domingo, abril 26, 2026

¿Y hasta cuándo le vas a dar pecho?


Entre Mamás/FACEBOOK
🤱💬 “¿Y hasta cuándo le vas a dar pecho?”
La pregunta que nadie pidió…
pero todos hacen.
Y la verdad…
la respuesta es simple:
hasta cuando yo quiera…
y mi bebé también.
💭 Porque la lactancia no es tema público.
Es algo íntimo.
De dos.
No es solo alimento.
Es contacto.
Es calma.
Es vínculo.
Es refugio.
💛 Para muchos bebés…
el pecho no es costumbre…
es seguridad.
Pero aún así…
siempre aparecen las opiniones:
“ya está muy grande”
“lo vas a malacostumbrar”
“ya quítaselo”
😔 Como si criar tuviera reglas universales.
🔬 La realidad:
cada bebé es distinto.
cada mamá es distinta.
y no hay una sola forma correcta.
Algunos dejan el pecho pronto…
otros necesitan más tiempo.
✨ Y ambas están bien.
💭 El problema no es la lactancia…
es la presión.
Porque mientras una mamá intenta hacerlo lo mejor posible…
también tiene que cargar
con opiniones que nadie le pidió.
💛 Lo que una mamá necesita no es juicio…
es apoyo.
Respeto.
Información.
Acompañamiento.
Porque ya es bastante difícil…
como para estar dando explicaciones.
✨ A veces el mejor consejo es este:
si no es tu bebé…
no es tu decisión.
💬 Dime…
¿cuántas veces ya te preguntaron eso?

sábado, abril 25, 2026

María Montessori: eliminar premios y castigos


Ricardo Rambaudi/facebook

Para comprender por qué la propuesta de María Montessori de eliminar premios y castigos causó tal conmoción, debemos trasladarnos a la Italia de 1907, un mundo donde la infancia se consideraba una "imperfección" que debía corregirse mediante la fuerza. En aquel entonces, las aulas eran extensiones del cuartel, los niños permanecían anclados a bancos de madera pesados, obligados a la inmovilidad total bajo la amenaza de la palmeta, el rincón de la vergüenza o el escarnio público. El aprendizaje era un acto de sumisión, y el maestro, un dictador de verdades absolutas.
Cuando Montessori abrió la primera Casa dei Bambini en el degradado barrio de San Lorenzo, en Roma, rompió el contrato social de la educación de un solo golpe. Al observar a los hijos de obreros analfabetos, se dio cuenta de algo que escandalizó a los académicos de la época, el niño no es un ser caótico que necesita ser domesticado, sino un individuo con una "mente absorbente" que busca el orden de forma natural. Montessori decidió que, si el ambiente era el adecuado y el material despertaba el interés, el castigo se volvía innecesario y el premio, un estorbo.
El escándalo estalló cuando los inspectores y pedagogos de la vieja guardia visitaron sus salones. Esperaban encontrar el desorden propio de la falta de disciplina, pero se toparon con una escena que les pareció casi sobrenatural, niños de cuatro y cinco años moviéndose en silencio, concentrados en tareas complejas sin que nadie les gritara o les prometiera una medalla a cambio. Para la sociedad de principios del siglo XX, esto era peligroso. Se argumentaba que Montessori estaba criando rebeldes, pues un niño que no teme al castigo es un ciudadano que no podrá ser controlado fácilmente por el Estado o la Iglesia.
Históricamente, su enfoque fue una afrenta directa a la psicología conductista naciente, que veía al ser humano como un animal que solo reacciona al "palo y la zanahoria". Montessori demostró con datos y resultados que los premios destruyen la motivación intrínseca; el niño que trabaja por una estrellita dorada deja de interesarse en el conocimiento para interesarse solo en el trofeo. Esta revelación fue vista como una amenaza al orden jerárquico, ya que eliminaba la dependencia del niño hacia la autoridad externa para validar su propio valor. Al final, el tiempo le dio la razón: mientras los regímenes totalitarios de la época intentaban prohibir sus escuelas por considerarlas "demasiado libres", sus alumnos demostraban una capacidad intelectual y una autodisciplina que el método tradicional, con toda su violencia, nunca pudo alcanzar.

