No habría realizado este ejercicio de memoria, que realmente agradezco, si no me lo hubiera pedido desde el Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME). y me pareció correcto responder con este escrito, aunque ya explico que mi experiencia es de aficionado. La confianza por parte de esta asociación de misioneros es una fuente de ánimo. Ahora me alegro porque realmente se ve bien la fuerza de la solidaridad
Recuerdo con alegría que en toda mi vida ha habido cierto deseo de comunicar. Deseo, en parte, de convencer, y en parte de comunicar lo que uno tiene. Una forma de dar. Decía Juan Pablo II que una sociedad que dificulta la donación es una sociedad alienada, y así me lo parece.
Infancia, adolescencia y comunicación
Cuando tenía poco más de once años, llegué al Seminario y aquel hombre menudo, Antonio Romo, que luego fuimos descubriendo como un gigante moral, puso en nuestras manos una pequeñísima revista de estilo escolar que empezábamos: “Calatrava en marcha”. Sobre aquel peculiarísimo seminario creo que el lector puede disfrutar mucho en este breve escrito. Cuando era evidente que a Antonio le quedaban pocos años (más bien meses de vida), viajé a Salamanca desde Las Palmas de Gran Canaria para poder dejar una entrevista en video que diera testimonio de que, bajo la sencillez y la acción social, había un místico. María Criado y la Delegación de Medios de Comunicación de la diócesis lo hicieron posible, y así quedó un hermoso documento en el que se puede ver que yo había conservado, y llevado de mudanza en mudanza, el primer ejemplar, al cual Antonio aportó la poesía “Me llamarán subversivo” y otras cosas, de las cuales la más importante era su cariño por nosotros y su buen hacer educativo. No nos forzó a que fuéramos “periodistas”, más bien lo cultivó, y permitió que brotara.
Por aquellos años, no sé decir si antes o después, también mi madre me lo puso en bandeja. Ella hacía para “La voz de la parroquia” una breve crónica, de menos de un folio, sobre actividades de la “Fraternidad de personas con discapacidad” (entonces se decía “minusválidos”, cuando en la sociedad se solía decir “inválidos), la “Frater”. La Voz de la Parroquia era una revista sencilla, de unos veinte folios multicopiados, impresos por una sola cara, debido a que se la fuerte impresión dejaba inútil la parte posterior. Tenía una tirada de unos 1.000 ejemplares, que mayoritariamente se enviaban a peñarandinos (de mi lugar de origen: Peñaranda de Bracamonte, Salamanca). Algunos adolescentes las montábamos y grapábamos a base de dar vueltas a una mesa, y el trabajo de imprimir lo realizada don Francisco Vilches, uno de los curas del pueblo. El medio era poco potente, pero a mí me hacía ilusión colaborar en esa crónica. Por entonces yo tenía ya más academia que mi madre, que había empezado a trabajar hacia los doce años.
Al tiempo que esta actividad en el pueblo, me uní al pequeño grupo de adolescentes-jóvenes del Seminario, que hacíamos una revista propia de nuestra edad. La citada “Calatrava en marcha” era de niños de 11-13 años (la EGB de entonces), y para los del llamado BUP (14-17) teníamos “Juglar”, sencilla también, pero ya con crítica política y religiosa. A los 11 años nos hicimos cargo de la revista Rafael Blanco, Policarpo Díaz y yo mismo.
Juventud y propaganda
Antes de hacer Teología, los seminaristas del año previo tuvimos Ejercicios espirituales con Marcelino Legido. Conservo los apuntes, una serie de llamadas a plantearse el seguimiento apostólico. Marcelino hizo algo nada frecuente la primera noche. Nos dijo que en ese rato íbamos a hacer algo necesario y complementario a los ejercicios: una mirada al mundo. Su mirada al mundo era muy clara. En el mundo había opresores (con el poder y el dinero en la mano) y oprimidos (con sangre en el suelo). Pero había, además, una “grúa” en manos de los opresores, en la que algunas personas -a veces procedentes de abajo- tenían el saber, y entretenían a los aplastados con una tele gigantesca. Así veía Marcelino a los medios de comunicación. Me convenció, y la vida me ha convencido más. Después señalo que otras personas pensaban parecido.
