Eugenio A. Rodríguez
¿Y de dónde me puede venir a mí esta manía al Foessa? No estoy seguro. Empecé a enfadarme con Cáritas en el Seminario. Creo que fue a finales de los ochenta. Por entonces, en Salamanca, los actos más fuertes de Cáritas dejaron de hacerse en un colegio mayor propiedad de unas religiosas y pasaron a un nuevo y flamante salón de actos de la Caja de ahorros que luego pasaría a ser Caja Duero. Puede parecer que no pasa nada, pero la realidad es que se dejó de denunciar algo que nos llamaba la atención a aquellos jóvenes revolucionarios: la Caja era un extractor de riqueza regional que trasladaba los pequeños ahorros de los trabajadores de la ciudad, y sobre todo del campo, a otras regiones ricas.

Por entonces se difundía en Cáritas un pequeño folleto, Caritas con tiza, realizado por el teólogo e ingeniero Luis González-Carvajal cuando fue secretario general de Cáritas. En él se proponía pasar de una Cáritas asistencial a una Cáritas con tres patas: asistencial, promocionante y estructural. La primera Cáritas había nacido asistencial, y se planteaba caminar hacia una más integral, con esas tres patas. Creo que he difundido más ese folleto que la propia Cáritas. No he encontrado ni un solo responsable de Cáritas que lo conociera en los últimos veinticinco años. La parte de la promoción individual se había comido la institucional. Del folleto de 37 páginas queda algún ejemplar por internet, a 190€. El silencio al respecto es pasmoso. No me extraña. No les encaja tanto enfoque estructural, y la copla antiasistencialista que tanta buena conciencia no quiere oír: “El señor don Juan de Robles / con caridad sin igual, hizo este santo hospital, ... y también hizo los pobres”(Puedes ver gratuitamente este magnífico documento: aquí)
Creo haber leído todos los Foessa, al menos los resúmenes, y algunos enteros. Puede verse, en algunos, clara conciencia de la existencia de clases, pero cuando se habla de Foessa se señala que hay un proceso, sobre todo a partir del VI, según el cual se hacen propuestas de soluciones. Pero no es cierto. Lo que se hace sistemáticamente es pasar del análisis de clases a un análisis según el cual estamos desvinculados. Pero no es verdad, no estamos desvinculados, estamos en relaciones de explotación.
Este año también han hecho un Congreso. Los informes Foessa están fácilmente accesibles en internet. Muchos tienen también un resumen oficial. Los vídeos comentados están en youtube como Presentación del IX Informe FOESSA: "Tensiones presentes y retos de futuro” I, II y III; hay una presentación y una conferencia de clausura. Lo que se ve en internet es lo típico, resúmenes, aplausos que van y vienen y mucho power point. Mucha información, mucha academia, casi solo academia. Análisis hacen muchos y muy buenos, pero dan la impresión de ser un barco que no toma rumbo. Cada cual va en una dirección, y si hubiera alguna línea común parece la de ir haciendo lo que se pueda.
En las horas del Congreso veo que se sigue hablando, acertadamente, de desigualdad y de estructuras, de desigualdad salarial y de que la subida de salarios se la come la subida de la vivienda, de que los salarios más bajos son los más frecuentes del paro, de que los jóvenes están más sometidos a las crisis y ya no están mejor que sus padres y las generaciones anteriores. Se menciona algunas veces la existencia de estratificación social y que la riqueza se concentra cada vez más.
El ponente más acertado, a mi juicio, es Imanol Zubero. Cuenta algo de las conversaciones que él mismo y Maite Montagut, como corresponsables del capítulo VI, han tenido con el equipo coordinador. Cuenta lo que les pedían y que advirtieron a los organizadores de que no desean esas interactuaciones con los otros capítulos, porque ellos, en su capítulo iban a decir que “esta economía mata”, pero como él mismo dice, eso al final no aparece, ni siquiera en su capítulo.
Explica Imanol (video I, desde 1,32:33) que en Foessa de 2030 quizá estaremos hablando de lo mismo (o peor), porque “estamos hablando de procesos sistémicos estructurales”. Él cree que el sistema no lo explica todo, pero “no podemos explicar nada si no asumimos que estamos en un sistema”. Dice: “Voy a decir una palabrota, espero que no pase como en la vida de Bryan cuando dice la palabra `Jehova´, se llama capitalismo”. Me quedé estupefacto ¿por qué hay que decirlo así? Me resulta especialmente sugerente que menciona “el síndrome de Casablanca” cuando el inspector dice “aquí se juega”. Para Zubero, esto son los medios hablando del Foessa.
En su “diálogo” con los ponentes de los capítulos IV y V (correctos sin más). (Vídeo II, a partir de 1;18) llega a decir que “es evidente que tenemos que partir de donde estamos. Estamos en capitalismo, colonialismo, patriarcado; o nos desgajamos algo o no podremos”.
Se queja de análisis europeos que presentan las transiciones como algo natural que no respondiera a dinámicas políticas. “Cambios que se están produciendo como si no hubiera nadie detrás”, dice. “¿Es el mercado?” se pregunta, y añade: “Seguirá habiendo mercado cuando acabemos con el capitalismo. Es el capitalismo”.