jueves, abril 23, 2026

HUSSERL Y LA CAPTACIÓN DIRECTA


Imagina que despiertas con un fuerte dolor de espalda y tu primera reacción es calcular cuántos analgésicos necesitas para calmar la molestia y comenzar la jornada laboral del día. El cuerpo se ha convertido en una máquina que requiere ajustes químicos. Una visita el fin de semana al bosque termina siendo una colección de fotos para redes sociales sin que recuerdes cómo olía la tierra húmeda o el pasto recién cortado. Estas escenas cotidianas Edmund Husserl, el matemático y filósofo alemán que revolucionó el pensamiento europeo a inicios del siglo XX, las habría diagnosticado como síntomas de una misma enfermedad cultural.
Por Redacción Nota Antropológica
El texto que Husserl publicó en 1911 en la revista Logos con el título La filosofía, ciencia rigurosa contiene una advertencia que hoy adquiere actualidad. Él sostenía que la civilización occidental había caído bajo el hechizo del naturalismo. ¿Qué significa esa palabra que suena a tratado académico del siglo antepasado? Significa exactamente lo que haces cuando abres la aplicación del smartwatch para ver cuántas calorías has quemado sin preguntarte si disfrutaste la caminata. Significa mirar un río contaminado y pensar primero en el costo del tratamiento químico para limpiarlo antes que en la pérdida del lugar donde pasabas durante la infancia.
Miguel García-Baró, responsable de la traducción más reciente de esta obra al español, explica que Husserl no escribía contra la ciencia sino contra una manera empobrecedora de entenderla. El naturalista —y todos podemos comportarnos como uno en diferentes momentos del día— contempla el mundo como si solo existieran piezas de un enorme rompecabezas físico gobernado por leyes exactas. Tu ansiedad no sería una experiencia con significado sino un desequilibrio de neurotransmisores. El canto del cenzontle no sería una presencia viva en la madrugada sino una vibración acústica medible en decibeles.
El filósofo señalaba que esta postura resulta insostenible porque se contradice a sí misma en la práctica. El médico que prescribe el antidepresivo confía en que existe una verdad objetiva sobre su efectividad y que actuar conforme a ella es bueno para su paciente. Si todo fuera solo química cerebral y condicionamiento evolutivo —razonaba Husserl— esas mismas convicciones del médico serían también meros subproductos de reacciones físicas sin valor real. La mano que escribe la receta estaría negando lo que la mente que la guía afirma implícitamente.
Pero el asunto va más allá de una discusión entre especialistas. Cuando reduces tu espalda adolorida a un problema de alineación vertebral que corrige el quiropráctico, ¿qué espacio dejas para entender el cansancio acumulado por semanas de presiones laborales sin descanso? La naturaleza física y la naturaleza que somos —nuestro cuerpo vivido, nuestra biografía inscrita en los músculos— se vuelven una sola cosa regida por el mismo principio de reparación técnica. Así como mandas ajustar el motor del automóvil, agendas una cita para que te ajusten las cervicales.