Un año después de empezar la Universidad (teología) conocí a la persona que más me ha influido en la vida, en esta y en la mayor parte de las cuestiones: Julián Gómez del Castillo. Fue en un curso de cinco días llamado “Conversión”. No fue tanto por el impacto inicial cuanto por la vida asociada que él había promovido, y a la que muy lentamente me fui incorporando: el Movimiento Cultural Cristiano (MCC). En mi contexto inicial, la figura más relevante había sido el sacerdote Marcelino Legido, un santo, un místico, un pobre entusiasta con un nivel intelectual muy alto, que no promovía publicación alguna. Él era partidario de la creación de pequeñas comunidades cristianas en la Iglesia. Julián, en cambio, era un hombre sin estudios, que por su matriz socialista era un ferviente partidario de la vida asociada y la comunicación: desde octavillas, pancartas, libros, revistas y todo aquello que los tiempos fueran trayendo, sin excluir una TV, que no pudo ver más que de manera incipiente en vídeos. El caso es que, aunque yo caminara juvenilmente con la teología de Marcelino, me fui decantando por la vida asociada y el entusiasmo de la comunicación de Julián.
Así empecé a colaborar en Voz de los sin voz (VsV), la editorial del MCC. Poco durante la etapa universitaria, pero cada de más convencido. Conocí hasta el momento en el que se ponía el nombre a esa editorial de folletos multicopiados con grapas y con una enorme calidad de contenidos junto a un formato máximamente austero. La razón de la austeridad era la libertad. “El que paga, manda” es algo que en la vida he ido viendo muchas veces. Una de las más descaradas y anecdóticas sobre este tema fue cuando Miguel Ángel Aguilar dijo en Tele5 que él allí no criticaba a Berlusconi.
Julián decía de los medios de comunicación en manos del imperialismo lo que ya habíamos oído en el propio entorno del Seminario, en las charlas del educador José Luis Corzo o del filósofo Carlos Diaz. Era todo un contexto el que era crítico. Unos y otros, además, citaban a otros autores de reconocimiento universal, como el informe McBride, del que se hablaba en el entorno de Amnistía Internacional.
Voz de los sin voz (VsV) era realmente una comunidad. Heredera de la gran editorial ZYX, la más importante de España de la oposición al franquismo, Julián y otros habían vuelto a empezar desde abajo una editorial libre y a la vez socialista y de inspiración cristiana. ZYX publicó unos 600 títulos, con unos 5.000 ejemplares de tirada media. Fue una obra portentosa en la que, por cierto, tampoco faltaron las sombras. VsV ya ha pasado los 800, en una sociedad más difícil por causa del consumismo, pero con tiradas muy altas en algunos casos. Desde antes de ser denominada VsV ya se venían haciendo dosieres informativos, periódicos (“Carta entre amigos”) y otras publicaciones.
Revista periódica “Autogestión”
Antes de ZYX, muchos de aquellos militantes habían tenido un periódico, el ¡Tú! (1947-1951), que había llegado a tener la importancia suficiente para que el franquismo decidiera cerrarlo. Con esa experiencia en la memoria, los impulsores de VsV se propusieron hacer una revista periódica, bimestral para empezar, que planteara a la sociedad española los problemas de los empobrecidos y marginados.
La revista Autogestión fue, y sigue siendo, un apasionante intento de información solidaria respecto de los grandes problemas de la humanidad, que se pueden englobar bajo tres palabras: hambre, enfermedad e ignorancia. A ellos se añadía desde siempre la cuestión de la paz, de la vida humana entera, de los marginados. Llegó un momento en que “se añadieron” el terrorismo y algunas otras cuestiones. Pero lo realmente peculiar era el enfoque “desde las causas”. ¿Por qué ocurrían esas tragedias? Número tras número de la revista, se apuntaba a que son un negocio.
Puede parecer que he pasado de contar mi propia experiencia a hacer de notario, pero nada más lejos de la realidad. En esta revista entré de hoz y coz. Teníamos reuniones de todos los que creíamos en la tarea, y en una de las primeras reuniones acepté aparecer en el “Consejo de redacción”. En la práctica, todos éramos del Consejo a través de nuestras reuniones, y confiábamos en un grupo que ejercía realmente las tareas de elaboración, en el que yo no estaba porque, por razones prácticas, eran casi todos de Madrid. Nos sentíamos en verdad solidarios.
La revista se jugaba en realidad su ser en la calle. De forma que, varias veces al mes, salimos a venderla a la calle, a parroquias, universidades, centros laborales. Participé muy activamente en ello, y creo que esta ha sido una de las escuelas más importantes de mi vida, porque aprendí de pueblo, de combate, de acción, de aguante, de oración, de diálogo, de silencio, de persecución. Una experiencia colosal. Una escuela de psicología desde luego, así como de economía, de sociología, de vida. Es, quizás, la actividad informativa más importante que he desarrollado, “grosso modo”, entre los 25 y los 50 años.
