jueves, junio 23, 2022

LOS POBRES ME HAN EVANGELIZADO - JOSÉ BOUCHAUD


“Los pobres me han evangelizado” es como un pequeño cuaderno de notas del asombro que los pobres producen a un misionero que quería ir a evangelizar y se encontró con un Evangelio “superior”. El ejemplar de los años setenta llevaba veinte ediciones en seis idiomas. No sé por donde va. Lo leí en los años del Seminario o recién ordenado, no sé. Ha estado estos meses en mi mesilla de noche y lo habré releído tres o cuatro veces. Son pequeños hechos protagonizados por pobres. “Un pobre es un gigante” dice Chércoles con razón.


Habla, por eiemplo, del matrimonio que se había pasado toda la vida ahorrando para una peregrinación a Tierra Santa y cuando llegaba el día, devolvieron los billetes porque un vecino iba a dejar de estudiar por falta de dinero para los libros y le dieron lo que tenían; al misionero -cuando intentó consolarlos- le dijeron que ésta era la mejor Navidad. Cuenta del emigrante que pide perdón, con la foto de su lejana familia entre las manos, por acudir a la prostitución. Y así, historias, vida.


Manifiesta vida obrera, vida de familia, de gente creyente que cuando adopta un niño se lleva el que nadie quiere. Y cuenta también de fariseos, de falsos cristianos, engreídos, que le advierten que no se fíe de los pilluelos que precisamente son sus verdaderos amigos.


Alguna vez el misionero José Bouchaud tuvo que ser también el Superior General de los “Hijos de la Caridad” y al preparar algunos “retiros” hizo pequeños textos. Fidelidad, síes y noesm equipo, amor y esas pequeñas experiencias que hacen tan bella la vida cristiana. “A quien le falta el amor y la alegría en la vida es porque él le ha fallado al mundo”, proclama.


¿Cómo amas?


Tienes una sola vida

En el fondo de toda nuestra cobardía, está el miedo de contar nuestra vida con la de Cristo. Hay algo más peligroso que la tentación de infidelidad, es la tentación de fidelidad perezosa.

Dios te ha dado una vida, una sola vida. Depende de ti que llenes de Amor, o que la consumas en camino inútiles.

Lo que importa en la vida, no es tanto el lugar donde estás, sino la dirección que estás tomando, con quiénes la tomas y para qué.

El peor enemigo de tu vida no es la muerte, es el desaliento. La peor de todas las muertes es vivir una caricatura de la vida.

Cuando la noche es oscura, es mejor encender una vela que maldecir la noche (Proverbio chino).


Ser Joven

- Ser verdaderamente joven, no es tener 20 ó 25 años. Es tener un corazón que no sabe lo que es “acomodarse”.

¿Si los jóvenes son prudentes, quién será audaz?

El único camino para conseguir una meta es no desanimarse nunca. El que se sienta al borde del camino reduce a mero espectador de la vida.


Dios te quiere hombre

No se puede encontrar al verdadero Dios sino en el centro de la invitación que Él te dirige para que seas plenamente hombre.

El éxito, la libertad y la felicidad de tu vida dependen a menudo de unos “si” y de unos “no” pronunciados y vividos entre los 15 y 25 años.




DESABURRIR LA EUCARISTÍA

Eugenio A. Rodríguez


“Consejos vendo y para mí no tengo” es algo que muchos practicamos y quizá sea una versión correcta de “sácate primero la viga de tu ojo”. Algunos teólogos expertos, no pocas veces, dan consejos pastorales, pero no hacen pastoral alguna. Seguramente sea más útil que los que estamos intentando algo pongamos en común nuestras experiencias y las revisiones que hemos hecho con las personas que las hicimos juntos. Es importante, creo, que las pongamos en la mesa común para que todos podamos hacer nuestra colaboración. Criticar también puede ser colaborar.


1. Aclaraciones imprescindibles de contexto


En este sentido comparto bastante vida pastoral con un grupo de educadores que aspiramos a “(co)educarnos mediatizados por el mundo”. Somos un grupo de ámbito nacional con campamentos, Pascua juvenil y algunas otras convivencias. Este grupo (SAL!, solidaridad, amistad y libertad) tiene poca vida local y está en pocas localidades de España. Desde niños a jóvenes mayores pueden ser unos cien. Muchos de ellos son hijos de familias con un compromiso cristiano con alto grado de convencimiento que denominamos “militancia” en la asociación “Encuentro y Solidaridad”.


Somos uno más de los grupos que experimentamos (más o menos) que los hijos normalmente siguen un camino cristiano menos comprometido e incluso se alejan del cristianismo, aunque mantienen algunos convencimientos más o menos fuertes, en lo social y/o lo religioso. Ello a todos estos grupos les lleva a ir haciendo diferentes experiencias de las que se habla poco en público básicamente -creo- para no airear los propios fracasos o dudas.


Hasta el momento ningún sociólogo ha estudiado la cuestión que yo sepa. He preguntado al respecto a seis sociólogos de buen nivel y aunque se extrañan no me dicen que se pongan manos a la obra. Parece que los sociólogos empiezan a “mejorar” el célebre dicho dedicado a los economistas: "un economista es un experto que sabrá mañana por qué las cosas que predijo ayer no sucedieron hoy”. Los sociólogos parece que les han superado. 


