Sugerencias para un cristianismo del siglo XXI: dialogante, comprometido, plural, vocacional, misionero, en crecimiento
jueves, enero 29, 2026
CONOCERSE EN MOVIMIENTO
La lista de personas interesantes que le dan dado importancia son un auténtico torrente desde Sócrates, Jesús, filósofos, revolucionarios. Conocerse es verse, medirse, compararse, analizarse, evaluarse.
En realidad incluye conocer el ambiente y las instituciones a las que pertenezco. ¿Cómo voy a conocerme si no sé que los españoles tenemos algo de quijotes, poco de alemanes, distintos según la geografía que nos nutrió y según las herramientas que utilizamos, Conocerse es magnífico.
¿Por qué nos engañamos? Porque se pone en marcha la vanidad. El ingeniero Rovirosa lo explicaba bien certeramente: La vanidad es una mentira que nos contamos a nosotros mismos. Y así llegamos a la importancia de la verdad. Nuevamente.
Pero el conocimiento desde san Agustin a Rusell y a todo el que trate el tema está ligado con el amor. Solo conocemos lo que amamos. Solo amamos lo que conocemos. Entre amor y conocimiento hay circularidad. Recuerdo una persona que tuvo que presentarse siete veces al examen teórico para conducir el cpche.
En la escucha, que tiene mucho de fuente del conocer, también tiene mucho que ver el amor. La misma cosa dicha por alguien a quien amamos la aceptamos mejor que si es de alguien a quien no amamos.¿Cómo voy a conocer si no amo? ¿Cómo voy a conocer si no escucho?
¿Puede servir una asignatura dedicada al conocerse? Sí y mucho. Pero la persona es dinamismo y no servirá de nada si esa dinámica no se cultiva y aumenta. Vuelvo a citar al original ingeniero Rovirosa. En la juventud no parece probable que Rovirosa pueda decir lo que dijo en su madurez: “No he escuchado verdaderamente nunca”. El conocimiento de uno mismo puede llegar a ese grado si se cultiva continuamente.
Para cultivarlo continuamente hace falta tener una buena base, un buen comienzo que, básicamente es buscar la verdad objetiva. Lo normal es que cada uno seamos poca cosa, todos estamos en deuda desde antes de nacer si cabe.
Ahora se habla de narcisismo. Se refiere a aquel que mirándose en el agua como en un espejo se quedó tan admirado de su belleza que se ahogó en el agua. Si partimos de lo sencillo, de nuestro ser físico o de nuestro ser moral, es fácil darse cuenta que somos poca cosa. Si nos comparamos con otros profesionales de nuestra profesión llegamos a la misma conclusión.
Otro asunto importante es si los colectivos a los que pertenezco se conocen a si mismos como colectivo. Observando los grupos que conozco me doy cuenta que normalmente caemos en el narcisismo colectivo. Mi grupo, mi partido, mi asociación. Valorar bien a mi grupo es necesario para poder trabajar en tal grupo. Nos comprometemos porque no nos parece uno cualquiera. Es bueno que me guste mi pueblo o mi equipo deportivo, o mi grupo profesional… Valorarlo sí, pero narcisismo no.
El absurdo más absurdo del narcisismo colectivo llega a las pertenencias a tal tribu o tal equipo de futbol, que nos permite sentirnos de los ganadores sin levantarnos del sillón. Los nacionalismos y otras realidades sociopolíticas tienen origen similar.
Si es necesario conocerse personalmente, conocerse colectivamente también lo es. La psiquiatra Maribel Rodríguez habla con razón de “pandilla narcisista”.
Conocerse como persona y los grupos a que pertenezco es importante. Seguramente nos hará menos ególatras, más humildes y solidarios.
miércoles, enero 31, 2024
POLÉMICO CARTEL DE SEMANA SANTA
José Luis Barrera Calahorro.
De nuevo, una polémica religiosa, que hace preguntarme si en lo religioso hay que seguir siempre lo establecido. Si es primero -lo preguntó ya el Señor- lo canónico, lo establecido o la ruptura con la tradición y lo que es nuevo.
