jueves, marzo 31, 2016

FRANCISCO:LA FE ES REVOLUCIONARIA

Amigos queridos, la fe es revolucionaria y yo te pregunto a vos, hoy: ¿Estás dispuesto, estás dispuesta a entrar en esta onda de la revolución de la fe? Sólo entrando tu vida joven va a tener sentido y así será fecunda. (Homilía para los jóvenes en Brasil, Paseo marítimo de Copacabana, 25 de julio de 2013)
Quisiera decir una cosa: ¿qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá adentro va a haber lío, va a haber. Que acá en Río va a haber lío, va a haber. Pero quiero lío en las diócesis. (Encuentro con jóvenes argentinos en Rio de Janeiro, 25 de julio de 2013)
Un cristiano, si no es revolucionario, en este tiempo, ¡no es cristiano! (Discurso a los participantes de la Asamblea Diocesana de Roma, 17 de junio de 2013)
Con toda franqueza le digo: yo no conozco bien el porqué los jóvenes protestan, primer punto. Segundo punto, un joven que no proteste a mí no me gusta, porque el joven tiene la ilusión de la utopía y la utopía no siempre es mala ¿no?. La utopía es respirar y mirar adelante ¿no? Un joven tiene más frescura y menos experiencia de la vida ¿verdad, no? A veces la experiencia de la vida nos frena. Pero él tiene más frescura para decir sus cosas… Un joven es esencialmente un disconforme y eso es muy lindo. Pero eso, en general de todos los jóvenes. Yo diría, en general, hay que escuchar a los jóvenes, hay que darles sitios de expresión y cuidarlos para que no sean manipulados. (Entrevista al O Globo, 29 de julio de 2013)
Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas que están en el capítulo 5 de San Mateo y 6 de San Lucas, (cfr. Mt 5, 3 y Lc 6, 20) y que lean el pasaje de Mateo 25. Se lo dije a los jóvenes en Río de Janeiro, con esas dos cosas tienen el programa de acción. (Discurso en el I Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, Roma, Aula Vieja del Sínodo, 28 de octubre de 2014)
La Iglesia, sus hijos e hijas, son una parte de la identidad de los pueblos en latinoamericana. Identidad que, tanto aquí como en otros países, algunos poderes se empeñan en borrar, tal vez porque nuestra fe es revolucionaria, porque nuestra fe desafía la tiranía del ídolo dinero. (Discurso en el II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 9 de julio de 2015)
«Darse», darse, significa dejar actuar en sí mismo toda la potencia del amor que es Espíritu de Dios y así dar paso a su fuerza creadora. Y darse aún en los momentos más difíciles como aquel Jueves Santo de Jesús, donde Él sabía cómo se tejían las traiciones y las intrigas pero se dio y se dio, se dio a nosotros mismos con su proyecto de salvación. Donándose el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo con su verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como él, dador de vida, hermano de Jesús, del cual da testimonio. Eso es evangelizar, ésa es nuestra revolución –porque nuestra fe siempre es revolucionaria–, ése es nuestro más profundo y constante grito. (Santa Misa por la Evangelización de los Pueblos, Homilía del Santo Padre, Parque Bicentenario, Quito, Martes 7 de julio de 2015)

sábado, marzo 26, 2016

Decálogo de la Serenidad

Por: José Luis Martín Descalzo | Fuente: Razones desde la otra orilla 

Uno de mis «vicios» es mi especialísimo cariño a Juan XXIII, que fue, sin duda, el ser humano que más me ha enseñado sobre la vida y sobre el alma.

