viernes, noviembre 14, 2014

jueves, noviembre 13, 2014

DECÁLOGO EXPRESS DE SUPERNANY

1. A la hora de dormir: “ Lo primero que tenemos que hacer es trabajar el hábito previo, es decir, que haya una rutina a la hora de bañarse, del pijama, de la cena, y después de un ratito relajado nos vamos a la cama. Si lo hacemos así y lo convertimos en hábito nos quitamos muchos problemas. Si el tema es si duerme en la cama de los padres necesitaríamos un decálogo aparte. Y en este sentido hay que enseñarle desde pequeño a que duerma en su cuna, que se acostumbre a hacerlo con los ruidos que hay durante el día, con tranquilidad pero con luz del día a la hora de la siesta y con la oscuridad durante la noche. Así va cubriendo etapas y hace de forma natural todo el proceso para dormir bien. Pero ojo, si entre medias lo cogemos en brazos, o le damos el pelo (un mechón) para que se entretenga (muchas madres lo hacen) le enseñamos que para dormir tiene que tener esas cosas y por lo tanto todo se complica”.
2. A la hora de comer: “Sobre todo hay que decir que no pasa nada porque un niño se vaya una noche a la cama sin cenar, siempre y cuando normalmente coma de todo y bien. Comer bien no es comer mucho. La cantidad la ponen ellos. Volvemos a un hábito: al ritual maravilloso de poner la mesa, sentarnos juntos, charlar un poquito... Y que la conversación no sea 'come, come, come'. Sobre todo el niño nos tiene que ver a nosotros comer de todo, porque no sirve de nada que le digamos que coma fruta si nosotros no lo hacemos. Si instauramos el hábito desde pequeños podremos salir con tranquilidad a comer con la familia a un restaurante en cuanto el niño tenga edad”.
3. A la hora de jugar: “Esa hora es un momento fantástico porque es en el que el niño decide a qué se juega y él pone las normas y los límites. Esto tiene que ser así y es maravilloso. Tiene que ser su momento. Es muy curioso observarlos y ver cómo juegan a qué quieren ser de mayor, o como le regañan a los muñecos como hacen con él papá y mamá. Entonces podrás ver cómo regañas tú en función de cómo lo hace él con los muñecos”.
4. A la hora de estudiar (disciplina): “Tengo que recurrir a los dos de antes: si el niño ha aprendido el hábito de dormir y el de comer será mucho más fácil que adquiera el de estudiar, porque ya tiene el esquema. Necesita un sitio, una hora y un momento para hacerlo, y todos los días tiene que ser así. Lo ideal es que el niño pueda desarrollar la tarea y que luego tenga un tiempo para preguntar dudas a papá, a mamá o a quien esté. Con respecto a los deberes en los que han de colaborar los padres y que mandan desde el cole, mi criterio es que no está mal que alguna vez vayan al colegio con los deberes equivocados y que sea allí donde los corrijan. Eso me atrae más que el hecho de tener que llevar los deberes perfectos siempre porque eso crea ansiedad”.
5. A la hora de hacer las tareas del hogar y de recoger: “Hay dos posibilidades: la primera es que lo que yo saco lo guardo y la otra son tareas que el niño tiene en casa asignadas, dependiendo de la edad. Estas son muy importantes porque fomentan la colaboración y el trabajo en equipo y le van dando una idea de normas y límites, ya que por ejemplo si no recoges los juguetes te los voy a retirar y no te los vas a encontrar mañana en el mismo sitio”.
6. Los premios y los castigos: “En este asunto siempre prefiero reforzar las conductas positivas e ignorar las que no son correctas (ignorar las conductas, no al niño). Reforzar quiere decir premiar: por ejemplo decir “seguro que vas a ser capaz de llevar la ropa al cesto” en lugar de decir “¡otra vez lo vas a dejar desordenado todo!” y cuando lo haga darle un beso, o una alabanza, para que él sepa que eso hay que volver a repetirlo. Lo de ignorar es como decir “esto no lo repitas porque no vale y no voy a hacerle caso”.
7. Las peleas con los hermanos: “La clave está en no convertirte en juez y parte. Las peleas entre hermanos son normales e incluso necesarias, de hecho se pelearán toda la vida. Sin embargo hay una edad, en la que son pequeños, que desespera a los padres porque está la agresión. Los niños se pegan, pero es porque el niño no sabe cómo gestionar el enfado; en ese momento en el que están cansados o tienen hambre lo que hacen es irse a por el hermano y quitarle el juguete. ¿Qué les pasa a los padres? Pues que toman partido y dicen “aunque no te esté viendo ya sé que tú...”. En cambio, lo recomendable es que si no has visto qué ha pasado que las consecuencias sean para los dos, es decir, que decidan entre los dos qué uso le van a dar al juguete y mientras yo lo retiro. Así ellos empiezan a solucionar los conflictos sin la necesidad de que el adulto se los resuelva”.
8. El papel de los abuelos: “El papel de los abuelos tiene que ser de caprichos y de cómplices. Tiene que ser una relación muy diferentes a la que el niño tiene con los padres porque ellos, los abuelos, son transmisores del valor del esfuerzo. El problema surge en el caso de los abuelos canguros, y en ese caso los padres deben rebajar la responsabilidad porque no lo va a hacer como tú. El abuelo le va a dar chocolate aunque a ti no te guste y le va a cambiar el plato de comida aunque tú le hayas dicho lo contrario. Y eso debe ser así. ¿Por qué perder esa relación de complicidad?”
9. Uso de las nuevas tecnologías: “Las nuevas tecnologías están ahí, son fanstásticas y se aprende mucho con ellas. Tenemos que controlar en qué situación juego y durante cuánto tiempo, y por supuesto el contenido. Las nuevas tecnologías tienen que formar parte del abanico del ocio, es decir, de hacer deporte, de estar con los amigos, salir al parque... y además las nuevas tecnologías como complemento. Las nuevas tecnologías, bien utilizadas, estimulan para bien al niño”.
10. La línea roja por la que nunca se debe pasar: “Son dos en una: que no se te vayan las cosas de las manos -si ves que las cosas que has probado no funcionan acude a un profesional- y lo más importante: a la hora de educar, es fundamental que los niños se sientan queridos, y eso no sólo pasa por decirles todos los días que los queremos, sino todo aquello que son logros suyos que han hecho a lo largo del día y que, si nos fijamos son muchos”.