En las diferentes reuniones con estos jóvenes hemos ido variando la presencia de los actos específicamente religiosos. Me voy a limitar a uno de ellos. No dedico espacio a otros temas generales que básicamente podrían ser:

-Toda la vida es religiosa. Queremos transformar toda la vida.

-La familia es la verdadera “transmisora” de la fe, una fe que más que transmitirse se contagia.

-El proceso de fe es dinámico, progresivo y personal.


En este momento estas celebraciones religiosas las hacemos con edades muy plurales de niños y jóvenes, generalmente desde que han hecho la primera comunión a jóvenes de veinte-veinticinco años aproximadamente. Un arco de edad tam amplio puede tener sus pros y sus contras. Nos decantamos por un arco tan amplio porque da sentimiento de pertenencia a una asociación.


Buscamos “desaburrir” la Eucaristía. Sobre esta experiencia eucarística sí creo que sería necesario leer ahora, antes de seguir adelante una reflexión que hemos compartido: https://antigonahoy.blogspot.com/2020/04/blog-post_18.html.


Seguramente algún amable lector esté pensando en leer en otro momento ese artículo. Permítanme sugerir que no lo salten. Léanlo y entenderán mejor nuestra concreción pequeña y real.


2. Una reunión preparatoria


Para la vigilia pascual de 2022 (valdría para cualquier Eucaristía) nos hicimos el sábado por la mañana la siguiente reflexión. Sentados en círculo con unos 60 jóvenes entre 12-20 años y monitores y teniendo en la mano una flor les pregunté: ¿Qué os sugiere esta flor a cada uno de vosotros? Fueron diciendo “belleza”, “alegría” …. y les pedí si alguien podría decir algo muy diferente a eso, a lo cual respondieron “negocio”, “biología” …. y otras palabras. Hicimos lo mismo con objetos que había a mano, un vaso, un aparato musical, un móvil… Después estuvimos intentando explicar que con la Eucaristía pasa algo similar. El vaso es vaso, la flor es flor, el móvil es móvil…. pero cada uno lo vivimos de una manera según queramos. En la Eucaristía, además de todo lo que es la Eucaristía, influye de manera decisiva mi VIVENCIA de ello. Dedicamos unos minutos a que esta reflexión, mediante diálogo y silencio, se haga un pequeño hueco en sus conciencias.


“Ya sabéis que yo a veces me aburro en Misa” les espeto a continuación. Esta “tontería” que desvela parte de mí y me acerca a ellos es esencial para la apertura de mente. No solo es cuestión de que capta la atención (que también) sino que ABRE la atención, lo cual es esencial. Si el testimonio abre la conciencia, el testimonio de la debilidad, el más inesperado, lo abre más. Si no se puede hacer sinceramente es mejor no hacerlo. Cuento nuestra experiencia que -como todas- no se puede clonar, aunque si la compartimos es porque creemos que puede resultar inspiradora. La pregunta “¿quién más se aburre en Misa?” genera algo de jolgorio, psicológicamente -además- muy adecuado. La importancia real del tema hace que vuelva la calma. los jóvenes de hoy se siguen haciendo las grandes preguntas.


“Hoy me gustaría ofreceros nueve verbos, nueve acciones, de nuestra propia vida para que no solo no nos aburramos en Misa, sino que la Misa sea Eucaristía, sea Acción de Gracias, sea Alegría que nos transforme. Porque nosotros -todos- queremos transformar parte de nuestras vidas, ¿no? Podrían ser doce verbos o más, pero hoy vamos a ver nueve, nueve verbos; podrían ser muchas más palabras y gestos, pero hoy van a ser nueve verbos”.


A continuación, se intenta conectar algunos momentos de la celebración con algo importante para nuestra vida. La convicción profunda de la cuestión está en la relación naturaleza-Gracia. Así como creemos que la Gracia no anula la naturaleza, sino que la perfecciona, estimamos que, si mi vida de “petición de perdón” es humanamente rica, por mi experiencia familiar, social etc., puedo tener una experiencia religiosamente más rica de “petición de perdón”. Aclaramos para teólogos que todo ello no deja de tener relación con las grandes verdades de la cristología. Los verbos que en este caso utilizamos fueron:


PURIFICAR. La petición de perdón que hacemos en la Eucaristía a Dios y a los hermanos es pedir perdón de aquello que queremos purificar en nuestra vida. Lo simboliza bien el agua bautismal y el reconocimiento de nuestra debilidad. Por experiencia sé que los jóvenes no tienen dificultades serias en reconocer “nuestros pecados”. Igual que pedimos perdón a un amigo, un familiar, un compañero…. aquí vamos a pensar de qué quiero pedir a Dios y la comunidad.


QUEMAR. Aprovechamos la liturgia de la Vigilia para exponer que hay que purificar algunas cosas, pero otras hay que quemarlas. Esto resulta muy sugerente de dialogar con los jóvenes. Aquí sale el móvil, por ejemplo, el algo que se puede usar bien y no hace falta quemarlo sino purificarlo. Hay otras realidades que hay que quemar. En este momento es muy probable que funcione bien un diálogo participativo en el que se oigan voces diferentes de experiencias y edades variadas.


