jueves, abril 30, 2020

"El apoyo mutuo" de Kropotkin. Por Carlos Varea

Carlos Varea, profesor del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, presenta esta trascendental obra del anarquista e investigador P. Kropotkin. Desde la biología habla de solidaridad 
+info:
http://museoecologiahumana.org/piezas/la-primavera-de-kropotkin/

domingo, abril 26, 2020

MENSAJE DEL ARCIPRESTAZGO DE CIUDAD ALTA. IGLESIA DIOCESANA DE CANARIAS

El Consejo de Pastoral del Arciprestazgo de Ciudad Alta con sus párrocos nos dirigimos a los feligreses y vecinos pertenecientes a las parroquias de este arciprestazgo para expresarles nuestra cercanía a todos ustedes en estos días de confinamiento por la pandemia. Ésta nos está afectando mucho, con la incertidumbre, la muerte de seres queridos, graves consecuencias económicas, laborales y todavía no sabemos lo que sucederá cuando se produzca la tan deseada “vuelta a la normalidad”.
El amor verdadero es presencia en el mundo de Cristo Resucitado, cuya Pascua estamos celebrando. A todos nos ha sorprendido la ola inmensa de solidaridad que se ha desplegado en nuestros barrios y en tantos rincones de toda la geografía canaria, española y en otros lugares del mundo. En el fondo, la vida humana es llamada a un amor inmenso: es el mejor “virus” contra el egoísmo. Los cristianos, ahora más que nunca, podemos acentuar la dimensión de caridad política de nuestra fe, como servicio al bien común.
Compartimos con ustedes la preocupación por la gente que lo está pasando mal, tantas personas que viven en el silencio de sus casas sus necesidades y pobrezas. Algunos han acudido o acudirán a nuestras Cáritas parroquiales. No los olvidamos. Intentaremos ayudar en lo que podamos. Remitamos, obviamente,  a los servicios sociales y organismos oficiales para más información sobre sus derechos a prestaciones sociales concretas.  
El coronavirus nos trae un cuestionamiento sobre el modelo de vida que llevábamos y la necesidad de una “readaptación” a las nuevas condiciones de la convivencia, el trabajo, las diversiones, e incluso también los modos de celebrar la fe mediante los sacramentos. El día de mañana -habrá muchos “mañanas”- tenemos muchas cosas nuevas que hacer. Queremos realizarlas codo a codo con ustedes. Para todo ello es necesario pensar, reflexionar, conversar y rezar.
Por último, nos permitimos unas sencillas sugerencias: cuiden especialmente a los niños, los jóvenes y los abuelos; cuiden el afecto entre los esposos y los miembros de la pareja; aumenten las dosis de paciencia y del buen humor; cultiven la conversación familiar; recen en familia si son creyentes. Un fuerte abrazo de hermandad. ¡Dios y la Virgen les bendigan a todos!
El Consejo Arciprestal de Ciudad Alta con sus párrocos. En Las Palmas de Gran Canaria, a 24 de abril de 2020.
PARROQUIAS: ESPÍRITU SANTO, SAN ANTONIO Mª CLARET, SAGRADOS CORAZONES, NTRA. SRA. DE LOS DOLORES, SAN MARCOS Y  SANTA ISABEL DE HUNGRÍA

jueves, abril 23, 2020

IBONE OLZA: PARTO Y LACTANCIA EN MADRES CON COVID19

Explica que el parto y la lactancia, en el caso de madres con COVID, sigue siendo conveniente.
Algunos avances en la vivencia de la maternidad, la paternidad y el parto no deben perderse.
El parto debe cuidarse y hay que ver si el daño de la separación del bebé respecto de la madre no es un daño mayor

sábado, abril 18, 2020

¿Por qué nos aburrimos en Misa? EUCARISTÍA CON UN OBISPO EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN

Eugenio A. Rodríguez

La mayoría de los creyentes que conozco alguna vez hemos hablado del aburrimiento en Misa. Los padres de catequesis sacan este tema cada año varias veces. A mí me encanta ese diálogo. Los padres apuntan a catequesis a sus hijos con la misma buena intención que les llevan al colegio o a las actividades extraescolares. En alguna cosa quizá no acierten del todo y entonces los expertos les ponen motes ("padres helicópteros", "padres obedientes"...) y otras tantas etiquetas que suelen olvidar la cantidad de amor. ¡Qué fácil es pensar en Dios al ver a los padres! Amor gratuito, a fondo perdido, desmedido, arracional, sacrifícadamente alegre...