La polémica está servida y además es conocida por todos, puesto que los medios de comunicación en estos días nos la han servido en bandeja. Se trata del cartel que se ha confeccionado este año para anunciar la Semana Santa en Sevilla. En él aparece pintado con un gran realismo, el cuerpo casi desnudo de un joven, sin apenas restos de las heridas, llagas y hematomas de la pasión. Se trata de representar a Cristo resucitado. Hasta aquí yo no veo nada nuevo, puesto que en nuestro arte pictórico y escultórico de la Pasión de Jesús, hay muchas esculturas que prácticamente representan lo mismo: el cuerpo de un hombre muy joven. Como el artista se imagina a Jesús, en el supremo acto de la redención.
Contemplemos, por ejemplo, dos muestras que no difieren gran cosa con el ya famoso cartel sevillano: el Cristo de Velázquez y la escultura de un Jesús muerto, que recoge en su seno, una Madre jovencísima -la virgen María- en el magistral grupo escultórico de la Pietá de Miguel Angel. Ambos coinciden en lo que se acusa al artista creador de este cartel gráfico que anuncia la semana Santa de Sevilla. Que si es un Jesús demasiado joven, que si desprende un cierto erotismo gay, que si no representa la esencia del misterio cristiano que es el Cristo sufriente y padecedor de los cristos que se exhiben en los pasos de la Semana Santa de Sevilla.
Parece ser que el artista autor de dicho cartel tan rebatido se ha inspirado en la figura de su joven hijo. Y ha intentado mostrar un Cristo que no es el de la pasión, sino el Cristo de la resurrección. Saliéndose de la corriente tradicional de este tipo de arte pictórico, coincide con el imaginario popular (y teológico) sobre la Resurrección de Jesús: de la tumba emergería un cristo con un cuerpo juvenil y “fresco”, sin las trabas del sufrimiento anterior, que sintió terriblemente con su muerte en la cruz. Un Cristo con la carne glorificada (como dice San Pablo que serán nuestros cuerpos cuando resucitemos). ¡El hombre viejo, que da paso al hombre nuevo!
Pero no hay que olvidar la insalvable dificultad de la representación de la resurrección de Jesús porque ésta es irrepresentable, y sólo el arte -especialmente la pintura y la escultura- con sus recursos y licencias lo podría hacer. ¡La resurrección de Jesús no está dentro de la historia y nadie vió con sus ojos cómo fue ésta! Es decir, que Cristo ha resucitado es una profunda experiencia de fe de los primeros discípulos que sintieron fuertemente que la causa de Jesús no había acabado con su muerte. Esa experiencia fue tan radical y tan fuerte, pues entregaron su vida por testimoniar que Jesús seguía vivo y presente en medio de la comunidad y continuaba dándoles fuerza y coraje para seguir viviendo, pese a todas las persecuciones.
Pero volvamos a nuestro cartel y también a lo que de él opinan los sevillanos. El cartel adolece de un cierto hiperrealismo (es un estilo pictórico, que a mí no me va) que provoca que más bien sea, cuando se mira, una fotografía de un joven apuesto y… nada más, aunque lleve sobre la cabeza las tres ráfagas. Acostumbrados a las poderosas y expresivas imágenes tradicionales de los cristos que ellos veneran (“El del Gran Poder”, “El Cachorro”) con el rostro y el cuerpo magullado, aunque vaya “suntuosamente” vestidos, lo natural sería que se adoptaran posturas de rechazo. Pero la fuerza de la tradición, las costumbres, las devociones, han hecho que muchos sevillanos ya de niños contemplen estas imágenes tan torturadas. Es curioso como en la religiosidad popular, siempre hay unas fuerzas y tensiones que suelen rechazar lo novedoso, lo que es diferente.
Quieren ahora, tras denuncias, retirar el cartel. Están recogiendo firmas.
Pienso que no es para tanto, y aunque personalmente dicho cartel no me acaba de gustar, creo que esto debería ser una polémica más. Alguien me susurra al oído: ”¡Así es Sevilla y el mundo de las cofradías!”
sábado, marzo 13, 2021
FE Y COMPROMISO (L): YANELI HERNÁNDEZ
(PINCHAR AQUÍ) si quieres ver el "Tango a Jesús" y un breve sketch de "En clave de Ja"
Aquí tienes el audio en que están juntas la entrevista con yaneli, el "Tango a Jesús" y el sketck de "En clave de Ja"
lunes, abril 30, 2018
¿Nacidos para creer en Dios?
