jueves, diciembre 28, 2017

Talleres de Navidad: Ponemos la catequesis "patas arriba"

Empezamos bien... 
pero definitivamente... 
hemos decidido 
democráticamente 

PONER LA CATEQUESIS 
PATAS ARRIBA


miércoles, diciembre 27, 2017

Talleres de Navidad



 La catequesis navideña de este año, los días 26, 27 y 28 de 10 a 13 h consistió en trabajos manuales y percusión corporal

lunes, diciembre 25, 2017

LA VISITA DEL ÁNGEL DEL DOLOR

El ángel del dolor visitó (en noviembre) mi casa.
Era hermoso y radiante.
Era hijo de Dios.
Era, aunque no lo creáis, el más alegre de cuantos conocí.
Entró en mis jardines y acarició mi sangre.
Riéndose cortó una de mis alas de trabajo y de prisa 
pero dejó intactas las de la ilusión y el coraje.
Me dijo:
Ahora empieza la segunda parte de tu vida, 
gemela a la otra, aunque algo tartamuda.
Vive. No gastes tus horas en hacerte preguntas.
Reordena tu escala de valores.
Pon en primera fila la amistad 
(tras de la fe, se entiende) 
y recuerda que Dios es bueno, 
que el hombre es mucho mejor de lo que él cree, 
que el mundo está bien hecho 
y que vas a vivir hasta los topes el gozo mientras vivas 
porque resulta 
que el ángel del dolor y el ángel de Belén son el mismo.
J. L. MARTíN DESCALZO

domingo, diciembre 24, 2017

FELIZ NAVIDAD. DIOS ES PEQUEÑO

"No era Dios quien se equivocaba, sino ellos imaginándose a un Dios solemnísimo y pomposo. Si Dios existía, tenia que ser «aquello», aquel pequeño amor, tan débil como ellos en el fondo de sus almas. Sus orgullos rodaron de su cabeza como un sombrero volado por el viento. Se sintieron niños, se sintieron verdaderos. Se dieron cuenta de que en aquel momento comenzaban a vivir"
Martín Descalzo

viernes, diciembre 15, 2017

Manos arriba: la Lotería es un atraco

El Estado inculca la ludopatía y la superstición del dinero celestial con una estafa institucional edulcorada con las voces angelicales de los niños de San lldefonso

 

Ruben Amón/EL PAÍS

 

Llegan este viernes los bombos de la Lotería al Teatro Real con la sugestión de un símbolo totémico. Y como si el alojamiento entre los muros del templo lírico aportara solemnidad a la estafa del Estado. Y como si los niños cantores de San Ildefonso -niños y niñas, de todas las razas, en una dramaturgia encubridora- revistieran de candor y pureza un manifiesto latrocinio institucional.
Y no aspira uno a convertirse en el señor Scrooge malogrando al prójimo la salmodia de los números mágicos ni la anestesia de la cabalística benefactora, pero conviene desengañar al ingenuo ciudadano de su hipnosis y expectativa: sépalo, no va a tocarle la lotería.
¿Y por qué no va a tocarle, si los angelotes de San Ildefonso, pulquérrimos, incapaces de robar en el cepillo, y no así en el Carrefour, están repartiendo hiperbólicamente el dinero número a número, tolva a tolva, enjaezando los euros a semejanza del maná en la tierra baldía?
No es verdad que la lotería caiga en Leganés o en Valladolid, como acostumbra a decirse en esta tentadora identificación de la ciudad y la administración que ha repartido un número. La lotería no cae muy repartida, sino muy restringida. Y la lotería no tapa agujeros. Que ese es el oficio de los enterradores. La lotería tapa los agujeros del Estado y los oídos de los telespectadores.
Mencionamos al enterrador y se nos aparece Montoro. El undertaker de una película del Oeste. El tipo facineroso y desgarbado que aprovecha el estupor los sentimientos y la fe milagrera ajenos para hacer caja. Caja decíamos. Y caja hace el 22 de diciembre, extorsionando a los poquísimos premiados -podría tratarse de figurantes- con un impuesto voraz, añadido del 20%.
Añadido porque la Lotería es en sí mismo un mecanismo recaudatorio y una gran estafa piramidal que organiza el Estado y que envuelve el propio Estado en propaganda de la esperanza, la ilusión y superstición. Nos hace soñar a los españoles como hacía soñar a los vecinos de Villar del Río en la expectativa providencial de Mr.Marshall.