martes, noviembre 11, 2014

“Somos africanos, no un virus”

Kamara, internacional de Sierra Leona, es expedientado por la Liga griega, donde juega, por mostrar un lema contra la discriminación a los jugadores de países afectados por el ébola

viernes, noviembre 07, 2014

miércoles, noviembre 05, 2014

GRACIAS A DIOS. SI MI SANGRE SIRVE PARA CURAR, AQUÍ ESTOY HASTA QUEDARME SECA



   
   

                        


lunes, noviembre 03, 2014

POR QUÉ EL PAPA ES ALEGRE

Pregunta:
Buenas tardes Santo Padre, en este año en que conmemoramos el inicio de la Primera Guerra Mundial, nos vuelve a sorprender la amenaza del odio y la división de aquellos que siguen repitiendo las palabras de Caín, como usted nos recordaba, ‘a mí, qué me importa mi hermano’. Schoenstatt nace en aquel contexto adverso, y ya, desde ese momento nuestro fundador nos invita una y otra vez a tener la mano en el pulso del tiempo y el oído en el corazón de Dios, a escuchar en los acontecimientos de la historia y de nuestra vida, en los luminosos y en los también más oscuros, la voz de Dios que nos llama a colaborar en la realización de su proyecto de amor. Nosotros, queremos responder hoy a las voces de Dios en nuestro tiempo. Santo Padre, ¿compartiría con nosotros un secreto? ¿Compartiría con nosotros su secreto? ¿Cómo mantiene usted la alegría y la esperanza a pesar de las dificultades y las guerras de nuestro tiempo? ¿Cómo persevera en el servicio al enfermo, al pobre y al desamparado?
Respuesta:
“Bueno no tengo la más pálida idea pero no importa… Un poco por personalidad, yo diría que soy medio inconsciente, ¿no? Entonces la inconsciencia lleva a veces a ser temerario, pero no sé explicar eso que usted me pregunta.
Eh, no sé sinceramente, ¿no? Eh, rezo y me abandono. Pero me cuesta hacer planes. No sé. Esas dos cosas me atrevo a decir, ¿no? Que el Señor me dio la gracia de tener una gran confianza. De abandonarme a su bondad. Incluso en los momentos de mucho pecado, ¿no? Y como Él no me abandonó, entonces es como que eso me hace más confianzudo, ¿no? Y entonces ir adelante con Él. Tengo mucha confianza. Yo sé que Él no me va a abandonar. Y rezo, ¿no? Eso sí, pido. Porque también soy consciente que de tantas cosas malas y de tantas “macanas” que hice, eh, cuando no me abandoné y quise yo controlar el timón, ¿no? Quise entrar en ese camino tan ‘embromado’ que es el auto salvarse, ¿no?, es decir, ‘no, yo me salvo cumpliendo’, con el cumplimiento, ‘cumplo y miento’, cumplimiento, ¿no? El cumplimiento, ¿no?, que era la salvación de los Doctores de la Ley, de los saduceos, de esa gente que le hacía la vida imposible a Jesús, ¿no? Pero no sé. Sinceramente, en serio, no sabría explicarlo. Me abandono, rezo. Pero nunca me falla eh. Él no falla. Él no falla. Y he visto que Él es capaz, a través, no digo a través mío, sino a través de la gente de hacer milagros. Yo he visto milagros que el Señor hace a través de la gente que va por este camino de abandonarse en sus manos, ¿no?
Una cosa que también diría, cuando dije que soy un poco inconsciente, ¿no? La audacia. ¿No? La audacia es una gracia. El coraje. San Pablo decía dos grandes actitudes que tiene que tener el cristiano para predicar a Jesucristo: el coraje y el aguante, ¿no? O sea el coraje de ir adelante y el aguante de soportar el peso del trabajo. Ahora es curioso. Esto que se da en la vida apostólica debe, debe ¡eh!, darse en la oración también. O sea una oración sin coraje es una oración ‘chirle’, que no sirve.