ESCUCHAR. Si tenemos hábito de escucha es muy probable que las lecturas y especialmente el Evangelio nos resulten sugerentes. Por mi parte con frecuencia suprimo las lecturas y hasta reduzco el Evangelio. Yo sé que esto escandalizará a algunos, pero me parece que más nos valdría escandalizarnos de que los predicadores no dejemos a la Palabra que nos transforme y hasta permitamos con nuestros ritualismos y cumplimientos expulsar a los jóvenes de la vida celebrativa. Una ocasión reduje el evangelio al “Tengo sed” y hasta años después me hablan de la cantidad de momentos de reflexión que fueron abiertos a lo largo de su vida con aquella llave. 

Por otra parte, al hablar de la escucha solemos dialogar sobre la importancia de LLEVAR PREGUNTAS. Son como las dos caras de la misma moneda. El evangelio ¿no te dice o es que no tienes preguntas? Preguntas sobre cómo soy, cómo son los demás, qué ocurre a mi alrededor, qué voy a hacer con mis cualidades, por qué hay realidades de sufrimiento, qué hacer con ellas… y tantas otras. Si se conoce a los chicos se puede aludir a los diálogos que van teniendo durante la propia convivencia u otros momentos de su vida.

El problema de las homilías, haya o no forma de diálogo, es que sean diálogo real, diálogo vital. Este diálogo importa mucho más que el tiempo que duren.


PEDIR. La mayor parte de los chicos de estas reuniones tiene hábito de “pedir” a Dios a través de su experiencia familiar. A veces hay que completar las peticiones que más les surgen o buscar la personalización, que no sean una repetición copiada de lo que oyen a sus padres o de lo que creen que se espera de ellos. Si hacemos alguna sugerencia va en esta línea de sinceridad. En general conocen la propuesta del cardenal Bergoglio (hoy Papa) sobre la petición utilizando los cinco dedos (https://antigonahoy.blogspot.com/2015/09/como-pedir-dios-sugerencia-de-bergoglio.html). A veces también aludimos a que en esta “preparación” de la petición es importante que veamos a qué estamos dispuestos nosotros en esa línea. Nos distanciamos de una perspectiva mágica incluso ridiculizándola.


OFRECER. La Eucaristía tiene un ofertorio, básicamente pan y vino. A veces incluimos alguna cosa significativa, pero solemos destacar que lo importante es meditar, reflexionar, dialogar con otros sobre lo que yo/nosotros metemos en el pan y el vino. ¿Qué voy a hacer con mi tiempo, mis cualidades, mis dudas, mis pecados?


CONSAGRAR. De este momento de la celebración quizá sea del que tienen “más” conciencia y no sé si más desviada; hemos dialogado de ello y resulta tremendamente sugerente. A veces se limitan a una admiración que a veces crece y a veces se balancea y no pocas veces acaba en la increencia. Solemos insistir en el poder de Dios, en la forma de un poder que es más amor que poder pero que tiene capacidad transformante si le dejamos. Prepararse para este momento lo podemos enfocar a si voy a permitir que el amor me transforme.


ORAR. Nos centramos en el Padre Nuestro. Jesús, el Evangelio, la Tradición y el Catecismo le da un lugar relevante. Lo han rezado muchas veces. Solemos combatir la rutina. Destacamos ese “plural” tan presente en la oración. Para prepararnos para la Eucaristía a veces proponemos que demos vueltas a que palabra necesito más yo -ahora- de esa oración colosal.


COMER. Algo tan humano como es comer también aparece en nuestra celebración. ¿Para qué necesito yo el alimento que es Jesús? ¿Qué tentación mía tengo que vencer? ¿Qué tentación familiar? ¿de grupo de amigos? ¿de asociación? Aludimos con frecuencia a las novelas e historias que han leído sobre la importancia de alimentarse bien, también a los hábitos saludables que normalmente aceptan.


SAL-IR. Jugamos con el nombre de la asociación (SAL!) para hablar de una Iglesia en salida. Tenemos que salir. Partiendo de un diálogo de la propia asociación comentamos que la SAL tiene que estar en el potaje de la vida, que SAL! está allí, no tanto porque esté la palabra SAL! sino porque esté “la fragancia, el perfume la esencia” de la solidaridad, la amistad y la libertad. (PUEDE VERSE: 

https://ahoramqnunca.blogspot.com/2022/05/perfume-fragancia-y-esencia-del-amor.html) 


En una primera evaluación ya constatamos los siguientes errores en esa reunión:

-Excesiva diferencia de edad

-Exceso de número,

-Exceso de desnivel en interés m

-Exceso de contenido. Los 9 verbos son demasiados, para retenerlos, para pensarlos en la celebración


3. Una preparación por grupos


Conscientes de que las reflexiones necesitan tiempo y “poner las manos” se propone dedicar unos minutos a pensar en todo lo dialogado. En un momento diferente del día se propone hacer grupos para cada uno de los nueve verbos, de forma que cada grupo lleve una parte preparada y la presente a los demás.


En general lo que exponen los otros es escuchado con más atención. A los “responsables” nos sirve para ver a dónde han llegado a la reflexión.