Husserl distinguía con precisión dos reinos que el naturalismo confunde peligrosamente. La piedra que cae, la hoja que se mece con el viento, el agua que hierve a cien grados existen como unidades que aparecen de maneras distintas según quién y cómo las observe; pero detrás de esas apariencias hay algo idéntico que permanece. Tu percepción del atardecer, en cambio, es exactamente lo que aparece en ese instante único. No hay un atardecer verdadero escondido tras el atardecer que ves. El río de tu conciencia —esa imagen que el filósofo usaba para describir el flujo de vivencias— no se puede seccionar en componentes físicos como quien desarma un reloj. Pretender que sí equivale a preguntar cuánto pesa la nostalgia.
La intuición de esencias era para Husserl una capacidad humana tan básica como oír un sonido. Consiste en captar aquello que hace que algo sea lo que es y no otra cosa. El color rojo, antes de medirse en longitudes de onda, es una cualidad que reconoces inmediatamente. La generosidad, antes de estudiarse en experimentos de psicología social, es una forma de presencia humana que intuyes cuando alguien comparte su comida sin esperar retribución. El problema, advertía el autor, es que el imperio del pensamiento naturalista nos ha ido dejando ciegos para este tipo de captación directa. Hemos cambiado el ver por el medir; y al hacerlo, hemos ido perdiendo la capacidad de respetar lo que las cosas valen por sí mismas.
Un bosque talado para construir un complejo habitacional deja de ser el lugar donde alguna vez escuchaste el crujir de las ramas bajo tus pies para convertirse en metros cuadrados de terreno urbanizable. Un río entubado pierde su condición de ser vivo que albergaba libélulas y renacuajos para volverse un problema de ingeniería hidráulica. La pregunta que Husserl nos obliga a enfrentar no es si debemos dejar de usar la ciencia para curar enfermedades o gestionar recursos. Sería absurdo renunciar a la anestesia o al tratamiento de aguas residuales. La cuestión es si ese saber técnico agota todo lo que podemos y debemos saber sobre nuestro estar en el mundo.
La fenomenología —esa ciencia de la conciencia pura que Husserl proponía como base de toda filosofía auténticamente rigurosa— no pide que abandonemos las clínicas o el laboratorio. Pide que recordemos que antes de ser pacientes con niveles de colesterol somos personas que desayunan con prisa, discuten con la pareja y sienten el vacío en el estómago antes de una decisión importante. Pide que antes de administrar un área natural protegida como quien lleva la contabilidad de un almacén, recuperemos la memoria de lo que significa mojarse los pies en un arroyo sin otro propósito que sentir el agua fría.
Husserl creía que su época atravesaba una carencia vital y es que las ciencias proporcionaban montañas de datos sobre el universo pero ninguna orientación para habitarlo. Hoy que podemos conocer en tiempo real la calidad del aire que respiramos y el ritmo cardíaco con el que subimos escaleras, la pregunta resuena con más fuerza que hace cien años. ¿Sabemos aún qué significa estar vivos o solo estamos monitoreando nuestras constantes vitales?
¿Has notado que a veces revisas más la pantalla del teléfono durante una comida que el rostro de quien se sienta frente a ti? Si este texto te hizo pensar en algún hábito cotidiano que podrías mirar con otros ojos, compártela déjanos una reacción para saber que estuviste aquí y sigue la página para enterarte de la siguiente Nota Antropológica.
Fuente: Husserl, E. (2009). La filosofía, ciencia rigurosa (Trad. M. García-Baró). Ediciones Encuentro. (Trabajo original publicado en 1911 en Logos).

