Eugenio A. Rodríguez
Poner la lupa sobre Argüello no deja de ser una forma de clericalismo. Se puede estar en desacuerdo con él y no caer en las exigencias en que se está cayendo desde el podium. ¿Qué no puede expresar su opinión por ser obispo? ¿Y eso de donde viene?
Las expresiones de Argüello no son vinculantes. Sánchez puede cambiar de opinión sobre Marruecos-Sahara e ir contra su programa electoral y eso tiene consecuencias políticas. Conde Pumpido lo mismo. Feijoó puede aliarse con el empresariado e insultar a los trabajadores, etc etc pero Argüello no puede opinar.
Puedo estar en desacuerdo con algunas ideas de Argüello pero poner la lupa sobre sus palabras, seleccionarlas, diseccionarlas y decirle lo que puede y lo que no puede decir no es más que una forma de clericalismo aunque aparente lo contrario. Unos disparan desde "la caverna" y otros desde su propio "podium". Da igual.
A mi me parece brillante que se atreva a decir que le parece exagerado usar la palabra "colapso". Eso sí que es interesante. Un tipo capaz de llevarle la contraria al título del curso que le convoca es un tipo con un alto grado de libertad. Tiene razón, hay problemas serios pero un colapso en otra cosa. Como bien dice él la palabra colapso le recuerda un derrumbe total.
Es digno de alabanza que camine con la Fundación Pablo VI, que a mi juicio tiene mucho de Fundación y poco de Pablo VI. Puedo estar en desacuerdo con Argüello en los extremos a que lleva la teología del cuerpo, desde luego pero de ahí a no dejarle opinar hay un abismo.
A mí me preocupa mucho más el Foessa-Caritas. No sé cuanto ha costado el último, el anterior varios cientos de miles de euros pero ya dijo uno de sus autores brillantemente: ¿y ahora quien le pone el cascabel al gato? Hace meses intenté explicarlo (aquí). Argüello, sin embargo, que no nos cuesta un euro, sí que le pone más de un cascabel al gato.
¿Estamos en un censura ahora progresista pero tan censura como la franquista? En tiempos de Franco el nuncio llamó al obispo Pildain porque no podía escribir contra el sindicato franquista. Al cardenal Vidal i Barraquer (sí un cardenal) Franco no le dejó volver del exilio (sí, del exilio). ¿Ahora se va a tener que ser sanchista como antes hubo que ser franquista? ¿Qué ahora por haber elecciones libres se pierde la libertad de expresión? ¡Vaya paradoja pretenden algunos!
Que el obispo tenga que decir lo que le diga el gobierno, o periódicos digitales influyentes, los empresarios, los sindicatos o quien sea es volver a un clericalismo que no debería formar parte de los valores de nuestra tiempo.





