera hacían el resto. Gracias, una vez más, a la solidaridad.

 

En la radio me parece que, además de informar de muchas cuestiones originales, he aprendido mucho. Comunicar, si estás un poco atento, te lleva a aprender, te lleva a conectar con otros. Exige, sí, esfuerzo y dinamismo, pero resulta muy enriquecedor. He podido contar experiencias interesantísimas, y temo citar solo algunas, pero así, a bote pronto, recuerdo especialmente las entrevistas que tienen que ver con el feminismo, con Ibone Olza a la cabeza, sobre “Parir”, “Palabra de madre” y “Gestar”. También otras feministas, como las prostitutas, me han conmovido: Georgina Orellano y María José Barrera; y Asociaciones y militantes abolicionistas como Villa Teresita, Traductoras abolicionistas, Esther Torrado, Corina Fuks y Kamila Ferreira. La solidaridad ha sido eje del programa. Cómo no recordar a Norma Romero, de “las patronas”, solidarias con los migrantes en México, o a Gustavo Vera, de Argentina, José Palazón, de Melilla… La lista es muy larga.

 

Especialmente gratificante es haber dado voz a realidades silenciadas. He disfrutado mucho con las perspectivas críticas en cuestiones sanitarias. La voz más relevante supongo que es Juan Gérvas, quien, sin desearlo, forma parte del selecto grupo del 2% de científicos más citados del mundo, pero me ha sido muy grato escuchar y difundir a otros sanitarios no tan conocidos pero muy sugerentes, como José R. Loayssa (que me dejó helado cuando vi, en un libro suyo sobre la pandemia, que me agradecía ser el primero en dar voz a su disidencia, científica a más no poder), y también Rosa Añel o Rosa Magallón, la primera mujer catedrática de medicina de familia de España.


Un tema tratado reiteradamente ha sido la relación entre fe y política. Seguramente son más de cincuenta los entrevistados que han aportado su experiencia respecto de cómo viven su fe y su acción política.

 

En el programa adopté una postura un poco más abierta al compromiso político concreto que lo que suele ser en personas de mi asociación. Y así creo haber realizado una especie de “encuesta cualitativa”, entrevistando a más de cincuenta políticos que confiesan claramente su fe cristiana. De todos los colores políticos, por cierto. Tengo pendiente una publicación al respecto, que creo resultará interesante 

 

Del mundo eclesial he tenido entrevistas muy interesantes. Destaco a  Luis Argüello, actual presidente de la CEE, a Elías Yanes, que lo había sido, y al entrañable Damián Iguacen, obispo emérito de Tenerife. Desde el punto de vista de los laicos, ha sido muy interesante conocer realidades como Gesto por la paz, el Teatro de la escucha, la historia de los pobres y un sinfín de temas de actualidad de Canarias, España y el mundo. Los programas dedicados a Camilo Sánchez, Julián Gómez del Castillo y Enrique Prieto, entre otros, han dado cuenta también de la vitalidad y fuerza del compromiso.

 

El programa de radio es una experiencia muy satisfactoria. Son muchos los amigos cercanos, las personas de parroquias y movimientos que me transmiten su agradecimiento y me dicen qué tema o cuestión les resulta más sugerente. También son muy interesantes las críticas, aunque no siempre logren lo que proponen, no es sencillo. Desde este curso (25-26) en vez de una hora semanal tengo dos programas de media hora. Es más exigente, porque ha supuesto más dinamismo del que esperaba.

 

El impacto del programa de radio es el propio de un programa de una emisora diocesana dedicado a la solidaridad, no muy grande. Casi todas las entrevistas las subo a ivoox, y a partir de ahí, a blogs. De esta manera llegan a muchas personas que pueden tener interés en tal o cual aspecto.

 

Además de entrevistas, el programa incluye temas musicales y poesías, entre las cuales me gustaría destacar que he ido leyendo, en fragmentos de dos o tres minutos, el “Testamento del pájaro solitario”, de José Luis Martín Descalzo.

 

Y llegaron los blogs

 

A la par que la aventura de revistas y radio fueron apareciendo los blogs. He tenido que buscar para ver cuándo empezaron.

 

El primero, canariassolidaria.blogspot.com empezó el 25 de marzo de 2007, como la parte regional de solidaridad.net (MCC). Después siguió, tal cual, como Encuentro y Solidaridad. Es una obra colectiva, en la que participan los socios de la Casa de Cultura y Encuentro. En estos años he sido el elemento más activo. Aquí, básicamente, se meten realidades sociopolíticas y eclesiales de Canarias. Pasa ya del millón de visitas.


Antigonahoy.blogspot.com podría decirse que es mi blog personal. Comenzó el 2 de noviembre de 2008. El nombre es una declaración de intenciones, y su entradilla también: “Sugerencias para un cristianismo del siglo XXI: dialogante, comprometido, plural, vocacional, misionero, en crecimiento”. Nació básicamente para la relación pastoral. A veces para jóvenes, y más veces para la relación de los todavía jóvenes padres de catequesis.