MÚSICA PARA LA SOLIDARIDAD EN EL PROGRAMA DE RADIO "SOLIDARIDAD"


Ángel Rodríguez/Erodica Medina recomiendan Francisco Rey (con IA): "DerrocheStop"
Rozalén: "Efímera"
Ceiba Suárez recomienda Kany García: "Remamos"
Alexis de la Cruz recomienda Fito Páez: "Yo vengo a ofrecer mi corazón"


Misael Paredes Riofrío recomienda Victor Jara: "Cruz de Luz"

www.rapjondo.blogspot.com recomienda Rap Jondo: "No te rindas"

AIRAM recomienda Cor la Magrana: "Gallo rojo, gallo negro"

MIGUEL FERNÁNDEZ recomienda Manu Chao: "Me llaman calle” 
Me llaman calle, pisando baldosa
La revoltosa y tan perdida
Me llaman calle
Calle de noche, calle de día
Me llaman calle
Hoy tan cansada, hoy tan vacía
Como maquinita por la gran ciudad
Me llaman calle
Me subo a tu coche
Me llaman calle de malegría
Calle dolida, calle cansada de tanto amar
Voy calle abajo, voy calle arriba
No me rebajo ni por la vida
Me llaman calle y ese es mi orgullo
Yo sé que un día llegará
Yo sé que un día vendrá mi suerte
Un día me vendrá a buscar
A la salida, un hombre bueno
Pa' to' la vida y sin pagar
Mi corazón no es de alquilar
Me llaman calle, me llaman calle
Calle sufrida, calle tristeza de tanto amar
Me llaman calle, calle más calle
Me llaman calle, la sin futuro
Me llaman calle, la sin salida
Me llaman calle, calle más calle
La que mujeres de la vida
Suben pa'bajo, bajan pa'rriba
Como maquinita por la gran ciudad
Me llaman calle, me llaman calle
Calle sufrida, calle tristeza de tanto amar
Me llaman calle, calle más calle
Me llaman siempre y a cualquier hora
Me llaman guapa, siempre a deshora
Me llaman puta, también princesa
Me llaman calle, es mi nobleza
Me llaman calle, calle sufrida
Calle perdida de tanto amar
Me llaman calle, me llaman calle
Calle sufrida, calle tristeza de tanto amar
A la Puri, a la Carmen, Carolina, Viviana
Pereyra, Masa, Marga, Baby
Marcela, Jenny, Tatiana, Rudy, Mónica
María, María
Me llaman calle, (Carolina) me llaman calle
Calle sufrida, calle tristeza de tanto amar
Me llaman calle, (Carolina) me llaman calle
Calle sufrida, calle tristeza de tanto amar (A la Puri)
Me llaman calle, (Carolina) me llaman calle
Calle sufrida, calle tristeza de tanto amar
Me llaman calle, me llaman calle
Calle sufrida, calle tristeza de tanto amar

NURIA SÁNCHEZ recomienda Rapjondo: “Reloj sin agujas”   

ROSA AÑEL recomienda Bebe: “Ella” 

DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA
LA PUERTA VIOLETA - Rozalén   
IMANOL ZUBERO recomienda “Mujeres por La Paz” 
 

JESÚS BELDA recomienda Carlos Rivera: “Grito de guerra”

Las palabras amagadas los silencios obligados
Las mentiras que dijeron por robarse unos pedazos
Cuanta tierra levantaron por mostrarnos su grandeza
Lo que de verdad lograron fue que nos dieran tristeza

Y tanta pena que dan, ya no nos verán llorar
¿Cuánto vale lo que eres?
¿Cuánto vale lo que das?
Ya nos han quitado todo
Pero no podrán quitar la esperanza
De que un día todo tiene que cambiar

Grito desde el corazón
¿Quién se creen esos cobardes?
Que se atreven a mandar si no saben cuánto vale
Levantarse en la mañana para ir a trabajar
Con un beso de despedida una vela que apagar
Pedir un par de deseos que tal vez verás cumplir
¿Qué sabrán de ser feliz, si no saben sonreír?
Ya nos han quitado todo
Pero no podrán quitar la esperanza
De que un día todo tiene que cambiar

Que se atrevan a mirarnos a los ojos
Que se atrevan a encerrarnos con cerrojos
Ya hemos esperado tanto y no hemos de
Desesperar porque todo lo que sube algún día ha de bajar
Que se atrevan a pensar que son eternos
No se han dado cuenta de que están enfermos
Que aquí vamos a estar todos listos para contemplar
La caída de su historia y el camino a su final
El camino a su final

Que se atrevan a pensar que son eternos
No se han dado cuenta de que están enfermos
Y que aquí vamos a estar todos listos
Para contemplar la caída de su historia
Sólo queda la memoria de la lástima que dan
Y el camino a su final
Y el camino a su final
Y el camino a su final


NADIA JIMÉNEZ CASTRO recomienda a Valeria Castro: “Guerrera”


Guarda sobre el que es su propio techo
Todos los justificantes de los hechos
Guarda una maleta por si hay que partir
Suena en su cabeza un eco que aún arrastra
Una misma historia siempre la desgasta
Cansada de justificar cómo vivir
Y se ha enterado
Después de mil batallas que la vida pasa a un lado
Y es el invierno
El que, después de noche y noche, la ha callado
Grita a viva voz que no hay para microfonía
Canta de pulmón, tu historia no se desafía
Eres aliciente, eres lo que le hace falta a la gente
Ay, guerrera, yo te llevaré en el alma la vida entera
Ir a la ventana antes que rompan el cristal
Es mejor arder en llamas, antes que callar
Porque vivir no es vivir si hay que vivir huyendo de uno más
Y acabo entendiendo un mensaje sincero
Cuídate, cariño, hazlo por ti primero
Que a poquito que empieces, nadie te podrá apagar
Y se ha enterado
Después de mil batallas que la vida pasa a un lado
Y es el invierno
El que, después de noche y noche, la ha callado
Grita a viva voz que no hay para microfonía
Canta de pulmón, tu historia no se desafía
Eres aliciente, eres lo que le hace falta a la gente
Ay, guerrera, yo te llevaré en el alma la vida entera

