sábado, septiembre 07, 2019

REDIME EL AMOR NO EL PODER

No es el poder lo que redime, sino el amor. Éste es el distintivo de Dios: Él mismo es amor. ¡Cuántas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte! Que actuara duramente, derrotara el mal y creara un mundo mejor. Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios. Y, no obstante, todos necesitamos su paciencia. El Dios, que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores. El mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres. (Benedicto XVI)

Hace muchos años que me dejó muy interrogado una aportación de la Frater a un congreso de pastoral de la salud. La idea era "Dios nos salva con su amor, no con su poder". La liturgia que celebramos sin embargo habla frecuentemente del "poder" de Dios. Y uno en su interior ha ido viendo que la cosa quizá no sea incompatible.... pero está visión mística (que supongo no excluye el poder cuando es amor: poder crear, poder fecundar, poder amar...) es desde luego esencial. Todo esto rollo lo echo porque al final los teólogos y los pastores dicen aquello que previamente ha encontrado la vida.