A mí los goyas no me molestan por progres sino por mentirosos. La fila de gente de izquierda que se quita el sombrero ante el bien que hacen los cristianos y muy buena parte de la Iglesia daría vueltas a la tierra. Son algunos intelectuales pero son sobre todo el pueblo. Solo ante la Virgen del Pino en Gran Canaria desfila más gente que ante los goyas.
No hace falta que escriba lo que ya está escrito. Les dejo dos testimonios valiosos.
Uno más riguroso, más de mirada global. Gema Lendoiro en The Objective https://theobjective.com/opinion/2026-03-04/iglesia-catolica-chiringuito-silvia-abril/ va desgranando la importancia de la Iglesia para la razón, el arte y el bien común, además de poner en contexto algunos de los males a los que ha colaborado.
Otro, el conmovedor relato de un cura de barrio. Sin enfado. Con cariño. Una llamada, una invitación. Puedes leerla en https://www.eldebate.com/religion/20260303/carta-cura-barrio-silvia-abril_391222.html. Es conmovedora porque está cargada de rostros y diálogos cercanos. Dice: "Sus declaraciones suenan a cierta superioridad moral, como si ser frágil y apoyarse en la fe fuera algo vergonzoso, como si tuviéramos que ser superhéroes perfectos que nunca fallan. Y luego nos preguntamos por qué la salud mental es un problema creciente".
Tenía razón Rahner (aquí): los fariseos de todos los tiempos querrán tirar piedras a la Iglesia como quisieron hacerlo con la adúltera, pero Él, el Señor, y su pueblo, más bien se acercarán a darle un beso en la frente. Agradecidos. Y Goya estaría entre ellos.
Eugenio A. Rodríguez