En las reuniones solemos sugerir que -sobre todo al principio de la catequesis, cuando los niños tienen 8 años- los padres vengan a la Eucaristía sin los niños. Qué hagan la experiencia de ver si tiene sentido para ellos. Muy pocos lo intentan, algunos sí. Cuando los padres llevan a los niños a Misa y ellos mismos no están convencidos es algo tan absurdo como si los padres que recomiendan comer verduras se atiborran de hamburguesas, o cono si exigieran poner la ropa sucia en el cesto mientras ellos dejan la suya tirada. O como mandar a los niños al colegio desde la cama.

Estas cosas absurdas no ocurren en la realidad pero sí ocurren en la educación religiosa de niños y jóvenes. En las cosas normales los padres son más exigentes consigo mismo que con sus hijos. El doble o más, en el hacer bien la cama, lavar la ropa, tenderla, hacer la compra, leer, tirar la basura, ir al trabajo, participar en reuniones de todo tipo, etc. Eso es lo normal. Lo que no es normal es que cuando "toca" llevar al niño a catequesis le llevo a Misa y él ve que a mí me aburre.

Para el aburrimiento en Misa usamos diferentes tácticas. Los más "regres" se reconcentran en la ascética, en el esfuerzo por "no distraerse", en el miedo a tener que arrepentirse, en soñar en un premio futuro o hasta en que le toque la lotería o salud. Básicamente se torturan. Los más "progres" le meten entretenimiento, diversión y hasta rosquillas. Fracaso estrepitoso. Siguen aburridos durante otros momentos de la celebración o hacen algo que ellos mismos dudan de que termine de ser una suma de caprichos. Entre ambos extremos el pluralismo de situaciones es enorme.

¿Siempre pasa así? No. A veces no pasa así. Basta que tengas algo significativo en tu vida (que  sea TRISTE O ALEGRE ES IRRELEVANTE para la cuestión que planteamos) para que el aburrimiento dé paso al gozo sin necesidad alguna de reflexión. Pasa y ya está. La pena es que NO REFLEXIONEMOS sobre el asunto y entonces no lo solucionemos para siempre.

Con la Eucaristía pasa en parte lo que ocurre con algo tan antinatural como no querer comer. Las mismas cosas absurdas que hacemos con el que dice que no quiere comer las hacemos con los que dicen no querer experimentar la celebración religiosa. Trampas, engaños, chantajes... Lo mismo. Si observamos el ejemplo de la alimentación observamos que con la vida normal de los padres, el ejemplo, la naturalidad, el ejercicio físico, etc, y los niños se incorporan a la alimentación con toda normalidad. Pero: ¿Es igual de normal para nosotros la vida cristiana? ¿O también somos inapetentes espirituales nosotros y luego nos extrañamos de la inapetencia espiritual de los niños?

Francisco ha dado una clave cuando ha recordado un verdad viejísima con un lenguaje un poco nuevo: "La Eucaristía no es una medalla para justos sino un alimento para necesitados". Esa es la clave. Cuando tenemos vida-vida la Eucaristía es una necesidad. Y las necesidades no aburren ni divierten. Con las necesidades el aburrimiento no es tema, no se plantea, no existe. Si hay sed se bebe con ganas.

 Una experiencia iluminadora, extrema quizá pero clarificadora es la de este obispo en el campo de concentración. Cuando los padres de catequesis dialogamos sobre ella, enseguida llegamos al acuerdo de que esta Eucaristía:
-en un sentido es la misma que la nuestra...
-pero hay algo que la hace diferente...
 Dios es amor y por eso es la misma Eucaristía. Pero Dios viene a nuestro encuentro EN MEDIO de nuestra vida. Y nuestras vidas, con sus alegría y tristezas, a veces las dejamos pasar sin pena ni gloria, sin querer beberlas a tope.







