miércoles, septiembre 16, 2026


+Álvaro Chordi

La Palabra debe ser acogida con la misma veneración con que recibimos la Eucaristía. Así aparece en este cartel que encontré hoy en la Iglesia de san Julián (Salamanca).

«La Palabra de Dios no es menos estimable que el Cuerpo de Cristo. Por eso, el mismo cuidado que ponemos para que no caiga al suelo nada del Cuerpo del Señor, debemos poner para que la Palabra de Dios no caiga de nuestro corazón».

Aunque durante siglos fue atribuida a san Agustín, los estudios actuales la identifican como perteneciente a san Cesáreo de Arlés, Sermón 78, 2, siguiendo la estela de san Agustín.