A mi juicio, la reflexión más importante es cuando se pregunta por el sujeto: “¿Quién le pone el cascabel al gato? Los Foessa decimos dónde está el cascabel y cuál o cuáles son los que hay que poner, y mas o menos señalamos al gato… ahí señalamos un poco menos, a veces el gato que señala Foessa es como el gato Schröedinger, que no sabes muy bien si vivo o muerto… Decimos un poco dónde esta el gato. ¿Y quién le pone el cascabel? Tenemos un problema de sujeto”.
Dice muchas más cosas interesantes, pero uno no puede dejar de preguntarse por qué no se habla de qué impide a los voluntarios de Cáritas, en primer lugar, y a muchos otros grupos de Iglesia ser (o colaborar) con poner el cascabel al gato. Mi opinión personal es que no se quiere, porque no se quiere molestar al gato y a grupos que algo tienen de gato, como son en general las universidades, públicas y privadas, que sostienen buena parte de los propios ponentes.
En el tercer vídeo, Antonio Izquierdo explica que los coordinadores de Foessa les pidieron que hablara sobre todo de la estructura de clases. Me pregunto cómo es posible que integren esa perspectiva sin romper el conjunto. Explica el economista que repasó los estudios de los años setenta, y que el Foessa del 83 se plantea sobre cambio social y clases. En la encuesta se preguntaba por la conciencia de clase, por la lucha de clases, por las clases sociales.
Óscar Carpintero (III, a partir del minuto 27) explica los cambios en el mercado de trabajo. Me resulta especialmente sugerente la cuestión de la vivienda (35,25), entre lo que destaco:
-El modelo inmobiliario ha alentado un modelo que prioriza el uso no ordinario inversor, no para vivir ordinario
-Nuestro problema no es de número, es de acceso. Somos récord en vivienda vacía y secundaria, y la cola en viviendas principales. En 2006 se iniciaron más viviendas en España que en Francia y Alemania.
-Parque infrautilizado:
3,8 m de viviendas vacías
1,1 m en ciudades de más de 50.000
400.000 en ciudades de más de 250.000
97.000 en Madrid
75.000 en Barcelona
10% de los alquileres son turísticos
Hay 2.000.000 en alquiler (en Málaga 36%, en Alicante 29%, en Cádiz 20%)
-Las políticas públicas han estado más preocupadas mas que en construir en gestionar.
Enlazó la cuestión de la vivienda con la cuestión ecológica, porque el deterioro viene en parte de la construcción.
En su siguiente aportación, Imanol Zubero volvió a insistir en que los procesos de fondo son estructuras de dominación y privilegio. Y propone -con acierto- una vida militante que, partiendo de hacer “memoria passionis” combata un capitalismo caníbal desde un nuevo contrato social: “Hay que escuchar las vidas, despatriarcalizarnos, descolonizarnos, desclasarnos o desacapitilistizarnos”.
Propone distinguir dos tipos de interrupciones:
-las malas, gatopardianas, las del consumismo del estilo “Interrumpo el uso de esta camisa”
-las buenas, detenernos, como el samaritano INTERRUMPE, como LA HUELGA, la sobriedad, revisar como viajamos para el ocio, cómo nos alimentamos. Dijo: “a las personas vegetarianas no nos está siendo fácil alimentarnos en este congreso”.
En el dialogo posterior (corto), Imanol volvió a que la cuestión del sujeto es la clave. Óscar Carpintero recordó que en el covid se vio que los esenciales eran los de abajo. ¿Esenciales del mundo uníos?
Entonces ¿qué ocurre? ¿qué me parece?
Los datos que maneja Foessa podrían llegar -si quisiera- a conclusiones revolucionarias, combativas, transformadoras, que hicieran que el Foessa de 2030 no diga lo mismo con otras palabras, con otro nuevo circunloquio de intelectuales bienestantes. Lo saben muchos -no todos- de los profesores que intervienen. ¿Por qué no se hace? Supongo que los más lúcidos no quieren líos, no quieren molestar…
Me llama la atención la insistencia en el Cuidado, palabra que por sí misma ya va a conducir a una actividad más bien asistencial. En el último Foessa se dice claro: “Políticas de final de cañería (end of the pipe policies) que, desatendiendo las causas de los problemas (Polity), se limitan a actuar sobre los efectos (Subirats, 2005)” (pg. 610).
A mí me parece claro. La acción asistencial choca con la acción que quiere cambiar las estructuras de clase. Y en Cáritas ha vencido, de momento, la acción asistencial. Los intentos de otra Cáritas fueron derrotados en los noventa. ¿Podía ser de otra manera con el sistemático incremento de contratados? Si los miles de voluntarios, que son limpiadoras, trabajadoras y trabajadores esenciales, jubilados de renta baja, etc. se dan cuenta, se puede montar un buen lío, un lío de los que proponía Francisco.
Nota: Los informes Foessa están fácilmente accesibles en internet. Muchos tienen también un resumen oficial. Los vídeos comentados están en youtube como Presentación del IX Informe FOESSA: "Tensiones presentes y retos de futuro” I, II y III hay una presentación y una conferencia de clausura