4. La celebración


Llegada la hora acordada se tiene la celebración de la Vigilia. Intentamos evitar lo que solemos llamar en algunos círculos pastorales “misa radiada” o explicación continua. Hacemos alguna explicación de lo que solemos denominar “mistagogia” o pequeñas catequesis que ayuden a celebrar mejor.


El centro de la celebración debe ser la propia celebración. Cada uno con nuestra preparación personal y de grupo aportamos y recibimos.


La intervención de cada grupo normalmente está bien preparada y aunque están centrados en exponer su parte suelen escuchar con atención (a diferentes niveles lógicamente) las aportaciones de los otros. De manera que, en este caso, por ejemplo, no es lo mismo que el cura o un catequista explique lo que dice el Papa sobre la importancia de aplicar en la vida algunas cosas que dicen algunas señales de trafico (este fue el caso de este año en el ofertorio. habían pintado en murales el “prohibido aparcar”, “atención a los cruces” y “obligatorio girar”) con sugerencias para la vida personal y para la asociación


Tenemos el reto de que esta preparación previa vaya en línea “pueblo”, con cosas sugerentes como las del Papa, con gestos, metiendo más vida en las celebraciones y más reflexión. 


Aunque estas “preparaciones” a veces llevan más tiempo son especialmente eficaces. 

Siempre se logra algún grado de reflexión y, además, efectivamente atienden cuando otros "iguales" han trabajado algo.


Estas preparaciones previas vemos que hay muchos grupos eclesiales que las trabajan mejor que nosotros y vivimos eso con alegría, deseo de aprender y de colaborar.


5. Sobre la Homilía


El centro de la celebración no debe ser la homilía. Lo decimos y lo sabemos, pero la vida nos dice que muchas veces es lo que genera más comentarios. Toda la preparación personal y de grupo debe ayudar a que la homilía no sea lo central.


Esto no significa sin embargo que -de hecho- no ocupe un lugar central. A muchos pudo “escandalizarnos” la importancia dada a la homilía por el Papa en “La alegría de evangelizar”. Quizá sea esa primacía que él da a la realidad lo que le haya llevado a ello y tenga razón al subrayar su importancia. ¿Quién va a negar la mayor importancia objetiva del Evangelio que escuchamos de pie, respecto de la homilía que escuchamos sentados? Y sin embargo el Evangelio muchas veces se ha entendido al revés y de ello puede que se derive la importancia que el pueblo el Papa le dan porque concreta -bien o mal- por dónde camina el evangelio hoy.


La homilía de este día estaba centrada en la Resurrección. Le damos mucha importancia porque tratamos de “actualizar” la Palabra mayor del evangelio mediante una palabra que puede ser menor (homilía) pero toma su relevancia de ser actual. “Una fe que no se encarna se pierde” como ocurre con cualquier realidad humana, a caminar se aprende caminando, a manejar herramientas manejando herramientas, etc. El Evangelio proclamado en tantos y tantos lugares precisa de ser encarnado hasta para ser comprendido. Dedicamos más minutos a la homilía que al Evangelio, pero no porque la consideremos más importante sino porque el importante necesita ser contemplado actualmente.


En esta Vigilia concretamente partimos de una foto que habíamos puesto bajo la Palabra. Comenzamos hablando de algo vital, que parezca que no tiene que ver con el Evangelio porque queremos volver a insistir en que la escucha de la Palabra necesita preguntas, que traigamos preguntas. La experiencia de amor que más me ha llamado la atención estos meses es la que aquella pareja amamantando a su criatura a través de una verja en una protesta que incluyó "la toma" de viviendas populares en Argentina  (https://factual.afp.com/la-foto-de-una-joven-amamantando-un-bebe-traves-de-un-alambrado-fue-tomada-en-2013-en-argentina). Eso es amor. Sean creyentes o no, es un acto de amor en todos los sentidos. Hoy mismo habrá habido enfermeros, médicas, bomberos, policías, ladrones, electricistas y un largo etcétera de personas que más allá de sus siglas hayan exhalado el perfume, la fragancia, la esencia del amor. Eso es la Resurrección. 


En un primer diálogo entre adultos ya nos preguntamos: ¿Son demasiados temas para los chicos? ¿demasiado salto el problema del alquiler, el estar en una acción de ocupación, el dar de mamar? ¿Hay tiempo y conciencia para tanto?


6. Sacralidad de la pedagogía


Aunque podemos haber oído muchas veces la expresión “pedagogía divina” no muchas veces he disfrutado de un diálogo sobre ello. Dios mismo es pedagogo y va despacio. Pero es que además lo que nos parece más revolucionario de los pedagogos revolucionarios ya está en Dios.  Por ejemplo, he visto las caras de sorpresa cuando deimos que enseñaba Milani: “No vivo más que para hacerlos crecer, para hacerlos abrirse, para hacerlos florecer, para hacerlos fructificar”. Por eso no es exagerado decir que “educar es verbo intransitivo”. Como bien dice José L. Corzo “prefiero educir (abrirse) a educere (sacar). En la vida pastoral más frecuente se llama “educar” a “conducir” y así suele entenderse lo de “educar en la fe”, aunque un experto director de “Catequesis” haya llegado a decir “la fe no se transmite, se contagia”. 