lunes, abril 06, 2020

La familia de Juan XXIII

Diálogo radiofónico sobre la película con Rosendo Bos Pimienta
Un hombre, como Juan XXIII, que escribe a su familia "no les deseo la riqueza" tiene que tener una experiencia de libertad, de belleza, de limpieza de corazón, de alegre pobreza, una EXPERIENCIA.
En este video hemos RECORTADO algunas escenas de la experiencia familiar de Roncalli. Esperamos que sirvan a que la familia camine hacia (no decimos "recupere", ojo) su vocación. Repetimos: su vocación. Hemos partido de la película "El santo padre" que recomendamos ver entera. Aquí (en este "recorte") se trata de que los temas eclesiales, la paz y tantos otros temas no impidan que reflexionemos sobre el AMOR y la FAMILIA.
Se reciben opiniones para compartirlas: antigonahoy@gmail.com

Proponemos algunos diálogos de adultos, no con los niños:
(otra cosa es si se ve la película completa con niños o jóvenes)

I. VOCACIÓN INFANTIL
1. ¿Cómo estamos abiertos a que cada miembro de la familia, cada niño también, encuentre su propio camino?
2. Parece que la madre es partidaria de que el niño vaya al Seminario aunque se le rompe el alma; el padre está en contra porque el niño es necesario en la familia. Dialogamos: El niño ¿tiene la misma relación con el padre y con la madre?
3. Parece que entre los padres ha habido disgusto. El padre parece que ha dicho que no se despide del niño pero finalmente va. ¿Cómo sería el diálogo entre el padre y la madre? ¿Cómo es nuestro diálogo (entre el padre y la madre) cuando no piensan lo mismo?
4. El niño se va "descalzo" (o poco menos). ¿A qué podremos comparar esa "descalcez" en nuestra vida? ¿A qué podremos comparar en nuestra vida los zapatos que lleva colgados del cuello?

II. MUERTE DE UNA MADRE JÓVEN
1. "TENGO MIEDO". ¿Cuáles son nuestros miedos?
2. "QUIERO REZAR CONTIGO". ¿Cuáles son nuestras oraciones?
3. "MARIETO TE QUIERO MUCHO" ¿Cómo está presente el amor?

III. DIÁLOGO CON EL EMBAJADOR NAZI Y SU ESPOSA
El embajador alemán en Turquía es católico y Roncalli ha logrado algún acto solidario que compromete  al embajador en su puesto. Es fácil decir ahora que sería un "salvaje"; e igualmente fácil decir que "él hacia su trabajo". Pero la realidad es que hay que reflexionar y actuar.
1. La "sagacidad" de Roncalli ¿forma parte de la vida cristiana? ¿qué experiencia tenemos?
2. ¿La esposa del embajador se recluye en sus cosas o se deja interrogar por la realidad? Nosotros no somos embajadores pero somos alguien, pequeño quizá, pero alguien. Nadie puede decir ser "nadie".
¿Nosotros nos dejamos interrogar por el dolor? El matrimonio es ¿para crecer en amor o para clausurarse? Comentar nuestras experiencias al respecto.

IV. VIDA COTIDIANA
1. Parece preocupado el Papa por el salario de la familia. ¿Qué les parece?
2. ¿Qué lugar ocupa comer juntos en la familia? ¿Y con otros?



domingo, abril 05, 2020

¿Destaparemos con la crisis del coronavirus las vergüenzas del capitalismo?


Eugenio A. Rodríguez Martín


Son ya muchas las voces que ponen el punto de mira en que la crisis económica será peor que la emergencia sanitaria. Que matará más. Sí, estamos de acuerdo en que las vidas valen más que la economía, eso no lo niega nadie. El problema es que cuando pase el problema sanitario y su altísimo coste en vidas, la economía real se llevará más vidas todavía que el virus.
Si ponemos tanto amor en el análisis y la critica como en el encierro, la ingente tarea de sanitarios y fuerzas de seguridad, el trabajo de tantos trabajadores de la producción y distribución de bienes, la elaboración de mascarillas y otros bienes, las compras llevadas a quien no podía y otro sin fin de cuidados, es posible que el pueblo (y no ese futil “entre todos”) desenmascare al capitalismo.