Cuando algunos, desde fuera, intentan ridiculizar estos compromisos, no saben lo que hacen. La vida me ha puesto por delante vivencias que ponen de manifiesto que, a la teología católica en general, y a su experiencia sobrenatural, no le sacamos apenas la mitad de sus sabores. En este cuerpo a cuerpo de la venta en la calle hemos podido experimentar que “la carne es el quicio de la salvación”; es a menudo, en nuestra vida urbana y postindustrial, como el beso al leproso de san Francisco, o la leche de cabra regalada por musulmanes a Carlos de Foucauld. Es la carne, el cuerpo, la materia de Teilhard de Chardin. Es la belleza del encuentro.
Revista periódica “Id y evangelizad”
Con no muchos meses de diferencia, Julián nos planteó a unos seminaristas la conveniencia de una revista religiosa que fuera “paralela” a Autogestión. La idea fue genuinamente suya, y se derivaba claramente de su profunda espiritualidad, tan lejana del espiritualismo típico de los conservadores como del secularismo de los progresistas. Este era uno de los grandes asuntos de su vida. Y así empezamos, como grupo “Eugenio Merino”, en homenaje al místico sacerdote leonés que había sido consiliario nacional de la HOAC antes que el mucho más conocido Tomás Malagón. Nos lo había propuesto en un curso de diálogo entre seminaristas y laicos celebrado en Unquera (Cantabria), en el marco del Aula de Verano promovida por el MCC. Esta concreción o encarnación de la espiritualidad, que nosotros aprendíamos de Julián, nos parecía una vivencia actual de la misma propuesta apostólica de Legido, Foucauld o tantos otros. Años después, esta corriente nos pareció que era la misma que proponía Francisco en “Alégrense y regocíjense”, cuando él se oponía con otras palabras a pelagianismo y gnosticismo.
Así empezamos, encargándonos del lanzamiento los dos que estábamos en Salamanca. Dos atrevidos estudiantes: Santiago Olmeda y yo mismo. Muy pronto hubo otros activos colaboradores, no demasiados, por cierto: Rafael González Varas y Carlos Ruiz de Cascos, también seminaristas. Hicimos un número 0 sin una sola imagen y, al siguiente número, ya Santi hizo un diseño bastante potable, con un programa nada profesional, quizá Word. Pero quedó muy bien, porque él era muy detallista. Al principio, la revista se imprimió en las maquinas del MCC, pero llevábamos contabilidad y todo aparte. La línea editorial era, en realidad, la expresión socio religiosa de la misma mentalidad, y el verano siguiente, en la Asamblea nacional, todos estuvimos de acuerdo en que fuera revista del MCC, aunque el grupo editor se llamara “Eugenio Merino”
El “alma” de la revista -igual que en Autogestión- realmente era el pueblo cristiano que la recibía. Dedicamos las primeras portadas a luchas de empobrecidos. Esos eran el alma verdadera, los actores principales. Y no desde el paternalismo, sino desde la promoción y la perspectiva política. La portada del número 0 fue un significativo montaje fotográfico de Domingo L. Prado, un estudiante entonces, de un Crucificado sobre un dólar. Después vinieron, por poner un ejemplo, los niños esclavos que se manifestaban con una pancarta en inglés condenando el brutal asesinato del niño esclavo paquistaní, Iqbal Mashib. Las denuncias políticas se iban sucediendo también, y fueron portada las connivencias con el imperialismo de los políticos de turno, como también la Banca, por supuesto. Un tema recurrente de portada y artículos fue la crítica al asistencialismo, especialmente a la hipocresía de las grandes instituciones de “donantes”. Llegaron así amenazas por teléfono al autor de uno de los artículos más incisivos.
Tras la Asamblea citada, y en muy pocos años, el equipo redactor se fue enriqueciendo con Fernando Bogónez y Óscar Lavín en un discreto segundo plano, pero sobre todo con José Ramón Peláez, quien llegó a ser casi el mayor activo de la revista en cuanto a aportación de contenidos. Un joven seminarista de Cantabria, Jaime Gutiérrez, se incorporó al grupo y acabó siendo casi el coordinador. Más adelante hizo un curso de diseño y maquetaba toda la revista. La estructura básica fue realizada por Maricel Monté. Años después Arturo Luque realizó algunos cambios de diseño y el mismo hacía parte del trabajo más visible (portadas, contraportadas y poster). Más tarde, oto profesional, José Montes asumió estas tareas. Siempre se desarrollaban los temas con mucho diálogo, ganas y alegre pobreza de medios muy bien combinada con el uso de las nuevas tecnologías. Todos gratis, y todos -en realidad- pagando.