Frente al ritualismo que considera cada norma litúrgica como algo sagrado nosotros nos movemos con cierta libertad. Respetamos la liturgia porque no es nuestra pero no queremos una reiteración mecánica de los símbolos con personas que se están iniciando. Ellos saben cómo hacemos (porque las comparten con frecuencia) las celebraciones dominicales que hacemos en muchos otros encuentros.  Aquí, simplemente, hacemos una adaptación pedagógica. Así reducimos el número de lecturas y hemos llegado a recortar el evangelio para darle vueltas y vueltas al “Tengo sed” por poner un ejemplo. La experiencia es fecunda. De soportar estoicamente la lectura de la pasión a digerir algunas palabras. De la misma manera hemos hecho adaptaciones del “lavatorio de los pies” que no tiene resonancias vitales en las personas de esta cultura. Si Dios es pedagogo esto debe tomarse en serio.


Esto de ninguna manera debe llevar a la ligereza, a la superficialidad o el capricho. Cada cambio debe ser explicado y dialogado según las necesidades. La intención debe ser limpia y todo ello debe discernirse comunitariamente con otros sacerdotes y creyentes. Queremos estar en la senda del Apóstol que dice algo tan sugerente: “Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo”. 


7. Tres cosmovisiones que lo condicionan todo


Vamos teniendo claro que en el siglo XXI se será místico o no se será cristiano, se será cristiano por un encuentro personal o no se será cristiano; no se será cristiano por costumbre o tradición familiar.


En cada momento histórico creemos que “luchan” por el mercado religioso tres corrientes.


Linea 1. Conservadora. Las fuerzas conservadoras han aprovechado el pontificado del primer Papa obrero de la Modernidad -un auténtico revolucionario- para, al son de una época histórica con fuertes elementos conservadores, proponer formas religiosas conservadoras, acordes con un cristianismo burgués y evasivo. Así les va bien hoy a propuestas pastorales que pasan sobre la realidad de puntillas y que alardean de preocuparse del alma del individuo y no tanto de las condiciones históricas que ya transformarán esos individuos si están realmente transformados. Se centran estas iniciativas en lo espiritual, con canciones no solo poco comprometidas sino hasta poco bíblicas y muy poco del concilio Vaticano II. El éxito en número de jóvenes y vocaciones es la guinda de su pastel. No son pocos los que se sorprenden con la vuelta a poner en el centro el culto eucarístico que ¿coincide? con una clara infravaloración de la Palabra.


Línea 2. Progresista. En, aparentemente, el otro extremo estaban los pretendidamente avanzados haciendo “de su capa un sayo” e inventando liturgias caprichosas al son que ponían en duda las verdades que les incomodaban. No es extraño que, con toda razón, Pablo VI hubiera llegado a decir que por alguna rendija había entrado el humo de Satanás en el templo de Dios. Con canciones comprometidas y normalmente poco bíblicas también eluden el aburrimiento a base de diversión, actividades y dinámicas.


Línea 3, Pueblo. Buscando la verdad desde el equilibrio, el pueblo vive con alegría el dinamismo y el cambio que supone avance y desarrollo, fecundidad propia del amor. Esta línea puede poner el acento en la Justicia


Sería muy sugerente un diálogo sobre que hace cada una de esas líneas ante:

-LA UNIVERSIDAD

-EL PARO JUVENIL

-EL ASOCIACIONISMO POLÍTICO

-EL DEPORTE

-LA MÚSICA

-EL TIEMPO LIBRE

ETC ETC

veremos que cada una de esas líneas tiene una reacción diferente a cada uno de esos asuntos.


Y todo esto ocurre no de manera totalmente clara porque frecuentemente hay mezclas. Decimos esto para aclarar que por nuestra parte rechazamos:

-Frente a la “línea 1” rechazamos un tipo celebrativo ritualista que pone la lupa sobre la celebración a ver si cumplió el protocolo.

-Frente a la “línea 2” rechazamos un modelo celebrativo que busca más que nada ser entretenido y al gusto del mercado,


La línea “pueblo” vive especialmente la celebración como:

-crecimiento adecuado al momento vital de las personas y grupos

-respetando en lo esencial el ritmo y contenidos de una celebración que es universal.

-“luz, medicina y fortaleza” para la vida de las personas y comunidad allí congregadas.

-rechazando una vivencia de la celebración a “bienestar” interior.


8. La justicia como principio pastoral fecundante


En el fondo de esta celebración -y tras no pocos fracasos- creemos que hay que poner en el centro de “el contagio de la fe” (mejor y a veces -de hecho- lo contrario que la “transmisión de la fe”) una vida claramente creyente, de fuerte mística en el sentido clásico al estilo de lo planteado actualmente por Francisco en “Gaudete et exultate”. Tras mucho diálogo compartido no queremos una celebración que imponga a los jóvenes ni aburrimiento ni divertimento sino alegría, promoción, libertad; que no imponga fe individual ni masificada sino fe personalizada.