 

El tercero, ahoramqnunca.blogspot.com, tiene una historia más accidentada. Surge de que me echaran de Religión digital. Nunca había sido yo forofo de esa web, no me parecía de espiritualidad de encarnación, sino más bien un “Hola” eclesiástico, como decía un buen cura, pero debido al conocimiento que yo tenía de Marcelino Legido, me pareció oportuno enviar un artículo, cuando falleció. Después, me pasó algo parecido con la elección de Luis Argüello como Secretario de la CEE, y envié otro. De aquello surgió que me ofrecieran hacer un blog alojado en la revista. Consulté el asunto con Antón Negro, Moisés Mato, Nuria Sánchez y Rodrigo del Pozo, y a todos les pareció buena idea; los tres primeros aceptaron hacer un blog compartido. Así empezamos a meter artículos en ese blog.

 

En materia de información, lo normal para mí es poner la verdad por encima de las conveniencias. José María Castillo desde otro blog de Religión Digital, atacó a la diócesis de Almería por algo que había oído: la acusaba de no querer acoger la Cruz de Lampedusa. Una cruz hecha con maderas de pateras, que recorría el mundo por sugerencia de Francisco. Resulta que yo mismo era uno de los impulsores de que llegara a Canarias, Valencia, Pamplona, Salamanca, Cáceres ¡y Granada!, desde donde escribía Castillo sin preguntar a los que la custodiaban en su ciudad. Teníamos todos trato cotidiano con los responsables a nivel nacional, y todos sabíamos que Almería simplemente había pedido un razonable cambio de fecha. Así lo escribí en el blog. Intentaron que yo rectificara, supongo que por las amenazas de uno de los gurús de la web, pero no hice caso, y me echaron. Así nació ahoramqnunca.blogspot.com el 13 de abril de 2020. Pretende sobre todo dialogar, aportar una mirada crítica y fresca a la realidad, desde la esperanza entendida como “la virtud del que lucha”.


Normalmente estas realidades están conectadas y en los blogs suelo meter algunas entrevistas en vídeo que también salen en los programas de radio. La aceptación por parte de activistas e intelectuales de gran nivel ha sido excepcional y aunque me brotan en estos momentos varios nombres quiero destacar al excepcional economista José Manuel Naredo.


Me produjo especial alegría la mesa redonda sobre Camilo Sánchez en la emisora diocesana con Paco Santiago, Eligio Hernández y Javier Marijuán.


Puede verse (aquí)

Algunos libros

 

Lo de hacer algunos libros fue otra sorpresa de la vida. Estábamos todos de muy buen ánimo en VsV hacia la colaboración de la tarea común. Julián había sido bastante original (en la línea de Rovirosa) en ser fieramente eclesial. Suquía era entonces cardenal de Madrid y confesó a una religiosa en Argentina que le sorprendía su eclesialidad. Esa espiritualidad suya se nos iba pegando. Víctor Navarro, un médico humanista de buen nivel intelectual, había recopilado ingente cantidad de materiales de historia de la Iglesia, y había seguido la línea ideológica de Malagón, pero de cara a un pequeño libro, no quería hacer recortes. Estuve dispuesto, y así salió “mi” primer libro, como una tarea solidaria.

 

Una tarea seria fue la tesis doctoral, casi un compendio de vida y pensamiento de Guillermo Rovirosa. Se publicó también en VsV. Era un tocho de tal calibre que pocos lo leyeron. Mas adelante hice algún trabajillo como “La pela es la pela”, sobre los catalanes franquistas y la forma religiosa del nacionalismo catalán. Con Julián mismo hice unos folletos sobre aspectos de la Iglesia española que nos resultaban de interés. Y también en VsV, con Javier Marijuán, escribimos la Vida y pensamiento del alcalde canario Camilo Sánchez, un militante cristiano interesantísimo. Este lo editamos de nuevo, ahora con unas treinta fotos muy interesantes.


Comics


Luego llegaron los cómics, pero también como afición. Fue algo completamente inesperado. Me llegó por unos amigos un comic realizado en Málaga sobre el Vaticano II. Un gran asunto pero que siempre poco conocido. Yo había leido algunos libros al respecto y durante toda la teología lo estudiábamos pero no conocía un intento así de darlo a conocer. Me puse en contacto con el sacerdote y  dibujante malagueños que lo habían realizado para darles la enhorabuena  y pedirle ejemplares para unos cuantos amigos. Acabamos haciendo una reedición. Al poco tiempo me llamaron para que colaborara en el guión de un cómic sobre Guillermo Rovirosa. Los dibujantes eran el matrimonio Cervantes-Bernal. No hice ningún tipo de formación al respecto, y luego se ha notado en los guiones, pero así llegué casualmente a este asunto. El cómic resultó muy bien, y se hicieron 25.000 ejemplares.