Digo los nombres (y quizá me equivoque en algún detalle) porque quiero destacar el entusiasmo con que lo enfrentábamos, y sobre todo la experiencia colaborativa y autogestionaria. No teníamos director ni lo esperábamos. Era tal el entusiasmo por la autogestión (que nos venía de Julián, pero también de sacerdotes como el burgalés don Felipe López) que afrontábamos así la enorme cantidad de problemas que iban apareciendo. Insisto de nuevo en la importancia del pueblo cristiano, y sobre todo de los laicos del MCC, que aportaban de mil maneras cada cierto tiempo a sus contenidos, además de a la distribución. Unos cuantos concretaron algunas aportaciones también de contenido, entre los que creo poder destacar, junto con Julián, a Javier Marijuán, Enrique Prieto y Mari Trini Gómez del Castillo, como los más asiduos.
Recuerdo también la fortaleza espiritual que aportaba un sacerdote anciano, Eduardo García Candela. No aportaba muchos escritos, pero su aliento moral se sentía en el cogote. Era de origen alicantino, pero su acción apostólica le había situado frente a la dictadura, y había acabado en Madrid, donde finalmente le habían dejado una casa parroquial que sobraba en el Barrio del Pilar, en la que podía concelebrar, pero no predicar. Julián fue el único católico de Madrid al que oí decir que el clero de Madrid seguía influido por Eijo Garay, un obispo, franquista fallecido hacía muchos años. La presencia de Eduardo -sin decir palabra- siempre provocaba radicalidad, y así pusimos en portada una crítica a las universidades de los jesuitas, por estar al servicio de los ricos. Pasó algo casi gracioso al componer la portada (eran tiempos de papel y tijeras, no de maquetación con ordenador): se nos olvidó el pie de foto, y la cosa se arregló añadiendo una pegatina a todas las revistas, quizá unas mil por entonces. Por influencia de Eduardo hicimos un poster con el evangélico “¡Ay de vosotros los ricos!”
Desde la distancia alentaron el asunto otros sacerdotes, entre los que destaco a Antón Negro, Luis D. Igarza, Luis Argüello, hoy obispo y presidente de la CEE, y los misioneros Alejandro Catalina y José María Rodanes. Entre los lectores llegaban palabras de ánimo de algunos obispos, y de no pocos profesores de teología. Recuerdo uno de Granada que nos decía con humor: “De revistas ya casi solo leo Id y evangelizad, las otras como Vida nueva me parecen pornografía”. Hay que decir que seguíamos los principios de Julián, que nos propuso siempre que “fuéramos todo lo valientes que consideráramos en cuanto la actualidad, pero nunca dejáramos de profundizar en una teología de nivel, que siguiéramos a los grandes como Congar” decía. Así, fueron pasando por nuestras páginas Yanes, Díaz Merchán, Rahner, Congar, De Lubac, González de Cardedal, Cordovilla, González Faus, y muchísimos más. Nuestra gran bandera fue la verdad, y lo mismo publicábamos un buen escrito de José María Castillo que una crítica al mismo autor. Entre todos los colaboradores, destaco sin duda al propio Gómez del Castillo, con quien teníamos una deliciosa reunión cada pocos meses.
“Id y evangelizad” quizá sea la experiencia en el mundo de comunicación más importante en que yo he colaborado a fondo. Además de reuniones cada dos meses, algunas con expertos y otras de trabajo cotidiano, era raro el día que no nos compartíamos un mail. Los debates no siempre fueron fáciles, pero creo que siempre hubo un gran amor por Cristo, la Iglesia y los pobres.
Pero las vidas reales de los grupos tienen luces y sombras, y en el seno del MCC se fueron desarrollando una serie de diferencias de variado signo. Un documento consensuado por todos explica la separación, donde se dice, entre otras cosas que uno de los motivos de esta separación fueron las “diferencias en el modo de entender y vivir el compromiso de los laicos en el mundo y de colaborar en la construcción de un mundo más solidario explican la decisión que, no sin dolor, se adoptó el 12 de noviembre (2017) por acuerdo de todos los militantes”.
Las personas no asociadas fácilmente caen en la crítica de estas rupturas, pero olvidan que, junto a ese “mal”, se siguen dando frutos. No les juzgo, pero sí les quisiera explicar que, desde las barricadas de su individualismo, no colaboran a arreglar el mundo, en el cual tanto la ciencia como la política, como la Iglesia… TODO, avanza gracias a la asociación. Las rupturas son un problema, y duelen, pero el individualismo es un gran estorbo, el gran estorbo, según Francisco.
