Nuevos vídeos sobre vacaciones y actividades "extra" para mascotas, para muchos realmente escandalosos, me hacen retomar este asunto. Me parece razonable preguntarnos si caminamos hacia una MASCOTARQUÍA. Creo que no, creo que caminamos a una mejor democracia. Algunos fenómenos de la política internacional son preocupantes pero lo mismo acaban haciéndonos ver que la democracia es más necesaria que nunca. No olvidemos el furor democrático y pacifista tras la Segunda Guerra Mundial. A veces solo aprendemos a base de tragedias.
Sin embargo esto ocurre a la vez que muchas mascotas gozan de formas de vida mejores que -por lo menos- 500 millones de niños. Seguramente más. Cuentan médicos de todo el mundo la cantidad de cuestiones sanitarias de las que se carece en países pobres y sin embargo están al alcance de las mascotas europeas. Es más, las clínicas veterinarias no tienen listas de espera. Una conocida humorista española contaba con una mezcla de humor (y no sé si arrepentimiento) las operaciones y precio que les habían hecho a sus gallinas. Mejores formas de vida que más de 4.000 millones (o más) de personas que las pasan canutas para llegar a fin de mes.
Durante años se decía y se dice a los niños que no se puede dejar comida o quejarse cuando hay niños muriendo de hambre. No conozco a nadie que haya dicho que eso esté mal. No creo que los mascotistas odien a los hambrientos, simplemente "no saben lo que hacen".
La idea equivocada de libertad y mantener las buenas formas hace que casi nadie diga, ni personalmente ni en público, a los mascotistas este error en el que viven inmersos. Quizá simplemente no les quieran.
Supongo que con las mascotas va a pasar como con el tabaco. Se le irán poniendo límites. Los mascotistas protestan de los límites existentes. No pueden usar libremente cualquier playa, a veces tampoco los paseos marítimos. No pueden entrar normalmente en hospitales, escuelas, supermercados. En algunos casos ganan terreno, como los aeropuertos o alguna Casa del libro, pero en general seguimos manteniendo que no pueden ser iguales a las personas.
Creo que eso se irá ampliando pero la falsa libertad les permitirá dar batalla. Según algunos nada frenará más el mascotismo que el propio derecho de los animales y por ejemplo los grandes enemigos de los acuarios son los animalistas, mientras los sindicatos no dicen mucho aunque hasta ha habido cuidadores muertos.
El lugar que ocupan las mascotas en esta sociedad es una verdadera tragedia. Como con otros problemas sanitarios o educativos es necesaria una reflexión política desde la solidaridad.