El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo que creía que no pasaba nada si China era el polígono industrial del mundo. Pues sí pasa. Cuando vas a echar mano de las mascarillas, resulta que vienen de la otra punta del mundo.  Y cuando vemos en vídeo que algunas están hechas por niños esclavos en la India (http://dignitex.org/es/ninos-fabricando-mascarillas-contra-el-coronavirus-en-un-taller-textil-de-la-india) algo se revuelve en nuestro interior. Nos habían hecho creer que nosotros poníamos el I+D y que ellos hacían más barato el trabajo precario. El tema era grave porque hacía subir el paro aquí pero no fuimos capaces de cambiar eso. Pues al final nos ha salido caro.


El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo que hace negocio con la vivienda. No quiere resolver el problema de la vivienda porque le viene muy bien. Alguien se beneficia de que casi 5 millones de viviendas en España están por debajo de los 60 metros. Aproximadamente el 80% de las viviendas en alquiler pertenecen a grandes propietarios, no a personas que necesiten esos ingresos. Cuando llega el coronavirus, se ve más claro que hay personas sin vivienda, viviendas insalubres, etc., mientras hay millones de viviendas vacías que no se atreve a tocar este Gobierno aunque mande quedarse en casa. Las políticas de vivienda, desde la regulación del suelo a la vivienda pública, pasando por la financiación, se quedan cortas y no las toca ni el estado de Alarma ¡son sagradas!. Con el confinamiento aumenta la violencia doméstica, la distancia educativa entre los que pueden salir adelante desde su casa y los que no. Aumentan las drogadicciones, incluidas las apuestas que el gobierno dice combatir; también el tabaco. Nos ha salido caro.

El coronavirus ha desenmascarado el capitalismo y su sagrada ley de la oferta y la demanda. Suben los precios en general. En una farmacia -por poner un ejemplo- se pagan 50 euros por dos mascarillas y dos botecitos de gel. La oferta y la demanda mandan al paro a legiones de trabajadores. Y a nivel mundial lo mismo; algún día se conocerán las facturas que han pagado obedientemente poderosos estados. Nos ha salido caro.

¿Qué dirán los forofos del mercado cuando ven que el precio de los respiradores se multiplican por respeto a las sagradas leyes del mercado tantas veces adoradas? ¿seguirán diciendo que es mejor dejarlo? ¿no queda otra opción que esperar a que otros ven ahí un nicho de negocio? ¿qué dicen los forofos del mercado cuando se confirma que, por contra, el salario de los que migrantes que recogen la fruta no sube? ¿ni en estas circunstancias son mejor pagados? ¿quedará alguien que no entienda que los migrantes más que huir del hambre son piezas de un mecanismo de contención de salarios de las tareas más tediosas?

El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo que creía que no pasaba nada por invertir en el AVE, que es muy guay para quien lo pueda pagar, y no en tener respiradores, que seguramente nos harán falta. Cuando no haya respiradores, no se preocupen, que en la Ruber no van a faltar y en la pública habrá debates éticos sobre para quien son los respiradores con que se pueda contar. Pero cuando a los profesionales les toca decidir se le caen las lágrimas y no duermen. Nos ha salido caro.

El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo que busca la concentración urbana para hacer negocio. ¿Es lo mismo el coronavirus en conglomerados humanos con tal grado de hacinamiento que exigen tener “metro”? ¿No se puede empezar a promover políticamente un urbanismo a la medida humana? La locura de concentración urbana ya la veníamos pagando cara en salud, y ahora otro poco más. Nos ha salido caro.

El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo que promueve el turismo como elemento esencial de la vida económica de regiones enteras. Los cruceros, el lío en el transporte, los aeropuertos. ¿Quién cierra ahora la conexión de Madrid con China cuando los millones de chinos que pueden hacer turismo son esenciales para la economía española y pueden elegir otro destino? Las zonas turísticas del mundo compiten entre sí aunque les cueste vidas. Los grandes beneficiarios del turismo tendrán también una sanidad mejor a su disposición. Nos ha salido caro.