 

Me aficioné un poco y después hice de guionista con el mismo dibujante un cómic con la vida de tres curas: san Juan de la Cruz, el cura de Ars y Cardinj. Se hicieron ejemplares y se puso gratis en internet, pero no tuvo mucha relevancia. Volví al género con un tema de mucho interés, porque el Papa Francisco había hecho en realidad algunos cambios en la pastoral familiar con el documento “La alegría de amar”. Desde luego, aunque no fuera perfecto, el contenido llegó a muchas personas a quienes el documento no habría llegado. Se recibió muy bien, y se distribuyeron miles de ejemplares, además de la posibilidad de verlo y descargarlo online. Éste fue una coedición de Eys y Belén María.


Belén María

 

Durante años he realizado también una pequeña publicación, de unas 40 pg. a color, cuyo contenido más frecuente ha sido la solidaridad internacional. No la habría hecho si no hubiera estado al frente del área de Solidaridad internacional el político Carmelo Ramírez. Como todo ser humano, y más si entra en política institucional, tiene luces y sombras, pero es para mí el político que mejor plantea la Solidaridad. Nos conocimos en el MCC, y por su vínculo con el MCC él se planteaba la creación de concejalías de Solidaridad. Así ha logrado -con otros- que el Cabildo de Gran Canaria dedique más de un 1% del presupuesto a Solidaridad internacional; recuerdo que la ONU plantea el 0,7%, pero nadie lo plantea en el Parlamento. Por eso, Belén María ha sido una publicación que ha gozado de subvenciones del área de Concienciación de la Consejería de Solidaridad del Cabildo. No han faltado colaboradores puntuales, pero ha sido otra tarea realizada más bien desde mis propias limitaciones y posibilidades.

 

Algunos cuadernos que se salían del área propia de la Solidaridad Internacional han podido publicarse como Belén María, pero sin presentarlo a la financiación del Cabildo. Es el caso de un folleto que me es especialmente querido: “Diccionario incompleto de Guillermo Rovirosa”. Son 50 palabras definidas por Rovirosa.

 

Colaboración en otros medios

 

A la vez, he ido colaborando en algunos medios convencionales. Esporádicamente he escrito para Corintios XIII, la revista de Caritas, y más veces para Almogaren, la revista del centro teológico de Canarias. Frecuentemente para Cresol, revista de la Unión Apostólica de Valencia. Mi afecto por la Doctrina Social de la Iglesia me ha llevado a colaborar de manera habitual con AEDOS, por influencia del magnífico José Andrés Gallego. En la prensa local, con cierta y desigual frecuencia en el diario local La Provincia, quizá por poca calidad o porque me meto en arenas movedizas. En el periódico digital www.espiral21.com, he publicado más de cien artículos de materia socio religiosa con total libertad.

 

Conclusión

 

La eficacia de la comunicación es difícil de medir, pero hay un gran consenso teórico y práctico sobre su importancia. En la sociedad, las empresas y el Gobierno comunican. Cuando pueden, censuran, cierran imprentas, periódicos o lo que sea. Los fuertes comunican continuamente. Tienen gabinetes de marketing y comunicación. Crean medios, atacan, contraatacan, ponen publicidad, la retiran, amenazan, negocian.

 

Los empobrecidos comunican. Un preso político da máxima importancia a comunicar su situación. Los sindicatos, el movimiento obrero, ha creado, difundido y defendido periódicos, revistas, pintadas, libros, etc. Han defendido la libertad de expresión. Han sufrido persecución. En la historia de la ciencia y de la solidaridad los esfuerzos de comunicación son colosales. En la lucha contra la corrupción recientemente se ha podido constatar la importancia de las comunicaciones. 


En las religiones también se ha deseado comunicar. Los Evangelios son vida y experiencia, pero también una comunicación. Las Cartas del Nuevo Testamento también son comunicación. Las Actas de los mártires son comunicación. Grandes santos como san Juan Bosco o Maximiliano M. Kolbe dedicaron grandes esfuerzos a la Comunicación. El Vaticano II le dedicó un documento. 


Los que lucharon contras las dictaduras hicieron hojas, folletos, periódicos, radios y televisiones, así como hoy usan las redes sociales. El impacto de cada pequeño medio puede ser poco relevante, pero la comunicación es más eficaz que las pequeñas acciones asistenciales.

 

No he sido ni soy periodista profesional. He sido aficionado. Sí he querido y podido comunicar. Ni en calidad ni en cantidad he sido un gran comunicador. He sido y soy algo buscador y servidor de la Verdad. He querido, logrado y fracasado muchas veces, comunicar y dialogar. La comunicación es esencial, tanto para el sostenimiento del imperialismo como para la revolución. He disfrutado en esta tarea. Me he llevado golpes en ello, algunas veces desagradables. He crecido, algunas veces con cierta soledad, y muchas veces de manera solidaria, siempre queriendo ser pueblo.

 

Nota: Agradecido al IEME en general, a quienes no puedo negar estas palabras, aunque sea incómodo revisar la acción de uno. Agradecido por su misión. En memoria de Jordi Coll, que me dio a conocer los estudios de economía y teología centroamericanas. En memoria agradecida de José Manuel Madruga, por tantas cosas.


Con la confianza pusieron un título desproporcionado