Acordémonos de Abrahán cuando, como buen judío, le regatea a Dios. Que si son 45, que si son 40, que si son 30, que si son 20. O sea es ‘caradura’. Él tiene coraje en la oración.
Acordémonos de Moisés cuando Dios le dice ‘mirá a este pueblo yo no lo aguanto más, lo voy a destruir, pero quedáte tranquilo que a vos te voy a hacer líder de otro pueblo mejor’.
‘No, no, si borrás a este pueblo, me borrás a mí también’. ¡Coraje eh! En la oración con coraje. Rezar con coraje. ‘Todo lo que ustedes pidan en mi nombre, si lo piden con fe, y creen que lo tienen, ya lo tienen’. ¿Quién reza así? ¡Somos flojos! El coraje, ¿no? Y después el aguante. Aguantar las contradicciones, ¿no es cierto? Aguantar los fracasos en la vida. Los dolores, las enfermedades, no sé, las situaciones duras de la vida, ¿no?
A mí me impresionó que el Padre Superior General de ustedes, o Director General haya hecho referencia a la incomprensión que tuvo que padecer el Padre Kentenich y al rechazo, ¿no? Ese es signo de que un cristiano va adelante. Cuando el Señor le hace pasar la prueba del rechazo. Porque es el signo de los Profetas, los falsos profetas nunca fueron rechazados, porque les decían a los reyes o a la gente lo que querían escuchar. Así que todo ‘ah qué lindo’, ¿no? Y nada más. No. El rechazo, ¿no?
Ahí está el aguante. Aguantar en la vida hasta ser dejado de lado, rechazado, sin vengarse con la lengua, la calumnia, la difamación. Y después una cosa que es inevitable, no ver, un poco para… o sea vos me preguntabas cuál era mi secreto, no sé, pero a mí me ayuda no mirar las cosas desde el centro, ¿no?
Hay un solo centro. Es Jesucristo. Sino mirar las cosas desde las periferias, ¿no? Porque se ven más, más claras, ¿no?
Cuando uno se va encerrando en el pequeño mundito, el mundito del movimiento, de la parroquia, del arzobispado, o acá, el mundito de la Curia, entonces no se capta la verdad. Sí se la capta quizás en teoría, pero no se capta la realidad de la verdad en Jesús, ¿no? Entonces la verdad se capta mejor desde la periferia que desde el centro, ¿no? Eso a mí me ayuda.
No sé si es mi secreto o no, pero ciertamente… Me acuerdo cómo cambió la concepción, la cosmovisión del mundo, desde Magallanes en adelante, o sea una cosa era ver el mundo desde Madrid, o Lisboa, y otra cosa era verlo desde allá, desde el Estrecho de Magallanes. Ahí empezaron a entender otra cosa, ¿no?
Esas revoluciones que hacen entender la realidad de otro lado. Lo mismo pasa con nosotros, si nos quedamos encerrados en nuestro mundito, que nos defiende y todo, bueno, no terminamos de entender, ¿no? Y no terminamos de saber cuál es la verdadera situación de una verdad.
Me decía en estos días, que hubo un gran encuentro acá de penalistas, mundial, ¿no? Uno de ellos, hablando de experiencias, en privado estábamos hablando en ese momento, me decía ‘y a veces me sucede Padre, cuando voy a la cárcel, de llorar junto con un preso’.
Entonces ahí tenés un ejemplo. O sea, él ve la realidad, ¿no?, del derecho, de lo que tiene que juzgar, como juez penalista, sino desde la llaga que está allá y esta verdad la ve allá, la ve mejor y para mí es una de las cosa más lindas de estos días, que un juez te diga que tuvo la gracia, tiene la gracia a veces de llorar con un preso, ¿no? O sea ir a la periferia, ¿no es cierto?
Entonces yo te diría: Una sana inconciencia, o sea que Dios hace las cosas, rezar y abandonarse. Coraje y aguante y salir a la periferia. No sé si ese es mi secreto. Pero es lo que se me ocurre decirte de lo que a mí me pasa”.