Javier MoránLos niños vienen al mundo con una estructura mental capaz de percibir que existen "agentes sobrenaturales", o dispuestos a apreciar que se dan a su alrededor hechos gratuitos y generosos (propios de lo que la Teología denomina la "Gracia"). Ambas son ideas defendidas en el libro "Born Believers: The Science of Children´s Religious Belief" ("Nacidos creyentes: la ciencia de las creencias religiosas de los niños"), que acaba de aparecer en Estados Unidos y que ha provocado ya controversias acerca del antiquísimo debate de si la idea de Dios es innata (como sostiene el racionalismo desde Descartes) o, por el contrario, el niño llega al mundo liso como una tabla, que es el planteamiento clásico del empirismo anglosajón. "Lo antinatural es el ateísmo" (o creer es lo natural y ser ateo requiere esfuerzo), sostiene sin embargo el autor de la obra, Justin L. Barrett, de 42 años, director del Centro para el Desarrollo de la Persona y profesor de Psicología en el Fuller Theological Seminary, un centro universitario de Pasadena (California), adscrito a diversas iglesias evangélicas de EE UU. Previamente, Barrett fue investigador asociado del Centro de Antropología y Mente Humana de Oxford. Más que utilizar un gran cuerpo doctrinal de experimentos científicos (solo existiría uno, que sería casi imposible de realizar, según uno de los críticos del "nacimiento creyente"), Barrett basa las 320 páginas de su libro en el análisis de las facultades de los niños de corta edad y de su "propensión, durante sus cuatro primeros años de vida, a creer en seres sobrenaturales tales como espíritus, fantasmas, ángeles, demonios o dioses". Pero ya desde el comienzo del libro el autor advierte de que su demostración es que los niños creen en los contenidos de la "religión natural", no en cuestiones teológicas. "Born believers is not born theologians", "que nazcan creyentes no es que nazcan teólogos" afirma. Y también se protege el autor de antemano de lo que sería la indoctrinación religiosa. "Puedes ver a niños islámicos repitiendo ritualmente versos del Corán durante horas, o pequeños monjes (budistas) confinados en un monasterio y desconectados del mundo". Pero Barrett no apela a la catequesis que pueda desarrollar cualquier religión, sino a hechos de la vida corriente en un niño que crece en su familia. Por el contrario, mediante la indoctrinación "puedes lograr que un niño crea en cualquier cosa", aunque "existe un límite de fantasía exagerada que un niño no atraviesa". Es aquí donde Barrett afirma que las ideas religiosas son eminentemente prácticas, "que sirven para solucionar problemas o adquirir información esencial para la vida". En cierto modo, Barrett roza la idea, aunque sin colocarla en el centro de su obra, de que la religión es una forma de adaptación evolutiva del hombre. Por ejemplo, que la creencia en una vida mejor, o en la solidaridad humana, o en el premio a las acciones justas y buenas, favorece la supervivencia mejor que la comprensión de la vida como algo caótico y cruel. Genéticamente, esto ha sido inscrito en la naturaleza humana desde que los ancestros de la humanidad cooperaban para cazar o cuidaban en común de sus pequeños o de sus ancianos, todo ello acompañado por creencias religiosas comunes. Con una cierta lógica darwiniana, tal vez un poco forzada, han sobrevivido mejor los individuos que mejor se han adaptado "religiosamente" a la realidad. Sin embargo, Barrett no recorre este camino argumentativo (pues, al contrario, se le ve a veces más creyente en la teoría del diseño inteligente divino que en el evolucionismo), sino que se basa en que el niño "llega al mundo con la tendencia a comprender el orden y la finalidad", e incluso a "recibir un regalo sin más, sin entrar en el juego de los adultos de que los obsequios se hacen para recibir otro a cambio". En este sentido es en el que Barrett afirma que la idea de la Gracia cristiana, un concepto teológico muy complejo, es incluso más aprehensible por un niño que por un adulto. El autor también trata de lidiar con las grandes objeciones a sus postulados. ¿Por qué los niños no creen simplemente en fantasmas? "Porque buscan