viernes, diciembre 21, 2012

EL INFIERNO HOY


José Moreno Losada, sacerdote/Religión Digital 13 dic 12

Los desahucios en España han llegado a provocar muertes, se han dado en contextos de situaciones que tenían todos los componentes de lo que caracteriza a lo infernal: sufrimiento radical que permanece en el tiempo ante el que no se pueda hacer nada, y que no espera solución alguna porque se presenta irreversible; situación radical de no vida y de muerte permanente que impide la esperanza. Estas circunstancias de desahucios tienen, en muchos casos, todos estos componentes, junto a muchas otras realidades de sufrimiento: hambre, paro, droga, maltratos... Sin duda, se presentan como situaciones infernales en el mundo. Y son éstas las que reclaman y presentan una cuestión radical: ¿hay justicia y sentido en la vida?
Si lo hay, tiene que ser total y para todos. Ni que decir tiene que el sentido lo habrá si hay vida recuperada y realizada; pero, también, el sentido requiere que no quede impune el que crea situaciones infernales que hacen vivir en el infierno a los otros -en muchas ocasiones, a los más débiles, sencillos y pobres de la sociedad-.
En ese sentido, las parábolas evangélicas cobran en la actualidad un valor iluminador tremendo, sobre todo dos de ellas: la del rico Epulón y Lázaro, que hace que el rico tenga que encontrarse con el muro que él mismo levantó ante el pobre con su indiferencia y opulencia indolente, y la otra la de aquel hacendado (Bancos) que, ante la ruina, pide al Todopoderoso que le perdone su deuda (inyecciones de tesoro sin interés) pero, al salir a la calle, se encuentra con pobres que le deben poquitas cantidades (hipotecados) y que le piden paciencia para pagarle, pero los entrega a la justicia para que los vendan a ellos, a sus posesiones y paguen más de lo que deben -con intereses injustos e inhumanos-.
Claramente, estas parábolas tan vivas demandan justicia y lanzan a los opresores a enfrentarse con la objetividad de su culpa y con la posibilidad real de su condena, de que ellos mismos estén construyendo su propio infierno al crearlo para los demás. En realidad, esa es una de las razones en teología para hablar del infierno, no pueden quedar impunes los que fabrican infiernos, es decir, las situaciones humanas infernales , objetivamente, reclaman la responsabilidad y la culpa de los que las crean y exigen que se les encare con ellas, para que teman lo que puede ser propio futuro y cambien de actitud.