miércoles, enero 29, 2020

José María Castillo ataca a la diócesis de Almería por un "rumor" sin fundamento

Una más de las diócesis visitadas
Estamos ante un nuevo caso de "beatería". En este caso beatería progre. Estos actos merecen reciclaje. Las personas son sagradas pero las beaterías hay que mandarlas a reciclaje y desear no se repitan.




En estos días José María Castillo ha acusado de oídas a la diócesis de Almería de no querer la Cruz de Lampedusa. Está en en esta misma web [Se refiere a Religión Digital donde se publicó originalmente este texto, antes de que fuera eliminado] . Dice que la diócesis de Almería no ha querido la Cruz de Lampedusa porque -según Castillo- de Almería ha venido la orden de que allí no se meten política. _No tengo nada en contra de que se opine con libertad, sin embargo en la crítica a una pequeña Iglesia local me parece que se ha columpiado.

Las cosas no fueron así. Colaboro asiduamente con estos "peregrinajes" de la Cruz de Lampedusa. En Canarias estuve de manera completamente activa en su periplo de casi un mes con las complicaciones propias del traslado a las islas y entre las islas. Hicimos actos de solidaridad, de compromiso, en la playa, en la calle, en centros de todo tipo. Después he colaborado a que vaya a otras diócesis. Y sin embargo no hacemos ni la más mínima crítica a aquellas iglesias locales que en estos momentos no puedan o no consideren pastoralmente la posibliidad de este peregrinaje.

Por su parte José María, que no conoce los trabajos que conlleva esta actividad, se permite por cosas que ha oído, una crítica frontal a la diócesis de Almeria. Es injusto. Así las cosas decidí escribirle un mail dándole mi teléfono para poder dialogar al respecto y aclarar la cuestión. A ello me contesta por escrito con su opinión y la sugerencia de que escriba mi opinión en público. Yo habría preferido que él mismo explicara los hechos pero no ha querido.

La diócesis ha gestionado la presencia de la Cruz para marzo y algunos creerán que se trata de la respuesta a las presiones de Castillo. No lo creo. Me consta que en Almería tenían interés en la presencia de la Cruz pero no podían acogerla en las fechas en que salía de Málaga. Si las razones de Almería fueran las que dice José María no creo que hubieran cambiado de opinión.

A la vista de los hechos parece que José María lo único que quiere es darle leña a la Iglesia. No tiene los datos reales que sí que tienen las personas que en Granada y Málaga organizaron los actos. Con estos sí he podido hablar. Estos, los que han trabajado, tampoco se quejan de la Iglesia hermana. ¿Quién se queja?  Los de siempre. Los que no fueron a los actos convocados por la Cruz de Lampedusa. Pero saben ¡tanto! 

Castillo responde a una forma de beatería, la beatería progre. Tan beata como la espiritualista pero de signo contrario. En la beatería progre se trata de disparar contra la Iglesia por antigua aunque esté a la última, por no comprometida aunque lo esté. Y se suele hacer esto de disparar contra la Iglesia en nombre de los pobres mientras los pobres no lo hacen porque en ella se sienten en casa.

martes, enero 28, 2020

"Seducidos por la muerte" presentado por su traductor

Un psiquiatra américano viene a Países Bajos para cargarse de razones proEutanasia. Vuelve a EEUU haciendo campaña de lo contrario.
El traductor, Ignacio Sols, nos presenta el libro

jueves, enero 23, 2020

miércoles, enero 22, 2020

EL CORDERO DE DIOS EN LA COLA ( A : I y II)