RULA FERNÁNDEZ recomienda Kase O: “Renacimiento” 

Entró el sol por la ventana y me dio en la cara
Haciendo que me despertara
Soñaba que flotaba en tu vientre mamá
Que volvía a nacer que me creaba
Que recobraba las ganas de vivir
Que la vida aún tenia mil regalos para mí
Soñaba que volvía a respirar bien
Y he saltado de la cama con las pilas al cien
Con las ideas oxigenadas
De lo que quiero ser, una visión clara
Ey, ya no hago un drama por nada
La vida era distinta a como yo me la tomaba
No es hacer, no es tener, es ser
Es amar, es crear, no es huir ni temer
Ey, si me olvidé de mi mismo por demasiado tiempo
Da igual, porque hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi rena
Ninguna droga joderá mi libertad
No quiero dañar mi cuerpo
No quiero fingir, quiero realidad
Voy a decir la verdad en todo momento
Hoy soñé que podía cambiar
Nada cambia si nada cambia
El mayor amor le tengo a mi persona
Ni me quiero matar ni me quiero morir, ¡perdona!
No me gusta ser un infeliz
Quiero respirar por la nariz
Quiero el puro sentimiento sin alterar
Quiero que el tiempo, sea una línea vertical
Quiero poner fin al motín de mi mente
Y que mi alma vuelva a reinar
Si me olvidé de mi mismo por demasiado tiempo
Da igual porque hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi rena
Voy a mirarme en el espejo
Y me voy a perdonar, por fin, por el daño que me he hecho
Voy a mirar ahí dentro
Y voy a bañarme en mi propia luz de salud y conocimiento
Porque es mi vida lo que está en juego
Nada más importante ya que es lo que es lo único que tengo
Voy a quererme y a cuidarme a partir de hoy
No quiero recuerdos, necesito vivir más ¡Allá voy!
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento
Hoy es mi renacimiento

  
Tú que has sangrado tantos meses de tu vida
Perdóname antes de empezarSoy engreída y lo sabes bienA ti que tienes siempre caldo en la neveraTú que podrías acabar con tantas guerrasEscúchame
Mamá, mamá, mamáParemos la ciudadSacando un pecho fuera al puro estilo DelacroixMamá, mamá, mamá
Por tantas ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-maMa-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma, mamáTodas las ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-maMa-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma, mamá
Tú que amarraste bien tu cuerpo a mi cabezaCon ganas de llorar, pero con fortalezaEscúchame
Mamá, mamá, mamáParemos la ciudadSacando un pecho fuera al puro estilo DelacroixMamá, mamá, mamá
Por tantas ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-maMa-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma, mamáTodas las ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-maMa-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma (mami)
Ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-maMa-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma, mamáVivan las ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-maMa-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma
No sé por qué dan tanto miedo nuestras tetasSin ellas no habría humanidad ni habría bellezaY lo sabes bienLo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo(Lo sabes bien) lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-loEscúchame
Mamá, mamá, mamá 

ANTONIO GRANADILLA recomienda Roger Mas & Cobla Sant Jordi:  “Negra Sombra”

miércoles, abril 22, 2026

Paternalismo de los satisfechos en la actual legalización de migrantes

A lo largo de los años he ido observando esa pose de desmedida satisfacción que produce el paternalismo. Lo he visto hasta la saciedad en la vida. Aprendí desde niño -y más después- a rechazarlo en la Frater, una asociación de los llamados entonces “minusválidos” que rechazaba frontalmente ser llamados “inválidos” y donde exigían hacer por si mismos lo que podían hacer; recuerdo especialmente a Sagrario que siguió trabajando en un taller de camisas aunque la querían jubilar. La Frater ha seguido y hoy exige que se hable de “personas con discapacidad”. Prefieren una rampa a que los lleves en brazos. 


