jueves, mayo 07, 2015

La fe que transforma la muerte

Hace algunos cursos que un amigo psicólogo, Diego Velicia, dio algunas charlas a padres.Se hizo famoso porque decía que en la familia lo fundamental era parecerse a la macedonia, ir dispuesto a partirse, perder de lo propio y nace algo nuevo. Ahora ha fallecido su padre, que es quien se lo enseñó.Puede ser esta una buena catequesis de padres.
Nosotros somos cinco hermanos, todos buenos comedores. Cuando de niños en casa de mis padres, con ocasión de algún acontecimiento o celebración había alguna cosa especial en la mesa: unas patatas fritas de aperitivo, unas pastas con el café… los hermanos nos abalanzábamos sobre ellas y rápidamente las hacíamos desaparecer. No nos parábamos a mirar si alguno aún estaba lavándose las manos y no llegaba a probarlas, o si alguien todavía andaba en la cocina terminando de recoger la mesa. No le dejábamos ni las migas. En esas ocasiones mi padre nos solía repetir: “hay que pensar en los demás”. Y muchas veces nos reíamos los hermanos y bromeábamos con esa frase. “Hay que pensar en los demás”. De chavales bromeábamos, pero tiempo después uno se da cuenta que la vida vale la pena, cuando se vive pensando en los demás.
Nuestro padre ha sido un hombre que ha hecho amigos en muchas situaciones de la vida: en el trabajo, en el pueblo, en sus aficiones, en el hospital… porque pensaba en los demás. Hoy damos gracias a Dios por su vida.
La fe en la resurrección, en una vida que continúa más allá de la muerte, no es tanto un consuelo para estos momentos, como una llamada a vivir la vida pensando en los demás.
También queremos agradeceros a todos y a cada uno de vosotros vuestras muestras de cariño hacia nosotros en estos momentos. Momentos en que se unen sentimientos tan contradictorios como la pena por la muerte de Miguel y la alegría por el testimonio de una vida como la suya.

martes, mayo 05, 2015

PAPA FRANCISCO: HAY QUE ENSUCIARSE LAS MANOS


El Papa Francisco instó a los laicos a hacer política y a ensuciarse las manos "por el bien común", aunque aclaró que fundar un partido católico "no sirve".

Francisco habló en la audiencia a las comunidades de espiritualidad ignaciana Vida Cristiana y la Liga Misionera de Estudiantes de Italia, y ante ex estudiantes de la escuela de los jesuitas Máximo de Roma, semillero de políticos, economistas y personalidades de distintos ámbitos de la vida de este país. "Frente a la cultura de la ilegalidad, de la corrupción y del enfrentamiento", el cristiano está llamado a dedicarse al "bien común" también con el compromiso "en la política", dijo el Papa en su discurso.

Durante la audiencia, el pontífice entregó un discurso escrito donde ofrece "algunas líneas para el camino espiritual y comunitario".

La política, como decía el beato Paulo VI, "es la forma más alta y exigente de la caridad. Si los cristianos se desentendieran el compromiso directo en la política, sería traicionar la misión de los fieles laicos, llamados a ser sal y luz del mundo también a través de esta modalidad de presencia". Jorge Mario Bergoglio afirmó además que fundar un partido católico "no es el camino" porque "no sirve.

En vísperas del 1 de Mayo, el Papa se refirió al desempleo juvenil. "Acá, en Italia, entre los jóvenes desde los 25 años en adelante, el 40-41% está sin trabajo. Se descarta. Pero es el camino de la destrucción. Yo, católico, miro desde el balcón?", interpeló.

"No se puede mirar desde el balcón. Mézclate. Haz política: te hará sufrir, tal vez te haga pecar, pero el Señor está contigo. Pide perdón y avanza. Pero no dejes que esta cultura del descarte nos descarte a todos", enfatizó el Papa latinoamericano.

Francisco señaló que la actividad política es también "un martirio diario: buscar el bien común sin dejarte corromper". Pero "hay tantos católicos que hicieron una política no sucia, buena", añadió Bergoglio, citando al italiano Alcide De Gasperi (premier 1945-1953) y el francés Robert Schumann, considerado uno de los padres fundadores de la Unión Europea y declarado Siervo de Dios en 2004. El Papa también invitó a las comunidades cristianas a la acogida de los llamados "lejanos".

Entre los "lejanos" -dijo el pontífice- "hay no pocos separados, que sufren por el fracaso de su proyecto de vida conyugal, como otras situaciones de malestar familiar, que pueden hacer trabajoso también el camino de fe y de vida en la Iglesia".

El pontífice no desaprovechó la ocasión para abordar los males internos de la institución que preside. "También en la Iglesia Católica hay corrupción. Siempre existe algo que desilusiona la esperanza y así no se puede. Pero la esperanza verdadera es un don de Dios, un regalo, y esa nunca desilusiona", afirmó.
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