Y una de las cosas que más me asombraron siempre en él era aquella extraña, casi milagrosa, serenidad que mantenía ante los problemas y ante las tormentas de su vida, que no fueron pocas, aunque él lo disimulase. Yo recuerdo, por ejemplo, aquel día de octubre de 1962 en que pareció que el Concilio Vaticano iba a dividirse en dos, cuando la mayoría de los obispos centroeuropeos y del Tercer Mundo se «cargó» el más importante de los esquemas preparados por la Curia Romana y los prelados más conservadores. La situación era bastante desconcertante, porque el número de votos contra el esquema superaba la mitad, pero no alcanzaba los dos tercios. Con lo que (como un documento no podía ser aprobado ni derribado más que por más de dos tercios) el texto seguía jurídicamente en pie, aun estando en minoría, pero todos sabíamos que tenía una vida artificial, pues nunca alcanzaría los dos tercios para ser aprobado. Sólo una intervención del Papa modificando el reglamento podía hacer salir del atasco, y era mucho pedirle a Su Santidad Juan XXIII que también él se pusiera contra los autores del texto (sus más íntimos colaboradores, elegidos por él).Aquella tarde el secretario del Papa llamó por teléfono al colegio Pío, Latino para decir que, aunque el Pontífice tenía señalado el día siguiente para ir a inaugurarlo, «como aquella tarde hacía un sol precioso», le apetecía darse un paseo. Y que si podía, de paso, inaugurarlo aquella misma tarde. Así lo hizo.

Yo estuve allí. Y recuerdo que el Papa hizo la homilía más hermosa que jamás le escuché y que, en ella, nos recitó de memoria una preciosa oración a la Virgen que él solía ezar siempre de niño. Estuvo el Papa feliz y no dejó de sonreír ni un solo segundo. Y yo me preguntaba: «Pero, este hombre, ¿qué es?, ¿un frívolo? Con el follón que tiene montado en el Concilio, ¿lo que le preocupa es darse un paseo porque hace un sol precioso y hablar infantilmente de la Virgen María?»A la mañana siguiente tuvo la respuesta: El Papa creaba una nueva comisión mixta para elaborar un nuevo esquema, y en ella integraba a los conservadores y a los más avanzados, sin humillar a nadie, pero permitiendo al Concilio seguir su camino. Y aquella mañana mi pregunta fue otra: ¿De dónde sacaba el papa Juan XXIII esa asombrosa serenidad que le permitía no perder nunca la calma? Años más tarde, cuando se publicó su Diario del alma, entendimos muchas de las claves de su vida. Y ésta entre otras.

Descubrimos que esa serenidad la sacaba, ante todo, de su alma de santo en contacto con el Sobrenatural, pero también de su inteligente sabiduría humana. Concretamente allí, con ese libro, explicaba el Papa (mucho antes de serio)que él nunca se proponía las cosas a plazo largo, porque la idea de tener que hacer «siempre» una cosa le habría descorazonado, y que, en cambio, era capaz de hacer lo más difícil si se lo proponía sólo por doce horas, pero repitiendo cada día ese propósito.

A esta luz había escrito, de muy joven, este decálogo que yo ofrezco hoy a mis lectores:

1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver los problemas de mi vida todos de una vez.

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé criticar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos..

5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9.- Sólo por hoy creeré firmemente -aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena Providencia de Dios se ocupa de mí, como si nadie más existiera en el mundo.

10.- Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.


Desde luego, si sólo por hoy soy capaz de cumplir tres o cuatro de estos mandamientos, y si mañana repito alguno de estos y cumplo alguno más, y pasado mañana hago míos otros dos o tres, terminaré teniendo no la serenidad de Juan XXIII ( porque esa es una quiniela gorda que sólo toca dos o tres veces por siglo ), pero sí la suficiente serenidad para ir cumpliendo mi oficio y ser feliz

viernes, marzo 25, 2016

ORACIÓN A CRISTO DEL CALVARIO (Gabriela Mistral)


