Hay médicos y médicos. Hay médicas y médicas. Hay limpios, sucios y turbios. Limpias, sucias y turbias. Como siempre, decir "todos son iguales" no es más que una mentira. Una generalización, una mentira.Se comenta entre los pacientes que sigue habiendo médicos (y médicas) especialistas que te atienden en su consulta privada y luego te hacen pruebas e intervenciones en la pública. No he oído hablar de ello a la ministra de sanidad ni a la consejera de mi comunidad.
El ser humano suele tener ante sí la pregunta por lo moral, lo correcto, lo ético, lo honrado, lo justo, lo que tiene futuro. Lo solidario o lo egoísta.
El problema no es público o privado, como a veces se dice, sino solidario o insolidario. Privado es San Juan de Dios o las Hermanas de Tafira, y nadie les pone pega. El problema no es público o privado, sino solidario o insolidario.
Si en la pública se derrocha, no por ser pública está bien, si en la pública se da mal de comer, no por ser pública está bien.
Volvamos a los médicos El gobierno González dijo que quería acabar con esa anomalía de doble consulta (privada y pública), pero realmente no lo hizo.
Ahora que los medios de comunicación destapan escándalos con las mascarillas, o con la compra de tal o cual maquinaria o medicamentos, estaría bien que la universidad, o la prensa, o las asociaciones de pacientes, o los sindicatos... ¡alguien! destapara que hay médicos que atienden en su consulta privada y a esos pacientes le aceleran el proceso en la pública.
Hay administrativos que lo saben. Quizá hace falta un buzón confidencial.
Los grupos sociales solemos ser corporativos. ¿Qué dice el colegio de médicos? ¿Esto no va contra el juramento hipocrático?
Vivimos un momento histórico en el que se ha puesto en el punto de mira, con acierto, el machismo, y van cayendo los que se creían en el olimpo.
¿No es hora de hacer caer también este negocio privado a costa de lo público?