Durante aproximadamente 20 años realizamos un centenar de revistas, que se difundían a precio asequible, y pasamos con mucha holgura de los mil ejemplares por revista. Además, la revista daba pie a la formación de grupos de diálogo, y hasta protestas y bajas por las valientes críticas, por ejemplo, a las cesiones de la todopoderosa Abadía de Montserrat al nacionalismo.
Otros medios de VsV
Antes que en las revistas ya había colaborado yo en los libros de VsV. El ambiente era totalmente solidario y autogestionario. De manera que nos sentimos involucrados en proponer libros a la editorial. El grupo de jóvenes seminaristas estábamos al tanto de lo que proponían los grandes teólogos del momento, y colaborábamos con gusto en proponer libros de Theissen, Pikaza, Rovira Belloso, Legido, Congar, Ratzinger. Recuerdo que, cuando fue elegido Papa, ya habíamos publicado en VsV al menos cinco de sus libros y muchos artículos.
Con el mismo entusiasmo, otros ponían en marcha solidaridad.net, una web que tenía en el centro la solidaridad. También la web se nutría de las aportaciones de todos. Nos pasábamos las propuestas de artículos religiosos, y se publicaban los que eran vistos como más interesantes en el diálogo, frecuentemente por mails sucesivos.
La radio
Mi primera experiencia de radio fue colaborar en el programa que en Cope Salamanca tenía la Frater, la conocida asociación cristiana de personas con discapacidad. Acababa de terminar los primeros estudios universitarios, y allí era un colaborador más. No duró mucho, porque el hecho de que estas personas tuvieran un programa semanal era una especie de herencia de los modos de la vieja radio Popular, cuando en COPE entraban otros criterios comerciales, y cerraron el programa. Me emociona recordar a Sagrario -con su escoliosis- subir aquellas tres plantas caminando, para que nos dieran la estocada.
No sé en qué año me incorporé a la entonces Radio Tamaraceite. Llevaba pocos años en Canarias, adonde llegué en el 2000. En algún papel he visto que fue en septiembre de 2003 cuando planteamos al párroco, Suso Vega, hacer un programa titulado “Solidaridad. Voz de los sin voz” que fuera eso. Algo parecido a lo que hacíamos en las revistas. Pensaba yo en media hora semanal, y Suso aventuró “¿por qué no una hora entera?” A los pocos días ya estábamos viendo horarios, y quien haría de técnico. Básicamente, como técnicos he contado con tres personas entrañables: Raúl Arencibia, Teresa Cabrera y -más tiempo aún- Olga Viera.
Con el paso de los años, y viendo pasar a varios directores, la emisora de barrio acabo convirtiéndose en Emisora Diocesana. En el cambio se introdujeron nuevos sistemas de control de sonido, y Olga me animó a aprender a hacerlo yo mismo y me fue enseñando con paciencia. Lo logró. Raúl, y otros más adelante, han ido afinando lo que han podido.
Esta experiencia es mucho más personal. No deja de ser comunitaria, porque aportan los compañeros y amigos de Encuentro y Solidaridad (nombre de la nueva asociación que surgió de la mencionada escisión en el MCC) y muchas otras personas de buena voluntad, pero -de alguna manera- “yo me lo guiso, yo me lo como”. La radio, como entidad, me ha dado una admirable libertad, comprensión y asesoramiento. Ya quisieran los medios “progresistas” gozar de la libertad de que se goza aquí.
Un par de años aproximadamente el programa lo grababa en la emisora municipal de Santa Lucía de Tirajana, donde me daba una copia y se emitía tal cual en Tamaraceite. Pero algo pasó, y el programa fue suspendido. El director de la radio me dijo que había habido problemas con un programa claramente en contra del aborto, y que otros habían llamado pidiendo un programa a favor.
En 2014-15 estuve varios meses sin poder ir a la radio por una enfermedad grave, pero preparaba una parte del programa desde el hospital, y luego Jesús Rivero Marrero y Olga Viera hacían el resto. Gracias, una vez más, a la solidaridad.