domingo, noviembre 02, 2014

MUERTE

Con motivo de la fiesta de los Difuntos, el obispo de Urgel monseñor Joan-Enric Vives propone en su carta semanal el siguiente texto, falsamente atribuido a Charles Péguy, pero en realidad del canónigo inglés Henry Scott Holland (1847-1918) quien lo incrustó en un sermón suyo inspirado en san Agustín, que se denomina Death is nothing at all.
 
La muerte no es nada. Tan sólo he ido a la habitación de al lado. 
Yo soy yo, y vosotros sois vosotros. 
Lo que yo era para vosotros lo sigo siendo siempre. 
Llamadme por el nombre con el que siempre me habéis llamado; 
habladme como lo habéis hecho siempre, 
no utilicéis un tono diferente, ni toméis un aire solemne o triste. 
Continuad riendo de lo que nos hacía reír juntos. 
Orad, sonreíd, pensad en mí, rogad por mí. 
Que mi nombre sea pronunciado en casa como siempre lo habéis hecho, 
sin énfasis de ningún tipo ni tampoco rastro de sombra. 
La vida significa todo lo que siempre ha significado. 
No se ha cortado ningún hilo. 
¿Por qué debería estar fuera de vuestros pensamientos, 
simplemente porque no nos podemos ver? 
Os estoy esperando, por un intervalo.
No estoy lejos; tan sólo al otro lado del camino. Todo va bi