Sugerencias para un cristianismo del siglo XXI: dialogante, comprometido, plural, vocacional, misionero, en crecimiento
sábado, diciembre 30, 2017
jueves, diciembre 28, 2017
Talleres de Navidad: Ponemos la catequesis "patas arriba"
hemos decidido
democráticamente
PONER LA CATEQUESIS
PATAS ARRIBA
miércoles, diciembre 27, 2017
Talleres de Navidad
martes, diciembre 26, 2017
lunes, diciembre 25, 2017
LA VISITA DEL ÁNGEL DEL DOLOR
El ángel del dolor visitó (en noviembre) mi casa.
Era hermoso y radiante.
Era hijo de Dios.
Era, aunque no lo creáis, el más alegre de cuantos conocí.
Entró en mis jardines y acarició mi sangre.
Riéndose cortó una de mis alas de trabajo y de prisa
pero dejó intactas las de la ilusión y el coraje.
Me dijo:
Ahora empieza la segunda parte de tu vida,
gemela a la otra, aunque algo tartamuda.
Vive. No gastes tus horas en hacerte preguntas.
Reordena tu escala de valores.
Pon en primera fila la amistad
(tras de la fe, se entiende)
y recuerda que Dios es bueno,
que el hombre es mucho mejor de lo que él cree,
que el mundo está bien hecho
y que vas a vivir hasta los topes el gozo mientras vivas
porque resulta
que el ángel del dolor y el ángel de Belén son el mismo.
J. L. MARTíN DESCALZO
Era hermoso y radiante.
Era hijo de Dios.
Era, aunque no lo creáis, el más alegre de cuantos conocí.
Entró en mis jardines y acarició mi sangre.
Riéndose cortó una de mis alas de trabajo y de prisa
pero dejó intactas las de la ilusión y el coraje.
Me dijo:
Ahora empieza la segunda parte de tu vida,
gemela a la otra, aunque algo tartamuda.
Vive. No gastes tus horas en hacerte preguntas.
Reordena tu escala de valores.
Pon en primera fila la amistad
(tras de la fe, se entiende)
y recuerda que Dios es bueno,
que el hombre es mucho mejor de lo que él cree,
que el mundo está bien hecho
y que vas a vivir hasta los topes el gozo mientras vivas
porque resulta
que el ángel del dolor y el ángel de Belén son el mismo.
J. L. MARTíN DESCALZO
domingo, diciembre 24, 2017
FELIZ NAVIDAD. DIOS ES PEQUEÑO
"No era Dios quien se equivocaba, sino ellos imaginándose a un Dios solemnísimo y pomposo. Si Dios existía, tenia que ser «aquello», aquel pequeño amor, tan débil como ellos en el fondo de sus almas. Sus orgullos rodaron de su cabeza como un sombrero volado por el viento. Se sintieron niños, se sintieron verdaderos. Se dieron cuenta de que en aquel momento comenzaban a vivir"
Martín Descalzo
Martín Descalzo
viernes, diciembre 22, 2017
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