Siguiendo la afirmación clásica “la gracia no anula la naturaleza” proponemos como valor central la JUSTICIA  y citamos para aclarar una buena síntesis de Caritas in Veritate:  Ante todo, la justicia. Ubi societas, ibi ius: toda sociedad elabora un sistema propio de justicia. La caridad va más allá de la justicia, porque amar es dar, ofrecer de lo «mío» al otro; pero nunca carece de justicia, la cual lleva a dar al otro lo que es «suyo», lo que le corresponde en virtud de su ser y de su obrar. No puedo «dar» al otro de lo mío sin haberle dado en primer lugar lo que en justicia le corresponde. Quien ama con caridad a los demás, es ante todo justo con ellos. No basta decir que la justicia no es extraña a la caridad, que no es una vía alternativa o paralela a la caridad: la justicia es «inseparable de la caridad»[1], intrínseca a ella. La justicia es la primera vía de la caridad o, como dijo Pablo VI, su «medida mínima»[2], parte integrante de ese amor «con obras y según la verdad» (1 Jn 3,18), al que nos exhorta el apóstol Juan. Por un lado, la caridad exige la justicia, el reconocimiento y el respeto de los legítimos derechos de las personas y los pueblos. Se ocupa de la construcción de la «ciudad del hombre» según el derecho y la justicia. Por otro, la caridad supera la justicia y la completa siguiendo la lógica de la entrega y el perdón[3]. La «ciudad del hombre» no se promueve sólo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y más aún, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión. La caridad manifiesta siempre el amor de Dios también en las relaciones humanas, otorgando valor teologal y salvífico a todo compromiso por la justicia en el mundo.


No creemos que la persona necesite lo primero de todo una palabra explícita ni pensamos que lo religioso debe posponerse. Desde que nacemos va todo mezclado y así debe ser para que EN MEDIO aparezca el Señor. Las personas vamos creciendo y el crecimiento real lleva todo mezclado.


Creemos que ya se ha cosechado suficiente fracaso desde un secularismo que recluye lo religioso o lo pospone. Pero también ha fracasado ese desequilibrio tan frecuente que podríamos ridiculizar con comprar con chucherías el silencio y la contención durante la celebración. El valor “humano” sobre el que se asienta la caridad es la justicia y algo similar debe ocurrir en la vida celebrativa religiosa: debe haber una cultura simbólica y una persona que busca la promoción. 


9. Faltan verbos


En la dinámica que hemos presentado faltan muchos verbos. Siempre faltará alguno. Quedan para otro momento. Nadie presenta la Noche Oscura a un niño con quien se ora el Padre Nuestro. Todo llegará. Y lo mismo pasa con la Eucaristía. Hay quien pretende enseñarlo todo, cumplir todo el rito mientras lo esencial se le va entre las manos como el agua se pierde en un cesto. Hay que hacerse vasija; de barro, pero vasija.


Sería muy de nuestro agrado incluir los verbos ACLAMAR (para el Señor ten Piedad), GLORIFICAR (para el Gloria, sin excluir -en su momento- el “gloriarse” paulino), SACRIFICAR (verbo central vital y celebrativamente), HACER MEMORIA (para la Anamnesis), PARTIRSE (para el Cordero de Dios, sin excluir la historia y vida de la Noviolencia), PACIFICAR.


10. AMBIENTE


Los que quieren influir en la sociedad piensan en el ambiente. El ambiente de un equipo de fútbol se trabaja hasta con la música previa a saltar al campo. El ambiente de una grabación de cine, el ambiente de trabajo etc. Desde hace tiempo se habla de “pastoral de ambiente”. Normalmente no somos conscientes del peso del ambiente. Un pez preguntó a otro pez: ¿y cómo está el agua? y el otro pez le contestó: ¿qué agua? Eso es un ambiente.


El ambiente es contagioso: para un joven que no suele asistir a actos religiosos ver a otros atendiendo, participando o tomándoselo en serio, le ayuda. En realidad a los creyentes también nos pasa. Por eso cuando un grupo ha preparado uno de los momentos celebrativos y lo pone en común, suscita interés en los demás.


En nuestra opinión, por diferentes razones (o sinrazones) nuestra celebración nos pareció excesivamente bulliiciosa. No está reñida una celebración más pastoral con el silencio o el asombro en determinados momentos. También es importante un cierto silencio para poder escuchar, reflexionar. Es imprescindible un ambiente que experimente cambios de ritmo.


El ambiente también está más marcado de lo que parece a primera vista por la presencia (o no) de nuevas personas en la asociación. Cuando hay personas nuevas el ambiente es más sano, es de crecimiento. Cuando siempre son los mismos se construye bastante de una amistad-estufa que no enriquece a las personas ni al grupo,


11. COMUNIDADES VIVAS


Dejamos para el final la cuestión que consideramos esencial: la Comunidad. Por muy redonda que salga la Celebración nada hay si no hay amor. Aunque se hablará las lenguas de los ángeles o hubiera mucha fe…. El ejemplo extremo son esas celebraciones del cardenal Van Thuan en el campo de concentración. ¿Alguien duda de su autenticidad? La gran cuestión es la comunidad cristiana.


