miércoles, febrero 11, 2009

AÑORANZA

¿Qué felicidad puede haber
dentro de estos muros
en estas interminables noches
de insomnio y desesperanza?
Todo quedó contigo
lejano e intangible
como aquella tarde de julio.
A veces visito
la muralla que nos separa
intento recuperar
tantas oraciones perdidas
y pedirle a Dios
que nos libre de las langostas.