En aquel Seminario al que llegué a los once años esta visión no se reducía sino que se fundamentaba. Estaba toda la teología del Vaticano II desde la perspectiva de la encarnación tan acentuada por aquel Marcelino Legido que con tres doctorados dejaba la Universidad para irse a servir a los pobres. Los otros curas, especialmente Domingo Martín y Antonio Romo defendían lo mismo en realidad aunque no lo explicaran con la brillantez de Legido.


Precisamente con Antonio Romo compartí unos años de juventud en un barrio empobrecido y luchador de Salamanca, Puente Ladrillo, donde llamaban a las asistentes sociales “las moscas de la carne” para ridiculizar su forma de hurgar en la mierda. Pude con ellos reírme del paternalismo y disfruté de estar de su parte en su inteligencia para los engaños, la venta de ropa o la recogida de cartones. En Las Palmas no ha sido distinto. A mí el paternalismo me produce asco. Es así. Me produce un rechazo visceral todo ese mundo del limosneo.


Quien no haya tenido estas experiencias puede recurrir al cine. Recuerden la escena de los Santos Inocentes en que la señorona da limosna con motivo de la Primera comunión del niño. O el trato del señorito que hace que Azarías le termine matando. No he leído que nadie censure moralmente este asesinato que suscita hasta empatía. A mí me parece colosal, aunque menos conocida, la escena en Las cenizas de Ángela (hacia minuto 26) en que ponen a los pobres en fila y los humillan con preguntas y les dan vales para que adquieran alguna cosa de segunda mano: “Es bonito el abrigo que lleva”, “he dicho que hay mucha ignorancia en el mundo” (y todos los pobres se ven obligados a repetir a coro “hay mucha ignorancia en el mundo”), “le daré un vale para una cama de segunda mano”, “los mendigos no eligen” le responde a su petición: “preferiría no dormir en una cama en que haya muerto alguien”. 

A mi esta “legalización” de migrantes me tiene perplejo por la satisfacción que produce el paternalismo. La realidad es que estos migrantes son un chollo para el sistema, para las pensiones, para los señoritos a quienes hacen la cama. La realidad es que es un robo a los países empobrecidos. La realidad es que estos migrantes no van a poder cuidar a sus padres y a veces no van a poder ir ni al funeral. La realidad es que son el viejo “ejército de reserva del proletariado” que, contra su voluntad, son utilizados para bajar los salarios. Sí que hay Jornaleras en Andalucía pero se traen de Marruecos y de América para pagarles menos, para elevar la demanda de empleo y así bajar el precio del trabajo, tratado como mercancía de mercado.


En las películas sobre esclavos se ven claramente dos tipos de esclavistas: los crueles y los paternalistas. Los crueles azotan y maltratan, los paternalistas le sacan el jugo igualmente a los esclavos pero son más suaves. Hasta quizá sea más rentable ser paternalista. La derecha política oficial de España se parece a los esclavistas crueles, la izquierda oficial de España a los esclavistas paternalistas.


Joseph Bouchaud, Hijo de la Caridad, y Fredy Kunz, militante de la JOC, lo aquilataron desde su experiencia: “Si un rico da a un pobre no se trata de compartir, es un reembolso. Si un pobre da a un rico, no es compartir, es servidumbre.  Compartir es un don que exige un sacrificio y que realizan mutuamente dos hombres que se saben hermanos. Compartir es una comunión. El compartir de dos pobres es la única manera de ayuda que valora a quien la recibe y a quien la da.” 


¡Si me están pisando también yo prefiero ese paternalismo a la crueldad! ¡Lógico! Pero no creamos que esto es solidaridad. Los partidarios de esta legalización no debían -creo- sacar tanto pecho. Deberían recordar aquellas palabras, qujzá no literales, de san Vicente de Paul en una de sus biografías: “Háganse perdonar la sopa que dan”. Ni el Gobierno de España ni los empresarios están en clave de solidaridad. Están en clave de negocio, en clave de explotación. Paternalista pero explotación. ¡No nos chiflemos!