En la radio me parece que, además de informar de muchas cuestiones originales, he aprendido mucho. Comunicar, si estás un poco atento, te lleva a aprender, te lleva a conectar con otros. Exige, sí, esfuerzo y dinamismo, pero resulta muy enriquecedor. He podido contar experiencias interesantísimas, y temo citar solo algunas, pero así, a bote pronto, recuerdo especialmente las entrevistas que tienen que ver con el feminismo, con Ibone Olza a la cabeza, sobre “Parir”, “Palabra de madre” y “Gestar”. También otras feministas, como las prostitutas, me han conmovido: Georgina Orellano y María José Barrera; y Asociaciones y militantes abolicionistas como Villa Teresita, Traductoras abolicionistas, Esther Torrado, Corina Fuks y Kamila Ferreira. La solidaridad ha sido eje del programa. Cómo no recordar a Norma Romero, de “las patronas”, solidarias con los migrantes en México, o a Gustavo Vera, de Argentina, José Palazón, de Melilla… La lista es muy larga.
Especialmente gratificante es haber dado voz a realidades silenciadas. He disfrutado mucho con las perspectivas críticas en cuestiones sanitarias. La voz más relevante supongo que es Juan Gérvas, quien, sin desearlo, forma parte del selecto grupo del 2% de científicos más citados del mundo, pero me ha sido muy grato escuchar y difundir a otros sanitarios no tan conocidos pero muy sugerentes, como José R. Loayssa (que me dejó helado cuando vi, en un libro suyo sobre la pandemia, que me agradecía ser el primero en dar voz a su disidencia, científica a más no poder), y también Rosa Añel o Rosa Magallón, la primera mujer catedrática de medicina de familia de España.
Un tema tratado reiteradsmente ¿Ha sido una relación entre fe y política. Seguramente son más de cincuenta los entrevistados que han aportado su experiencia respecto de cómo viven. Su fe y su acción política
En el programa adopté una postura un poco más abierta al compromiso político concreto que lo que suele ser en personas de mi asociación. Y así creo haber realizado una especie de “encuesta cualitativa”, entrevistando a más de cincuenta políticos que confiesan claramente su fe cristiana. De todos los colores políticos, por cierto. Tengo pendiente una publicación al respecto, que creo resultará interesante
Del mundo eclesial he tenido entrevistas muy interesantes. Destaco a D. Luis Argüello, actual presidente de la CEE, a D. Elías Yanes, que lo había sido, y al entrañable Damián Iguacen, obispo emérito de Tenerife. Desde el punto de vista de los laicos, ha sido muy interesante conocer realidades como Gesto por la paz, el Teatro de la escucha, la historia de los pobres y un sinfín de temas de actualidad de Canarias, España y el mundo. Los programas dedicados a Camilo Sánchez, Julián Gómez del Castillo y Enrique Prieto, entre otros, han dado cuenta también de la vitalidad y fuerza del compromiso.
El programa de radio es una experiencia muy satisfactoria. Son muchos los amigos cercanos, las personas de parroquias y movimientos que me transmiten su agradecimiento y me dicen qué tema o cuestión les resulta más sugerente. También son muy interesantes las críticas, aunque no siempre logren lo que proponen, no es sencillo. Desde este curso (25-26) en vez de una hora semanal tengo dos programas de media hora. Es más exigente, porque ha supuesto más dinamismo del que esperaba.
El impacto del programa de radio es el propio de un programa de una emisora diocesana dedicado a la solidaridad, no muy grande. Casi todas las entrevistas las subo a ivoox, y a partir de ahí, a blogs. De esta manera llegan a muchas personas que pueden tener interés en tal o cual aspecto.
Además de entrevistas, el programa incluye temas musicales y poesías, entre las cuales me gustaría destacar que he ido leyendo, en fragmentos de dos o tres minutos, el “Testamento del pájaro solitario”, de José Luis Martín Descalzo.
Y llegaron los blogs
A la par que la aventura de revistas y radio fueron apareciendo los blogs. He tenido que buscar para ver cuándo empezaron.
El primero, Canariassolidaria.blogspot.com empezó el 25 de marzo de 2007, como la parte regional de solidaridad.net (MCC). Después siguió, tal cual, como Encuentro y Solidaridad. Es una obra colectiva, en la que participan los socios de la Casa de Cultura y Encuentro. En estos años ha sido el elemento más activo. Aquí, básicamente, se meten realidades sociopolíticas y eclesiales de Canarias. Pronto llegará al millón de visitas.
Antigonahoy.blogspot.com podría decirse que es mi blog personal. Comenzó el 2 de noviembre de 2008. El nombre es una declaración de intenciones, y su entradilla también: “Sugerencias para un cristianismo del siglo XXI: dialogante, comprometido, plural, vocacional, misionero, en crecimiento”. Nació básicamente para la relación pastoral. A veces para jóvenes, y más veces para la relación de los todavía jóvenes padres de catequesis.
