María dando a luz a Jesús es un relato de la Creación.
En Génesis 1 "el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas". Estas aguas/abismo ( תֹ֙הוּ֙ וָבֹ֔הוּ : tohu vavohu) representan el caldo nutricio del que emergerá la vida.
Desde luego la cosmología hebrea nada sabía de evolución y presentaba a las aguas como Caos personificado. Una entidad contra la cual YHWH debe pelear para formar el mundo.
ste conflicto es algo común a los mitos de la Creación. Dioses contra Dioses, Dioses contra Diosas (Enūma Eliš), o Dioses contra monstruos marinos [FELIU, 2014; FRAZER, 1981].
En el segundo relato de la Creación en Génesis, habia un "vapor de agua" (וְאֵ֖ד: ed) que humidificaba el Huerto del Edén. Y Adán es manufacturado del lodo (adamá) que YHWH-Elohim toma de la zona pantanosa entre cuatro ríos.
El relato del Diluvio retoma la figura de las aguas y nos dice que "fueron rotas las fuentes del abismo", las aguas cubren la tierra. Y tras las aguas aparece la Creación, animales y una familia que debe reproducirse. El Diluvio es, en realidad, el tercer relato de la Creación en Génesis. [BRUEGGEMANN, 2003].
Moisés hace nacer al pueblo de Israel al romper las aguas del Mar de los Juncos y trasladando al pueblo del vientre encebollado de Egipto hacia la inhóspita vida en el Desierto con la promesa de tener una tierra.
Pero, aún en este relato patriarcal, aparece la figura de una mujer que pasa al pueblo por las aguas.
Miriam o María, la hermana de Moisés, recibió las aguas amnióticas de su madre al dar a luz a su hermano Moisés. Ella es la encargada de depositarlo en las aguas del río y seguirlo sobre ellas hasta que llega con la hija de Faraón (Éxodo 2:1-10).
María dirige un húmedo canto colectivo al cruzar el Mar (Éxodo 15:20-21). Está con el pueblo cuando aparecen las fuentes de agua viva (dulce) con las que el pueblo sobrevive. Al morir María, esta Diosa de las aguas [SCHNUR, 1991], los pozos se secan haciendo luto por su adiós (Números 20:1-2).
Asi llegamos con aquella adolescente embarazada, María, la madre de Jesús. En la versión lucana, tras haber concebido, María entona un canto que tiene fuertes alusiones al acuático Éxodo (Lucas 1:46-45).
Pese a las leyendas de que Jesús nace sin "desgarrar" a su madre, y súbitamente desaparece del vientre de María y aparece limpio y riendo en el pesebre, hay que visibilizar que Jesús nació como nacen todos los niños: tras la dilatación del cuello uterino y acompañado de la placenta.
María, como cualquier mujer en cualquier parto, da a luz entre líquidos, entre sangre y fluídos vaginales.
Jesus nace como la Creación de Génesis 1, tras un conflicto acuoso, la labor de parto. Como Adán en el Edén, humedecido en su cuerpo; como los sobrevivientes del Diluvio: tras habitar la inundación, en este caso, del líquido amniotico del vientre de su madre.
Con Jesús inicia una "nueva creación", porque María es una síntesis o analogía del cosmos que rompe sus fuentes para dar a nacimiento una nueva realidad.
Aguas corporales, sexuales, sagradas, aguas femeninas, de mujer. Por ellas existimos, vivímos y nos movemos.
¡¡FELIZ NAVIDAD!!
FUENTES:
— BRUEGGEMANN, Walter, "An Introduction to the Old Testament. The Canon and Christian imagination", Westminster-John Knox Press, 2003.
— FELIU, Lluis y Adelina Millet Alba (ed), "El Enūma Eliš y Otros relatos babilónicos de la Creación", Trotta, Madrid, 2014.
— FRAZER, James, "El folklore en el Antiguo Testsmento", Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1981.
— SCHNUR, Susan, "The cult of Miriam", Lilith Magazine, 1991.
— BRUEGGEMANN, Walter, "An Introduction to the Old Testament. The Canon and Christian imagination", Westminster-John Knox Press, 2003.
— FELIU, Lluis y Adelina Millet Alba (ed), "El Enūma Eliš y Otros relatos babilónicos de la Creación", Trotta, Madrid, 2014.
— FRAZER, James, "El folklore en el Antiguo Testsmento", Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1981.
— SCHNUR, Susan, "The cult of Miriam", Lilith Magazine, 1991.