Me sigue impresionando la valiente afirmación del Sínodo de Canarias en 1992: Creemos que no ha de hablarse de crisis de vocaciones, sino de ausencia de grupos y comunidades integrados por creyentes cuya fe –no exenta de debilidades- constituye el centro de su vida. (número 128)


Estamos presos de “ritualismos” y de “antiritualismos” que son el mismo calcetín vuelto del revés. Nos preguntamos si las modas de uno u otro extremo, incluidas las nuestras, van en la onda del Concilio. Creemos que debe haber verdadera fidelidad a la Tradición, que por ser precisamente Fiel es Creativa y por tanto se encarna, se “incultura”, toma los lenguajes de su época. Abraza el máximo su tiempo, del que vive enamorado en todo lo que no sea pecado, en todo lo que no sea honrado.


Nos llama la atención que no haya ningún estudio sociológico sobre por qué se apuntan a una creencia light o a la no creencia los hijos de la inmensa mayoría de “agentes cualificados” de la evangelización. Por qué no creen (o creen poco) los hijos de los creyentes es una gran cuestión pero lo más sorprendente es que no se estudie, no se dialogue, quizá porque preferimos mirar para otro lado y -eso sí- ponerle la lupa a los ritos, unos para copiarlos sin más, otros para bordearlos, otros para revueltearlos.


12. LA IGLESIA COMO COMUNIDAD


También creemos que sirve de poco cada una de estas celebraciones si no avanzamos con otros grupos eclesiales en una línea armónica.

-Si no es cosa solo nuestra sino de todos “ser una Iglesia en salida”

-Si no estamos junto con otros grupos en esta renovación. Si cuando estos chicos van a una celebración en su ciudad, esta fuera excesivamente “ritualista” o centrada en el “entretenimiento” estaríamos construyendo sobre arena.


Otra cuestión que desborda este artículo sería la coherencia entre estos puntos que planteamos y la aplicación a los otros sacramentos.


Esperamos que el diálogo desde las experiencias sea fecundo.

martes, junio 07, 2022

Con el Espíritu

Sin el Espíritu Santo,
Dios está lejos,
Cristo permanece en el pasado,
el Evangelio es letra muerta,
la Iglesia una simple organización
la autoridad sería dominación,
la misión una propaganda,
el culto una evocación
y el actuar cristiano una moral de esclavos.

Pero con la presencia del Espíritu,
el cosmos se eleva y gime en el parto del Reino,
Cristo resucitado está presente,
el Evangelio es potencia de vida,
la Iglesia significa la comunión trinitaria.
la autoridad es un servicio de liberación,
la misión es un Pentecostés,
la liturgia una memoria y anticipación,
el actuar humano se deifica.

Ignacio IV Hazin, patriarca de la iglesia grego-ortodoxa de Siria

sábado, mayo 28, 2022

Fernando López, La amazonia

Entrevista de Eugenio A. Rodríguez a Fernando López en la Emisora diocesana

viernes, mayo 27, 2022

Educar para la pluralidad - Iván López Casanova

Entrevista de Eugenio A. Rodríguez a Iván López Casanova en la Emisora diocesana Este es el vídeo que comenta Ivan:

martes, mayo 24, 2022

PRESENCIA Y TESTIMONIO PUBLICO DEL CRISTIANO: ¿SAL DE LA TIERRA O RECUPERACION DEL PROTAGONISMO?

Roberto Blasco Ballester
Revista Cresol
Valencia

En el pasado número 163 (enero-marzo 2022) de la revista CRESOL, Rafael-Vicente Ortiz Angulo reflexionaba sobre el contenido del Congreso Diocesano de Laicos, celebrado el pasado mes de noviembre. Creo adivinar que parte del citado artículo de Rafael-Vicente Ortiz, aunque no la mencione expresamente, se refiere a la ponencia de D. José Minguet, de la Universidad Cardenal-Herrera-CEU, que versó sobre “Presencia y testimonio público del cristiano” a la que asistí, así como al posterior coloquio.

Dejando al margen las diversas consideraciones que dicho artículo contiene, quisiera centrarme -no en la ponencia del Sr. Minguet propiamente dicha- sino en la materia abordada en ella, porque el asunto resulta de gran importancia y de tremenda actualidad. Ténganse en cuenta sin ir más lejos, los recientes II Congreso “Iglesia y sociedad democrática” organizado por la Fundación Pablo VI y el 23 Congreso “Católicos y vida pública”, a cargo del CEU San Pablo, de tan distinto planteamiento; o la aparición de NEOS, igualmente de muy diferente concepción al más veterano grupo de cristianos socialistas. De manera mucho más modesta y local, el Centro Arrupe de Valencia acoge la iniciativa “Tomás Moro”, llevada a cabo por un grupo de creyentes de diversa procedencia, y que pretende reflexionar también sobre la cuestión desde la perspectiva de superar la crispación y la intransigencia actualmente presentes, tanto en la sociedad, como -lo que es más triste- en no pocas ocasiones, al seno de la propia Iglesia.