En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?
¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?
Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.
Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.
Amén,

jueves, marzo 24, 2016

El 70% de los españoles se define como católico, según un estudio del CIS

Un 70,2% de los españoles se definen como católicos, casi un punto más que hace un año (69,4%), cuando el avance de resultados del Centro de Investigaciones Científicas (CIS) se presentó, al igual que ahora, en vísperas de la Semana Santa.
Además, de los datos se desprende que un 15,6% de la población se declara no creyente, un 0,2% más que en el mismo mes de 2015, un 9,6 se define ateo (un 1,3% menos) y un 2,1% dice profesar otra religión (un 0,4% menos).
En cuanto a la práctica religiosa, un 59,5% de los que se definen como creyentes reconocen que casi nunca van a los oficios religiosos, un 2,8% menos que en el mismo mes del año pasado, y un 14,2% asegura que acude a misa todos los domingos y festivos (un 2,1% más).
El porcentaje de católicos en el país se ha mantenido a lo largo del último año en torno al 70%, siendo junio el mes en que se registró el porcentaje más bajo (68,4%) y enero el mes en que se alcanzó el más alto, con un 71,8%.
Si se comparan los resultados del mes de febrero de la última década, el dato de en torno a un 70% de católicos ha permanecido constante desde el año 2013 y hay que remontarse cuatro años atrás, a 2012, para encontrar un porcentaje superior al 75%.
Además, hace diez años un 77,3% de españoles se declaraban católicos (un 7% más que en la actualidad) y hay que detenerse en el año 2007 para hallar el porcentaje más elevado del último decenio, con un 79,1% de residentes en España que decían profesar la fe católica. Hace diez años, también era mayor la práctica religiosa, con un 17,6% de católicos practicantes, más de tres puntos por encima.

martes, marzo 22, 2016

La buena conciencia es la obra maestra del diablo

Esta cuaresma en la parroquia hemos tenido un amplio programa cuaresmal de actividades con celebraciones y diálogos sobre temas variados.
- La Palabra de Dios en Cuaresma
-La Banca ética
-San Pablo
-¿Qué hace Manos Unidas?
-La alegría de evangelizar
El eje sobre el que ha girado gran parte de las reflexiones ha sido esta frase:
   

viernes, marzo 04, 2016

ZEROALAIZQUIERDA ACTUALIZA UTOPIA DE TOMAS MORO 500 AÑOS DESPUÉS

                       
   
   
       
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ACTIVIDADES SOBRE LAS BIENAVENTURANZAS PARA NIÑOS

BUSCA EL SIGUIENTE ENLACE

http://compartiendoaula.blogspot.com.es/2015/10/las-bienaventuranzas-mt-5-1-12.html?q=BIENAVENTURANZAS

jueves, marzo 03, 2016

CUIDAR EL CEREBRO


Álvaro Bilbao es neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres, pero “sobre todo me gusta decir que soy padre”. En su ponencia, nos quiso brindar cuatro ideas fundamentales para ayudar a nuestros hijos a cuidar su cerebro. El amor, que no debemos confundir con la sobreprotección, el ejercicio físico para oxigenar bien el cerebro, la nutrición neurosalusable y la gestión del estrés y el autocontrol son las claves que nos brinda este neuropsicólogo que considera que si enseñamos a cuidar el cerebro tendremos hijos más felices. Por eso, Álvaro Bilbao ofrece información práctica en su página web para que todos los padres y madres puedan aprender a educar con el cerebro en mente.