Hay que reconocer al Estado la honestidad de esta edición. Y la campaña publicitaria. No lleva a equívocos. La lotería necesita un estímulo sobrenatural para hacerse carne. No toca la lotería, pero hay que fingir que lo hace. La lotería degenera pues en un juego cruel e inmoral. Un cuento de navidad.
Porque un cuento es el placebo de la Lotería. El Estado lo inculca, lo receta, lo impone, desde una posición de abuso cultural, institucional, publicitario. Y fomenta la religión de la ludopatía en un pueblo particularmente crédulo y milagrero, hasta el extremo de que el remedio a la decepción de otro año sin recompensa -la pedrea y el reintegro equivalen a la anorgasmia, a un premio de consolación vácuo- es la confianza ciega en la lotería del niño.

lunes, diciembre 11, 2017

LA PEQUEÑA GOLFILLA PELIRROJA

"Hace un tiempo algunos médicos y otras personas a las que la ley moderna autorizó a dictar normas a sus conciudadanos menos elegantes emitieron una orden que decía que había que cortar el pelo muy corto a las niñas pequeñas. Me refiero, naturalmente, a aquellas niñas pequeñas cuyos padres fueran pobres. Muchas costumbres antihigiénicas son habituales entre las niñas ricas, pero pasará mucho tiempo antes de que los médicos se metan con ellas. Ahora bien, la cuestión que provocó esta interferencia concreta fue que los pobres se encuentran tan presionados desde arriba, en submundos de miseria tan apestosos y sofocantes, que no se les debe permitir tener pelo, pues en su caso eso significa tener piojos. En consecuencia, los médicos sugieren suprimir el pelo. No parece habérseles ocurrido suprimir los piojos [...]. Cuando una tiranía libertina pisotea a los hombres en el polvo hasta que se les ensucia el pelo, el camino de la ciencia queda expedito. Sería largo y laborioso cortar las cabezas de los tiranos; es más fácil cortar el pelo de los esclavos. Del mismo modo, si alguna vez llegara a ocurrir que los niños pobres, gritando de dolor de muelas, molestaran a un maestro de escuela o un artístico caballero, sería fácil sacarles todos los dientes; si sus uñas estuviesen muy sucias, se les podrían arrancar; sí sus narices moquearan, se les podrían cortar. Esa gente nunca parece darse cuenta de que la lección de los piojos en los suburbios es que lo que está mal son los suburbios, no el pelo. El pelo es, por así decirlo, una cuestión enraizada [...]. La plebe nunca puede rebelarse si no es conservadora, al menos lo bastante como para haber conservado alguna razón para rebelarse [...].
Debemos empezarlo todo de nuevo enseguida, y empezar por el otro extremo. Yo empiezo por el pelo de una niña. Sé que eso es una buena cosa en cualquier caso. Cualquier otra cosa es mala, pero el orgullo que siente una buena madre por la belleza de su hija es bueno. Es una de esas ternuras inexorables que son las piedras de toque de toda época y raza. Si hay otras cosas en su contra, hay que acabar con esas otras cosas. Si los terratenientes, las leyes y las ciencias están en contra, habrá que acabar con los terratenientes, las leyes y las ciencias. Con el pelo rojo de una golfilla del arroyo prenderé fuego a toda la civilización moderna. Porque una niña debe tener el pelo largo, debe tener el pelo limpio; porque debe tener el pelo limpio, no debe tener un hogar sucio; porque no debe tener un hogar sucio, debe tener una madre libre y disponible; porque debe tener una madre libre, no debe tener un terrateniente usurero; porque no debe haber un terrateniente usurero, debe haber una redistribución de la propiedad; porque debe haber una redistribución de la propiedad, debe haber una revolución. La pequeña golfilla de pelo rojo dorado, a la que acabo de ver pasar junto a mi casa, o debe ser afeitada, ni lisiada, ni alterada; su pelo no debe ser cortado como el de un convicto; todos los reinos de la tierra deben ser destrozados y mutilados para servirla a ella. Ella es la imagen humana y sagrada; a su alrededor, la trama social debe oscilar, romperse y caer; los pilares de la sociedad vacilarán y los tejados más antiguos se desplomarán, pero no habrá de dañarse ni un pelo de su cabeza".
chesterton