El tercero, ahoramqnunca.blogspot.com, tiene una historia más accidentada. Surge de que me echaran de Religión digital. Nunca había sido yo forofo de esa web, no me parecía de espiritualidad de encarnación, sino más bien un “Hola” eclesiástico, como decía un buen cura, pero debido al conocimiento que yo tenía de Marcelino Legido, me pareció oportuno enviar un artículo. Después, me pasó algo parecido con la elección de Luis Argüello como Secretario de la CEE, y envié otro. De aquello surgió que me ofrecieran hacer un blog alojado en la revista. Consulté el asunto con Antón Negro, Moisés Mato, Nuria Sánchez y Rodrigo del Pozo, y los tres primeros aceptaron hacer un blog compartido. Así empezamos a meter artículos en ese blog.
En materia de información, lo normal para mí es poner la verdad por encima de las conveniencias. José María Castillo desde otro blog de Religión Digital, atacó a la diócesis de Almería por algo que había oído: la acusaba de no querer acoger la Cruz de Lampedusa. Una cruz hecha con maderas de pateras, que recorría el mundo por sugerencia de Francisco. Resulta que yo mismo era uno de los impulsores de que llegara a Canarias, Valencia, Pamplona, Salamanca, Cáceres ¡y Granada!, desde donde escribía Castillo sin preguntar a los que la custodiaban en su ciudad. Teníamos todos trato cotidiano con los responsables a nivel nacional, y todos sabíamos que Almería simplemente había pedido un razonable cambio de fecha. Así lo escribí en el blog. Intentaron que yo rectificara, supongo que por las amenazas de uno de los gurús de la web, pero no hice caso, y me echaron. Así nació ahoramqnunca.blogspot.com el 13 de abril de 2020. Pretende sobre todo dialogar, aportar una mirada crítica y fresca a la realidad, desde la esperanza entendida como “la virtud del que lucha”.
Algunos libros
Lo de hacer algunos libros fue otra sorpresa de la vida. Estábamos todos de muy buen ánimo en VsV hacia la colaboración de la tarea común. Julián había sido bastante original (en la línea de Rovirosa) en ser fieramente eclesial. Suquía era entonces cardenal de Madrid y confesó a una religiosa en Argentina que le sorprendía su eclesialidad. Esa espiritualidad suya se nos iba pegando. Víctor Navarro, un médico humanista de buen nivel intelectual, había recopilado ingente cantidad de materiales de historia de la Iglesia, y había seguido la línea ideológica de Malagón, pero de cara a un pequeño libro, no quería hacer recortes. Estuve dispuesto, y así salió “mi” primer libro, como una tarea solidaria.
Una tarea seria fue la tesis doctoral, casi un compendio de vida y pensamiento de Guillermo Rovirosa. Se publicó también en VsV. Era un tocho de tal calibre que pocos lo leyeron. Mas adelante hice algún trabajillo como “La pela es la pela”, sobre los catalanes franquistas y la forma religiosa del nacionalismo catalán. Con Julián mismo hice unos folletos sobre aspectos de la Iglesia española que nos resultaban de interés. Y también en VsV, con Javier Marijuán, escribimos la Vida y pensamiento del alcalde canario Camilo Sánchez, un militante cristiano interesantísimo.
Luego llegaron los cómics, pero también como afición. Me puse en contacto con un sacerdote y un dibujante malagueños para darles la enhorabuena por un cómic que habían hecho del Vaticano II y pedirle ejemplares para unos cuantos amigos que acabamos haciendo una reedición. Al poco tiempo me llamaron para que colaborara en el guión de un cómic sobre Guillermo Rovirosa. Los dibujantes eran el matrimonio Cervantes-Bernal. No hice ningún tipo de formación al respecto, y luego se ha notado en los guiones, pero así llegué casualmente a este asunto. El cómic resultó muy bien, y se hicieron 25.000 ejemplares.
Me aficioné un poco y después hice de guionista con el mismo dibujante un cómic con la vida de tres curas: san Juan de la Cruz, el cura de Ars y Cardinj. Se hicieron ejemplares y se puso gratis en internet, pero no tuvo mucha relevancia. Volví al género con un tema de mucho interés, porque el Papa Francisco había hecho en realidad algunos cambios en la pastoral familiar con el documento “La alegría de amar”. Desde luego, aunque no fuera perfecto, el contenido llegó a muchas personas que el documento no habría llegado. Se recibió muy bien, y se distribuyeron miles de ejemplares, además de la posibilidad de verlo y descargarlo online.