Puede verse entera: http://ok.ru/video/7377201269259


martes, abril 21, 2026

REFLEXIONAR PARA VIVIR


25/ Concepción Arenal: Feminismo en el XIX   
24/ Traumatóloga Geek: Napoleón murió por la decoración
23/ Traumatóloga Geek: Madame Curie
22/ Antropóloga de mamás: ¿Por qué no tenemos más hijos?
21/ Traumatóloga Geek: Vivien Thomas, el cirujano negro que no podía operar
20/ Joan Ramón Laporte: Medicalización
19/ Isabel Saavedra: Vivienda y mercado
18/ Traumatóloga Geek: Jacinto Convit y la lepra
17/ Irene Vallejo: El amor (Cristina Peri Rosi)
16/ Gian Luca y abuela María: Despedida de un migrante
15/ Paula Fraga: Postureo negocio de Bad Bunny
14/ Traumatóloga Geek: ¿Y la abuela murió por la cadera rota o por la cama recetada?
13/ Francesco Tonucci:  El placer del juego
12/ Victoria Camps: ¿Son fascistas los jóvenes de hoy?
11/ David Jiménez: En la trinchera en Afganistan se pasa mal, pero en despacho de director de periódico si quieres contar la verdad tampoco se pasa bien.
10/ Cristina López Schlichting: El párroco de Adamuz
9/ Rafa Pascual, Bombillas y obsolescencia programada
8/ Traumatóloga GEEK, El científico que rompió el cheque
7/ Jesús Quintero: "Con el tiempo..."
6/ Candela Antón: "Cerebro maternal"
5/ Revolución Crianza
 4/ Microquimerismo materno fetal y Dios 3/ 1550
2/ No se dice

1/ M. Foucault: ¿Por qué se enseña a obedecer?

domingo, abril 19, 2026

Los discípulos de Emaus (Pascua III, A,B,C)





Eduardo Sanz de Miguel, ocd

El relato de los discípulos de Emaús, que se lee hoy en misa, muestra una paradoja de la vida espiritual: los discípulos caminaban junto a Jesucristo, pero no lo reconocían. No estaban ciegos, sino condicionados por sus recuerdos del pasado. Habían conocido a Jesús como maestro, y esperaban que el Mesías actuara de un modo concreto (como rey poderoso). Cuando el Resucitado se acercó a ellos como un sencillo caminante, su memoria se convirtió en un velo. Solo cuando escucharon de nuevo las Escrituras y lo reconocieron al partir el pan comprendieron que Dios puede hacerse presente de formas siempre nuevas, más allá de nuestras expectativas.

La enseñanza de Juan de la Cruz ayuda a comprender esta experiencia. El santo explica que la memoria debe purificarse por la virtud de la esperanza: no se trata de olvidar lo vivido, sino de no quedar prisioneros de ello. Si esperamos que Dios actúe siempre como lo hizo en el pasado, corremos el riesgo de no reconocer su presencia en el presente. Dios nunca se repite; siempre se adapta a nuestra situación concreta y nos sale al encuentro de maneras nuevas. Cuando el corazón se libera del apego a sus recuerdos, recupera la capacidad de asombro y descubre que el Resucitado sigue caminando con nosotros en el presente de nuestra vida. 

ENCUENTRO DE EMAUS
(Lc. 24,13-35)
Manuel Velazquez Martín

Después de la muerte de Jesús, dos de sus discipulos, para sanar las heridas del dolor y del olvido, se dirigen a la aldea de Emaus buscando un sitio tranquilo, lejos de Jerusalén, la gran ciudad que asesina a los Profetas...

Ellos habían confiado en que Jesús sería el liberador de Israel y se habían comprometido con su causa... pero el escándalo de la cruz los había derrumbado... y habían perdido la fe y la esperanza.

