sábado, marzo 09, 2013

COMPASIÓN Y CIENCIA

"Un paciente llamado Smith es sometido a neurocirugía en la Universidad de Toronto. Está totalmente despierto y consciente. Se le ha introducido un anestésico local en el cuero cabelludo y se le ha abierto el cráneo. El cirujano le coloca un electrodo en la corteza cingulada anterior, una región cercana a la parte frontal del cerebro donde muchas de las neuronas responden al dolor. Y en efecto el médico es capaz de encontrar una neurona que se vuelve activa cada vez que pincha la mano de Smith con una aguja. Pero lo que ve a continuación lo deja estupefacto. La misma neurona se activa con el mismo vigor cuando Smith solo “mira” a otro paciente que recibe pinchazos. Es como si la neurona (o el circuito funcional del que forma parte) estuviera estableciendo lazos de empatía con otra persona. El dolor de un desconocido se convierte en dolor de Smith, casi de forma literal. Los místicos hindúes y budistas afirman que no hay diferencias esenciales entre “yo” y “otro”, y que la verdadera iluminación viene de la compasión que disuelve esa barrera. Yo antes creía que esto era una superchería bienintencionada, pero el caso es que aquí hay una neurona que no sabe la diferencia entre el yo y el otro. Nuestro cerebro, ¿tiene un cableado duro excepcional para la empatía y la compasión?"