Su intervención comenzó con un contraste: “Todos enseñamos pautas básicas de higiene corporal e higiene dental. Y sin embargo la mayoría de padres tienen muy poca idea acerca de cómo pueden cuidar el órgano más importante de sus hijos: su cerebro”.
¿Por qué es importante enseñar a nuestros hijos a cuidar su cerebro? Porque frente al aumento de diagnóstico o casos de Alzheimer e ictus cuando sean mayores o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) “tenemos la receta del cuidado del cerebro, que es importante que se implante durante la infancia.  Por mucho que un señor de 50 años lea un libro sobre el cuidado del cerebro, si no ha sido educado en una alimentación neurosaludable, en realizar ejercicio físico, si no ha sido educado para saber gestionar sus emociones, es muy posible que pueda hacer poco para prevenir trastornos como la ansiedad, la depresión, el estrés…”, nos indica Álvaro.
Álvaro nos brinda cuatro ideas básicas para cuidar el cerebro: “En primer lugar, lo más importante es el afecto. Un cerebro que no recibe afecto en los primeros años de vida va a crecer con serias dificultades, tanto emocionales como intelectuales” ¿Y por qué el amor afecta al desarrollo intelectual? Para responder a esta pregunta, Álvaro nos habla de tres niveles de cerebro: “El cerebro racional se desarrolla sobre otros cerebros que son el cerebro primitivo (el que nos pide que comamos, que durmamos) y sobre el cerebro emocional (que busca afecto). Solo cuando ese cerebro emocional ha recibido el cariño que necesita, puede tener una capacidad intelectual plena”.  Pero Álvaro nos lanza una advertencia: “Es muy importante que no confundáis el afecto con la sobreprotección”. Ante cualquier reto, en el cerebro se activan dos regiones: “la amígdala, un núcleo rojo pequeñito, que le dice al cerebro que tiene que tener miedo porque eso es peligroso; y la corteza prefrontal, que dice que es capaz de enfrentarse a ese problema. Hay una pugna. Pero si aparece un padre sobreprotector o una madre sobreprotectora que quieren que su hijo no tenga ningún problema, lo único que nos quedará en el cerebro del niño es ese miedo. El niño no aprenderá a resolver problemas porque será el papá o la mamá el que lo haga”. Por eso el cerebro nos enseña que “la manera de enseñar al niño a tomar buenas decisiones no es evitarle los problemas sino dejar que tenga aciertos y errores y ayudarle a aprender de ellos”.
Otra idea fundamental, especialmente para prevenir ictus y Alzheimer, es el ejercicio físico. “El cerebro es un gran consumidor de oxígeno. Con tan solo un 2% del peso corporal consume el 33% del oxígeno que está en nuestros pulmones. Ese oxígeno llega al cerebro gracias a un corazón que debe estar bien entrenado. Y la mejor manera de conseguirlo es implantar el ejercicio físico desde que somos pequeños”, nos resume Álvaro. Además, hacer ejercicio “nos permite reducir los niveles de estrés y aumentar el BDNF, una proteína que nos permite recordar mejor”. Álvaro nos indicó que “es importante que el aire que respiren nuestros hijos esté limpio, que los llevemos a jugar al campo. Hay muchos estudios recientes sobre el efecto de la contaminación en el desarrollo intelectual del niño”.
En cuanto a la nutrición neurosaludable, “sabemos que desde el embarazo, la cantidad de fruta y de pescado azul que tome la madre van a ser determinantes a la hora de ver la inteligencia del niño unos años después”. Las bases de esa dieta neurosaludable han de ser “frutas, verduras, pescado azul, harinas integrales, limitar el azúcar y evitar las conservas”. Los beneficios de esta alimentación son “la memoria del niño, la concentración (los neurotransmisores que nos permiten recordar y concentrarnos se sintetizan gracias a las vitaminas de las frutas y las verduras), la agilidad mental (que tiene que ver mucho con las grasas que toma el niño, porque las grasas no saturadas facilitan el flujo de información a nivel cerebral)”.  Lo que comemos “también influyen en el estado de ánimo y en la prevención de enfermedades relacionadas con el envejecimiento y con la salud emocional del niño”. Álvaro Bilbao resumió la importancia de la alimentación de esta manera: “El hecho de que vuestros hijos tengan las arterias limpias u obstruidas tiene mucho que ver con si compras la merienda de tus hijos en la sección de frutería del supermercado o en la sección de grasas hidrogenadas y azúcares”.
Por último, Álvaro dedicó buena parte de su ponencia a la gestión del estrés y el autocontrol. “Hoy en día tenemos niños que viven con mucho estrés. No tienen ni un momento libre, no son capaces de enfrentarse a una rabieta y que sufren de una manera desproporcionada ante las dificultades de la vida. Esto provoca el síndrome de decaimiento, la sensación de que no estamos muy motivados ante las situaciones cotidianas de la vida”. Comparando nuestra infancia con la de nuestros hijos, vemos que los viajes en coche ya no se parecen: “Nuestro mayor entretenimiento era observar la luna, mirar por la ventana, jugar al veo-veo o hablar. Hoy en día nuestros hijos tienen una televisión en la parte de atrás del coche”. O que “cuando yo quería ver mis dibujos animados favoritos, que podían ser David el Gnomo, tenía que esperar una semana entera para poder verlos. Nuestros hijos no tienen que hacer ese ejercicio de control de la frustración para esperar ese momento”. En definitiva, subraya Álvaro, “no estamos acostumbrando a nuestros hijos a esperar. Y esperar es muy importante”.  Álvaro nos habló de un experimento cuyo vídeo podéis ver aquí en el que un psicólogo ofrecía a varios niños una golosina y les decía que si esperaban 15 minutos sin comérsela les ofrecería otra más. “A los niños, pero también a los adultos, nos cuesta mucho poner a trabajar esa parte frontal del cerebro.

