Sugerencias para un cristianismo del siglo XXI: dialogante, comprometido, plural, vocacional, misionero, en crecimiento
sábado, julio 18, 2026
Las creencias del entrenador de España
Las palabras sobre la oración del entrenador de fútbol de España me vienen al pelo para hablar de algo, sobre lo que dialogo con muchas personas y que es uno de mis más profundos centros de interés.
Llama muchísimo la atención a todo el que lo haya oído contar aquello de Francisco de Asís que decía: Hay que salir a predicar, a veces incluso con las palabras. Y nos llama la atención. Porque a cualquiera nos parece que la forma habitual de predicar es hablar, expresarse, decir. Incluso, a veces tengo la sensación de que confundimos conversar con dialogar. Y dialogar es mucho más que conversar. Hay una forma magistral de diálogo que es el diálogo vital.
Y en este sentido, valoramos que un personaje público como un triunfante entrenador de fútbol diga que él reza. Y valoramos más aún que señale que no reza para pedir ganar sino que reza porque vive. Y que reza más por la salud que por la victoria
Sin embargo, deberíamos de preguntarnos también si la misma lógica por la cual el cree que no puede pedir la victoria no nos llevaría de hecho a no pedir la salud. Este miércoles me pasó algo que me ha pasado muchas veces. Una persona que, además de creer comulga, me decía: "Yo le digo a Dios ¿cuánto me queda por pasar? Porque llevo un año".
Lógicamente, en ese momento, apenas dije nada, poco más que un gesto de compresión. Pero sí diré a V., en otro momento, que la salud no es signo de la presencia de Dios. Quizá porque he tenido la enfermedad bien cerca. O por lo que sea. Dios es hermano, compañero, amigo, fuerza, salvación, pero no un agente de salud en el sentido estricto del término.
Yo me alegro de que haya personajes públicos confesantes de su fe. Pero no me alegro de que una oración acompañara la salida del Enola gay antes de tirar la bomba atómica. Ni de ver la cruz del miércoles de ceniza sobre la frente del confesante secretario de estado de Trump. No me gustan palabras confesantes que se quedan a medias. Palabras confesantes exigen vidas confesantes. Nada mejor que el amor desvela nuestra fe.
