sábado, noviembre 19, 2011

LA HUMILDAD. La educación niega a los jóvenes lo que ha hecho triunfar a Nadal

Entrenador de uno de los grandes campeones del tenis mundial, Toni Nadal explicó ante los cerca de cuatrocientos grandes empresarios que conforman el colectivo de Empresa Familiar en España su receta para forjar un campeón, basada en el orden, la constancia y sobre todo, en la humildad.

Toni Nadal ofreció una conferencia en el marco del Congreso de Empresa Familiar celebrado en Valladolid en la que destacó que durante todos estos años le ha preocupado más que su sobrino, Rafael Nadal, sea ante todo una persona bien formada. En este sentido indicó que “nunca me ha interesado que se sintiera como un triunfador, sino como una persona normal”, dijo. “El éxito confunde –argumentó el entrenador de elite- sobre todo cuando llega a una edad prematura, pero también en la edad madura y Rafael sabe que él no es especial, en todo caso, sabe que hace cosas especiales, pero solo en el tenis”, indicó.

Toni Nadal indicó que ha basado la formación de su campeón, sin seguir un manual, en “valores tradicionales que siguen vigentes”, como la responsabilidad, o la máxima ilusión y entrega. Recordó Nadal una sentencia del griego Solón: ‘Sin método, orden, voluntad y sacrificio no es posible ni genio ni triunfo’. “Si intentas hacer solo lo que te gusta, terminará porque no te guste nada, así que es mejor lograr que te guste lo que haces”, comentó. “Nunca he escatimado esfuerzos para que aprendiera a aguantarse eso ha sido muy útil”, agregó. “Pensé que trabajar el carácter le ayudaría tanto dentro como fuera de la pista”, insistió el entrenador.

En su opinión, las personas bien formadas “están más dispuestas a dejarse guiar y es más prudente que durante la etapa de la formación intenten dejarse guiar y Rafael siempre ha sido obediente, siempre se ha dejado guiar. Eso para mi es un signo de inteligencia, un buen síntoma”, argumentó.

Mientras tanto, el sistema educativo y los medios de comunicación siguen fomentando el capricho en la infancia y la juventud, con la intención de hacer un pueblo que siga sometido a los poderosos, soportando la explotación.