El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo en que los yuppies van por el mundo tejiendo relaciones financieras entre China, Japón, Londres, Suiza. Nadie propone que se deje de viajar, pero ¿estos viajes responden a una actividad económica de progreso o a los intereses de un capitalismo que concentra la riqueza y aumenta la desigualdad? Si se demuestra que estos viajes tienen que ver con la aceleración de la expansión del virus, tenemos que decir que nos ha salido caro.


El coronavirus ha desenmascarado un capitalismo en el que un test rápido sale por 300 euros en la privada y cuyo coste real es de 10 o 15 e. El Dr. Simón dijo al principio que eso no era necesario. Después, Sánchez dijo que eran esenciales y la ministra de Hacienda dijo que el mercado era muy complicado. Confiados como estábamos (o como nos imponen estarlo) en el mercado no se debate siquiera sobre la conveniencia de tener industrias nacionales para medicamentos cuya eficacia se ha demostrado en otros países. El uso masivo de esos test es la gran diferencia entre Corea y España. Con test a tiempo no habrían hecho falta respiradores. No poder fabricarlos nos ha salido caro.

El coronavirus ha desenmascarado la democracia formal. Y aunque había advertencias desde enero, la democracia española no es democracia-democracia sino democracia representativa, y en este tipo de democracia (sin duda mucho mejor que la dictadura)  hay todavía camino por recorrer hacia formas más maduras de democracia, en la cual no se delegue todo el poder al Parlamento durante cuatro años, sino que se articulen otros mecanismos tendentes a la autogestión; que se haga más o menos rápidamente es otra cuestión. De forma que las decisiones caprichosas de un gobierno que miró hacia otro lado (y no se me acuse de partidismo antiSanchez, que tan lento como Sánchez lo fueron ante otras cuestiones Rajoy, Zapatero, Aznar…. ) son inamovibles, aunque ya se habla de que pueden llegar al Juzgado. Una democracia real nos habría permitido tomar decisiones más acertadas. Democracia real significa, entre otras cosas: referendums, diversas formas de articulación social, verdadera transparencia informativa, nuevas formas de organización política y, sobre todo, debate ciudadano sobre cómo caminar hacia una democracia auténtica: “poder del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.

El coronavirus ha desenmascarado la supuesta eficiencia del capitalismo. ¿Puede un sistema regido por la maximización del beneficio de cada uno afrontar un problema de este calibre? Es la idolatría al máximo beneficio individual seguramente el primer responsable de este problema. La maximización del beneficio particular nos ha salido cara. 

Sé por experiencia que más de un amable lector está pensando que el comunismo es peor. Y no seré yo quien defienda el comunismo y sus cien millones de muertos. Desde hace aproximadamente un siglo un sinfín de asociaciones, especialmente el movimiento obrero pero también algunas conservadoras, defienden que el comunismo no es más que un capitalismo de Estado. O sea, parecido. Pablo VI hizo una brillante aportación al distinguir capitalismo de industrialización. Los que dicen que el progreso viene de la mano del capitalismo es porque no han escuchado seriamente esta distinción. Nada tenemos contra lo mejor del proceso tecnológico, pero eso no es el capitalismo. Rovirosa distinguía, inteligentemente, entre los técnicos y los explotadores de los técnicos. Algo similar hace hoy Francisco, cuando alaba la tecnología y condena la tecnocracia. No reflexionar juntos sobre estas cosas también nos está saliendo caro.

Los movimientos solidarios de la historia han defendido que la democracia-democracia exigía trabajar, desarrollar y esforzarse por la democracia económica, es decir, por la igualdad y fraternidad económicas: “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”. La democracia económica exige salario justo, afrontar y disminuir drásticamente las desigualdades salariales, desarrollar formas de copropiedad, incluso de los medios de producción, cooperativismo, intervención pública en áreas imprescindibles como la energía, el transporte y todo aquello en lo que la experiencia nos diga que es necesario para el bien de todos. 

Camilo Sánchez, alcalde en su día más votado de España en ciudades de más de 20.000 habitantes, creía que, al tiempo que se cultivaba la democracia económica, debía cultivarse la democracia política, y tenía razón. Moría hace 20 años y siguen haciendo falta personas que se plantean intervenir en la estructura económica del mundo desde la acción política. No contar con ellos nos ha salido caro. Esta crisis ¿pro-vocará vocaciones así?