Hasta el punto de que la mayoría de los niños en el experimento no llegaron a completarlo satisfactoriamente”. 18 años después, los investigadores buscaron a esos niños y concluyeron que el tiempo que habían aguantado sin comer la golosina predecía mejor que ninguna otra cosa “la nota en el examen de Selectividad y la satisfacción en la relación con sus compañeros y su familia y, en general, su nivel de adaptación social”.” Muchas veces los padres intentamos ahorrar a nuestros hijos las frustraciones. Sin embargo, si queremos tener hijos felices en lugar de hacer que el viento siempre sople a su favor hay que enseñarles también a navegar en tempestades”. Álvaro subrayó que enseñarles autocontrol no significa encorsetar a nuestros hijos. Antes al contrario: “El lóbulo frontal es una zona realmente versátil y va a permitir a vuestros hijos tener la mejor respuesta en función de cada situación”, autocontrolarse cuando sea necesario y divertirse o relajarse en otras ocasiones. . Álvaro nos confesó que “me gusta mi labor de mal padre, en esos momentos en que les digo a mis hijos que eso no lo puede hacer, que tienen  que esperar un  poco, porque aunque sé que muchas veces mis hijos se enfadan, sé que es una labor tan amorosa como darles un beso de buenas noches. Cuando les digo que no o que tienen que esperar, estoy dándoles un regalo importantísimo para su cerebro”. Y concluyó: “Sabiendo controlarse en los momentos que lo requieren y disfrutar en los momentos en los que pueden disfrutar se darán cuenta de que la vida realmente es maravillosa”.
En el turno de preguntas, la presentadora, Luján Argüelles, preguntó cuánto tiempo hy que hacerles esperar. Y recordó que “si le dices a tu hijo que espere una semana a ver los dibujos será el tonto de la clase”. Álvaro le contestó que “mi hijo seguramente sea el único de su clase que no tiene una Play Station, pero sé que es capaz de disfrutar de otras cosas. Cuando la tenga la valorará y si tiene normas claras le va a venir bien para muchas cosas”. La educación, nos dice, “es una apuesta a largo plazo. Los mejores frutos no crecen en pocos días. Para que nuestros hijos den sus mejores frutos, no es favorable meterles en un invernadero que acelere su crecimiento, sino que hay que ser pacientes”.
A una pregunta sobre el TDAH, Álvaro afirmó que “en algunos países parece claro que el TDAH se está sobrediagnosticando. La prevalencia real puede llegar a un 4% y en Estados Unidos o España puede llegar hasta un 10% el porcentaje de niños que a lo largo de su vida escolar van a tomar medicación contra el TDAH. La nutrición neurosaludable, enseñar autocontrol (el TDAH tiene mucho que ver con el lóbulo frontal y con cómo el cerebro controla sus impulsos)” y limitar el uso de los videojuegos “tienen mucho que ver con cómo los niños controlan su atención”.

A otra pregunta sobre el exceso de actividades dirigidas, Álvaro se mostró “partidario de que los niños tengan pocas actividades extraescolares, es muy importante que los niños tengan un juego libre, porque la imaginación es fundamental en el desarrollo del niño. Einstein decía que la lógica nos puede llevar del punto A al B y la imaginación nos puede llevar a cualquier sitio. Los niños deben estar en casa con sus padres, deben poder jugar y es la manera de desarrollar un cerebro pleno”.