Belén María
Durante años he realizado también una pequeña publicación, de unas 40 pg. a color, cuyo contenido más frecuente ha sido la solidaridad internacional. No la habría hecho si no hubiera estado al frente del área de Solidaridad internacional el político Carmelo Ramírez. Como todo ser humano, y más si entra en política institucional, tiene luces y sombras, pero es para mí el político que mejor plantea la Solidaridad. Nos conocimos en el MCC, y por su vínculo con el MCC él se planteaba la creación de concejalías de Solidaridad. Así ha logrado -con otros- que el Cabildo de Gran Canaria dedique más de un 1% del presupuesto a Solidaridad internacional; recuerdo que la ONU plantea el 0,7%, pero nadie lo plantea en el Parlamento. Por eso, Belén María ha sido una publicación que ha gozado de subvenciones del área de Concienciación de la Consejería de Solidaridad del Cabildo. No han faltado colaboradores puntuales, pero ha sido otra tarea realizada más bien desde mis propias limitaciones y posibilidades.
Algunos cuadernos que se salían del área propia de la Solidaridad Internacional han podido publicarse como Belén María, pero sin presentarlo a la financiación del Cabildo. Es el caso de un folleto que me es especialmente querido: “Diccionario incompleto de Guillermo Rovirosa”. Son 50 palabras definidas por Rovirosa.
Colaboración en otros medios
A la vez, he ido colaborando en algunos medios convencionales. Esporádicamente he escrito para Corintios XIII, la revista de Caritas, y más veces para Almogaren, la revista del centro teológico de Canarias. Frecuentemente para Cresol, revista de la Unión Apostólica de Valencia. Mi afecto por la Doctrina Social de la Iglesia me ha llevado a colaborar de manera habitual con AEDOS, por influencia del magnífico José Andrés Gallego. En la prensa local, con cierta y desigual frecuencia en el diario local La Provincia, quizá por poca calidad o porque me meto en arenas movedizas. En el periódico digital www.espiral21.com, he publicado más de cien artículos de materia socio religiosa con total libertad.
Conclusión
La eficacia de la comunicación es difícil de medir, pero hay un gran consenso teórico y práctico sobre su importancia. En la sociedad, las empresas y el Gobierno comunican. Cuando pueden, censuran, cierran imprentas, periódicos o lo que sea. Los fuertes comunican continuamente. Tienen gabinetes de marketing y comunicación. Crean medios, atacan, contraatacan, ponen publicidad, la retiran, amenazan, negocian.
Los empobrecidos comunican. Un preso político da máxima importancia a comunicar su situación. Los sindicatos, el movimiento obrero, ha creado, difundido y defendido periódicos, revistas, pintadas, libros, etc. Han defendido la libertad de expresión. Han sufrido persecución. En la historia de la ciencia y de la solidaridad los esfuerzos de comunicación son colosales. En la lucha contra la corrupción recientemente se ha podido constatar la importancia de las comunicaciones. En las religiones también se ha deseado comunicar. Los Evangelios son vida y experiencia, pero también una comunicación. Las Cartas del Nuevo Testamento también son comunicación. Las Actas de los mártires son comunicación. Grandes santos como san Juan Bosco o Maximiliano M. Kolbe dedicaron grandes esfuerzos a la Comunicación. El Vaticano II le dedicó un documento. Los que lucharon contras las dictaduras hicieron hojas, folletos, periódicos, radios y televisiones, así como hoy usan las redes sociales. El impacto de cada pequeño medio puede ser poco relevante, pero la comunicación es más eficaz que las pequeñas acciones asistenciales.
No he sido ni soy periodista profesional. He sido aficionado. Sí he querido y podido comunicar. Ni en calidad ni en cantidad he sido un gran comunicador. He sido y soy algo buscador y servidor de la Verdad. He querido, logrado y fracasado muchas veces, comunicar y dialogar. La comunicación es esencial, tanto para el sostenimiento del imperialismo como para la revolución. He disfrutado en esta tarea. Me he llevado golpes en ello, algunas veces desagradables. He crecido, algunas veces con cierta soledad, y muchas veces de manera solidaria, siempre queriendo ser pueblo.
Nota: Agradecido al IEME en general, a quienes no puedo negar estas palabras, aunque sea incómodo revisar la acción de uno. Agradecido por su misión. En memoria de Jordi Coll, que me dio a conocer los estudios de economía y teología centroamericanas. En memoria agradecida de José Manuel Madruga, por tantas cosas.
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| Con la confianza pusieron un título desproporcionado |
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