agentes, visibles o invisibles, que actúen intencionalmente creando orden (no caos) a su alrededor". Con todo, Barrett sólo establece unas bases infantiles para la religión y encomienda el resto a los padres creyentes: "No utilicéis con ellos lenguaje evasivo; no les digáis "tengo fe en Dios", sino "creo en Dios"". El autor reconoce finalmente que aunque "los niños puedan nacer creyentes y con una fuerte disposición natural hacia el pensamiento y la práctica religiosa, las personas serán finalmente libres para tomar sus propias decisiones religiosas o no". Antes de que Barrett escribiera su "Born believers", y en vista de que ya había publicado en 2004 "Why Would Anyone Believe in God?" ("¿Por qué no cualquiera habría de creer en Dios?"), sus críticos ya argumentaban de la siguiente forma: "Si la religión es una consecuencia natural de cómo funciona el cerebro del niño, ¿qué lugar ocupa Dios en todo esto?", se preguntaba Michael Brooks en la revista "New cientist". Brooks admite, no obstante, que "la religión, como fenómeno adaptativo, ha creado las grandes civilizaciones", pero no es mayor la facultad adaptativa para ser persona religiosa "que para ser un ingeniero aeronáutico". Brooks admite finalmente que existiría un experimento definitivo para probar si somos "born believers", pero cuyas implicaciones éticas lo impedirían: "Dejar a un grupo de niños recién nacidos crecer aislados y espontáneamente. ¿Desarrollarían por sí mismos creencias religiosas?".
miércoles, febrero 21, 2018
FE Y GALA DRAG. COLOQUIO
lunes, enero 29, 2018
viernes, marzo 04, 2016
miércoles, mayo 07, 2014
Lo contrario del cristianismo no es el ateísmo, sino la tristeza
Lo contrario del Cristianismo no es el ateísmo, ni el paganismo. Lo contrario del Cristianismo es la tristeza.
Sostiene que el ateísmo y el paganismo en las Sagradas Escrituras son siempre una buena noticia, porque esos períodos han acabado sistemáticamente en el Cristianismo histórico. Para Chesterton, todo procede del Cristianismo.
Todo en el mundo moderno es de origen cristiano, incluyendo lo que parece más anticristiano: “La Revolución francesa es de origen cristiano. El periódico es de origen cristiano. Los anarquistas son de origen cristiano. El ataque al cristianismo es de origen cristiano.” Las leyes físicas y la Creación también son de origen cristiano.
Lo único que no es cristiano en el mundo moderno es el propio Cristianismo, porque su Fundador procede desde la eternidad del Padre y nació en el tiempo de una Mujer.
Por ello, lo grave no es hallar un ateo o un pagano, que acabará siendo cristiano. Para Chesterton, lo realmente grave sería encontrar un cristiano triste.
Gilbert K. Chesterton es el escritor inglés que con estilo más personal y originalidad defendió el Cristianismo y la Iglesia en el s. XX.
Amar es perdonar sin límite, o no es amar – escribía en Herejes-.
Fe es creer lo increíble, o no es virtud.
Esperanza es esperar contra toda esperanza.
Era ese "sin límite", esa exuberancia y alegría de la virtud cristiana, que sólo enseñaba la Iglesia de Roma, lo que atraía a nuestro autor. Gilbert K. Chesterton había iniciado su camino de conversión.
martes, abril 29, 2014
PONER LA FE EN JUEGO (II)
miércoles, marzo 26, 2014
lunes, junio 03, 2013
SECTARISMO DE MORGAN
http://www.antigonahoy.blogspot.com.es/2013/05/juan-pedro-rivero-la-ciencia-y-la.html
lunes, mayo 13, 2013
Juan Pedro Rivero: ´La ciencia y la técnica no son enemigas de Dios´
–El cristianismo se ha detenido especialmente en dos dimensiones, como hemos concebido durante nuestro XXII Congreso. Y esas dos dimensiones son Dios es amor y Dios es razón. La valoración cristiana de la razón ha sido verdaderamente innovadora porque las demás religiones enfatizaban sobre el sentido del misterio y aspiran a un conocimiento no racional, más bien recibido por la iluminación divina y la intuición. Incluso, cabe entender también que existe una semejanza entre Dios y el hombre. Estudiando a Dios se puede comprender cómo debe ser y vivir el hombre. Y visto que el hombre es imagen de Dios, que es razón y amor, el hombre debe conciliar en su vida la razón y el amor; no necesita, ni debe separarlos.