Desde el Renacimiento, y especialmente a partir de la Revolución Francesa, la Iglesia Católica vive un “cisma soterrado”, en la acertada expresión de Prieto Prini. No es éste el lugar para profundizar en ello, pero baste señalar que desde entonces hasta hoy la Jerarquía católica tiene dificultad para re-situarse en una sociedad -me refiero a la occidental- que ya se re-situó -con bastante facilidad por cierto- en un marco secularizador y secularizado. Por tanto, la cosa viene de lejos. No obstante, apuntaré algunos elementos nuevos:

En primer lugar, el protagonismo de los laicos en la Iglesia. Cierto es que el Concilio Vaticano II aportó la gran novedad de la autonomía del laicado; pero ya antes, con el impulso de la Acción Católica a principios del pasado siglo, pretendía la Jerarquía implicar a los seglares, aunque en línea de obediencia al clero. Por otro lado, el descenso de las vocaciones religiosas dota de mayor actualidad a la cuestión. También ayuda a tenerla presente el énfasis del actual Papa en su constante denuncia del clericalismo; denuncia que no va dirigida solamente, como él mismo se encarga de precisar, al clero, sino también al laicado. Por cierto, ¿El incremento de la ordenación de diáconos permanentes responde generalmente al espíritu de que lo revisitó el Concilio Vaticano II o a una perversión de la genuina vocación laical? ¿Responden muchos de los llamados nuevos movimientos a las previsiones conciliares sobre la presencia laical?

En segundo lugar, hay que hablar de cómo la Iglesia jerárquica pretende influir en la política. Tampoco es un tema nuevo: desde el Syllabus de Pío IX, que en un error estratégico incompresible, excluía de hecho a los católicos de la participación en la vida pública, se pasó a la animación de los partidos confesionales. Ya sabemos cómo la Democracia Cristiana fue diluyéndose a partir del Concilio Vaticano II (con la excepción, quizá, de Alemania, en donde por otro lado resulta muy interesante la convergencia entre católicos y reformados). Ahora el reto radica en buscar apoyos “para lo nuestro” o en converger para crear una sociedad más parecida al programa del Sermón de la Montaña.

En tercer lugar, tampoco es nuevo el interés jerárquico por hacer presente a la Iglesia en la sociedad a través de iniciativas en diferentes ámbitos. En este campo, creo que empezamos a movernos en un terreno resbaladizo, pues no sabemos muy bien si el esfuerzo responde al deseo de recuperación del terreno perdido en términos puramente mundanos o a la construcción del Reino de Dios en términos evangélicos. La limitación de la condición humana y lo vidrioso del asunto en sí, nos hace pensar que hubo, hay y habrá de todo un poco. Por lo que es necesario el discernimiento.

Hay otro fenómeno, aparentemente novedoso, como es la reacción de los laicos católicos a las orientaciones de la Jerarquía en orden a la participación en la política. Lo señalo porque, como resulta evidente, conforme transcurre el pontificado de Francisco surgen en nuestro contexto occidental movimientos cada vez más organizados de “contraprogramación”. Este fenómeno no se entiende solamente en clave eclesial, sino que discurre en un texto de globalización de la confrontación, de cuestionamiento o incluso desprecio del humanismo democrático, de xenofobia... y de invocación de supuestos valores religiosos como fundamento de todo ello. Tampoco es la primera vez que ocurre: recordemos, en nuestra patria, la oposición de los carlistas y los integristas al juego democrático en el s. XIX; o la reacción del franquismo y de la propia Jerarquía española al decreto sobre libertad religiosa del Concilio Vaticano II.

Volviendo a la idea principal que trato de exponer, creo que es del diablo aspirar a la reconquista del poder. Me parece que parte de la Iglesia, laicos y clérigos pueden estar incurriendo en el mismo desliz del Syllabus: negar la evidencia y encastillarse en una supuesta seguridad de neocristiandad.

Pero la Cristiandad ya no volverá. Las consecuencias en el orden moral de la Segunda Guerra Mundial aún no se han asimilado. Las de la caída del Muro de Berlín, tampoco. El ateísmo ya no es sola ni principalmente un asunto metafísico. Se trata de un fenómeno práctico, vital, fruto del economicismo capitalista que siega la humanidad de la persona, y por tanto su dimensión trascendente.

En este contexto, hace años que la Iglesia, la religión en general va perdiendo significado y relevancia social. Pero no se ha perdido la necesidad de trascendencia. Confío en que de los restos del derribo de la Cristiandad van a ir surgiendo, cada vez con más fuerza, comunidades en diáspora y en colaboración con otras Iglesias no católicas y otras religiones; y también con las personas de buena voluntad no creyentes para, entre todos, seguir tejiendo el Reino de Dios.

Como señaló Mons. Carlos Escribano en la inauguración del Congreso (no es cita literal): Somos la sal de la tierra; cuando tomamos un plato, no decimos: ¡Qué buena está la sal! sino ¡Qué buena está la comida!”

Pues eso, a poner nuestro granito de arena (de sal) para que el plato sepa mejor, aunque nadie note la sal.

viernes, mayo 20, 2022

EL LASSO, DÍA DEL LIBRO



Con motivo de la celebración, el pasado día 23 de abril, del día del libro; el día 7 de mayo tuvo lugar un encuentro entre los voluntarios de CaixaBank y varios menores del barrio de el Lasso en la capital Gran Canaria. Estos menores participan activamente en el proyecto "Embárriate" de la asociación Mojo de Caña.

Allí se realizó una recogida de libros por parte de los voluntarios, creando con ellos una pequeña ludoteca. Además de la recogida, durante el encuentro también se realizaron diversas actividades con los niños como: "Twitea tu libro favorito", Sopas de letras literarias y Poesía con recortes.