Lo Que Dice La Palabra De Dios/facebook
Ezequiel 23 no solo es simbólicamente incómodo, sino que es intencionalmente gráfico, sexual y perturbador. Y no fue casualidad, exageración ni rareza cultural.
Dios eligió ese lenguaje a propósito.
En el capítulo, se describe a Ahola y Aholiba con impactantes imágenes sexuales: referencias explícitas a la lujuria, la prostitución, el deseo físico y la obsesión con amantes extranjeros.
Las metáforas no son sutiles. Su propósito es provocar repulsión en el lector. ¿Por qué?
Las metáforas no son sutiles. Su propósito es provocar repulsión en el lector. ¿Por qué?
Porque Dios está exponiendo cómo ve realmente el adulterio espiritual ante Él.
Israel y Judá no estaban simplemente "tomando malas decisiones" ni "desviándose espiritualmente". Eran socios de pacto que buscaban repetidamente seguridad, identidad, placer y poder en otras naciones y dioses. Dios enmarca esta traición en términos sexuales porque el pacto con Él no es contractual, sino relacional.
Las imágenes son intencionalmente humillantes.
Aholá y Aholiba son descritas como amantes anhelantes, recordando hazañas pasadas y consumidas por sus deseos. Esto pretende despojarlos de la respetabilidad religiosa. Dios elimina toda excusa y expone la cruda verdad: la idolatría no es neutral, es una traición íntima.
Esta es también la razón por la que a los lectores modernos les cuesta entender este capítulo.
Preferimos el pecado desinfectado.
Dios lo revela al desnudo.
Ezequiel 23 obliga al público a sentir repugnancia, no hacia la sexualidad en sí, sino hacia la infidelidad disfrazada de sofisticación, política y compromiso religioso. El pueblo confió en los imperios en lugar de en Dios. Mezclaron la adoración con el poder. Mantuvieron rituales mientras abandonaban la lealtad. ¿Te suena familiar?
Y Dios responde diciendo, en efecto: “Si insistes en actuar como si esto fuera inofensivo, te mostraré exactamente lo que es.”
El capítulo es gráfico porque la traición lo es. Es severo porque el pacto es sagrado.
Esto no es pornografía. Es una exposición profética.
Y su mensaje sigue vigente:
A Dios no le ofende el arrepentimiento sincero;
le provoca la infidelidad espiritual disfrazada de sabiduría, progreso o pragmatismo.
Y su mensaje sigue vigente:
A Dios no le ofende el arrepentimiento sincero;
le provoca la infidelidad espiritual disfrazada de sabiduría, progreso o pragmatismo.