–¿Por lo tanto no es necesario separar el amor de la razón?
–El amor debe ser razonable, guiado por la razón. Por lo que esto implica, por un lado, el rechazo del emotivismo, es decir, al amor reducido a sentimiento; al igual que el rechazo de la formas falsificadas del amor. Por otra parte, la fe culmina en una relación de amor, pero inicialmente es propiciada por la razón y ello comporta el rechazo a la guerra santa, la crítica al fideísmo, y la crítica al racionalismo y al cientifismo, es decir, al divorcio de la razón de la fe.
–¿Es incompatible el Dios de la filosofía con el de la fe?
–El Dios de la filosofía no es incompatible con el de la fe. Es más, la razón puede ayudar a ejercitar el acto de fe de dos maneras. Una, puede demostrar que Dios existe; otra, puede demostrar algunos aspectos del Dios de la fe; dios como ser, eterno, omnipotente, suma verdad, suma bondad. Es cierto que la fe puede profundizar nuestro conocimiento filosófico de Dios. Es cierto que el Dios de los filósofos es un Dios al que no se reza y con el que no existe una relación de comunión interpersonal. Pero el Dios de los filósofos es igualmente un tesoro, por lo que es insensato dejar de lado la reflexión filosófica sobre Dios; es como renunciar a un tesoro sólo porque es más pequeño que el otro.
–¿Es cierta la afirmación del cientifismo que asegura que Dios, el alma y las grandes preguntas se convierten en irracionales?
–Esa afirmación existe en el cientifismo. Como el racionalismo dice que existe sólo aquello que es racionalmente cognoscible. Pero esto es el error de una razón presuntuosa que olvida que es finita, que no puede conocerlo todo. Y que, de hecho, disminuye, como recuerda esta afirmación. Si el hombre no puede interrogarse más sobre las realidades esenciales de su vida, sobre su origen y su fin, sobre su deber moral y sobre que le es lícito, sobre la vida y la muerte, sino que debe reenviar estos problemas decisivos a un sentimiento separado de la razón, entonces no la eleva, sino que la priva de su honor.
–¿Qué hay que considerar entonces sobre lo dañino del divorcio entre fe y razón?
–Por un lado, veamos el posible daño que sufre la fe. La fe pierde las contribuciones de la razón, de las que hemos hablado. Se convierte en un hecho privado incomunicable y tiene el riesgo de extinguirse, como les sucedió a las religiones arcaicas. En cuanto al daño que ha sufrido la razón. Ella pierde las inestimables aportaciones de la fe. La razón, que en la filosofía moderna se concibe como autónoma, que no quiere saber nada de la fe, no puede tener éxito. La razón humana no es autónoma. Ella vive de particulares contextos históricos. Y hay que recordar que la fe ofrece aportaciones a la razón. La fe valoriza la razón. También anotemos que si no es posible responder a las grandes preguntas, el bien y el mal se convierten en una elección subjetiva y arbitraria. El cientifismo lleva al relativismo y a su amor-dictadura.
–¿Pero siendo esto así, ciencia y técnica son enemigas de Dios?
–Aunque la fe va más allá de lo que la razón alcanza, no puede haber nunca contradicción entre la fe y la ciencia. Para los creyentes, es Dios mismo quien da al hombre tanto la luz de la razón como la luz de la fe. San Agustín lo resume de esta preciosa manera: Cree para comprender y comprende para creer. Dios y la ciencia son conceptos complementarios. Juan Pablo II en 1980 sobre los logros de la ciencia decía: ¡Qué estupendos logros! Todo para honor del hombre.
sábado, marzo 09, 2013
COMPASIÓN Y CIENCIA
viernes, febrero 22, 2013
miércoles, octubre 10, 2012
viernes, septiembre 28, 2012
miércoles, junio 20, 2012
lunes, enero 16, 2012
MORAL SEXUAL DE LENIN
Hace años, eran los tiempos de la Unión Soviética, pude comprarme en una librería comunista italiana un libro en castellano titulado “La Moral Comunista”, de Ediciones Progreso de Moscú. Leyéndolo, se apreciaba claramente en esa Moral una evolución hacia un respeto cada vez mayor a los principios éticos tradicionales. Pero creo será mejor dejar hablar a los dirigentes soviéticos.