Ahora se encuentran tristes y desolados, huyendo de la angustia y el fracaso... discutiendo entre ellos y enredados en un laberinto, sin salida... 
Quisieran olvidar... pero no pueden... 
Por eso quizás andan buscando, un lugar apartado para el descanso y para un retiro sanador.... 

Pero las profundas heridas del alma no se curan fácilmente con desplazamientos o con simples descansos vacacionales... ni tampoco el paso del tiempo, lo puede curar todo, como dicen algunos...
Hay desgarros que necesitan  un tratamiento bastante más eficaz.

Por eso, el mismo Jesús resucitado, medicina de Dios para este mundo, se pone a caminar a nuestro lado, sin ser reconocido, y nos pregunta de que vamos hablando por el camino. 
Porque el camino de Emaus es también nuestro camino... el camino de nuestro propio corazón, tantas veces herido, desencantado y encerrado en sí mismo.

Mientras caminamos tristes Él se acerca a nosotros respetuoso y nos pregunta interesado por nuestras dudas, temores y desánimos...
Y a través 
- de su cálida Palabra, desbloquea nuestra mente...
Y a través 
- de la fracción del Pan, hace caer la venda de nuestros ojos  para que le podamos reconocer. 

Y esta impronta que nos deja Jesús es la clave de la experiencia pascual de aquellos discípulos y de cada uno de nosotros.
Por eso, aunque la Vigilia Pascual tenga un día señalado en el calendario, el encuentro real de cada uno de nosotros con el Resucitado, tiene su propio momento:
Hay quien no pudo esperar a que amaneciera para andar buscando en el sepulcro al despuntar la aurora del día primero de la semana, como María Magdalena ... y hay quien, con una gran sensación de fracaso, como estos dos de Emaus, se van de retirada con sus esperanzas rotas.

Pero a todos nos llega el momento... porque Jesús 
- a todos nos busca y
- a todos nos alcanza.
A todos nos llega el momento de salir de nuestros miedos para empezar a "ver" con los ojos del corazón y aprender a descubrir la realidad de cada día, con los ojos de Jesús... y salir corriendo, para contarlo a los demás. 

Y quisiera terminar mi reflexión, pidiendo que miréis con atención, la reproducción del muralista Manuel Ruiz Ortega, que pongo al final del texto, en la que os destaco varios detalles significativos. 
En primer lugar, podéis  observar como la escena está definida por dos grandes diagonales de luz que parten de la figura de Jesús y de la luz solar que entra por el ventanal.
Es el momento en que Jesús 
pronuncia la bendición y parte el pan... y también el momento en que ellos lo reconocen.
Por otro lado, Cleofas, el único del que sabemos su nombre, tiene su mano en el corazón para indicar que ha prendido en él el fuego del Espíritu a través de su Palabra y con una postura de gran dinamismo, con el gesto de su pie izquierdo, que indica 
que se está levantando de la mesa, para salir corriendo. 
Y por último, el otro discípulo, que no tiene nombre, que viene a ser como, una invitación a que el observador se identifique con él... y que sintamos  que somos, cada uno de nosotros ese personaje y  que llenos de asombro, sentados con las manos abiertas al misterio, en la mesa de cada eucaristía...
Y dispuestos siempre a desandar el camino del desanimo para dar testimonio de Jesús resucitado, llenos de alegría y de entusiasmo.



Resucitados
Lidia

Si nos anclamos al pasado, no avanzamos. encuentro un símil como madre. Cuando los hijos crecen, esperamos que sigan siendo niños, aunque hayan crecido y tengan su propia forma de ser. 

No hay más ciego que el que no quiere ver, aún teniendo la verdad ante  nuestros ojos

Como decía el
Principito: sólo se puede ver bien con el corazón. 
Lo que nuestra cabeza sabe lo ha de asimilar nuestro corazón para adaptarnos a la nueva situación.

Y adaptarnos a la nueva situación es como una resurrección.

El momento de partir el pan es clave, es el momento en que reaccionan, para adaptarse a la nueva situación. Como decía Piaget, es como un proceso de adaptación: asimilación-acomodación ( a la nueva realidad), para que se produzca un equilibrio.
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