Ahí va brevemente el comentario de dos domingos ya que muchos vamos escasos de tiempo.
El domingo (día 12) nos encontramos a Jesús en la cola del Bautista. El tema del día no es nuestro bautismo (que es tema de otros días) sino el de Jesús. ¿Por qué fue Jesús dónde el Bautista? Me parece que simplemente para hacer cola. Hacer cola (está estudiado magníficamente: https://www.yorokobu.es/hacer-esperar/) es de pobres. Lo puede observar cualquiera. Y va Jesús, el hijo del carpintero e hizo lo que había hecho toda la vida: ponerse en la cola. En este caso la de los que se quieren bautizar. No dudo de la santidad de los evangelistas, pero tampoco de su humanidad y me parece que la cosa les escandalizó un poco y la adornaron bastante.
Domingo siguiente. Por la si la cosa no había quedado clara o el cuerpo se nos resiste. Va Juan y dice (sorprendido quizá por verle así, uno más) que ese bautizado se parece a un Cordero. ¿No había otro animal para compararlo? Yo que sé. Un león por su fuerza, un caballo por su belleza o hasta el mejor cantor o el más útil.... Descartados, claro está, los reptiles o el zorro (que queda para Herodes). ¿no es demasiado el cordero? Lo mismo a Juan se le viene la "imaginación del amor" a la cabeza y ya ve que a Jesús le va a dar por la noviolencia.
 Una vez más, la Palabra tan hermosa como sorprendente. ¡Hagan cola! ¡Es un lugar sorprendente! Y otra cosa: por lo visto para resolverlas hay que hacerse Cordero.

viernes, enero 10, 2020

LA PALABRA ILUMINA (A: NAVIDAD II)

Palabras que iluminan
El comienzo del Evangelio de Juan normalmente lo centramos (con razón) en eso de que "La Palabra se hizo Carne". Produce tal asombro que nos centramos (con razón) ahí. No por llevar la contraria sino para tomar otra perspectiva he dedicado algún ratillo a algo hermoso, muy hermoso, y práctico, muy práctico: La Palabra es Luz. Ilumina. También dice eso, y más cosas.

Nuestra vivencia de las palabras es muy plural. Hay palabras que hieren, es verdad, que lastiman, que molestan, que son como lapidaciones. A veces, con las palabras, parecemos matones. No matamos pero casi. Un gran orador a veces es quien maneja hábilmente el arte de aplastar. Hace pocos días unos muchachos de colegio se aplastaban unos a otros emulando las palabras de la Cámara Baja (y tan baaaaja, bajísima).
Leyendo la Palabra


También hay palabras que iluminan, que consuelan, que levantan, que promocionan, que entusiasman. Que hacen arder el corazón, brotar las agradecidas lágrimas. Palabras que permiten orientarse, que no sustituyen el protagonismo de uno. Palabras pequeñas, humildes, que coSostienen en miserias compartidas, en sueños ya vividos y que apuntan utopías.

Esas palabras, normalmente, no son discursos académicos sino que están entretejidas de tristezas y alegrías, de salud y enfermedad, de dolor y amor. Son palabras Encarnadas. No son siempre, como a veces se dice, "palabras avaladas por el propio testimonio" si por ello se entendiera coherencia y perfección ¡no! Son, sí, palabras de verdad, de vida, con su carga de realismo y de pequeñez. No es por coherentes que iluminamos y salvamos, como defiende el moralismo caduco. Recibimos luz e iluminamos por verdad y limpieza de corazón

Y entre todas las palabras: la Palabra. La palabra de Jesús. Esa tan necesaria. La vida ha demostrado que es muy superior si no está adulterada. Tan poco hecha de cursillos de información y tan cargada de gesto, de acción, de servicio pequeño, de aceptación de la realidad pequeña que somos. Lo que más me duele en los templos es que a veces no se escucha la Palabra. Benedicto XVI nos recordó que decía san Jerónimo que podíamos volar a buscar una pequeña partícula de pan caída al suelo pero no nos preocupaba que la Palabra entrara por un oído y saliera por el otro. Terrible.

Tiene razón el sacerdote salmantino que en la parroquia de san Julián y santa Basilisa (matrimonio por cierto, que uno no termina de entender que lo que Dios ha unido lo separen otros) dedicó un lugar destacado para la Palabra similar al que hay para el Sagrario. Toda la razón. Gracias.

La Palabra que consuela y orienta es una palabra que ILUMINA. Cuando estamos eufóricos o hundidos, triunfadores o fracasados. Sin rumbo o entusiasmados. Cada Palabra, Toda Palabra ILUMINA. El que se la pierde algo se Pierde.