“Le aconsejo que suprima en absoluto la ‘reivindicación (femenina) del amor libre’. Prácticamente es una reivindicación burguesa, y no proletaria” (V. Lenin. Carta a Inés Armand. 17-I-1915).
“Sin embargo no me parece bien que los problemas sexuales, planteados con gran fuerza por causas naturales, se conviertan en estos años en problemas centrales en la psiquis de la juventud. Las consecuencias son fatales”… “Aunque no tengo nada de asceta sombrío, la llamada ‘nueva vida sexual de la juventud’, y a menudo de los adultos, me parece con frecuencia puramente burguesa, me parece una variedad de las respetables casas de tolerancia burguesas. Todo esto no tiene nada en común con la libertad de amar como la entendemos los comunistas. Usted conoce, claro está, la famosa teoría de que satisfacer los deseos sexuales y las necesidades amorosas en la sociedad comunista es tan sencillo e intrascendente como beberse un vaso de agua. Nuestra juventud se ha desbocado, sencillamente se ha desbocado a causa de esta teoría del ‘vaso de agua’, que es hoy una fatalidad para numerosos muchachos y muchachas”… “Considero que la famosa teoría del ‘vaso de agua’ no tiene nada de marxista y además es antisocial”… “A mi juicio, el exceso de vida sexual que se observa hoy con frecuencia, lejos de reportar alegría vital y optimismo, los disminuye. Esto es detestable, absolutamente detestable”… “Usted conoce al joven camarada XYZ. ¡Un muchacho magnífico y muy capaz!. Temo que a pesar de todo, no salga nada de él. Anda de la zeca a la meca y sale de una historia amorosa para caer en otra. Eso no sirve ni para la lucha política ni para la revolución”… “La incontinencia en la vida sexual es burguesa, es un signo de degeneración”… “El dominio de sí mismo y la autodisciplina no significan esclavitud; y ambos son necesarios para el amor” (V. Lenin acerca de la Moral Comunista. De los recuerdos de Clara Zetkin).
“¿Es permisible, acaso, en la nueva sociedad que una persona se case seis o siete veces en el transcurso, por ejemplo, de diez años?. ¿Es que no vemos y sabemos que una muchacha, al desengañarse de un muchacho, queda desolada y aplanada durante uno o dos años, por lo menos?” (M. Kalinin. Discurso “La lucha por el hombre nuevo, 28-V-1928”).
“….Pureza moral,”… “respeto recíproco en la familia y desvelo por la educación de los hijos” (Del Programa del Partido Comunista de la Unión Soviética. XXII Congreso. 1961).
Me parece que lo mejor es no añadir nada.
martes, diciembre 27, 2011
Hay villancicos y villanotes.
Son muy distintos.
Los villancicos son canciones navideñas que expresan en la alegría popular por el nacimiento del Dios Cristo; mientras que los villanotes son como pegotes que se intentan adherir a las canciones navideñas, pero que poco o nada tienen que ver.
Un ejemplo de villancico: El tamborilero.
Un ejemplo de villanote: Blanca Navidad.
A veces ocurre que alguien te dice: “Estoy de acuerdo contigo en casi todo...” y resulta que el “único desacuerdo” es el punto más importante, lo esencial. Cuando esto pasa hay que decirle a esa persona: “La Verdad es que no estamos de acuerdo en nada”.
Lo mismo sucede con los villancicos y los villanotes: Los villancicos tratan la alegría por el nacimiento del Niño Jesús; los villanotes hablan de fiestas, nevadas, regalos, luces de colores... pero no del Niño Jesús.
Este año he redescubierto los villancicos, que son la expresión popular de la alegría religiosa. Aquí está “El tamborilero” un villancico típico. Si lo analizásemos encontraríamos muchas consecuencias políticas en el hecho de tratar de cambiar los villancicos por villanotes, o directamente tratar de sustituir estas canciones populares por el hit musical del momento. Como he dicho más de una vez, no quiero sentar cátedra sino colaborar con el diálogo. Por ello no me extenderé más allá de decir que “El tamborilero” habla de la alegría de los pobres por el nacimiento del Dios Pobre. Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Y este:










